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Revistas y Libros

Área Crítica Nº 32

Julio-agosto 1989 · Texto leído automáticamente de los escaneos: puede tener errores. Para verlo tal cual, ábrelo en el lector.

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Gres Ramiro Reinaga: «La celebración del 500 aniversario de la Elecciones europeas, triunfó el boicot

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¡La pasma echa la puerta. abajo!...¡ Colegas, me parece que, por hoy se acabó: Para que haya li- bertad de expre - ¡dfola tronco, e E Nosotros nos líamos ví estamos! A aros, bu , : á , Y 7 y > a % ER 6 E reparó! rara [e] De vuewo era rano] [da están gatos dando otr ENTE E y A 0] [EM No, emisora ae 10 kee la tabarra. fi úna Aemocta cia, Sino una ps P Y | Loresa “| belaía y la resistencia, Mes pr Ve AS nocracia- toca oe | EN Y lle A | ijosde.... 11 Venga 0 Él oronicracia, o harocracií ) E : buscarlos Y A más er pentiCiaza o teo crac Ñ g ñ0boD1cracia molverso dono An envenenado 1d CO HamposiOs q ASES nOCX 4 0701 cha.cariosss!// ea v yA 0y : encontrar! parece que la pa r

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AREA CRITICA N.* 32 JULIO-AGOSTO 1989 Elecciones europeas: triunfó el MA E pág. 5 Europa, coto privado para doce IERCAEresS ocur. mo mono». Izquierda Unida, carnaval es to- do el año ...........ooooo.. pág. 11 Purificación González de la Blanca: «Progreso y conserva- vión de todos los países, uníos» pág. 14 «Proletarios de todos los países, unÍos»..... Ains pág. 16 S.O.S.: represión en Poble Nou pág. 18 El Estado favorece la droga- A A pág. 20 pág. 7 Entrevista con dos obreros de ASCON: «Los sindicatos en España son todos amarillos............. pág. 22 » Mineros de MINARSA: «De aquí NO NOS MOVETÁN» ........... pág. 24 + Autodefensa popular contra el terrorismo de Estado........ pág. 29 * Prisión contra la insumisión . pág. 32 * Martirio Romero, más allá de las barricadas .............. pág. 34 + China, en el centro del ciclón. * Ramiro Reinaga: La celebración del 500 aniversario de la con- quista servirá para recordar el genocidio de España ........ pág. 36 + El 1.2 de Mayo y los «descon- Certados» ..ooococcccccoo pág. 10 Laciana: Razones de una alarma pág. 28 » Democracia, sí; popular, sí... pág. 38 + De los derechos humanos al te- rror burgués pág. 39 DE CMÉ: se ción pág. 49 * Monólogos en Fascistocracia . pág. 50 editorial La única » El 15 de junio se han celebrado elecciones respuesta: ../ ñ abstención nome cases pretenden dar «legitimidad política» a un parlamento que, según el Acta Uni- da, es de vital importancia para controlar las instituciones que de él depen- den y, principalmente, los más de 6 billones y medio de pesetas que tiene la CE de presupuesto para este año. Para tal fin, los funcionarios españoles han realizado más de 2.000 reu- niones y multitud de encuestas, con sus socios europeos, para difundir la «necesidad» de una política europea común. También, cómo no, seguro que al final del semestre nos colocarán de rondón, en base a los informes de cie- rre, las «aportaciones favorables» y demás de la presidencia española. To- do ello para ganar votos y legitimar nuevamente al régimen español en Euro- pa. Pero ni con esas. Ya en abril, el Centro de Investigaciones Sociológicas vaticinaba más del 45 por 100 de abstención en España a estas elecciones. Y ante el grave problema que para el gobierno psoísta y todos los parti- dos políticos participantes supone el que los españoles no dejemos de lado los «problemas locales», las campañas tendrán como objetivo el que pense- mos más en los asuntos que rebasan nuestras fronteras, fomentando el «sen- timiento europeísta». Sin embargo, esa tan temida abstención ya está de- mostrando que las intenciones de los españoles son otras. Ese rechazo a las europeas no sólo será el de la valoración que para ellos tiene el período de mandato español; también será, de cara a los ciudadanos europeos, el del aprecio a la gestión socialista en todas las esferas sociales, en los últimos años. Así, aquellos se enterarán, por si no lo sabían ya, de la impopularidad y el grado de desprestigio alcanzado por el régimen español. Las elecciones europeas, como todos los referéndums y montajes seme- jantes, realizados anteriormente, sólo benefician los intereses políticos y eco- nómicos de las burguesías españolas y europeas: la opinión popular les im- porta tres cominos. Al igual que en otras elecciones, éstas se las tendrán que cocinar solitos, con la única participación de toda su cohorte de defen- sores a ultranza: politicastros, juristas, académicos, periodistas oficiales, empresarios, banqueros y militares; para los que esta nueva farsa electoral es un privilegio como «europeidad de los españoles». Los trabajadores y el pueblo están hartos ya de votaciones que sólo sirven para legitimar la ex- plotación, el incremento de los presupuestos militares, el aumento de la re- presión policial. Por eso, la respuesta organizada y masiva solo pudo ser abstención, BOICOT. Director: ALFREDO GRIMALDOS Correspondencia y suscripción a: APARTADO DE CORREOS 18085 - 28080 Madrid Redacción en Barcelona: Apartado 2159 08080 Barcelona Redactores y colaboradores: EDUARDO ALBALADEJO, AN- GELINO ALEJANDRE, JIME- NA ALONSO, JAIME ALVA- REZ, FERMIN ANGULO, A. BOUZAS, J. BUITRAGO, AN- GEL BUSTOS, IGNACIO CAL- VO, JOSE CANO, CARLOS CA- SADO, MIGUEL CASTELLS, E. CASTRO, VICENTE CHAMO- RRO, NICOLAS DELGADO, JOSE D. GONZALEZ, C. FE- RRERAS, AGUSTIN FLORES, ABELARDO GUIL, MERCE- DES HERRANZ, T. LARRAU- RI, JULIAN MENDEZ, JOA- QUIN MIGUEL, GUADALUPE NUÑEZ, LUIS NUÑEZ, JON ODRIOZOLA, EUSEBIO PERA- LES, ANTONIO RAMIREZ, PE- DRO ANTONIO SAMBLAS, JO- SE MARIA SANCHEZ CASAS, CARLOS SILVAR, PACO SOTO, J.A. TEDJELO, FLOR VALEN- CIA, Edita: HAYA, S.A. Teléf.: 449 21 00 Imprime: GRAFICAS 82, S.A. Dep. Legal: M-18887-1983

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el candidato del Partido Popular al Parlamento Europeo. Marcelino Oreja, que ha sido secretario general del Consejo de Europa durante los últimos cinco años, ha sido en esta ocasión «No les votes, Bótales» (pintada) Elecciones europeas: triunfó el boicot Ni las payasadas de Alfonso Guerra, ni la «seriedad» de Suá- rez, ni la asepsia de Pérez Royo... nada sirvió para bajar la alta pre- sión de la resistencia popular a este régimen corrompido y repre- sor, y arrastrar al público a las urnas. El nuevo descalabro electo- ral del «Estado del bienestar» en el 15-J no ha sido simplemente una abstención de 13,5 millones de españoles; el boicot organizado por diversos sectores del movimiento de resistencia consiguió lle- nar de contenido político este rechazo masivo al régimen. El boi- cot triunfó, ahora es preciso afianzar esa actitud colectiva de for- ma organizada ante las luchas cotidianas y ante la próxima ava- lancha electoralera de las generales. firmado que el gobierno psoísta y todos sus adláteres se quedan más solos para poder llevar a cabo el progra- ma económico y político de los empre- sarios y banqueros, y para profundizar en las nuevas necesidades policíacas y militares de su Estado. Se les hace ca- da vez-más imposible utilizar la falacia de la famosa «base social», para llevar a cabo todo tipo de proyectos antipopu- lares. Además, por el hecho mismo de ser el encargado actual de ponerlos en práctica, el PSOE ha salido nuevamen- te desgastado, obteniendo unos 6,5 mi- llones de votos, muy lejos ya de aque- llos 10 millones que le auparon en el po- der en 1982. L: resultados electorales han con- Este descalabro electoral era previsi- ble, sobre todo porque a estas alturas sólo hay una política que hacer dentro del marco institucional: la que le con- viene a la burguesía monopolista, y esa ya la cumple a la perfección el PSOE. Fuera de ella, ninguno de los dinosau- ríos de la política oficial ha tenido algo nuevo que ofrecer a los electores, que los llenara otra vez de ilusiones demo- crática. Y de nada ha valido la refunda- ción del PP, con la reaparición del demócrata-de-toda-la-vida, Fraga; ni el remozamiento radical del Duque, ni el ofrecimiento de alternativa de gobierno del «Califa». Por eso a nadie le resultó extraño (sólo a los intelectuales y plu- míferos del régimen) el que los políticos se metiesen de lleno en el putrefacto he- dor que despidieron los sobornos, la compra de votos y otros recursos de la guerra sucia electoral, con el único fin de obtener carta de legalidad democrá- tica para estos métodos mafiosos. Un juego que ha traído sus riesgos pa- ra los defensores del «Estado del bienes- tar» español. Ahora, al circo institucio- nal le han crecido nuevos enanos (Ruiz Mateos, entre otros) con los que hay que repartir la tarta: un nuevo síntoma del grado de descomposición política y de la debilidad por la que atraviesa el sis- tema de la burguesía. «Vota, todos salimos ganando... ..Tepetían machaconamente a todas las horas los medios de comunicación oficiales. Y es que tanto políticos como periodistas y demás, sabían de sobra lo que estaba en juego en esta consulta electora —inclusive algunos trataron de conferirle a ésta categoría de test para las generales—; sobre todo cuando en las calles y fábricas las luchas del pue- blo trabajador están adquiriendo mayor contenido político y adoptan métodos de lucha más radicales. Así lo advertía,

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días antes de iniciarse la campaña, el Instituto Demoscopia en una encuesta: un 72% de ciudadanos del Estado espa- ñol mantiene posiciones muy críticas hacia la situación política actual. De ahí que el principal objetivo de todas las campañas electorales fuese el que se vo- tara, dando igual a quién. Para más inri, los sondeos daban un aumento considerable de la abstención con respecto a las últimas elecciones, si- tuándola en el 50% más o menos, y se temía que ésta rebasase el marco del «no sabemos, no votamos» para trans- formarse en una actitud política activa. . Un alarde de «guerra sicológica» «La credibilidad del propio sistema será la única perjudicada si se produce un alto nivel de abstención», decía alar- mado el candidato de IU, Pérez Royo, cuando sus compinches estaban enfan- gados hasta el cuello con los sobornos. Y como ya de antemano se sentían to- dos ellos deslegitimados, para hacer frente a ese enemigo de la «democra- cia», el Estado se gastó más de dos mil millones en sus campañas contra la abs- tención y los grandes medios de comu- nicación promovieron trenes especiales que recorrieron España apelando al vo- to; a ese despliegue de millones se su- maron los más de cinco mil gastados por todos los partidos políticos, de los que tan sólo tres mil se llevaron las cam- pañas del PSOE y del PP. Incluso CC.OO y UGT promovieron campañas en pro de la participación, a la vez que se compro- metían a garantizar la «paz social»du- rante toda la semana de elecciones. Igualmente se puso en marcha todo el amplio abanico de métodos corriente- mente utilizados en la «guerra sicológi- ca»: desde el fantasma del golpe de Es- tado organizado en las playas de la Cos- ta del Sol y dirigido por el CESID, a fi- nales de mayo, hasta la falsa-expecta- tiva-sembradora-de-ilusiones que es el hablar de «retomar las frustradas con- versaciones de Argel». Acosados por el boicot del pueblo trabajador Era tanta la importancia dada a estas elecciones, y era tal el peligro para to- do el sistema político de la burguesía que, en el día de la reflexión, un locu- tor de TVE animaba a los españoles a votar diciendo que la abstención sólo beneficiaba y sería capitalizada por las organizaciones políticas que a él se opo- nen violentamente. Por eso, por mucho que ahora traten de justificar el 46,4% de abstención diciendo que «es la mues- tra de que ya somoseuropeos» (50% en Bélgica, 50% en Holanda, 53,9% en Di- namarca, 67% en Reino Unido y 45% en La lista encabezada por José María Ruiz Mateos ha conseguido dos escaños. Irlanda), lo cierto es que a diferencia de aquella, la abstención en España, por su contenido político, no sólo es revolucio- naria, sino que comienza a ser la revo- lución organizada. Y quienes realmente se han empeña- do en esta campaña, en poner de mani- fiesto la deslegitimación que el boicot masivo supone, han sido solamente el PCE(r), la CNT, organismos de masas y colectivos autónomos, que hicieron campaña por la abstención en toda Es- paña, llamando al boicot activo. Su in- tención era la de convertir esta consul- ta del gobierno y de todos sus socios electorales en una plataforma de denun- cia y protesta de la situación política y económica actual. A tal fin, desde el PCE(r), por ejemplo, se fomentó la creación de comités pro- boicot —conjuntamente con esos colectivos— para «extender la desobe- diencia civil y el boicot más activo: la resistencia popular», en Madrid, Gali- cia, Cataluña, Andalucía y Euskadi. Se- gún uno de estos comités «ya no basta con decir: que voten ellos, que es lo que desean que se haga, porque si las vota- ciones no resuelven nada, la indiferen- cia política y el “dejarles hacer” sin opo- ner ninguna resistencia, solamente sir- ve para agravar y aumentar los proble- mas ya existentes». Poco a poco el pueblo trabajador es- pañol mostró su rechazo consciente a los «descamisados» psoístas y demás so- cios (hecho que motivó la suspensión de muchos mítines). Además, grupos nume- rosos de obreros de ASCON y de MA- FRIESA boicotearon los actos electora- les del PSOE enVigo y La Coruña; «per- sonas desconocidas» saltaban y pren- dían fuego a la sede provincial del PSOE en Sevilla, a la de EE en un barrio de Donosti y apedreaban a los oradores en el mitin cierre de campaña de IU en Ma- drid; vecinos de San Roque (Cádiz), de Erandio (Vizcaya) y de Los Fayos (Zara- goza) decidieron en asamblea no votar, como expresión de protesta, debido a que ni el gobierno central ni los autó- nomos dan soluciones a los problemas que padecen; en Barcelona varias per- sonas llamadas obligatoriamente a for- mar parte de mesas electorales, parti- darias de la abstención, se negaron a co- laborar en la farse; la Unió de Pagessos de Tarragona, que días atrás defendió públicamente el boicto, colocó dos pan- cartas llamando a la abstención en un colegio de El Morell... Un avance para continuar golpeando al sistema Pese a que están haciendo denodados esfuerzos por encubrirlo, el golpe polí- tico recibido por el régimen ha sido ma- yúsculo. A partir de ahora, muy difícil lo tiene el PSOE para prepararse el te- rreno de cara a las próximas elecciones generales; y después de esta amarga ex- periencia, tampoco la burguesía estará muy interesada en adelantarlas. Después del 15-J, el gobierno psoísta y su oposición parlamentaria sólo po- drán contar con los votos de los «inde- cisos» (cada vez menos), con los de sus funcionarios y demás parásitos y con los de la derecha de siempre para «legi- timar» y llevar adelante toda su políti- ca antipopular. Es ya el único soporte social que tienen los psoístas para se- guir sus incestuosas relaciones con la banca y los demás poderes fácticos de dentro y de fuera de nuestras fronteras, y para poner en práctica el paraíso del 92: Olimpiada, V Centenario y Madrid capital cultural. La vida del pueblo, en las calles y fá- bricas, fluye por derroteros muy dife- rentes. El triunfo popular del 15-J y la lucha contra las medidas explotadoras y represivas del Estado están ahí; pero es importante advertir que esta es la ocasión menos propicia para «dormir- se en los laureles«: si los brotes de or- ganización alcanzados en esta ocasión no se afianzan, este gran avance puede convertirse en «el fruto de un día». Co- mo dice el poeta, «se hace camino al an- dar»; pero a nadie se le escapa que es- tamos en los inicios de la marcha. C. Ferreras

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Cumbre de los jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad Europea celebra da los días 26 y 27 de junio pasado. El PSOE preside el «consejo de administración» de la burguesía europea Europa, coto privado para 12 mercaderes Son muchos los problemas que tratan de resolver «los 12», aho- ra con presidencia española, pero todas las propuestas van en una dirección: Europa para los burgueses europeos. Es por eso que cie- rran las fronteras exteriores y abren las interiores, para limitar la entrada de productos yanquis y japoneses, y para explotar sin tra- bas «nacionales» a los trabajadores del continente. Además, poten- cian sus relaciones con la «periferia tercermundista», con el afán de acaparar fuentes de materias primas y pagos de intereses por deudas externas. A flamante presidencia española, » 1 al frente de la «troika» comunita- ria hasta finales de junio, es un re- flejo en la CE de la política psoista en España. «La Europa social es uno de los puntos más importantes durante la pre- sidencia española», proclaman. Y no se trata de palabras sin más; ahí está Cor- cuera todo preocupado por la Europa Social reuniendo o TREVI para potenciar la coordinación policial «an- titerrorista», y cobrándose la vida de nueve marroquíes como primer logro de su «impermeabilización de las fronteras exteriores». Otro que se luce es el ministro Cha- ves, que está empeñado en equiparar las normativas sobre seguridad e higiene en el trabajo. No queda claro si son los europeos quienes tienen que equiparar- se a la seguridad e higiene de las fábri- cas y tajos españoles (6 obreros muer- tos cada día), o el revés. En realidad, po- co importa, pues las diferencias no son muy grandes. Por su parte, el presidente Gonzá- lez se reúne con su colega italiano De Mita y luego los dos declaran que se de- be imponer una fiscalidad igual en to- dos los países de la CE, para avanzar ha- cia la moneda única y el banco europeo. Una historia comparable al cuento de la lechera, porque la señora Thatcher y otros jefes de gobierno se oponen total- mente a esta idea. Los feriantes pueden ponerse de acuerdo para estafar a los pobres campesinos, jamás para poner en un fondo común sus dineros, gana- do y haciendas. Juntos sí, pero no «arrebujaos» Hay quien piensa que la tendencia ca- pitalista a formar conglomerados finan- cieros e industriales cada vez mayores acabará por unir a todos los grupos de la burguesía europea en un único y gran «ultraimperialismo», donde mandarían los capitalistas más fuertes de Alema- nia, Francia... E

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¡LO QUE HAY QUE OIR! — Lech Walesa: «Seguimos sintiendo el aliento de Stalin en nuestras espal- das» (El País, 7-2-89). — Enrique Múgica, ministro de Justicia: «Nosotros no hacemos diferenciación entre los internos de las cárceles es- pañolas» (Egin, 3-3-89). Narciso Serra, «recambio» de Felipe González: «La política socialista ha si- do para sacar al país de la pobreza» (Ya, 6-3-89), Nicolás Redondo, secretario general de UGT: «¿Para qué ir a las urnas si nada cambia a mejor y sí a peor?» (ABC, 8-3-89). José.Luls Corcuera, ministro del In- teridr: «Desde el ministerio nunca se ha dicho que el GRAPO esté desarti- culado» (Diario de Barcelona, 11-3-89). Alan García, presidente del Perú: «Es- toy aquí como presidente y no tengo cómo demostrar que la democracia sí es justicia» (El País, 11-3-89). El mismo payaso: «Sólo la revolución va a detener a la subversión» (El País, 11-3-89). — Javier Solana, ministro de Educación: «La educación es una cuestión estra- tégica en la competitividad europea» (Faro de Vigo, 18-3-89). ¡NO ME LO PUEDO CREER! Las pruebas de que las cosas no van por ahí saltan a diario en todos los me- dios de información: desacuerdos de principio en la política agraria, entre Francia, España y otros; límites muy de- terminados a la integración económica muy claros para todos los socios... inclu- so la permanencia de la colonia inglesa de Gibraltar, ¡en un país que es socio su- yo en la CE! Además, en política de defensa, «los 12» están totalmente supeditados al her- mano mayor americano, y éste no va a permitir que la CE le quite la suprema- cía. La misma impermeabilización de las fronteras exteriores da una pista sobre LA COMUNIDAD EUROPEA Estados miembros, seginnes y Vnidudes sdminlamvacins. el verdadero carácter de la CE. En efec- to, se trata de desarrollar un mercado exclusivo (sin pretensión de unidad po- lítica), donde americanos y japoneses no puedan introducir sus mercancías con tanta facilidad. La administración Bush ya ha puesto el grito en el cielo, tachan- do a los europeos de proteccionistas por la historia de la carne hormonada, y so- bre todo porque de cara al 92, algunos de los privilegios yanquis en «el primer mercado del mundo, con 320 millones de consumidores», están amenazados. Son, pues, los intereses de los gran- des grupos industriales y bancarios «na- cionales», también llamados monopo- lios, los que marcan el peso de la inte- gración. Y es intentando resolver sus problemas por lo que amplían cada vez más el mercado; precisamente, la inte- gración de España, Portugal y Grecia se da en un momento de agudización de la crisis. En el terreno político, el Parlamento europeo es, de hecho, el «consejo de ad- ministración» de que se dotan los 12 grupos de burguesías europeas, en ra- zón de que se hallen restringidos por la legislación diferente de cada Estado y necesitan un aparato legislativo que adopte las leyes más convenientes para todos los monopolios. La «dimensión social del mercado interior» No se puede negar que los explotado- res, cuanto más lo son, de mejores es- pecialistas en imagen disponen. Así se explica que a la CE le saquen más epí- tetos que a la Virgen católica: que si «ca- sa común», que si «Europa social», «Europa sin fronteras»... Uno de estos calificativos, el de Europa social, es de reciente invención; viene a sustituir a otro anterior algo más comprometido: «dimensión social del mercado inte- rior». No es difícil imaginar a qué realidad concreta se refiere este concepto sabien- do que en la próspera Europa existen 16 millones de parados oficiales (3 de ellos fachada con el texto «Aisla- NO ESTAMOS TODOS — Los asistentes a una fiesta de solidaridad con Latinoaméri- ca, celebrada en la ciudad de Oberhausen, se solidarizan con la lucha de los presos po- líticos alemanes. — Dentro de la campaña de apo- yo a la huelga de hambre de los presos se celebran actos políticos y charlas en varias ciudades alemanas en las que participan familiares y ex- presos políticos. — La VOJ (Asociación de Juris- tas Democráticos) y la Asocia- ciónde Médicas-os Democrá- ticos denuncian el aislamien- to practicado en la RFA como una forma de tortura y exigen la supresión de los sumarios que se han abierto a los pre- sos el huelga de hambre. Los estudiantes de la Univer- sidad de Frankfurt boicotean una conferencia y expulsan al ministro federal de Educa- e por no querer responder a las preguntas sobre las rei- vindicaciones de los presos. Al mismo tiempo, hicieron un llamamiento a todas las uni- versidades para que no se permita la entrada a ningún representante del Estado. Varios simpatizantes de la RAF escalan una torre de la catedral de Colonia para ma- nifestar su solidaridad con los presos en huelga de ham- bre y distribuyen octavillas informando de su situación. — Cerca de 10.000 personas se manifiestan en Hamburgo en apoyo de las reivindicaciones de los presos. La manifesta- ción fue convocada conjunta- mente por unos 50 grupos y organizaciones, desde los más radicales hasta sindicalistas y religiosos. — Varias personalidades políti- cas y de la jerarquía católica apelan a los responsables po- líticos para que no prolon- guen por más tiempo el aisla- miento y reunifiquen en gran- des grupos a los presos. — Unas 20 personas con pasa- montañas atacan con huevos y bolsas de pintura la casa del ministro de Justicia de Nordrhein-Westfalia. Asimis- mo, realizaron una pintada y colocaron una pancarta en la miento es tortura. Aislamien- to es asesinato. Reunificación ya». — Simpatizantes de la RAF lle- van a cabo sendos atentados en la ciudad de Gottinga con- tra la sede de la fiscalía local, la Facultad de Derecho y la sede central de la CDU. En Alemania, como en España, se producen fenómenos pareci- dos cuando se ponen a luchar los presos «terroristas». Ocurre que desde los respectivos gobiernos se machaca a la población con que son cuatro y no tienen razón, pues el «terrorismo» no tiene lu- gar en el sistema occidental. Y aquí viene el fenómeno, porque si son cuatro y los tienen aisla- dos, ¿quién coño toca entonces el solidario tambor?

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oia en España), o que siguen ejecutándose las reconversiones salvajes en la indus- tria, minería, agricultura, pesca, etc., en todos los países, sobre todo en los me- diterráneos como España. Todos estos problemas sociales son considerados como una cuestión de mercado por los 12. Por ejemplo, en tor- no al paro, afirman que es consecuen- cia de la «rigidez de los mercados de tra- bajo», de la existencia de coerciones ju- rídicas que pesan sobre los despidos y la movilidad en el empleo, y de la «rigi- dez» de los salarios. Como es lógico, los responsables psoístas sintonizan a la perfección con estos puntos de vista. En consecuencia, imponen por ley la «flexibilidad» mediante el despido libre, el empleo eventual y sueldos de miseria. El resultado es evidente: el paro no dis- minuye, pero aumenta la pobreza. Los sindicatós oficiales de toda Euro- pa colaboran abiertamente con estas medidas criminales; para ellos, se tra- ta de mantener a toda costa «la paz so-, cial». Pero en los últimos años, estas or- ganizaciones de la burguesía están sien- do sobrepasadas por los trabajadores en todos los países, no sólo en España. En este sentido, son demostrativas las re- cientes huelgas del transporte ferrovia- rio o de las enfermeras en Francia, la huelga de los metalúrgicos alemanes en la cuenca del Ruhr, o las acciones de los Comités Obreros de Base (COBA) en Ita- lia. El rechazo a la política de los sindi- catos oficiales y la lucha obrera radical se extienden rápidamente por toda Europa. En cuanto a los grupos guerrilleros, baste decir que, en la reunión del gru- po TREVI en Sevilla, a primeros de mar- zo, los responsables policiales europeos destacaron, por delante de la lucha ar- mada nacionalista, a las guerrillas revo- lucionarias con planteamientos marxistas-leninistas, como los más pe- ligrosos para los burgueses de la CE. do y 270 en Irlanda. España-CE, algunos datos comparativos Salarios y precios. Un salario de 100.000 pesetas en España es equiva- lente, por un empleo similar, a 142.000 en Francia, 172.000 en el Reino Uni- do y 121.000 en Irlanda; una «cesta de la compra» formada por 39 productos básicos cuesta 320 dólares en España, 310 en Francia, 280 en el Reino Uni- Pobreza. 11,5 millones de pobres en España; 50 millones aproximada- mente en la Europa de los 12. En el Reino Unido 8 millones, 7 en Italia, 7 en Francia... Según algunas fuentes, en las grandes ciudades europeas, un tercio de la población vive en la pobreza. Prestaciones sociales. El gobierno español dedica un 16,03 por 100 del PIB a prestaciones sociales; los demás países europeos no bajan del 22,12 del Reino Unido, y alcanzan el 29,76 por 100 en Bélgica. Mujeres trabajadoras. En 1987, la proporción de mujeres trabajadoras con respecto a la Población Activa era en nuestro país del 31 por 100; la me- dia de la CEE era de un 40 por 100. Tasa de población campesina. CE: 8,9 por 100 sobre la población activa; España, 17,9 por 100. En Espaá se está realizando la reconversión del cam- po, hasta reducir su población a «niveles europeos». H.E. Entre estos grupos incluían a las CCC belgas, los GRAPO y las Brigadas Rojas. El personaje de la presidencia espa- ñola que más viaja es, sin duda, el mi- nistro Fernández Ordóñez. Este hom- bre, con imagen de negociador flexible (frente a los yanquis sí que lo es), repre- senta los intereses del imperialismo europeo. Con respecto a los países del tratado de Lomé (ex-colonias africanas de Francia, Alemania e Italia) y otros de Asia y América Latina, promueve la po- lítica neocolonialista de la CE, que tra- ta de mantener a estos países en su si- tuación de subdesarrollo y producien- do materias primas y productos agríco- las para la metrópoli, a cambio de precios miserables que no les alcanzan ni para pagar los intereses de la deuda externa. Las últimas maniobras «filantrópi- cas» del gobierno español y la CE en su concesión de ayudas, llamamientos a la condonación parcial de las deudas y de- más, no son más que una fachada con la que pretenden encubrir sus intentos de hacerse con el muy vampiresdo ne- gocio del cobro de intereses. En éste, co- mo en los demás negocios, los 12 tratan de desplazar a los monopolios bancarios yanquis y japoneses, que entre 1982 y 1988 se llevaron la mayor parte de los 235.000 millones de dólares que Améri- ca Latina pagó en concepto de intereses por la deuda externa; una cantidad si- milar al montante total de sus deudas por entonces (ahora es superior a los 400.000 millones). La realidad brutal del sistema bur- gués europeo no pueden ocultarla sus representantes ni siquiera con sus lla- madas a la «democracia y respeto de los derechos humanos», que siempre hacen, como es natural, a los países socialistas, Irán o Nicaragua; nada dicen sobre Tur- quía, El Salvador, Argentina... o la mis- ma «Europa social», Héctor Expósito RADICATOS VERTICALES — Detenidos tres trabajadores de la empresa Papelera Espa- ñola de Orereta, por impedir la entrada en la fábrica en exigencia de su admisión co- mo fijos y no como eventua- les. El día anterior a la deten- ción, miembros de la UGT del comité de empresa se dedica- ron a amenazar e intimidar a las familias de los trabajado- res. — Los trabajadores de Naval Gi- jón reinician un nuevo perío- lo de movilizaciones con la colocación de barricadas in- cendiadas frente a las insta- laciones del astillero, en pro- testa por el plan de ajuste de plantilla presentado por la empresa. Técnicos de mantenimiento de Iberia cortan el tráfico en los accesos a Barajas con ba- rricadas incendiadas y atacan con cócteles molotov a los es- quiroles. Según el sindicato ASETMA, estas acciones son protagonizadas por un grupo de «incontrolados» que bus- can desprestigiar al sindica- to. A pesar de la desconvocatoria de la huelga, una nave de la SEAT de Pamplona, así como las factorías de Martorell y Zona Franca de Barcelona, realizan paros intermitentes decididos en asambleas. Es- tos paros fueron descalifica- dos por todos los grupos sin- dicales de la empresa. — Los trabajadores de la empre- sa «Franco Española de Ace- ros y Cables», en Erandio, se declaran en huelga al no aceptar la dirección los pun- tos planteados por la asam- blea de trabajadores de cara a la firma del convenio. Al mismo tiempo, denuncian a los sindicatos CCOO, UGT y ELA por haber negociado y firmado a sus espaldas. — Los trabajadores excedentes de Euskalduna, y que se en- cuentran en los FPE, denun- cian a los sindicatos CCOO, UGT y ELA como responsa- bles de su situación, aboca- dos al «destierro» en empre- sas fuera de Euskadi o al des- pido. — Los mineros de la empresa Victoriano González, en San- ta Cruz del Sil (León), retie- nen a un ingeniero durante 14 horas sin contar con los sin- dicatos, tras una asamblea y ante la situación límite en la que se hallan a causa de la huelga, exigiendo aumento de salarios y contra los despi- dos. Esta acción motivó la ruptura de unas negociacio- nes de la empresa con UGT y que desconocían los propios trabajadores. — Manuel Chaves, ministro de Trabajo: «El Gobierno cree que los sindicatos se pueden ver desbordados (...), por lo que debemos regular cuanto antes el derecho de huelga» (Interviu, 7-2-89). Dicen los sindicatos que desde 9

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OS avatares de la confrontación | gobierno-sindicatos han sido el tema de los editoriales apareci- dos en dos números anteriores (30 y 31) de Area Crítica. Ambos análisis re- flejan puntos de vista contrapuestos y ofrecen una visión deformada y, por lo tanto, errónea de esta confronta- ción. El presente artículo, aprovechan- do que las páginas de AC están abier- “tas al debate de forma permanente, analiza esta confusión y un aspecto de la actualidad estrechamente ligado al tema del 1. de Mayo. Las mafias sindicales, CCOO y UGT, proclamaron hacer del 1.2 de Mayo una repetición del 14-D, como si eso dependiese de ellos y no de los millo- nes de obreros que aprovecharán ese día para ¿onvertirlo en una jornada de lucha contra el Estado de la monar- quía parlamentaria que propicia la máxima explotación y les niega cual- quier mínimo derecho. A los trabajadores no les dice nada el «Porque, ¡ya está bien!», tan ridícu- lo como timorato de los sindicatos; una consigna que si algo refleja es la desesperación de los Gutiérrez y Re- dondo ante su cada vez mayor aisla- miento y desprestigio frente a los obreros y, a la vez, frente a un PSOE- Estado que no cede ante ninguna de sus minúsculas reivindicaciones. Así es como la concertación se ha conver- tido en el «desconcierto». En relación con esto, el primer edi- torial a que aludíamos, de título «14-D, una maniobra constitucional», nos vie- ne a decir que el 14-D fue fruto poco menos que de una confabulación gobierno-sindicatos para reconducir al movimiento obrero al redil «democrá- tico»; cuando lo que llevó a CCOO y El 1.? de Mayo y los «desconcertados» CARLOS UTRERA UGT a convocar la huelga fueron las diferencias y peleas que bullen en el sistema, y el temor a perder su influen- cia en el movimiento obrero totalmen- te. Precisamente, los hechos produci- dos desde entonces lo confirman. El gobierno es imposible que hubie- ra podido ponerse de acuerdo con los sindicatos en consentir la huelga. Los avances del movimiento obrero en los últimos años han llevado a las mafias sindicales a «radicalizarse», adoptan- do poses izquierdistas para intentar que los trabajadores abandonen el ca- mino, de resistencia emprendido y ca- nalizar el creciente descontento por la vía de la concertación y la claudica- ción, siempre favorable para el capital. Y esta misma razón de fondo es la que ha provocado la agudización de las contradicciones entre gobierno- sindicatos-patronal, y el fracaso de ca- da intento de concertación. Unos a otros se acusan de haber lle- gado a esta situación de desconcierto total. A los sindicatos se les reprocha que no controlan a los obreros y sus luchas independientes; se les amena- za con cerrarles el grifo de las subven- ciones institucionales, incluso algún dirigente de la patronal aireó que uno de los motivos del malestar de los sin- dicatos es su ambición por controlar el billón de pesetas que hay de presu- puesto para pagar a los parados. A la jar, el gobierno les llegó a desligitimar irmando acuerdos como los de fun- cionarios y pensionistas con otros sin- dicatos. Por su parte, CCOO y UGT res- ponsabilizan a la patronal y al gobier- no del clima de guerra social existen- te por su prepotencia y cerrazón en la política dictada por la banca y los grandes empresarios. Se quejan de ha- ber sido exprimidos al máximo en es- tos años de colaboración en reconver- siones salvajes, topes salariales, etc.; y de que, ahora que se encuentran dé- biles y desprestigiados, no sólo no se les tienen en cuenta sus ruegos, sino que se pretende que apoyen medidas tan abiertamente reaccionarias como el PEJ y otras. El segundo editorial, «Un nuevo pa- norama sindical», del n.? anterior, si- túa su análisis en el extremo contra- rio y da por hecho que los psoístas «han decidido sacrificar» a los sindi- catos. Es cierto que se han escuchado voces en este sentido, pero no menos cierto es que otros han calificado esas propuestas como «irresponsables». En las últimas semanas, incluso en el PSOE se ha creado una comisión pa- ra hacer las paces con la UGT. Tarde o temprano, llegarán a acuer- dos; de hecho, algunos ya han tomado en varias autonomías, a la par que UGT propone la moderación salarial bajo el argumento de la patronal de crear empleo. El problema que tienen es que no pueden o no saben cómo lle- gar a esos acuerdos sin quedar más desprestigiados y deslegitimados de lo que están, tanto unos como otros, en- tre el movimiento obrero y popular. Sin duda esta confrontación es favo- rable para el desarrollo del movimien- to obrero revolucionario, como lo es cualquier pelea que se desarrolle en las filas de sus enemigos. Sin embar- go, lo que muchos obreros están ur- giendo, de cara a este 1.9 de Mayo, es la necesidad de oganizarse y extender la resistencia, avanzando en la lucha por el socialismo, y no dejándose em- baucar por la demagogia «radical» de CCOO y UGT. — Los vecinos de Anchuras se — Los yccinos de Calahorra (La el 14-D van en aumento sus afi- liados. Cosa que no es de extra- ñar, pues sólo hay que ver más arriba cómo antes de dar un pa- so, los obreros piden permiso a la ejecutiva del lugar. Hasta el Gobierno va a tomar medidas, preocupado como está por el desbordamiento que pro- duzca tal aumento. ¡Y es que van de un radical...! ECOS DE SOCIEDAD — Vecinos del barrio madrileño de Orcasitas, reunidos en asamblea, deciden impedir la entrada de técnicos del MO- PU y de la empresa construc- tora de sus viviendas para, 10 que evalúen los desperfectos y grietas aparecidos en los pi- sos. Los vecinos de Leganés (Ma- drid) cortan el tráfico en las carreteras de acceso al ba- rrio, cruzan autobuses en las . calzadas y se niegan a pagar el billete, en protesta por la subida del transporte y su mal funcionamiento. Vecinos de un pueblo de Al- mería impiden a la Guardia Civil recoger un bebé adopta- do por un matrimonio de la localidad y al que el juez le quiere retirar su custodia. Los vecinos del pueblo valli- soletano de Bocigas deciden en asamblea rechazar la po- sible instalación de un alma- cén de pararrayos radioacti- vos en su término municipal. concentran ante las casas de los concejales socialistas du- rante sus movilizaciones con- tra el campo de tiro. Dichos concejales han presentado una denuncia ante la guardia civil por «insultos y amena- zas» a sus familias. Tres mil personas, vecinos del pueblo onubense de Gi- braleón y que se oponen a la instalación de un vertedero industrial, anuncian durante una manifestación en Sevilla su rechazo al PSOE en las próximas elecciones. Por otra parte, y después de los últi- mos enfrentamientos con la guardia civil, fuerzas de este cuerpo tienen tomadas las ca- lles del pueblo, día y noche. Rioja) se unen para erradicar el tráfico de droga e inician una campaña contra la pre- sencia de «camellos» en el casco antiguo de la ciudad. Esta no es la España que sale en las revistas. La del PAIS de clase media, a la que le va bien LA ECONOMIA, que tiene TRI- BUNA para explayarse y TIEM- PO para disfrutar del CAMBIO, Esta no es la España que vigila al PANORAMA con métodos de otra EPOCA. Esta es la otra España, la que conforma el AREA CRITICA que con su RESISTENCIA descubre la verdadera cara de esta demo- cracia: la de papel con grandes titulares en portada,

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Una alternativa fantasmal Con Izquierda Unida, carnaval es todo el año Como buenos feriantes, los de IU pretenden erigirse en los salvadores de la democracia y, para tal fin, están ofreciendo. aos poderes fácticos la «muñeca chochona»: la del «soporte social» de las instituciones, poder que se atribuyen tras la huelga del 14-D y que no poseen. Pero este enésimo intento de imponer la paz social y el consenso, mediante un nuevo fraude, traerá como consecuencia que caven su tumba. Ade- más, el espectáculo que están montando para poder ser al- ternativa al PSOE muestra claramente la crisis agónica por la que atraviesa todo el sistema democrático y, con él, la «iz- quierda» conciliadora. Nadie da ya un céntimo mohoso. por ellos, y menos los trabajadores. pesar de que el gobierno psoísta Az: dispuesto a agotar la legisla- tura, los de IU siguen empeñados en que se convoquen elecciones no más allá de junio de este año. De lo contra- rio, advertía el aristócrata Sartorius, portavoz de esta coalición, «se podría entrar en una fase de pudrimiento de esas contradicciones, de confictividad social, con un Gobierno desautorizado». Que con la profundización de la crisis económica, descargada sobre los traba- jadores y demás sectores populares, la democracia se está pudriendo, es un he- cho que no escapa a nadie y menos a es- tos nuevos sembradores de ilusiones. Pero tal insistencia electoral por su par- te, sobre todo a partir del 14-D, no deja de ser más que un nuevo intento de re- clamar la recompensa por el sacrificio derrochado en imponer el consenso y la paz social a los trabajadores. La alternativa de 1U: Oo nosotros o el caos Y es que a estas alturas a nadie ya puede resultar extraño oír en boca de los dirigentes de la coalición frases co- mo: «ahora nos toca a nosotros ser más responsables que el gobierno», porque si no, Felipe y el PSOE nos joden el ne- gocio, parecen querer decir. Frases que expresan con claridad los objetivos que se han marcado los de IU: devolver la cridibilidad perdida al Parlamento y a la democracia, bien por medio de pac- tos con el PSOE o bien desde el gobier- no, y si no escuchen a Anguita que des- de el 14-D se siente psíquicamente pre- sidente del gobierno. Sin embargo, el que una vez más re- conozcan el profundo abismo existente entre los poderes institucionales y los sectores populares —máxime cuando ellos se autoproclaman «cuarto poder»: el social— y se ofrecen al régimen co- mo recambio al PSOE, «en caso contra- rio esto será el caos», pone sobre el ta- pete no sólo que la crisis política actual no es un fenómeno nuevo; sino que evi- dencia que en los últimos años de la his- toria de nuestro país ni parlamento ni partidos y sindictos institucionales han marcado las pautas de la vida diaria en España ni de los españoles. De ahí que actualmente estén echando toda la car- ne en el asador para ser «alternativa de gobierno, de-Estado y de modelo de so- ciedad... incluyendo las aspiraciones de Julio Anguita. los ciudadanos en nuestro programa electoral», todo ello en el más puro es- tilo psoísta 82, de cara a las futuras elec- ciones. Pero, ¿puede un gobierno de IU igno- rar el papel del Estado, su función y al servicio de quién está, como pretendía decir afirmativamente el electoralista califa, el 13 de febrero, en la 1 Asamblea Nacional de la coalición? La respuesta a esta pregunta la daba claramente, en el debate sobre el «estado de la nación», el portavoz de la coalición: «IU no se ha vuelto social a partir del 14-D, porque siempre ha hecho suyas las reivindica- ciones de los sindicatos». Y en esto hay que reconocerles sinceridad. Se hundieron con las botas puestas Además de dar su aprobación a los «Pactos de la Moncloa», al «Estatuto del Trabajador» y consentir las leyes repre- sivas dictadas por el parlamento contra el pueblo trabajador durante la reforma y el cambio, los del PCE e IU han esta- do detrás de CCOO para que firmara «negociaciones constructivas» como el ANE, concertaciones... Por todo ello, la crisis de los partidos y sindicatos institucionales, de la que son máximos exponentes el PCE y CC.OO., se puede afirmar que tiene su origen en el inicio mismo de la «aper- tura» franquista; aunque se la disputa- ban desde comienzos de los 60, pues tan- to unos como otros proclamaron a los cuatro vientos su política de «reconci- liación nacional» y de «colaboración en- tre clases». Ya con la reforma, el régi- men fascista español dejó bien claro que no iba a ir más allá de su propia legiti- mación y para ello echó mano del PCE de Carrillo. Sin embargo, éstos, que se las prometían muy felices saliendo a la luz, de aquella no sospecharon que de esa manera quedarían atrapados en su propia trampa, ligando su destino polí- tico a la suerte del régimen. Y en efecto, el PCE de Carrillo inició la transición con una militancia que no superaba los 210.000 afiliados; pocos años más tarde, en el 84, el número des- cendió a 84.500 y un año después baja- ron a 60.000; desde entonces ya no re- flejó más descensos. Con CCOO pasó otro tanto de lo mismo: de los 1.831.000 afiliados de 1978 pasó a los menos de 300.000 de 1988. Por otra parte, la de- 11

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bacle del comunismo oficial no sirvió para remediar la situación de los gru- púsculos que desde la transición se es- cindieron del PCE: PTE-UC de Carri- llo y PCPE de Gallego, que se hallaban en cifras meramente testimoniales; lo mismo le ocurría al PCDE de Líster. Lances muy carnavalescos Años más tarde, y con el fin de apro- vecharse políticamente de los votos de los 7 millones de españoles que dijeron NO ALA OTAN, dando el visto bueno al pucherazo en el referéndum, el PCE for- ma la:toalición IU, que nacía como una plataforma amplia y recogía todos los retales del espectro político. En ella en- traron hasta los monárquicos del Par- tido Carlista y una secta llamada Parti- do Humanista. Paralelamente, para he- gemonizar el papel del PCE dentro de ella, se inicia un proceso de fusión con los grupos escindidos, el cual obtiene un rotundo fracaso y, como único fruto del mismo, los carlistas y humanistas aban- donan IU. Así fue como los primeros intentos de erigirse en alternativa no impiden que el PCE e IU se muevan en un mar de con- tradicciones que van profundizando, aún más, su desgaste. En Cataluña, en las municipales del 86, el PSUC pactó con su homónimo PSC un acuerdo de colaboración para definir a CIU como máximo adversario común y hacer fren- te a la tan temida abstención. Además, siguen actuando abiertamente de amor- tiguadores de las luchas de los estudian- tes, pequeños campesinos, pequeños co- merciantes... y de colchón del descon- tento de los trabajadores hacia el Esta- do, tratando de conciliar al pueblo con el poder. «Si CCOO y el PCE no hubie- ran sido cauce responsable para tantos desaguisados como han hecho los diri- gentes del PSOE, España sería ahora un polvorín, habría cien Reinosas», decía por aquellas fechas Gerardo Iglesias. A partir de aquí comienzan a clamar contra los «violentos» que ponen en pe- ligro la democracia, y son de los princi- pales impulsores del «Pacto de Estado contra el terrorismo y los violentos». A finales de 1987, el vicesecretario gene- ral del PCE, Curiel, forma una comi- sión en Bilbao para combatir al terro- rismo desde una postura beligerante, con miembros de la judicatura y de las fuerzas de seguridad del Estado entre otros, que traerá como consecueñcia el «Pacto para la Normalización de Euska- di» (PNE). A la par, empiezan tímida- mente a presentarse ante los sectores populares con poses izquierdistas, ya que la lucha de aquellos los aísla cada vez más y los pone al descubierto en su papel de colaboradores del capital, pe- ro que no les saca del atolladero en que se hallan sumidos desde años atrás. No sólo eso. Para estar más acorde con la farsa democrática, al PCE no le 12 Ya en las municipales del 83, los impulsores de 1.U., prometieron el oro y el moro a los españoles... pero, a los que ostenten en sus manos el poder económico y político E llegó con darle la patada al cadáver po- lítico que era Santiago Carrillo. Tampo- co la pinta de borrachín del Iglesias pa- recía que beneficiaba en nada la imagen electoral del PCE ni de IU; a Camacho, desgastado por tantos años de «dura lu- cha sindical», se le ofrece la presiden- cia honorífica del Sindicato y a Antoni Gutiérrez —del PSUC e Iniciativa por Catalunya (IC)— una poltrona para las europeas. Así nace la «nueva» coalición IU-IC: una alternativa de poder con los pies de barro; y como la espuma surgen los nuevos líderes sonrisa profident- dientes blancos, burda copia del PSOE y la socialdemocracia alemana: Angui- ta, Ribó y Gutiérrez. Otros, en cam- bio, no resistieron aguantar tanto tiem- po el «asalto» al poder y se pasaron con su experiencia al PSOE, al CDS, o están a la espera de ofertas: Pilar Bravo, Mo- hedano, Tamames, Curiel... La suerte está echada Por otro lado, en esas techas a los del PCE no les quedó más remedio que re- conocer que existían «energías sociales de izquierda que desbordan las fronte- ras orgánicas de los partidos y sindica- tos... por lo que debemos de hallar la manera de trabajar conjuntamente los comunistas, socialistas, socialdemócra- tas y movimientos alternativos»; y nue- vamente emprenden el proceso de uni- ficación con los escindidos y de relan- zamiento de IU para las elecciones euro- peas y las generales que vienen reclamando al gobierno que adelante; todo ello con una radicalidad que asom- bró a propios y extraños. En noviembre, en Bilbao, el PCE-EPK y el PCPE en su documento conjunto de unidad propug- nan una «salida política» a la situación de Euskadi en la que están implicados, inclusive, «aquellos que legitiman el de- recho a la lucha armada». A principios de diciembre, en una marcha contra la base yanqui de Rota, el califa sorprendió a los participantes con la proclama del empleo de la violen- cia, en «último extremo», para defender el sistema democrático de la intransi- gencia de los militares y oligarcas cerri- les a hacer concesiones sociales y eco- nómicas al pueblo trabajador, para se- guir garantizando la paz social. La huel- ga del 14-D, pese a que las intenciones de los trabajadores eran otras, y las ne- gociaciones con el gobierno para hallar una salida a la concertación han demos- trado que ese «empleo de la violencia» era un recurso para sembrar ilusiones sobre la viabilidad del «tránsito pacífi- co a la democracia» entre el pueblo tra- bajador. Anguita no sólo negó que su partido se hubiera asociado a los violen- tos, sino que incluso afirmó: «¡Eviden- temente que si intentan acabar con la democracia, los comunistas la defende-

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al Parlamento Europeo. remos y, si es necesario, por la fuerza! ». Ya para muchos quedó claro que ese «trabajar conjuntamente» se circunscri- bía dentro del espíritu del Plan ZEN y del PNE. Ese rechazo a firmar la concertación y ese radicalismo con que se han enfren- tado al gobierno han demostrado en la práctica que la alternativa de IU no es otra que colaborar para tratar-de impo- ner la política expoliadora del régimen; de canalizar el descontento de millones de españoles, de desvirtuar y desorientar la lucha de los más decididos que día a día, en la calle y en las fábricas, se en- frentan al régimen porque no da solu- ción real a los graves problemas que pa- decen. El Partido Comunista de España (re- constituido), cuya actividad es prohibi- da y reprimida por el aparato policial del régimen, exponía así esta idea: _ bierno. Y aprovechaba la ocasión para Fernando Pérez Royo, número uno de Izquierda Unida en las pasadas elecciones «¿Cuál es la diferencia real entre Feli- pe, Suárez o Anguita? Todos obedecen: a una misma batuta, representan inte- reses burgueses, se atienen y defienden las mismas reglas dictadas por el gran capital y el ejército. La “izquierda” no puede ofrecer ya un “cambio” en la fa- chada del régimen, porque las esperan- zas reales de amplios sectores de la po- blación han sido defraudadas por las promesas demagógicas del PSOE y las masas se hallan de nuevo enfrentadas E manera abierta al aparato del Esta- O». La total identidad de intereses entre todos los grupos parlamentarios fue lo que, por ejemplo, expresó Ribó en ene- ro: «Podemos aproximarnos al PSOE»; pero «sólo lo apoyaremos si pactamos un programa común», decía días más tarde el psíquicamente presidente de go- dar la receta llamada a solucionar las enormes contradicciones político- sociales: «muy fácil: crear el Consejo Económico y Social... El gobierno ten- dría en ese consejo a todos los interlo- cutores... Y a partir de ahí aplicar el mo- delo económico diseñado por la Consti- tución». Pero en el mes de febrero me- ten de rondón la concertación con otra letra: CCOO, UGT, CEIM y gobierno re- gional de Madrid sellan el «abrazo so- cial» con el Plan Regional de Empleo de 1989. Por otro lado, el fortalecimiento del proyecto social IU e IC sufre grandes re- veses. La fusión PCE-PCPE en Cataluña y el resto de España se salda, en medio de peleas y acusaciones, con un estre- pitoso fracaso y Gallego «sólo se lleva a 1U 400 militantes de los 17.000 que tie- ne el PCPE», según los no integrados. Mayor es el de su tan deseada unidad orgánica de CCOO y UGT, y se tiene que conformar con el refuerzo de antiguos militantes expulsados del PSOE y de ugetistas apartados por voluntad propia y algunos socialcristianos: Castellano, Saavedra, Miret Magdalena, Puente Ojea..., que se han ofrecido a apuntalar la barraca y darle mayores señas de «identidad social-lista» al espectáculo de IU. á Pero tan grande es el interés que tie- ne Anguita de que Felipe acceda a pac- tar con él, que no ha dudado, incluso, en echar la culpa de su fracaso a los tra- bajadores: «Imaginemos que ahora hu- biera elecciones: si se produjera un triunfo resonante del PSOE e IU no avanzase, sería una contradicción tre- menda. Y en ello tendría responsabili- dad el propio movimiento obrero, por- que tendría que luchar contra aquello que con su voto permitió que siguiera adelante». En las palabras del «califa» hay una gran verdad, aunque no desarrollada. Porque si el movimiento obrero le vota a él, también en este caso tendría luego que luchar contra aquello que impulsó con su voto. Por eso la mayor parte de los obreros (siempre habrá una minoría adicta a estos carnavales) van a boico- tear tanto a los Anguitas, como a los Fe- lipes, los Fragas... Entonces, ¿de qué se queja Anguita? Mejor haría conformán- dose con los votos de los pocos burgue- ses que lo apoyen. Carlos R. Alonso APARTADO DE CORREOS 2192 Comité Catala de Solidaritat Internacionalista + 08080 BARCELONA

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Purificación González de la Blanca, cabeza de la Lista Verde para Europa «Progreso y conservación de la naturaleza van unidos» Es granadina y se considera ecologista de nacimiento. Pu- rificación González de la Blanca es la única mujer española que va cabeza de una candidatura para las elecciones euro- peas: la Lista Verde. Entre sus méritos está el haber sido una de las personas que más han defendido las marismas de la bahía de Cádiz. N,1987 denunció públicamente E:: gran parte del dinero que el Mercado Común Europeo da pa- ra ayuda a la agricultura y a la pesca ha- bía ido a parar a manos de empresas li- gadas al comisario europeo Abel Matu- tes, vicepresidente de AP, precisamen- te para fomentar la cría abusiva de pe- ces y moluscos en la bahía (ver AREA CRITICA, números 23 y 31). Su última batalla fue conseguir que el alcalde so- cialista de Tarifa no quitase el agua a los campesinos de Puertollano, un pe- queño enclave agrícola que hay en las cercanías de esta ciudad gaditana abso- lutamente volcada en los último años al turismo y cuyo ayuntamiento había de- cidido quitarles el agua a los agriculto- res y ganaderos para llevársela a los campings de surfistas. Su filosofía se resume en la idea de que «el ser humano no es el ombligo del mundo, ya que la vida es un tejido in- terdependiente, de modo que nuestra vi- da depende de la conservación de la na- turaleza y de los otros animales. El hom- bre no es dueño y señor del mundo y cualquier agresión a ese tejido se volve- rá contra nosotros». Purificación González de la Blanca considera «desarrollo todo lo que cola- bora con la naturaleza y progreso todo N septiembre del año 1982, una E: de representantes del mo- 'vimiento ecologista de diferen- tes pueblos del Estado, con muchos años de militancia encima, fuimos in- vitados por el PSOE a unas jornadas sobre el medio ambiente en un cono- cido hotel de Madrid. Allí nos prome- tieron, entre otras cosas, la Ley Gene- ral del Medio Ambiente y la salida de la OTAN. Ni que decir tiene que los «proyectos franquistas», como el de Riaño, no entraban en los planes de quienes iban a realizar el cambio tam- bién en política medioambiental. Al mes siguiente el PSOE barrió en las elecciones. Entre sus votos se ha- bía llevado masivamente los de ecolo- gistas y pacifistas, pero al poco tiem- po quedaba claro para nosotros que ese partido había perdido la memoria. En 1983 elaboré un pequeño traba- jo en el que tras recoger una serie de titulares de prensa que no requerían comentarios, hacía unas reflexiones sobre la necesidad de un movimiento internacional de «Los Verdes» a fin de abrir un nuevo camino en las relacio- nes del hombre con la biosfera, contra la que se encuentra en permanente es- tado de guerra y a la que ataca con to- do tipo de armas letales (hoy sabemos que esos ataques alcanzan también a la ozonosfera). Siempre nos pareció erróneo el con- cepto antropocéntrico de paz/no vio- lencia y de guerra/violencia que se mantiene en el lenguaje cotidiano, por- :-que se olvida la extrema violencia que se está ejerciendo contra el planeta (y por tanto también contra el hombre): mares contaminados, ríos pestilentes, montes deforestados y erosionados, aire envenenado, pueblos y culturas degradados, especies vegetales y ani- males condenadas a la extinción... En- tre medio millón y dos millones de es- pecies animales van a desaparecer an- tes del año 2.000, según el informe «Global 2000», a las que había que su- mar al menos 80 pueblos aborígenes que siguen el mismo camino. Es preciso tener las ideas claras so- bre dos aspectos. Primero: la vida es como un tejido en el que no podemos separar al hombre de su entorno ni del resto de los seres que lo conforman. Amenazar cualquier hebra de ese teji- do es hacer peligrar el contexto total. Segundo: los sistemas político- económicos que degradan el medio ambiente son los mismos que degra- dan la condición humana, los que con- taminan (atmósfera, mares, ríos, pue- blos, culturas...) necesitan de la gue- rra y ejercen la violencia contra todos y contra todo. Esta mafia económica, que alcanza su máxima libertad de movimiento a través de la política de la CEE, ha ido elaborando una red planetaria, crean- do una serie de áreas de interdepen- dencia (energía, desarrollo económico, agricultura, educación, sanidad, dis- ponibilidad de agua, alimentación, transporte, etc.) que todo lo ha envuel- to, a fin de que nada se les escape de las manos. En consecuencia, la proble- mática se va haciendo cada vez más compleja porque cualquier actuación en un área concreta repercute en otras, enmarañando aún más la situa- ción, degradando el estado general y Por qué no p: PURIFICACION G ocasionando desequilibrios de riesgos imprevisibles. ¿Catastrofismo? A estas alturas no se nos puede con- tinuar tachando a los ecologistas de catastrofistas. Precisamente hoy —31-3-89— la editorial de Diario 16 se titula «Futuro negro, solución verde», en clara alusión al tema que trata, so- bre el que escribo, y durante estos días en distintas columnas y artículos de prensa se evocan las profecías de Ca- sandra refiriéndose a los ecologistas. Pero no se trata de lo que digan los ecologistas. Basta leer la prensa: «Industriales italianos participaron en cacerías de indios en el Amazonas». «La CEE destruyó 200.000 toneladas de alimentos, para mantener los pre- Clos». «Laboratorios suizos experimenta- ron con niños egipcios los efectos can- cerígenos de un pesticida». * «Indignación en la RFA por unas maniobras norteamericanas sobre en- terramientos masivos». «Un plaguicida fabricado por Bayer es la posible causa del síndrome tóxi- co». «Arranque de un millón de hectá- reas de olivar, tributo español a la CEE». «Un millón de árboles son talados 18

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Purificación González de la Blanca. no es tomar el poder, sabemos que así es imposible, sino utilizar el Parlamen- to europeo como foro de denuncia», di- ce la cabeza de lista de la candidatura de la Lista Verde. Purificación González de la Blanca no ” tiene al PSOE en muy buen concepto, ya que ella misma fue cesada en su puesto de secretaria general de la Delegación Provincial de Cultura de Cádiz después de su enfrentamiento con el alcalde del PSOE de Tarifa y por el asunto Matu- tes. «El PSOE está tratando desde hace mucho tiempo de infiltrarse en los mo- vimientos verdes y no hace más que pro- meter cosas, pero luego no cumple na- da, entre ellas la de sacarnos de la OTAN, que planteaba cuando estaba en la oposición» Í a dl te. Estos políticos se mueven dentro del sistema cuadriculado y no ven otras op- ciones político-económicas que las que ya existen y que llevan al mundo a la rui- na, a su destrucción. Nuestra intención lo que se hace ayudando a la naturale- za». «Estamos contra los políticos que consideran que la política es como un botín por el que luchar denodadamen- Angel Bustos lemos esperar ALEZ DE LA BLANCA diariamente en la Amazonia» (hoy son dos millones), etcétera. Bophal, Chernobyl, la muerte de las focas del Mar del Norte, mareas ne- gras en Alaska, la Antártida, islas Ca- narias... la destrucción de la capa de ozono. Todo es una tremenda locura. ¿A dónde vamos?, o mejor, ¿a dónde nos llevan? El saqueo del Tercer Mundo Cuando la política del crecimiento ilimitado perfecciona su infraestruc- tura para saquear a fondo a los países menos desarrollados (preferimos esta denominación): carreteras transama- zónicas, oleoductos siberianos, revi- sión del Convenio de la Antártida, pro- yectos de túnel del estrecho de Gibral- tar, etc., son «Los Verdes» (Alianza Verde Europea) junto con organizacio- nes tan prestigiosas como Gren-Peace, quienes pueden levantar la voz para denunciar públicamente y tratar de frenar la tremenda depredación de Unas políticas internacionales que tie- nen en el lucro su objetivo, sin dete- Nerse en ningún tipo de consideracio- Nes éticas. Tal es el caso de esas parti- das de leche en polvo en mal estado que se intentaron introducir en el mer- cado venezolano y que, rechazadas también por sus autoridades sanita- Tias, se desviaron hacia mercados afri- [——_—_ canos; o el del peligroso pesticida que, tras una larga sesión del Parlamento alemán, se acordó prohibir en Alema- nia... y subvencionar su exportación al Tercer Mundo. Propuesta que levantó las iras y la voz del diputado verde: «Señores, ustedes no tienen ni ética ni vergiienza»... por citar dos ejemplos. Como dice Schumacher en su impor- tante libro «Lo pequeño es hermoso», nunca un país desarrollado se acercó a otro menos desarrollado para ayu- darle, sino para explotarle, casi siem- pre ofreciéndole falsas ayudas que le crean dependencia exterior. En el programa de «Los Verdes» al Parlamento Europeo se recoge muy bien esta idea. Dejémonos de paterna- lismos. Las ayudas a estos países de- ben enfocarse en el apoyo a la creación de economías autosuficientes basadas en sus recursos propios. Esta es la cla- E De todo lo demás hay que descon- ar. Hacia la esperanza Hemos sido hasta ahora el grito de- sesperado de una biosfera agredida, la conciencia de una sociedad enloqueci- , La, pero esto no basta. Hay que hacer oír nuestras voces en todos los foros en donde nos sea permitido. Ahora más que nunca. Y digo ahora, cuando el PSOE ha puesto en marcha un plan de desactivación del movimiento eco- logista, siguiendo a pie juntillas ese fa- moso documento suyo que diseñaba una estrategia para impedir que apa- rezcan «Los Verdes». Infitración, sub- venciones y «colocación» de dirigentes dan la clave. Pero olvidan que el eco- logismo o es reivindicativo o no es eco- logismo. Compañeros de otros países hace tiempo que se están organizando en un movimiento internacional de «Los Verdes» que, como punta de lanza, y por encima de fronteras, abra un nue- vo camino en las relaciones del hom- bre con el resto de los seres vivos y con su entorno. Hay que entregarse a esta causa, antes que sea demasiado tarde, sin dejarse engañar por las escasas «soluciones» de parcheo que nos ofre- cen, precisamente en estos momentos en que el cinismo de los gobernantes mundiales se pierde en conferencias internacionales: Montreal, Londres, La Haya, en las que reconociendo la ex- trema gravedad de la destrucción de la capa de ozono, lejos de adoptar me- didas tajantes, como la prohibición de la fabricación de clorofluorocarbonos (CFC), concluyen en concesiones a la industria (¡cómo no!), a riesgo del in- cremento del cáncer, enfermedades oculares, cambios climáticos y de cul- tivos, sobre los que los científicos nos han alertado como males menores. Romper fronteras, viejos moldes, hacer posible la lógica, la solidaridad para con todos los seres vivos, la es- peranza, la paz, es nuestro objetivo. Somos conscientes de la dificultad de esta tarea, pero hay que intentarlo. «La Utopía no es la de quienes pre- conizan el decrecimiento y la subver- sión del actual modo de vida hacia una sociedad más austera, sino la de quie- nes creen que es posible continuar con un crecimiento ilimitado, de la pobla- ción, de la industria, delconsumo, en un planeta limitado.» (M. Bosquet). 15

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Homenaje a los brigadistas soviéticos caídos en la guerra civil «Proletarios de todos los países, uníos» El pasado día 9 de mayo —aniversario de la liberación de la URSS tras la invasión nazi— se inauguró en el madrileño cementerio de Fuencarral el monumento de homenaje a los voluntarios soviéti- cos que vinieron a España en 1936, para defender el Frente Popu- lar y la República, y quedaron aquí para siempre. Todos sus nom- bres figuran en un lateral del monumento. ON motivo del acto, se desplaza- h ron hasta Madrid treinta y cinco excombatientes de la guerra es- pañola y familiares de los caídos en ella. En el grupo destacaba de modo especial, por su altura física e histórica, el gene- ral Liaschenko. El camarada Nicolás A sus ochenta años, con casi dos me- tros de altura, una boina negra ladea- da sobre la cabeza, y saludando con el puño derecho cerrado pegado a ella, Liaschenko parece un heróe sacado de cualquier película soviética de las que estuvieron en cartel en los cines madri- leños durante los tres años de resisten- cia contra el fascismo, como «Tchpaieff el soldado rojo», o «Los marinos del Cronstad». General tanquista agregado al 18 Cuerpo de Ejército republicano como asesor militar, o más propiamente co- mo «consejero» —auténtica definición de su trabajo—, Liaschenko era conoci- do como el «Camarada Nicolás». Com- batió en los frentes de Toledo, el Ebro, Almería, Granada y Málaga. En un ru- so indescifrable para nosotros, interca- lando algunas palabras chapurreadas en castellano, el «Camarada Nicolás» re- cordó el heroísmo de los soldados espa- ñoles que combatieron a su lado. Uno de ellos, Diego Tomás, no le ha- bía visto desde hace cincuenta años, y se reencontró con él junto al monumen- to recién inaugurado. «Desde el primer momento que le vi —comentó Tomás—, supe que era el ruso que había estado con nosotros en la 27 División de cho- que, por su estatura y por la forma de mirar y sonreír». Diego Tomás estuvo en la URSS des- pués del año 39, y luchó contra los na- zis, primero en el ejército regular sovié- 16 tico, y después en el maquis. Allí oyó ha- blar del General Liaschenko, defensor de Leningrado y organizador de la con- traofensiva cuando se rompió el cerco de la ciudad, pero hasta ahora no había sabido que él y el «Camarada Nicolás» eran la misma persona. En tierras españolas, combatieron al lado de la república 50.000 hombres de 54 países; entre ellos, más de 2.000 eran soviéticos: 772 aviadores, 351 tanquis- tas, 222 consejeros e instructores, 100 artilleros, 77 marinos de guerra, 130 obreros e ingenieros de las fábricas de aviación, 156 radiotelegrafistas y varios centenares de intérpretes y asesores. Cerca de nuestras costas fueron hundi- dos por los intervencionistas nazis los barcos Komsomol, Timiriázev y Bla- góev. Madrid, qué bien resistes Todos los que vivieron el Madrid ro- deado por las tropas fascistas en el 36, con los moros ya en la Casa de Campo y en la Ciudad Universitaria, recuerdan emocionados la llegada, el día 6 de no- viembre, de las Brigadas Internaciona- les, y su desfile por la Gran Vía. Los aviones soviéticos J-15 y J-16, los popu- lares «Chatos», sobrevolaron el cielo madrileño, hasta entonces a merced de la aviación fascista, y comenzaron la ba- talla aérea para defender la capital, mientras sus habitantes, dando un ejem- plo histórico de resistencia, fortificaban las calles y levantaban trincheras. 21 pi- lotos soviéticos murieron aquellos días. El general de aviación comunista Hi- dalgo de Cisneros lo relata emocionado. «El 6 de noviembre por la mañana hi- cieron su aparición los Junkers de bom- bardeo alemanes, acompañados por una escuadrilla de cazas Fiat italianos... co- mo tenían por costumbre... En aquel momento, y antes de que las sirenas ter- minaran de dar la alarma, un grupo de aviones surgen en el cielo de Madrid y

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35 ex combatientes soviéticos y familiares de brigadistas muertos en España, estuvieron presentes en la inauguración del monumento. Los nombres de todos los caídos puedes leerse en uno de sus laterales. El general Liaschenko y Diego Tomás, que luchó a su lado, se encontraron después de cincuenta años. También acudieron al acto jóvenes pioneros soviéticos. se lanzan rápidos contra los aparatos — del peligro de las bombas, aquel pueblo fascistas. La gente abandona sus refu- que había estado sufriendo día tras día, »gios, se lanza a la calle y, sin acordarse sin poderse defender, los terribles bom- . del 36 al 39 se considera en mi país co- bardeos enemigos, presencia con emo- ción inenarrable la primera batalla aérea en defensa de su ciudad». En la URSS existe una asociación de excombatientes de la Guerra Civil espa- ñola, y la participación de voluntarios internacionalistas en el conflicto es re- cordada de forma entrañable por el pue- blo soviético. «Los viejos se emocionan cuando hablan de España —nos comen- taba Matvey Saprykine, nieto de Mate Zalka, el «General Lukach»—, la guerra mo el primer asalto de la lucha contra el fascismo-nazismo, que a nosotros nos costó veinte millones de muertos. Bel- chite, Brunete, Jarama, Teruel... son nombres muy importantes, símbolos de la lucha por la libertad. Hay muchas de mis compatriotas rondando los cincuen- ta años, que se llaman Dolores». Des- pués de visitar la URSS en 1937, Rafael Alberti escribió en un artículo titulado «Mi Moscú», que al entrar en cualquier casa, lo primero que veía en la pared era un mapa de España. General Lukach Matvey Saprykine, a partir del interés por reconstruir los pasos de su abuelo en la Guerra Civil, ha estudiado caste- llano —lo habla perfectamente— e in- cluso ha escrito un libro sobre Mate Zal- ka que aún no ha sido traducido a este idioma. El «General Lukach», aunque era húngaro de nacimiento, vino a Es- paña dentro del contingente de volun- tarios soviéticos, luchó en el frente de Madrid durante las jornadas de noviem- bre, y después de la batalla de Guada- lajara tomó el mando de la 12 Brigada Internacional, integrada en la 45 divi- sión del ejército republicano. Murió en Aragón, cerca de Huesca. Los voluntarios internacionalistas es- ¿ cribieron una de las páginas más heroi- h cas de la historia de los pueblos en la lucha contra el fascismo. Su actitud so- lidaria con el pueblo español no preten- día fama, dinero, ni gloria, sólo el triun- fo de la libertad. Defendieron con las ar- mas en la mano la bandera tricolor de la República frente a la roja y gualda de la monarquía y el fascismo. Su gesto de ayer continúa siendo un ejemplo a se- guir hoy, y demuestra la validez de las palabras que Carlos Marx escribió ha- ce 141 años: «Los comunistas conside- ran indieno ocultar sus ideas y propó- sitos, y declaran abiertamente que sólo conseguirán sus objetivos derrocando, mediante la violencia, todo orden social existente. Tiemblen, pues, las clases do- minantes ante la revolución comunista: los proletarios no tienen nada que per- der, más que las cadenas; tienen, en cambio, un mundo que ganar. ¡Proleta- rios de todos los países, uníos! Alfredo Grimaldos 17 |

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a _A Los jóvenes del barrio denuncian agresiones policiales «S.O.S.: represión en Poble Nou» El pasado mes de septiembre, el colectivo de jóvenes «Goma- nou» organizaba las I Fiestas Alternativas, enmarcadas en la Fies- ta Mayor del barcelonés barrio de Poble Nou. Una violenta carga policial, con disparos al aire incluidos, ponía fina la noche de rock alternativo. Cuatro jóvenes testigos se atrevieron a denunciar la actuación policial; uno de ellos ha sido brutalmente agredido po- cas semanas después de celebrarse la rueda de reconocimiento de los:agentes presuntamente implicados. En el Juzgado de Instruc- ción número 7 de Barcelona se suceden las irregularidades que di- ficultan el normal desarrollo del proceso judicial. q L'concierto de «rock alternativo» E: organizaba, en la noche del 17 a 18 de septiembre pasado, el colectivo de jóvenes «Gomanou» termi- nó bruscamente con la irrupción de la Policía Nacional, que realizó una violen- ta carga cuyo saldo fue de un herido y cuatro detenidos. Debidamente autorizado por el Ayun- tamiento de Barcelona, el concierto se desarrollaba con normalidad en la pla- za de Sant Bernat Calvó cuando hizo su aparición un coche patrulla policial, cu- yos ocupantes intentaron detener a un asistente a la fiesta acusándole de ha- ber orinado en la vía pública. La actitud agresiva y prepotente de los agentes mo- tivó la protesta de algunos espectadores del concierto. Según testigos presencia- les, uno de los policías amenazó a sus interlocutores con la frase «u os calláis u os meto cuatro tiros en la cabeza». El aumento de la tensión culminó con la aparición de nuevos vehículos policia- les (matrículas DGP-2014-W, DGP-2216 -Z, DGP-2080-B y DGP-2450-A, según consta en las denuncias), cuyas dotacio- nes protagonizaron una contundente ac- tuación, a resultas de la cual resultó he- rido por las contusiones recibidas el jo- ven J.E. Algunos testimonios aseguran que la policía realizó diversos disparos al aire con sus pistolas reglamentarias. Junto con el que resultó lesionado, in- gresado en un hospital, otros tres jóve- nes fueron detenidos y trasladados a la comisaría de Poble Nou, donde asegu- ran haber recibido insultos y malos tra- tos. Los agentes de la Policía Nacional se negaron obstinadamente a identifi- carse ante un grupo de chicos y chicas cuya noche de «fiesta alternativa» ter- minó en tragedia. Rueda de reconocimiento... mutuo O.A.M., J.M.H. y C.R.C. presentaron al día siguiente sendas denuncias por la actuación policial ante el Juzgado de Instrucción número 7 de Barcelona. El segundo sufriría meses después una brutal agresión que aconseja mantener sus nombres en el anonimato. Cuatro días más tarde, J.E., el detenido herido HOSPITAL CLINIC TPROVINCIAL DEBARCELONA SALA DE URGENCIAS BARCELONA IARCELO Asistido D. ia or Heat y Diagnóstico ¿El S SUC+UFTALGOLOG LA EMtiderv3s 1009 11:03 MER Elf: 1YA Parte médico io Pronóstico Grove de la agresión sufrida por J.M.H. _ Observaciones L Srs a Expedido a electos de: 00D, 4140677 Momento del acto informativo celebm en los incidentes de la Fiesta Mayor, in- terpueso una cuarta denuncia. El día 25 de febrero estaban previs- tas dos ruedas de reconocimiento de los policías presuntamente implicados en los hechos. A causa de un mal entendi- do entre el Juzgado y la policía, hasta la fecha sólo se ha realizado una de ellas, en la cual los denunciantes creye- ron reconocer a uno de los agentes. Pe- ro J.M.H. aseggura que también «reco- nocimos a un policía de la comisaría de Poble Nou, vestido de paisano, en la puerta de los Juzgados». En el exterior del edificio, los policías participantes en la rueda esperaban la salida de los de- nunciantes. El mismo J.M.H. explica que «la jueza dijo que una vez hubieran salido del Juzgado ella no podía obligar alos policías a que se marcharan». Ello convierte sin duda en inexistente el ano- nimato y en peligroso el testimonio de unos ciudadanos que pretenden denun- ciar un hecho delictivo ante la Adminis- tración de Justicia. Angel Sáenz, quien junto a Francesc Arnau lleva la defensa de los jóvenes de Poble Nou, observa que «estos chicos es- tán sorprendidos de que se tarde 4 6 5 meses en nombrar un procurador para el caso, cuando el Colegio de Procura-

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dores está en el piso de arriba del Juz- gado y entre ambos se lo mandan todo por correo certificado o telegrama. Es- tán descubriendo ahora cómo funciona la justicia». n el Ateneo Popular «La Flor de Maig» Pero no sólo a la secular y exasperan- te lentitud de la justicia española se en- frentan los cuatro denunciantes. Tanto éstos como su defensa denuncian irre- gularidades en el proceso de instrucción del sumario. E,A., portavoz de Goma- nou: «Cuando nos dieron la copia del testimonio del caso, faltaban tres hojas. Una de ellas era el oficio de la Jefatura Superior de Policía de Barcelona, en el que se especificaba qué policías ocupa- ban los coches que intervinieron en la carga». El abogado Angel Sáenz comple- ta «los otros dos papeles que faltaban eran las autorizaciones del Ayuntamien- to al colectivo para organizar la fiesta». Ante esta desaparición, sigue explican- do E.A., «enviamos un escrito al Juzga- do, del que tenemos copia sellada acre- ditando su recepción, en el cual se ex- plicaba la actitud de los policías en la rueda de reconocimiento y reclamába- mos el oficio extraviado de la Jefatura Superior. Nos mandaron una carta en la que venían el oficio y el original de nuestro escrito, que debía haberse que- dado en el Juzgado para que quedase constancia de lo que alegábamos». Por otra parte, el artículo VIII de la Ley Orgánica de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado dice textualmen- te: «Iniciadas unas actuaciones por los jueces de la instrucción, cuando éstos entiendan que existen indicios raciona- les de criminalidad por la conducta de miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, suspenderán sus actuaciones y las remitirán a la Audien- cia Provincial correspondiente, que se- rá la competente para seguir la instruc- ción, ordenar en su caso el procesamien- to y dictar el fallo que corresponda». Pa- ra los abogados del caso de las agresiones en Poble Nou, existen sufi- cientes «indicios razonables de crimina- lidad» para que el Juzgado de Instruc- * ción remita el tema a la Audiencia, pe- ro hasta el momento dicha transferen- cia de jurisdicción no se ha producido, ni han sido suspendidos los policías im- plicados en los incidentes de la Fiesta Mayor de Poble Nou. Más difícil será en- tonces esperar que la fiscalía o los Juz- gados de Instrucción que llevan los ca- sos de la carga policial (número 7) y de la agresión a J.M.H. (número 24) consi- deren que puede existir una conexión entre ambos asuntos y acumulen los su- marios para realizar una investigación conjunta de los mismos, como desearían los denunciantes y su defensa por esti- mar que existe una evidente relación en- tre ambos. El proceso de instrucción seguía su lenta e irregular andadura cuando una agresión tan salvaje como cobarde pa- reció querer alterar el curso de los acon- tecimientos. «Casi pierdo la vista» «El viernes día 18 (de marzo) volvía a casa sobre las 4 de la madrugada, por una calle oscura del barrio, cuando me vinieron por la espalda de 3 a 5 indivi- duos y comenzaron a pegarme una pa- liza bestial; me tiraron por el suelo, pe- gando sobre todo en la cara y, cuando pude protegérmela, en todo el cuerpo. Tuve muchos problemas para llegar a casa. Me caía y no podía levantarme». J.M.H. muestra una terrible cicatriz en la frente y su ojo derecho está visible- mente lastimado. «Me pusieron 5 pun- tos de sutura en la frente y me dijeron que podía perder la vista, porque me dieron una patada en el ojo que me pro- vocó lesiones graves. He estado 17 días en casa y más de 20 de baja; los prime- ros días no podía moverme de la cama». «Además, se da la circunstancia de que yo fui uno de los denunciantes de los hechos de la noche de la fiesta ma- yor, en septiembre.» J.M.H. recuerda con angustia la brutal agresión sufrida. Entre los jóvenes denunciantes planea ahora la posibilidad de que este ataque no sea un hecho casual y que puedan su- cederse otros similares en el futuro. El agredido afirma que «cuando salgo, lo hago en coche y nunca andando. Y eso me da mucha rabia. Por las noches in- tentamos volver todos juntos y nos lla- mamos a casa cuando llegamos». C.R.C. reconoce que «no suelo ir muy tarde so- la. No lo pienso hacer. Poco antes de concluir el presente ar- tículo, J.M.H. fue citado a declarar a co- misaría de un modo en absoluto ortodo- xo: «Esta mañana me han telefoneado a casa y, como no estaba, me han llama- do a casa de mi abuela. Se han buscado la vida para encontrar mi teléfono y el de mi abuela. Le han dicho que me te- nía que presentar mañana (por 13/4/89) a las 9,30 h. en comisaría, porque que- rían hacerme unas preguntas. Mi abue- la les ha dicho que yo trabajaba, que en todo caso iría mi madre. Así de extraña es la citación que he recibido». El abo- gado Angel Sáenz aclara en relación a esta irregular citación que «jurídica- mente es una cosa inexistente. No sabe- mos qué es lo que pretenden. Lo hacen así para poder decir que se ha presen- tado voluntariamente». En cualquier ca- so, J.M.H. es tajante al afirmar: «Yo so- lo no iría nunca a comisaría, y mi ma- dre tampoco». Personados en la comisaría protago- nista de todos estos hechos, los autores del presente artículo fuimos atendidos con frialdad por el inspector Salguero, segundo en la escala de mando de di- chas dependencias policiales. El inspec- tor rehusó efectuar ninguna declara- ción, alegando que «el comisario está de baja». Este último extremo no fue con- firmado por un agente consultado, quien nos informó de que el comisario suele estar en las dependencias por las mañanas, y en ningún momento hizo alusión a baja laboral alguna del prin- cipal responsable del puesto. En cual- quier caso, no fue posible obtener la ver- sión policial de los hechos que han mo- tivado la indignación de la juventud del Poble Nou, pues el inspector insistió va- rias veces, con evidente tacto, en que «yo no os pienso decir nada». «S.O.S.: represión en Poble Nou» Diferentes asociaciones y colectivos del barrio están organizando una cam- paña que, bajo el nombre de «S.O.S. Re- pressió a Poble Nou» (S.O.S. Represión en Pueblo Nuevo), intentará concienciar a la opinión pública de la total impuni- dad con la que se coacciona y se coar- tan los más elementales derechos y li- bertades en esta populosa barriada de Barcelona. El caso que nos ocupa, que no es el primero de características simi- lares en Poble Nou, es un nuevo episo- dio de una situación insostenible que los jóvenes afrontan con la amargura que, todavía convaleciente de las graves le- siones sufridas, sintetiza J.M.H. «más que el dolor físico, lo que más me afec- ta es el plantearme cómo pueden pasar cosas como esta». Joaquim Miguel Carlos Casado 19

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Plan Nacional sobre la droga, una máscara del PSOE El Estado favorece la drogadicción Como en años anteriores, 1989 ha comenzado con una media de 7,8 muertos a la semana por drogadicción. Este sangrante pro- blema, en vez de preocupar a los gobernantes, parece que les satis- face, sobre todo teniendo en cuenta que la drogadicción está afec- tando principalmente a los excedentes humanos en el mercado de trabajo y a los jóvenes denominados «rebeldes». Por eso las actua- ciones del PSOE contra la extensión de esta plaga (como el famoso Plan'Nacional sobre la Droga) son totalmente inoperantes, un «gesto necesario» políticamente, pero sólo simbólico, pues de hecho al sis- tema le interesa la destrucción y sometimiendo de los jóvenes... con drogas o sin ellas. O es de extrañar que donde más Nro: se extiende la droga sea en aquellas ciudades o pueblos más conflictivos del Estado: Madrid, Vigo, Bilbao... De todos estos lugares, Euska- di es donde más toxicómanos hay y don- de menos se reprime a los traficantes. «Curiosamente —decía el portavoz de HB en el Ayuntamiento de Elgoibar— en nuestro pueblo el tema de la droga resulta ser una epidemia mortal (7 u 8 muertos). Nosotros sabemos quiénes son los responsables de esto: goberna- dor civil, la policía... y los partidos po- líticos que no hacen nada por erradicar- la; por lo tanto, son encubridores de la misma, a lo más que llegan es a ofrecer ayudas paternalistas.» No es una salida de madre del conce- jal de HB, El caso de otro pueblo de Eus- kadi, Lezo, es muy ilustrativo. El ayun- tamiento declaró personas no gratas a unos «vecinos» implicados en el narco- tráfico, aprobando una moción de AZ- KAGIZAN, asumida por la totalidad de las 25 asociaciones y colectivos de esa población. Pocos días más tarde, esos traficantes, apoyados por miembros de la «Asociación para la Paz en Euskalhe- rria» (entre ellos Cristina Cuesta y la hi- ja de Bandrés) salen al paso de esas acu- saciones en rueda de prensa, e inmedia- tamente, PNV, EA, PSOE y EE presen- tan otra moción para anular la aprobada, calificando de campaña de corte fascista tanto la moción anterior como las movilizaciones de los ciudada- nos. Por ello, los organismos populares acusaron a los partidos políticos de dar cobertura legal a este grupo de trafican- tes y mafiosos. Y en el resto de España los partidos gales que crean igualmente adicción, elaborada por multi- nacionales de la farmacología, com- piten en las calles de España con la heroína: Rohipnol, Prefin, Bupress, Centramina, etc. — Bupress salió, junto con Rohip- nol, al mercado en 1985. Tan sólo desde enero a agosto de 1988 había factuado 524 millones de pesetas co- rrespondientes a 348 mil envases, ca- si lo mismo que en todo el añg ante- rior. — Prefin, un preparado similar al Bupress y tan apreciado por los to- xicómanos, en los ocho primeros me- ses de 1988 ya había colocado 14.087 envases, reportando a su laboratorio 300 millones de pesetas. — Metasedín (Metadona o heroína sintética) se receta con cuentagotas, debe de ser porque es de las pocas que no crea adicción. En 1987 se U: nutrido grupo de drogas le- La S.S., el gran distribuidor prescribieron únicamente 16.463 en- vases de 20 pastillas, y el valor de es- ta mercancía fue de 3 millones de pe- setas aproximadamente. La Metado- na es tan barata y los laboratorios ganan tan poco, que prefieren poten- ciar la morfina, doce veces más ca- ra. Esto ha motivado que no se en- cuentre ni un solo médico que la re- cete y que haya ido desapareciendo de las farmacias. No existen cifras totales de venta de todas estas drogas; sólo datos par- ciales de lo facturado a través de la S.S. (donde las ventas han aumenta- do un 1.700% en tres años) y no de la medicina privada. Exclusivamen- te el International Marketing Servi- ce, organismo consultor que colabo- ra con la Asociación de Fabricantes Farmacéuticos «Farmaindustria», posee, en riguroso secreto, estos da- tos. D.H. 20 y grupos que se llaman de «izquierda» y «humanistas» también están colabo- rando, ensalzando el uso de la droga co- mo símbolo de la «liberación de la per- sona para disponer de su propio cuer- po», como parte de la democracia impe- rante. Con esto demuestran claramente el apoyo a los planes criminales del Es- tado. Un negocio muy controlado Según datos oficiales, son cinco millo- nes de españoles los que han caído en la adicción a algún tipo de drogas. Sin embargo, «este número está muy mer- mado en comparación con la realidad», como manifestaban miembros de «Er- guete» de Vigo, recogiendo la opinión general de otros ciudadanos y de orga- nismos populares. También denuncia- ban que las antiguas redes de contra- bando de tabaco de la zona, organizadas en connivencia con la guardia civil, es- tán siendo reconvertidas para el tráfi- co de drogas. Sólo así puede explicarse el que, cuan- do se han cogido alijos de importancia y han estado por medio grandes empre- sarios o gente de nombre relevante en nuestro país, ha sido porque éstos han intentado hacer negocio por libre, pa- sándose de listos y haciendo la «compe- tencia» a la policía. Primero fue el her- mano del alcalde de Barcelona, Pau Ma- ragall; luego otro miembro de la alta so- ciedad barcelonesa, emparentado con los peleteros Balcázar. Hace poco, a es- ta lista se sumaron Faustino Orbegozo Gastañala, hijo del industrial vasco Sa- turnino Orbegozo, y Juan March Cenci- llo, nieto del banquero Juan March. Por eso cuando se ven obligados a rea- lizar redadas u operaciones en los ba- rrios populares, los camellos de más im- portancia, en su mayoría confidentes policiales —que son utilizados para es- piar a los jóvenes y trabajadores, y de- tectar entre ellos cualquier movimien- to de protesta o de lucha—, reciben «ex- traños avisos» para que se larguen an- tes de que se realicen. Así, la «Operación Primavera» del 11 de abril del pasado año, realizada de forma simultánea en varias ciudades, sólo sirvió para fichar a más de 700 jóvenes y meter en la cár- cel a un buen número de ellos. También para que las autoridades, en definitiva el PSOE, pudieran lavarse la cara con esta operación demagógica. Por otro lado, la pena máxima para un traficante de «altos vuelos» en España es de doce años, y puede salir de vaca- ciones e incluso reducirse la condena por buena conducta. Mientras, la inmen- sa mayoría de los jóvenes detenidos en:

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esas operaciones se pudren en las cár- celes. Y es que el Estado, convertido de hecho en el más poderoso traficante y distribuidor de estupefacientes legales (ver cuadro) e ilegales, no puede permi- tir que el negocio y el control de las dro- gas se le escape de las manos. Planes estatales para fomentar la adicción Ante las acusaciones por parte de or- ganismos populares de lo nada efectivo del,Plan Nacional sobre la Droga, San- tiago de Torres, jefe del gabinete técni- co de la Delegación del Gobierno para el Plan, declaraba: «los resultados están ahí. En 1983 se contaba con 68 centros de carácter ambulatorio y 40 comunida- des terapéuticas, la mayoría privadas, aunque con financiación pública. En la actualidad existen 170 centros ambula- torios y 62 comunidades en las que el Estado ha invertido 790 millones duran- te 1986». Sin embargo, el 60% de los drogadictos que consiguen entrar en sos centros para ser atentidos, abandonan el tratamiento antes de «desenganchar- se», debido a la nula estructura de los recursos disponibles y, sobre todo, por- que son tratados como escoria o alima- ñas. Ante semejante realidad, el gobierno sigue con sus palabras de lucha contra la droga y aprobando créditos millona- rios para que esos centros se enriquez- can a cuenta de la miseria de los jóve- nes necesitados de curación. Así, por ejemplo, la Consellería de Sanidade de la Xunta de Galicia, con la colaboración de la Delegación de Gobierno, concedió casi 300 millones de pesetas a centros de rehabilitación y asociaciones públi- cas y privadas de Galicia. Pero todos es- tos millones, que no repercuten en be- neficio de los jóvenes necesitados, nadie sabe a dónde van a parar. Así, es nor- mal que sucedan casos verdaderamen- te trágicos, como el de C.F.G., una joven de treinta años de La Coruña, que reco- rrió todos los centros de rehabilitación en la provincia, y lo máximo que consi- guió fue que le dieran unos «calmantes» y que la ingresaran por unos días en el Hospital Psiquiátrico de Conxo, en Santiago. Igualmente sucede en Madrid. La Consejería de Integración Social firmó - Un convenio con seis ayuntamientos y Cuatro instituciones privadas para sub- vencionar programas incluidos en el Plan Regional sobre la Droga con 120 millones de pesetas. El Centro Español de Solidaridad «Proyecto Hombre» se- rá la institución privada más beneficia- da por el programa; recibirá 25 millo- nes para incrementar en 40 plazas su red de atención. Pero los centros privados y fundacio- nes contra la droga —dirigidas por ex policías y prohombres del régimen co- mediados del siglo pasado, « Ax: la 'guerra del opio', China tuvo que firmar un tratado que abrió las puertas de par en par al comercio de esta sustancia, que los ingleses cultivaban en India y Birmania. En 1860 se introducían en China 6.500 toneladas al año de es- ta mercancía, que se convirtió en una epidemia mortal. Así fue como Chi- na se transformó en un país plagado de droga de punta a punta, produc- to de siglos de opresión feudal y de dominación extranjera. Antes de la revolución los chinos probaron todas las soluciones que se proponen hoy en EE.UU.: buscaron una droga sus- tituto, la Metadona; promovieron la religión y las sectas, apelaron al or- gullo nacional, aprobaron la legali- zación... Sin embargo, fue con la lle- gada del Partido Comunista al poder como se abordó la cuestión... «Para acabar con los opiómanos se usaron métodos de educación, per- suasión y movilización popular (...) Para empezar, se prohibía tildar de criminales a los adictos, porque ellos eran víctimas de los imperialistas y, como tales, se debían tratar. Se les ofreció asistencia médica y empleo para que superaran la abstinencia... «Por todo el país se discutió el pro- blema: en las escuelas, por radio y en la prensa, se hicieron mítines (...) Con la ayuda de la comunidad y miem- bros de la familia, la gran mayoría de los adictos superó el problema en su propia casa y muy pocos tuvieron que ser hospitalizados. La fuerza y las leyes no fueron la solución fun- damental, sino el ansia de liberarse del yugo opresor de la droga, que en- riquecía a los imperialistas, y como los drogadictos eran víctimas de los La guerra del opio % traficantes, se les perdonaron todas las fechorías que cometieron por es- te motivo. «Con los vendedores, el Gobierno y el Partido Comunista adoptaron la misma política de apoyarse cuidado- samente en las masas, para distin- guir entre la víctima y el enemigo (los grandes traficantes). Por ejemplo, muchos vendedores eran gente muy pobre que vendía opio para sobrevi- vir y, obviamente, declararlos crimi- nales los hundiría más en el mundo del hampa y dificultaría erradicar el problema. Así que el Gobierno deci- dió que éstos no quedaran en la rui- na y, a cambio, les ofreció dinero y trabajo para que comenzaran una nueva vida. Por otra parte, un fuer- te castigo esperaba a quienes opusie- ran resistencia. El pueblo se encar- gó de denunciar a los vendedores y su castigo dependía del tamaño de su crimen y de su actitud. «De barrio en barrio se pudo aca- bar con el sistema de distribución de drogas, porque el pueblo había hecho suyo el problema. En cuanto a los grandes narcotraficantes, como ene- migos que eran, recibieron el trata- miento merecido. «En China sólo pudieron aplicar estos estos métodos porque habían hecho una revolución. Sin el poder político hubiera sido imposible de- sencadenar la creatividad transfor- madora del pueblo o reprimir a los enemigos de clase que manejaban el narcotráfico internacional.» (Extractos de un artículo de C. Clark Kissinger publicado en «Obre- ro Revolucionario» el 10 de octubre de 1988). D. H. mo Gutierrez Mellado— cobran un pre- cio muy elevado, el cual sólo pueden pa- gar los drogadictos de las clases medias o altas, que son los que interesa al go- bierno que consigan desengancharse. Por ello no es de extrañar que la gente de procedencia social más humilde va- ya cayendo en esa trampa que es la dro- ga. Así, los gobernante justifican el se- guir incrementando el número de poli- cías, guardias civiles, controles y, en de- finitiva, el abuso y la represión sobre estos ciudadanos. ? Para presentarse como abanderados en la lucha contra la droga y para ga- narse el apoyo de los ciudadanos, el go- bierno sigue haciendo cínicas y engaño- sas llamadas a la «colaboración ciuda- dana». Así, las tres veces que HB inten- tó manifestarse contra la droga, el ayuntamiento de Elgoibar y el Gobier- no Civil le denegaron los permisos co- rrespondientes. Las denuncias de la. Coordinadora de Barrios de Madrid y de las Madres Unidas contra la Droga, de- mostrando con pelos y señales que la droga que circula en los barrios popu- lares está controlada por las comisarías, fueron desoídas por el Senado. Además, la delegada del gobierno en Madrid, Ana Tutor, amenazó a los vecinos de Aurre- rá (Argúelles) con una multa de medio millón de pesetas si siguen manifestán- dose contra la droga y la delincuencia, lo que ha llevado a los afectados a pre- guntarse qué hace el gobierno ante es- te problemas y a quiénes protege real- mente. Como decían vecinos de Lezo, «ade- más de soportar estos males, el Estado quiere que “colaboremos” y aplauda- mos a la policía y la guardia civil que se mete en nuestros barrios, nopara des- mantelar las redes de drogas, sino pa- ra utilizarlas contra los jóvenes, para controlar más eficazmente a la pobla- ción y vigilar no a los hampones, sino a los que nos estamos defendiendo por nuestros propios medios de estos ma- les». Daniel Huertas 21

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Entrevista a dos obreros de ASCON «Los sindicatos en España son todos amarillos» El 28 de febrero la vinculación de los obreros reconverti- dos de ASCON con los Fondos de Promoción de Empleoque- daba rota. Desde entonces, los 300 obreros que permanecen en plantilla se vienen reuniendo en asamblea cada viernes, en la explanada del Náutico de Vigo. Fue allí donde Area Crí- tica entrevistó a dos de estos trabajadores, uno independien- te y el otro afiliado a la UGT, los cuales han insistido en que no se diéran a conocer sus identidades reales: en las Rías Ba- jas, además de mafias del tabaco y la droga también existen mafias sindicales de las que conviene guardarse. contra de la opinión mayoritaria, que 110 trabajadores entren en una contrata del astillero Vulcano en ré- gimen de regulación temporal de em- pleo; que otros ciento y pico hagan un cursillo de unos meses (tras el cual no se les garantiza absolutamente ninguna salida), y 70 se queden en la calle de for- ma definitiva. A pesar del lógico cansancio que una lucha tan prolongada trae consigo, y de lo relativamente reducida que ha que- dado la plantilla, la resistencia de los trabajadores a este acuerdo pactado en- tre los sindicatos, la patronal y las ins- tituciones es generalizada; con mucha frecuencia se oye en las asambleas: «¡O todos o ninguno!» El asalto a las ofici- nas de los FPE en Vigo el 17 de marzo, por los obreros de ASCON, que arran- caron los teléfonos y prendieron fuego a documentos, es un indicador de que este colectivo de trabajadores aún no ha dicho la última palabra. —Después de un tiempo de receso, parece que el conflicto de ASCON vuel-* ve a radicalizarse. ¿Cuáles son vuestros principales problemas y qué objetivos os proponéis con estas movilizaciones? Obrero Independiente.—Los trabaja- dores de ASCON tenemos muchos pro- blemas, pero los más importantes qui- zá sean la incertidumbre y la impoten- cia por no saber qué va a pasar con no- sotros. Hace muchos años que nos prometieron una solución y eso nunca llega. Las concentraciones que venimos haciendo todos los viernes aquí, en la ex- planada, son más bien informativas. Ha- ce ya tiempo que no confiamos en el co- mité ni en los sindicatos; incluso ellos no se fían unos de otros. Obrero afiliado a UGT.—Este gobier- no no es socialista, sino fascista, y lo de- mostró con el tipo de reconversión na- Le sindicatos han aceptado, en 22 val que hizo. Con las concentraciones buscamos tres objetivos: primero, que Vigo nos escuche; segundo, conservar a toda costa nuestro puesto de trabajo, y en tercer lugar, que no podemos aguan- tar esta situación de estar al bordes de la miseria por culpa de este capitalismo rastrero. —Lleváis más de diez años en lucha a causa de la reconversión, con movili- zaciones de todo tipo que, sin duda, os han servido como experiencia para vo- sotros y para otros colectivos de traba- jadores. ¿Cuál es el estado actual de vuestras fuerzas y cómo os planteáis continuar? Obrero afiliado.—Algunos de noso- tros tenemos un buen nivel de lucha, pe- ro nuestro sindicato, la UGT, parece el sindicato vertical de los tiempos fran- quistas, mandado por el capitalismo de los poderosos. La culpa de que llevemos diez años así la tiene éstos, la Xunta, el alcalde Soto... que sólo ven los intere- ses de su bolsillo. No tenemos muy con- cretado aún cuáles serán los pasos si- guientes en la lucha, pero ahora lo de los fondos se ha acabado y si no nos dan: una salida, trabajo en uma empresa de Galicia, habrá lucha en la calle. Si no- sotros, desde un principio, hubiéramos llevado una lucha armada, esto ya esta- ría arreglado. O.1.—Actualmente en ASCON queda- mos unos 340 obreros, o sea, que esta- mos muy lejos de los 1.600 que éramos al principio. Es cierto que nuestra ex- periencia de luchas es relativamente buen, pero creo que lo principal es no cometer los mismos fallos. De los erro- res es de donde más se aprende. Esto te lo digo porque, por desgracia, siguen siendo los sindicatos los que deciden, y éstos no hacen nada para buscar una so- lución. —Los obreros de ASCON habéis sa- cado desde el principio vuestra lucha a la calle, haciendo a todo el pueblo de Vi- go partícipe de ella. ¿Hasta qué punto se han solidarizado u os apoyan en la ac- tualidad otros trabajadores, organiza- ciones...? 0.1.—No hemos recibido mucho apo- yo físico, siento tener que decirlo, tal vez algún apoyo moral, sobre todo de com- pañeros del País Vasco. O.A.—Yo creo que el pueblo de Vigo nos apoyó, aunque no mucho. Si cuan- do empezamos la lucha hubieran salido a la calle para ayudarnos, no tendrían que cerrar más, tarde muchos estable- cimientos, muchos trabajadores no ha- brían ido al paro, ni habría tantos con- tratos míseros firmados. za a notarse en las factorías de 'ASCON en abril de 1978. Al prin- cipio, la empresa intenta «reconvertir» personal con un expediente de regula- ción para 240 obreros, y el despido de otros 121; pero la movilización de los trabajadores evitó que se llevaran a ca- bo estos planes. Tras el enfrentamien- to de un encargado con un obrero y el posterior despido de éste, comienzan una serie de reacciones en cadena en solidaridad con el despedido, y cuan- do los trabajadores intentan negociar L: crisis del sector naval comien- ASCON, once años € con un representante de la empresa, éste se considera secuestrado y pide la intervención de la policía. Más tar- de presentará una denuncia contra va- rios obreros por coacción; en conse- cuencia, 46 trabajadores más serán despedidos. De esta forma se inicia la reconver- sión en ASCON, que, en años sucesi- vos, irá dejando sin empleo a la mayo- ría de los 1850 empleados que había en un principio. Desde entonces se su- cederán los enfrentamientos con la pa- tronal y la policía de forma ininte-

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-_ ANA Manifestación de los obreros gallegos contra la reconversión naval. —Después del 14 de diciembre, los sindicatos aparentan estar en una posi- ción más enfrentada con el gobierno. ¿Cómo repercutió el paro general en vuestra lucha, y cómo véis la labor de CC.00. y UGT desde entonces? O.A.—Los sindicatos en España son todos amarillos. En la UGT hemos no- tado algunos actos de bandidaje; lo cier- to es que engañaron a los militantes del sindicato y se pasaron al gobierno. O.I.—Creo que la huelga del 14-D fue una maniobra política que no nos bene- fició mucho. Más bien benefició a los sindicatos, que habían perdido protago- nismo. La respuesta de los trabajadores ese día fue muy importante, por eso los 1) » sindicatos aparentan mayor raicalismo para intentar dirigir las luchas y así mostrar a sus amos que aún pueden controlar a la clase obrera. Por aquí hay una opinión bastante extendida, con la que estoy de acuerdo, según la cual los sindicatos han hecho ese viraje para de- fender al régimen capitalista del peligro revolucionario que lo amenaza; que lo hacen para desmovilizarnos y que cun- da el pesimismo y la impotencia entre los trabajaores, ya que los sindicatos no pretenden ninguna revolución. En con- creto, con nosotros los de ASCON, CC.OO. y UGT siempre han llevado a ca- bo maniobras traidoras, la más grave Fondos de Promoción de Empleo. Ade- ntra la reconversión rrumpida; se retrasará en numerosas ocasiones la salida de los trenes po- niendo barricadas en las vías, se ocu- parán las oficinas del INI, de ASCON, etc, y se llevará a cabo el secuestro de un barco. Los GRAPO apoyaron esta lucha con diversas acciones armadas (como la voladura de las oficinas de ASCON en Madrid en el 84) desde un principio. Los sindicatos y el comité de empre- sa actuaron en todo momento como verdaderos agentes de la patronal, e incluso como chivatos de la policía, forzando, entre otras cosas, la entra- da de los reconvertidos en los FPE y ropiciando detenciones de obreros por alguna acción radical. La entrevis- ta que publicamos es una muestra del desprecio que UGT y CC.OO. inspiran a los trabajadores de ASCON. La revista CRASH n.* 3 dedicó un extenso artículo a las primeras luchas en ASCON; posteriormente, Area Crí- tica informó sobre el desarrollo de es- te conflicto en los número 1, 7 y 11. Cc. U. más, según el artículo 3.”, todos los tra- bajadores percibirían un salario mien- tras noencontrasen trabajo, pero eso pasó a la historia y aquí estamos, sin trabajo, sin salario y con una indemni- zación ridícula. Los sindicatos, con to- da la cara, dicen que no se puede con- seguir más. —En esta situación, ¿cómo creéis que se debe desarrollar la lucha a partir de ahora? O.I.—El enemigo de la clase obrera es fuerte e inteligente, por eso creo que, pa- ra luchar contra él hay que organizar- se bien y unirse; la unidad es la fuerza, y eso es lo que más temen los capitalis- tas. También tenemos que elegir muy bien a quienes nos representan. En cuanto a los sindicatos, siempre me pre- gunté qué hacen con el dinero; en otros países, en caso de huelga, pagan un sa- lario a los trabajadores y así se puede aguantar más tiempo. Esto aquí no ocu- rre. Por lo demás, los trabajadores de ASCON sabemos que no nos van a dar nada sin luchar; por eso cuando por aquí se empieza a escuchar que «hay que armarla» es que tenemos que vol- ver a luchar físicamente. : O.A.—Nos prometían que la reconver- sión se haría, sí, pero empleando a to- da la gente afectada; el resultado es que sólo se creó más paro. Si el gobierno y los empresarios se unen, nosotros los re- convertidos tendremos que ir a una lu- cha armada para que de una vez por to- das haya justicia para los obreros. Carlos Utrera 23

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[— "PQuIpiaaso ebrgro "===> Mineros de la antracita contra la reconversión «De aquí no nos moverán» Las primeras movilizaciones contra la reconversión en el sector antracitero asturiano las han protagonizado los obre- ros de Minas del Narcea, S.A. (Minarsa). Desde principios de febrero se han sucedido las manifestaciones en Oviedo y Can- gas del Narcea, el encierro de sus mujeres en las oficinas de la empresa, y en fecha reciente, el de siete mineros en el fon- do de una galería —a los que A.C. entrevistó a principios de marzo—, para defender su puesto de trabajo; movilizaciones que han contado con el apoyo de la casi totalidad del pueblo de Cangas. A comarca minera del Narcea, una de las zonas más productivas en cuanto a la extracción de antraci- ta se refiere, puede verse abocada a la miseria. Y todo ello porque a los patro- nes —apoyados por serviles técnicos e ingenieros— les ha dado por decir que en las explotaciones se está agotando el carbón. Pero la realidad es otra: debe de ser que los «excedentes» de antracita es- pañoles ponen en peligro la estabilidad económica del «Mercado Interior» car- bonero de la CE, porque a nadie se le escapa que las 16 empresas de la zona lograron, en 1988, una cifra bruta de ne- gocio superior a los 23 mil millones de pesetas. Ante estos hechos los trabajadores de Minarsa «estamos pletóricos de moral y con ganas de armarla... De momento, 7 compañeros están encerrados en el fondo de la mina», decían dos mineros, cuya misión es conseguir el apoyo y la solidaridad del pueblo de Cangas. Y agregaban: «Acercaros con nosotros por allí, veréis qué ambiente se respira y al mismo tiempo comprobáis cómo se en- cuentran los encerrados.» Las explotaciones de la empresa se en- cuentran a unos 16 kilómetros de Can- gas del Narcea, en lo alto de una impre- sionante montaña. Nada más llegar allí los dos mineros anteriores consultaron a los encerrados por teléfono si se po- día entrar para hacerles unas pregun- tas, a lo que accedieron. Estaban encerrados en un lugar muy peligroso, a unos 1.200 metros de la bo- camina. Por el camino, los dos mineros no paraban de señalar las enormes ve- tas de carbón que iban apareciendo: «Mira, mira que carbón; esto es de lo mejorcito, y ahora se les ocurre decir a estos cabrones que es de mala calidad.» Transcurridos otros cincuenta metros, volvieron a pararse de nuevo para indi- car: «Mira que vetas, y estas no son de las más anchas; más adentro hay mu- El cierre de la minería, principal fuente de ingresos, supondría la más absoluta ruina para Cangas del Narcea. 2% chas más. La otra disculpa que ponen para cerrar la mina, que no hay carbón, también es falsa». A medida que se avanzaba por.la mina se hacía más difí- cil la respiración, y la luz de los cascos de los mineros trazaba una línea en el ambiente, como cortando el aire, al tiempo que de sus bocas salía un vaho espeso. «Ya llegamos, ahí están». Estaban sentados alrededor de una mesa jugan- do a las cartas y al dominó. Todos tenían un aspecto bastante cansado: estaban ojerosos y con la garganta afectada de respirar el polvillo de carbón. Después de los saludos, sentenciaron: «De aquí no nos moverán hasta que la empresa retire el plan y nos prometa, por escri- to y bajo firma, que no despide a nadie.» —¿Cuándo comenzó la lucha? —Empezó a primeros de febrero, con dos días de huelga a la semana. En un primer momento, miércoles y jueves; después, martes y miércoles. Desde el día 28 de febrero, que fue cuando inicia- mos el encierro, la huelga es continua. —¿Habéis realizado, además, otras movilizaciones? ¿Qué apoyo estáis reci- biendo? —Sí. Aparte de los paros, hemos he- cho varias manifestaciones en Cangas que han sido apoyadas por todo el pue- blo, lo que es de agradecer, y que con- trasta con la actitud de vigilantes, inge- nieros, etc., que ni siquiera secundan las huelgas. Hemos hecho también una ma- nifestación en Oviedo, donde entrega- mos un escrito a la empresa y a la Di- rección General de Minas, etc. —Algunas de esas manifestaciones han terminado en enfrentamientos con la policía... —De enfrentamientos, nada. Lo que sí hubo fue una represión brutal por par- te de la policía, sin ningún motivo. En este sentido hay que señalar que el otro día, cuando estábamos encadenados y en actitud pacífica, la policía se abalan- zó con los coches contra nosotros y, pos- teriormente, con todo tipo de material antidisturbios. Fue ya extraño que no dejaran a alguno debajo de las ruedas. Más tarde le dieron con una pelota a un compañero de Antracitas Guillón, que pasaba casualmente por el lugar; tiene rotura de tabique nasal y nos han dicho los médicos que puede perder la vista de un ojo. No creemos que nos hagan mucho caso, pero sí queremos aprove- char para pedir responsabilidades. —-0 sea, que no sois vosotros los vio- lentos. —Lo realmente violento es que nos echen a la calle a más de 100 trabajado-

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res de un plumazo y que condenen a nuestras familias a la miseria y que cuando tratemos de movilizarnos, nos manden a la policía para reprimirnos. Nosotros lo único que hacemos es de- fender el puesto de trabajo y como no nos dejan otra opción, hemos tenido que «Nosotros lo único que hacemos es defender el puesto de trabajo y, como no nos dejan otra opción, hemos tenido que recurir, en ocasiones, a las barricadas...» recurrir, en ocasiones, a las barricadas, como las que hicimos en el «Reguerón» y en alguna otra zona. Pero lo que no va- mos a hacer es renunciar a ningún mé- todo de lucha para defender estos pues- tos de trabajo. —¿Qué acciones tenéis previstas? —Vamos a seguir con el encierro, las movilizaciones, la huelga... Ya se ha con- vocado para el próximo día 7 de marzo una huelga general en toda la minería de antracita en Cangas. —Pero los patrones alegan que las ex- plotaciones están agotadas, que no hay futuro para la minería asturiana. Segu- ro que vosotros tendréis algo que decir a esto. A las ejecutivas regionales de CC.00. y UGT se les vio el plumero L 15 de marzo finalizó el encierro de los mineros de Minarsa, después Es* los sindicatos llegaran a un acuerdo con la empresa. Ahora todo son euforias, por lo menos para la patronal, que ha visto como la ayu- da de los Hevia y Fernández Villa de turno, no sólo les facilita llevar a cabo a corto plazo en plan de reestructuración, sino que, además, y de forma in- mediata, les ofrece el camino más corto para someter a regulación de em- pleo rotativo a la mitad de la plantilla; o lo que es lo mismo, la cobertura legal para despedir a 80 trabajadores. Y debía parecerles poco el daño he- cho con esta jugada, porque, para redondearla, han firmado un acuerdo con la Dirección General de Minas a fin de estudiar la situación de Minarsa con- juntamente con otras empresas del sector de la antracita. Esto significa que, a partir de ahora, en la minería asturiana nadie tiene el puesto de trabajo seguro. Tampoco parece importarles mucho a estos «representantes» que un mi- nero pueda perder la vista de un ojo debido a la represión policial, ya que constantemente aplauden a estos «trabajadores» del orden público ; ni el haber boicoteado la huelga general de toda la comarca antracitera, convo- cada para el día 7 de marzo. «Hemos cumplido con nuestro deber», dicen ellos. Debían referirse a la «dura lucha» que supone el estar presentes en todos los actos públicos, a la de recibir con ramos de flores a las mujeres de los mineros que se habían encerrado en las oficinas de la empresa; pero, sobre todo, y lo que es más importante, a la que les exige su papel de ven- deobreros, que, eso sí, lo único que les reportará es ganar muchos puntos de cara al patrón; si es que son cumplidores y sudan el dinero que les paga el Estado y el capital. Pero ¿se va a cerrar Minarsa? De momento parece que no. Lo que sí está claro es que la Administración está pensando la forma de colocar esta nue- va reconversión, en la que pondrá todo su empeño. Pero también es eviden- te que los mineros se van a oponer a ella con todas sus fuerzas y, en la lu- cha, se descubrirán con mayor claridad los amigos y los enemigos. Por sí solo esto ya será un triunfo importante. Cu los de carbón por persona y día, ya la- vado y limpio, que es una cuota de las primeras de la zona. —Sólo recalcar que las disculpas que ponen la empresa y la Administración, de que es malo el carbón y que no hay yacimientos, son falsas. Y señalar, ade- más, que se están arrancando 2.200 ki- Carlos Utrera Más de un centenar de personas recibieron a los 7 mineros que permanecían encerrados. 25

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Morros ces GOBI

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pozos mineros del valle de Lacia- ma ha venido siendo una realidad desde hace tiempo. Y ahora todo indi- a la existencia de unos planes de ma- yor alcance y gravedad, capaces, en el caso de consumarse, de ocasionar una destrucción de puestos de trabajo muy superior a la sucedida hasta la fecha. No óbstante, la dirección de la Mine- ró Siderúrgica de Ponferrada (MSP), los organismos oficiales del carbón y los sindicatos y partidos locales, si- guen empeñados en encubrir y falsifi- car esta amenaza que llegaría a dejar reducida la comarca en una caricatu- ra industrial en medio de un profun- do retroceso económico y social. Desde hace algún tiempo se preten- de engañar a la población, calmar los ánimos y en todo caso distraer la aten- ción con el propósito de efectuar esta reconversión a gran escala. Esto fue lo que intentaron realizar recientemen- te en Villablino un grupo de autocali- ficados «expertos» de la problemática minera, entre otros algunos economis- tas, técnicos y burócratas de las insti- tuciones autonómicas. En la conferen- cia pública que realizaron, nadie de los ponentes tuvo la honradez de manifes- tar que las reconversiones, según la ex- periencia acumulada, sólo sirven al ca- pital y a los empresarios para aumen- tar sus beneficios y «sanear» sus ne- gocios en aras de un supuesto «bien para todos», mientras que para los afectados, para los reconvertidos y sus familias, como ha quedado patente en muchas partes del país, queda el de- sempleo y el abandono a su suerte. L> reconversión industrial en los Demagogia empresarial Los mineros no habrán de ganar na- da con la «modernización de las ins- talaciones», con el «relanzamiento de la producción con avances tecnológi- cos», ni con hacer más competitivo el carbón español de cara al mercado co- munitario europeo. Es demagogia que no puede ocultar que lo que se persi- gue es vender a los mintros un produc- to envenenado, tal y como se hizo en otros lugares y en años anteriores con los obreros de Sagunto, de los astille- ros, de Euskalduna, de la siderurgia e incluso con algunos sectores del car- bón. Se trata de justificar las arbitra- riedades empresariales y del Estado ESPERANZA LLANO que coordina y legisla a su favor, ar- gumentando la existencia de fantas- males pérdidas de la MSP, esgrimien- to razones de superviviencia, airean- do cifras que ellos se han venido fabri- cando a su conveniencia. Hasta el presente han ensayado la llamada «reconversión no traumáti- ca», mediante la cual la MSP se ha de- sembarazado de mal de mil puestos de trabajo. De ellos son varios centenares los que corresponden al valle de Lacia- na. Este tipo de reconversión en nues- tra comarca se ha llevado a rabo me- diante el cierre de instalaciones de di- verso tipo, por la venta o imposición de jubilaciones anticipadas que salvo en rarísimos casos no han sido acom- pañadas por la admisión de nuevos trabajadores. En tanto esto sucedía se ha disparado la producción, lo que ha significado un aumento de la explota- ción de los mineros, de su nivel de pro- ductividad, destacando en estos años la utilización de mano de obra extran- jera como carne de tajo barata a la que exprimir sin piedad; la regulación de convenios colectivos a su conveniencia y la permanencia de unos medios de seguridad tan obsoletos como siem- pre, donde los muertos y los acciden- tados alcanzan el grado de auténtica sangría. Naturalmente, la dirección de la empresa no hubiera podido hacer esto, al menos con las manos tan li- bres, si no hubiese contado con la co- laboración de los partidos y sindica- tos pretendidamente obreros, con su política de mantenedores del orden la- boral a toda costa, aún socavando la unidad de los mineros, fomentando en- tre ellos la división, el desánimo y la sumisión a situaciones tan opresivas. En relación a los planes en marcha, se sabe que en un plazo corto la plan- tilla minera en Laciana no habrá de so- brepasar los 1.200 trabajadores (re- cuérdese que en 1981 existían 2.894 mineros); tienen planificado jubilar en apenas un año (de buen grado o por la fuerza) a 400 personas. A medida que el proceso reconversor avance irán de- sapareciendo decenas de categorías profesionales. Las relaciones labora- les y las normas de contratación ten- derán a empeorar, ya que la empresa chantajeará continuamente a los que tengan la fortuna de conservar su puesto de trabajo, amenazándoles con el despido ante la presencia de cente- nares de personas deseosas de conse- guir empleo a cualquier precio. La tra- Laciana: Razones de una alarma dición de esta zona de que los hijos de | los mineros siempre tenían la posibi- lidad de entrar a trabajar es historia pasada que todo parece indicar no se va a volver a repetir. Por la misma si- tuación que se está creando es muy de suponer que el control laboral y los rit- mos de producción, los destajos, etc., se tornen mucho más avasalladores de la dignidad, integridad física y segu- ridad de los mineros. Incierto futuro Si estas son las previsiones que sé presentan para la población minera, no son menos preocupantes para el resto de los habitantes del valle. En la actualidad existen en Laciana más de 1.000 jóvenes en edad de trabajar, de los que salvo una ínfima minoría, de- dicada a sucedáneos laborales a falta de otra cosa, nadie tiene empleo ni perspectivas de encontrarlo; ¿qué pa- sará con ellos y con los que cada año, descartada toda salida de encontrar empleo en otras zonas, tengan necesi- | dad de ganarse tm sustento para incor- porarse a la vida social? Igualmente no es menos incierto el futuro que fru- to de la reconversión minera se le pre- senta a la infraestructura industrial, comercial y de servicios de Laciana: la quiebra de los menos poderosos eco- nómicamente —que son la mayoría— aparece amenazadora por el horizon- te, lo que, de rebote, habrá de privar a la comarca de otro número de em- pleos. Este es el panorama, que no podrá ser ocultado por toda la demagogia y falsificaciones orquestadas contra los mineros; imposible de ser nublado por la plaga de las drogas que asolan la co- marca (donde la heroina y demás es- tupefacientes campan por sus respe- tos con una permisividad harto sospe- chosa e indignante); incapaz, asimis- mo, de poder ahogarse en los vapores del alcoholismo (declarado o anónimo) que hace estragos en busca de mitigar la penosa situación descrita. La «modernización minera» está servida. Para unos pocos, los de siem- pre, los de arriba, será la acumulación en vertical de mayores y más escanda- losas ganancias y dividendos. Para la mayoría trabajadora, popular, será el paro en ascenso con todas las lacras y miserias que arrastra tras de sí. 28

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movimiento. de. resistencia ES A h y L 14 e Barricada contra la agresión de los fachas el 20-N de 1988 en la plaza de Tirso de Molina. Para «dar una respuesta global a la represión» Autodefensa popular contra el terrorismo de Estado La autodefensa surgió como una necesidad de los sectores po- pulares para hacer frente a la represión del aparato estatal. Pero ante el peligro que supone que el pueblo se tome «la justicia por su mano», últimamente han sido muchos los intentos instituciona- les de controlarla o deslegitimarla, ya que escapa a los cauces le- gales. Sin embargo, «es posible darle una LEGITIMIDAD, puesto que cualquier AUTODEFENSA propia es legítima, sobre todo si sur- ge espontáneamente contra el ataque de gentes A SUELDO, en es- te caso del Estado», como se decía desde el fanzine «LA RABIA», de Cornellá. «incontrolados», así como las ame- nazas de muerte bajo firma del GAL realizadas contra ciudadanos de Santutxu, Portugalete y Otxandio (Viz- caya), son una palpable muestra de la total impunidad con la que actúan es- tos grupos para sembrar el terror y ase- sinar a cualquier «indeseable» para ellos y el Estado que representan. Así se lo dieron a entender a Inantzu Mugeta que, con la agresión sufrida el 13 de marzo, lleva cinco desde noviembre del 87. En una rueda de prensa posterior, esta joven decía que las agresiones «no son contra mí como persona concreto, esto hay que enmarcarlo en el contexto de la situación de Euskal Herria, don- de estamos luchando por ejercer nues- tros derechos, y por ello nos machacan a todos lo niveles... no es más que un ti- L: últimas 'agresiones de grupos po de tortura muy concreta, que se es- tá trasladando desde las comisarías a la calle». Dos días más tarde, por todo Euska- di, se sucedían las manifestaciones en solidaridad con Irantzu y otra joven agredida un día después. En Bilbao y Na- varra la policía nacional reprimió bru- talmente a los manifestantes. Estos he- achos vinieron a «aumentar la sospecha de que los poderes del Estado tienen al- go que ver con las agresiones», como así lo denunciaba el organismo universita- rio Ikasle Abertzaleak. Sucesos semejantes ocurren también en otros lugares de la geografía españo- la. Meses antes en Madrid, tras el tér- mino del acto fascista del 20-N, grupos de «incontrolados» protegidos por la po- licía municial destrozaron varios pues- tos de organismos de izquierda en el Rastro (AFAPP, CNT...). Tan sólo un na- zi fue detenido y trasladado a una comi- saría; entró por una puerta y salió por la otra. Y en Barcelona, en un juicio ce- lebrado a principios de noviembre con- tra unos fascistas que atacaron un pues- to de Crida de la Solidaritat, la guardia civil recibió cariñosamente a los fascis- tas que habían acudido al juicio; la pe- tición fiscal consistía en una multa in- significante y en penas de arresto me- nor. Para defender la sacrosanta propiedad privada En las actuaciones de estos grupos fascistas de «incontrolados», como en las de sus hermanos mayores —los pa- rapoliciales del GAL—, se ve con clari- dad que forman parte de la estrategia gubernamental de «guerra sucia» con- tra todos aquellos que se oponen a su política económica y represiva, militen en organizaciones revolucionarias, en organismos reivindicativos de carácter popular o ciudadanos que simplemen- te luchen por su superviviencia al ser- les negados el derecho a un puesto de trabajo y a una vida digna. Más aún, se- gún los modernos manuales de con- trainsurgencia —de donde parte toda la política represiva actual— de lo que se trata es de sofocar mediante una repre- 29

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sión «controlada» —en la que entra la exacerbación de la «guerra sucia» en sus múltiples formas— las huelgas, ma- nifestaciones y todo tipo de acciones de enfrentamiento de los ciudadanos con el régimen. El objetivo es que, bajo la coacción de ese terror más absoluto, los ciudadanos vean al sistema y sus males como un «mal menor». Las iniciativas populares deslegitiman al régimen A principios de los 80, y debido a la total impunidad con la que actúan camellos y delincuentes, grupos de ciu- dadahos de numerosos barrios en dis- tintas ciudades de España se organizan independientemente para dar una solu- ción a esas lacras que padecen, y for- man comités de vigilancia de barriadas. que se les avecina con la intransigencia del gobierno a acceder a ni una sola de sus justas demandas, y 1987 pasó a ser un año negro para la historia de Espa- ña, en cuanto se refiere a represión po- licial y de grupos fachas contra el mo- vimiento obrero, estudiantil, etc. Los sucesos del 87 motivaron que en- tre estos sectores sociales y entre la ju- ventud principalmente, aparecieran y se impulsaran organismos populares de carácter alternativo y progresista, al tiempo que rechazaban el tutelaje de los partidos institucionalizados. De entre todas las iniciativas que despliegan son las coordinadoras antirrepresivas, los comités de autodefensa y comités anti- fascistas los más temidos por el régi- men, debido a la función con la que se crearon: «no sólo la denuncia de la re- presión, sino la autodefensa activa fren- te a los ataques del Estado y el capital » LIGA po a ASE q, Ñ Mural de autodefensa antifascista derribado. Así, por ejemplo, vecinos de Txurdina- ga (Bilbao) organizan patrullas para ale- jar de su barrio a los delincuentes, chi- vatos y camellos callejeros que introdu- cían la droga amparados por la policía. Toda la prensa del momento reprodu- cía en sus páginas el malestar existen- te en medios policíales y judiciales, por- que el que la población se tomara la «justicia por su mano» desprestigiaba la propia autoridad del régimen. Joa- quín Navarro, juez de Instrucción de Madrid, decía en febrero de 1986: «Es- tos comités nos colocan en el umbral del caos social, en el límite del estallido de todo el sistema democrático», pero el verdadero peligro para el sistema lo se- ñalaba el consejero del Poder Judicial Pablo Castellano: «Su simple constitu- ción supone caer en un auto-Estado... a todas luces inadmisible», por cuanto su- ponía un mini-poder paralelo de los ciu- dadanos que negaba el establecido. Pe- ro esta iniciativa popular no tardó mu- cho tiempo en ser conducida a los cau- ces legales por la labor de los partidos reformistas en ellas. Sin embargo, será desde finales del 86 en adelante cuando los sectores popu- lares comiencen a darse cuenta de lo 30 contra sectores muy específicos del mo- vimiento (jóvenes, objetores, mujeres, luchas obreras, presos...)», como decía la Coordinadora Antirrepresiva de Cor- nellá. Con idénticos planteamientos sur- gen coordinadoras antirrepresivas, Or- ganismos antidroga y comités antifas- cistas por toda España. La autodefensa antifascista, una necesidad vital «Son auténticos rebeldes sin causa —decía en mayo de 1988 Manuel García Ferrando, catedrático de Sociología de la Universidad de Valencia—. Saben que no quieren esta sociedad, pero descono- cen cualquier otra alternativa posible a la misma; las utopías están agotadas y sólo les queda como arma la protesta, a ser posible la protesta violenta. La úni- ca forma para luchar contra sus accio- nes es utilizar el palo y el orden.» Y nue- vamente policías, partidos políticos y periodistas toman medidas represivas al tiempo que lanzan sus campañas de- sinformativas, para desvirtuar la auto- defensa y tratar de controlarla o neutra- lizarla. Así, la entrada de CC.OO. sección ju- venil, el PCC y el PSUC en el Comité An- tifascista de Santa Coloma, hace que, meses más tarde, éste se autodisuelva. Igualmente, desde al aparato estatal se fomenta la proliferación de grupos fa- chas con «mensajes alternativos» en Ma- drid, Barcelona, Valencia, etc., que van sometiendo al terror a la población pa- ra luego ser achacado, por todos los de- fensores del régimen, a los grupos de jó- venes alternativos y progresistas. Unos sucesos que provocaron que este movi- miento entrase en un parón en su lucha, Para romper este estancamiento —del que se hicieron conscientes muchos de esos colectivos— y en la búsqueda de la manera de hacer más efectivas las for- mas de lucha radiales, se promovieron - durante 1988 encuentros antirrepresi- vos en varios puntos, entre ellos, Gra- nada y Barcelona. El objetivo era darle continuidad a la lucha, ya que «el hecho: de vernos reducidos a espacios muy es- trechos con el solo derecho al pataleo, nos impulsa a potenciar la coordinación con vistas a dar una respuesta global al terrorismo del Estado. Y, a la vez, ha- cer un llamamiento de cara a coordinarse-organizarse, potenciando al máximo este tipo de experiencias, las cuales son, en definitiva, las que pueden conducirnos a salir del aislamiento al que nos hemos visto sometidos», decía uno de los asistentes a los encuentros de Barcelona. Fruto de todo ese debate en la izquier- da, en el seno de los colectivos alterna- tivos y en el movimiento popular fue el que, poco a poco la autodefensa comen- zase a superar el marco de los proble- mas concretos de cada sector, rompien- do con el reformismo y situando al Es- tado como enemigo a combatir y des- truir; y en Madrid, por ejemplo, se forma el Comité de Autodefensa Antifas- cista. Además, por toda España, traba- jadores, okupas, organizaciones de lu- cha contra la droga... se solidarizan y apoyan entre sí, dando un mayor con- tenido antifascista a la lucha y a la auto- defensa. Debido a ello se empiezan a promover acciones organizadamente contra la represión policial, los chiva- tos y el esquirolaje en las fábricas y cen- tros de trabajo en lucha —como ya su- cedió con anterioridad en Euskalduna—; contra la droga, las ban- das fascistas, la represión y presencia policial en los barrios, manifestacio- nes...; contra los medios de comunica- ción por sus desinformaciones e intoxi- caciones, etc. Ahora el objetivo de esta autodefen- sa parece ser el dejar los barrios, fábri- cas y centros de enseñanza limpios de todo indeseable, y que tanto policías co- mo «incontrolados» parapoliciales, hampones, chivatos y demás tengan miedo a entrar en ellos. Antón Carballo

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Nazis en Madrid «Relacionados con la burguesía, con la policía, con el ejército, etc., su autonomía es totalmente inexistente. Por otro lado, su enfrentamiento con el poder y el capital se reduce sólo sus pintadas: es normal pues estos grupos son consecuencia de la exis- tencia del Estado y del capital; ade- más a éstos les interesa de cara a des- prestigiar los métodos de las luchas sociales revolucionarias y siempre las han utilizado como fuera de cho- que y represión 'contra el movimien- to de izquierda cuando pone en peli- gro su posición económica privilegia- da... Lógicamente si nuestros enemi- gos son el Estado y el capital, también lo son los nazis y los fascis- tas (...). Por todos estos hechos y motivos y por los de siempre (racismo, bru- talidad..., en definitiva por estar en contra del pueblo) son nuestros ene- migos y nuestro distanciamiento en- E ellos ha sido, es y será total y bru- tal. ¡¡DESTRUYE AL FASCISMO!! ¡¡¡NAZIS A AUSCHWITZ!!! «Sabotaje», diciembre 88 Apdo. 17140 28080 Madrid (...)... los fascistas tratan de apro- vechar las reivindicaciones y símbo- los de la gente más radical y lucha- dora para ganar prestigio, ganar gen- te y parecer lo que no son. Por eso, a pesar de sus pintadas, todo el mun- do tiene que saber que SON NAZIS y que hay que IR A POR ELLOS cuan- do aparezcan. o Hay que evitar la confusión que ellos pretenden sembrar. Lo mejor para ello es denunciar, informar y boicotear pintadas. Hay que autode- fenderse cuando aparezcan, darle respuesta. Todos debemos ser cons- cientes de que los nazis son cosa de -todos y que no se trata de una sim- ple pelea entre bandas callejeras, co- mo se ha pretendido. Basrbi MTELAMATES, les Drives Te Lrivisay des Basocas le ExicavitaW £y do Lesko Ke Mo Torneo Lucian] YSALO nazi muerto Lo ocurrido en el rastro el 20-N... además de tener a los munipas con- tra nosotros, nos tiene que llevar a organizarnos mejor y dar más fuer- tes respuestas... En la huelga del 14-D y en la mani del 16-D también aparecieron los fas- cistas... defendidos por la policía mu- piel (últimamente se están lucien- o). El caso es que se responde a las agresiones nazi-fascistas. Por ahí van los tiros. «Hola», enero de 1989 C/ Mauricio Legendre, 13-8.2 D 28046 Madrid ¡Alerta! Antifascista ...Se considera que el fascismo o ya no existe o es algo que ha quedado disminuido y ridiculizado a «niños de papá» y viejos nostálgicos que el 20-N se manifiestan «democrática- mente» desempolvando «viejas glo- rias». En el mismo seno de la izquierda, el fascismo se ha quedado peligrosa- mente esterotipado y reducido a imá- genes que se remontan a la dictadu- ra franquista o a las criminales ac- tuaciones durante la transición de grupos de ultraderecha, como los guerrilleros de cristo rey, juventudes vikingas, fuerza nueva, etc. » Cuando se habla de un fascista se asocia típicamente a una paraferna- lia paramilitar clásica: camisas azu- les o negras, banderas españolas con el aguilucho. Esto, actualmente, no es incorrecto pero sí insuficiente. Aparte de este fascismo por todos co- nocido, se están desarrollando gru- pos neonazis difícilmente clasifica- bles, pero potenciados y financiados por los mismos poderes fácticos y es- trechamente vinculados al fascismo tradicional. Grupos como Bases Autónomas (BB AA), los skins heads (cabezas rapadas), ultra sur, el freh- te atlético, entre otros que llevan a sus espaldas asesinatos y graves agresiones políticas, racistas y sexis- tas. También se entretienen atacan- do y reventando manifestaciones... Al igual que los políticos se han cuidado mucho de vendernos la far- sa de la democracia, donde «convi- ven pacíficamente» las dos Españas y donde, no quieren admitir que lo que sucedió en la trasición no fue una ruptura con el fascismo, sino un pacto con los poderes fácticos, los medios de desinformación, presen- tan al nuevo fascismo como grupos de gamberros, incontrolados, juven- tud descontenta que se desfoga vio- lentamente en el fútbol o camuflan sus actuaciones bajo la denomina- ción de: desórdenes públicos, lincha- mientos, delincuencia, reyertas calle- jeras, guerra de tribus, etc. Así el efecto que consigue es vaciar estos hechos de contenido político, metien- do en el mismo paquete y sin distin- ciones cualquier tipo de protesta (desde la ultraderecha hasta la iz- quierda radical). De este modo, entre el olvido y la confusión se crea el mejor caldo de cultivo para que el fascismo siga arrasando con total impunidad. ...Desde estas líneas también que- remos hacer un llamamiento urgen- te para que la gente se decida ya a or- ganizar la autodefensa antifascista. «Comité Antifascista de Madrid» Madrid, marzo de 1989

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Objeción de conciencia Prisión contra la insumisión «Los objetores representamos ciedad, sino para un sistema que un peligro, pero no para la so- tiene en la institución militar y en sus esquemas su más firme apoyo. A los vecinos de mi barrio les da igual que yo no quiera hacer la mili y no la haga. A los que no les da igual es a los que dirigen el «cotarro» y a los miembros de esa institución que tienen en ella su manera de vida y su nego- cio. Gontrariamente a esto yo creo que los objetores somos un aire fresdo, de renovación, para la sociedad.» Quien así habla es T.C.A. Tiene veintisiete años y es maestro. Y va vestido de forma muy clásica, por evitar el vocablo de «nor- mal», lléva el pelo corto y tiene un gran aire de serio y formal. Va- mos, que rompe ese absurdo estereotipo del objetor pasota, de lar- gas melenas y medio tránsfuga medio superviviente del movimiento hippy y del «verano de las flores». .C.A. es también uno de los obje- 0 tores de conciencia «insumisos» que aún permanecen en libertad, aunque ni él ni nadie sepa o pueda su- poner hasta cuándo. Tal vez esta misma noche, recién terminada nuestra entre- vista, o tal vez mañana, reciba la visita de la Guardia Civil que lo detendrá y se encargará de conducirlo al acuartela- miento militar más próximo, tal y como le ocurrió a su compañero Juan Carlos Alonso. Quizá no sea ni esta noche, ni maña- na, ni pasado... sino la próxima vez que se presente en el Gobierno Militar de su provincia, en este caso Bizkaia, para averiguar en qué situación legal se en- cuentra, nada clara desde su condición de «insumiso», tal como les sucedió a Gorka Lopetegui, Patxi Markoartu o Jo- xin Etxezarrete en Biskaia; a Josep M.* Meragriega, Jon Sánchez y Carles Hino- sa en Catalunya; y a Gonzalo Mateo y Juan José Armendáriz en Pamplona. O tal vez no le detengan nunca. Con él están «Gus», doce años en el movimiento de objeción de conciencia, y otros dos objetores más. Los cuatro son miembros del M.O.C. (Movimiento de Objetores de Conciencia) y nos encon- tramos en el local que este grupo tiene alquilado en el Casco Viejo de la capi- tal vizcaína, y que popularmente es co- nocido como «Bakearen Etxea», en cas- tellano «la casa de la paz». Enfrentamiento más consciente «Los que empezaron, o empezamos, con la objeción, remontándonos ya a bastante más atrás, sí que era por mo- tivos mayormente éticos o personales —comenta «Gus» cuando le pregunto sobre las motivaciones actuales y pasa- das de la objeción de conciencia, sobre si ha habido un cambio en estas motivaciones—. Sin embargo nuestra historia más reciente, de 1985 hasta hoy, está marcada por unas motivaciones mucho más claras, más políticas si se A Manifestación de objetores de conciencia en Madrid, el pasado año. 32 quiere. De un enfrentamiento muchísi- mo más consciente ya no con la mili so- lamente, sino con el mismo ejército y, por extensión, con un sistema que quie- re hacernos pasar a todos por esa escue- la de aborregamiento que es el ejército. Por otra parte tenemos también mucho más claro que no debemos darles nin- guna concesión.» —O0 sea, que mayormente no creéis que sea una postura motivada por el agobio personal ante la mili... «Está claro que es una motivación pe- ro no la única. Por supuesto mucha de la gente que objeta, que viene aquí ain- teresarse por cómo hacerlo, no tiene na- da claro, sino que se aclara a medida que participe, y se va dando cuenta de que, aparte de ese agobio, van surgien- do más motivaciones, muchas veces más profundas que el agobio. Lo que fal- taba era un poco los parámetros ideo- lógicos del por qué se objeta, el refuer- zo racional de ese rechazo.» —La ley que regula la objeción de conciencia es relativamente reciente. ¿Qué ocurre cuando es promulgada esa ley? «Al principio los primeros objetores entraban dentro de la prórroga especial, según la ley de Gutiérrez Mellado. Por esta ley estábamos en una situación de incorporación aplazada hasta que salie- ra o se definiera una ley sobre la obje- ción como tal, ya que el derecho en sí, que era lo que recogía la ley de Gutié- rrez Mellado, estaba reconocido desde poco después de la muerte de Franco.» Un tribunal de conciencia «En el 86 —toma la palabra «Gus»— ya hay una ley más o menos perfilada y ya se puede objetar ante un CNOC, «Consejo Nacional de Objeción de Con- ciencia», que no es otra cosa que Un tri- bunal de conciencia. Es entonces cuan- do sacamos una declaración de objeción colectiva, por la cual nos negamos a re- conocer al CNOC como tal y aentrar en el juego del «Servicio Social», que ya es plenamente recogido en la ley.» Según T.C.A. comenta «en esto de la insumisión, en la toma por nuestra par- te de esa postura, han tenido más que ver ellos que nosotros, porque mientras nuestras declaraciones colectivas iban siendo admitidas por el CNOC, nuestra idea era sólo ser insumisos respecto al «Servicio Social». Lo que pasa es que a partir de noviembre del 87 el Gobierno cambia su estrategia y comienza a pe- dir motivos a la gente que se declaraba objetora colectiva. Está claro que no po- díamos reconocer al CNOC como algo

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movimiento de resistencia que pudiese valorar tus motivos, así que no lo hicimos. Al no ampliar motivos te rechazaban como objetor, así que la úni- ca alternativa que nos quedaba era la in- sumisión al servicio militar. En cierta forma fue ponérnoslo más fácil porque ya te ves obligado a entrar a saco con el ejército y todo lo que implica, razón fundamental de nuestra lucha. Por ello debimos cambiar también nuestra es- trategia que ya todo el pasado año 88 y éste se centra fundamentalmente en la insumisión al servicio militar.» ¿Por qué esa tajante negativa a reali- zals cualquier tipo de «Servicio Social» «En principio porque tal y como está planteado es'in castigo a los objetores ya que, según el propio Tribunal Cons- titucional, lo que intenta esta ley es que haya pocos objetores y el ejército siga teniendo gente pára nutrirse. Por otra parte nosotros nd reconocemos ningún tipo de deber del individuo para con el Estado. Y además es idéntico al servi- cio militar en todo: valores, jerarquía, disciplina...» «Es una válvula de escape para “bi- chos raros” —nos dice otro de los presentes— y para el descontento que hay entre la juventud hacia la mili.» —¿Y cómo empieza la fase actual de vuestra lucha por la insumisión, en la cual ya tenéis nueve «insumisos» en la cárcel? «Comienza en noviembre del 88, pri- mer reemplazo en el que ya hubo gente decidida a declararse insumisa al ser- vicio militar. En noviembre teníamos quince personas sólo en Vizcaya, lo que ocurre es que solamente llaman a dos a filas, por lo que los otros trece queda- ban en una especie de vacío legal crea- do por el mismo Estado, ya que no son considerados objetores pero tampoco van a hacer la mili y así lo declaran an- te los mandos pertinentes. Es el caso de los que se presentaron el 20 de febrero se los que sólo algunos fueron deteni- OS.» e Represión selectiva —¿Cuál es la razón de que os presen- téis declarándoos insumisos en los di- ferentes Gobiernos Militares? «En principio para aclarar nuestra si- tuación, porque a unos los han deteni- do, incluso les han ido a buscar a casa, y a otros no, así que, ¿en qué situación están estos últimos? Por ello nos presen- tamos, para decirles que no nos escon- demos, que si estamos perseguidos que nos detengan, ya que legalmente eso de- bieran hacer. Es un poco forzar las co- sas, ponerlos en evidencia, decirles que o cumplen la ley y llenan las cárceles de insumisos y se enfrentan a una fuerte respuesta social o aceptan la insumi- sión, que no es ningún delito sino, cla- ramente, un problema de conciencia.» —(¿Qué crees que motiva a las auto-- ridades a dar el paso de detener a la gen- te, a alguna gente, de la que se declara insumisa? «Creemos que esto se da porque, por una parte, no pueden detener a todos los insumisos, ya que no es lo mismo dete- ner a tres que a cien. Pero tampoco pue- den dejarlos libres porque eso abriría una puerta muy grande para rehuir el servicio militar. Por ello recurren a una represión selectiva, aunque está muy claro que no saben muy bien por dónde tirar ahora.» —¿Y esas detenciones no han supues- to que mucha gente se eche atrás en su insumisión? «En absoluto. Sólo tienes que ver que los que se presentaron el 20 de febrero se han presentado un par de veces más, aunque ello les pudiese suponer el ir a la cárcel, y van a volver a presentarse. En el primer reemplazo se presentaron unas sesenta personas a nivel estatal y para todo el año hay unas cuatrocien- tas, la mayoria de aquí, del País Vasco. Por ello es por lo que han elegido esta zona para dar el primer golpe fuerte, el primer escarmiento, porque es aquí, concretamente en Vizcaya, donde el mo- vimiento de insumisión tiene más fuer- za y es desde donde más se impulsa el tema, incluso a nivel estatal.» —Me imagino que todo ello habrá contribuido a darle una fuerte propa- ganda al tema de la insumisión. ¿Qué se opina de ello a nivel de calle? «Hace un mes la gente no sabía casi ni lo que era la objeción. En cambio aho- ra “gracias” a las detenciones y movi- dillas consiguientes, todo el mundo sa- be lo que es la insumisión. Y hay que de- cir que la mayoría de la gente nos ve, cuando menos, con simpatía, porque la gente normal piensa que la mili supone perder un año de tu vida y un montón de dinero para nada. Aparte de esa cre- ciente conciencia antimilitarista que, aunque soterrada, subconsciente, co- mienza a existir.» —¿Cómo veis el futuro de vuestra pe- lea? «Sabemos que va para largo, que no será un mes ni un año, porque aunque se resuelvan algunas situaciones perso- nales lo que pretendemos es la abolición del servicio militar, para lo que creemos que la insumisión es el camino válido. La cuestión ahora es ir agrupando a la gente y extendiendo nuestros plantea- mientos.» Sobre la libertad y el reconocimien- to como objetores de todos los insumi- sos detenidos opinan que «ha sido una victoria, pues es un claro retroceso por su parte. Les de miedo que haya una res- puesta social grande contra la mili y a favor de la insumisión si siguen dete- niendo y encarcelando gente. Pero por otro lado si no aceptan la insumisión y continúan con los planteamientos del CNOC algo tendrán que hacer». Marcelo Alvarez EE le sa den A AFAPP:ACPG AFAPP de Cádiz Apartado de Correos 589 11080 Cádiz AFAPP de San Fernando Puerto Real Apartado de Correos 248 San Fernando (Cádiz) AFAPP de Sevilla Apartado de Correos 20 El Viso del Alcor (Sevilla) AFAPP de Madrid Apartado de Correos 15.220 28080 Madrid Asamblea AFAPP de Catalunya Apartado de Correos 1997 08080 Barcelona AFAPP de Euskadi Apartado de Correos 39 Baracaldo (Vizcaya) ACPG de Vigo Apartado de Correos 5.168 Vigo (Pontevedra) ACPG de Cambados Apartado de Correos 77 Cambados (Pontevedra) AFAPP de Córdoba Comp. Gómez Navarro, 30 14005 Córdoba ASPPA de Asturias Apartado de Correos 426 33400 Avilés (Oviedo) amnistía 33

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"das en tierras andaluzas y forjadas en la fragua humana de hermano que le mataron en Caraban- F= movimiento obrero == 5 3 aa Martirio Romero, más allá de las barricadas A simple vista no se diferencia demasiado de ninguna mu- ria eta como hs reloj. Camana vaa ¡ i = : acordarse esta todavia mili ante anar- jer de su edad. Y es que hay muchas mujeres de 73 años naci- cosindicalista (de la CNT histórica) del la guerra. Ahora, cuando todo el mundo desempolva el cin- chel. De las arts na que cuentenario de la guerra civil española, hemos querido saber * epelieron la posible revolución anar- , A > +1. quistaen los Sucesos de Mayo, de que de:ella algo más de lo que cuentan los libros sobre las mili- Companys era «una persona estupenda, cianas anarquistas con peto y fusil. Es el momento de hablar no como el cerdo que hay ahora». iri Las milicianas anarquistas y anóni- con Martirio sobre el pasado y el presente, sobre lo ausente tn Mararono fueron ministras y ló añejo, sobre 70 años de anarquismo. artirio Romero tiene el pelo gris M; la memoria roja y negra. Des- de que se afilió a la CNT con 16 años de edad, hasta ahora que ya es más que septuagenaria, ha llovido mucha po- lítica sobre su cabeza. Primo de Rivera, II República, guerra civil, Franco. Y ahora, democracia burguesa. Martirió nació con el nombre bien puesto. Porque en nuestra historia re- ciente muchos anarquistas han sido mártires. A ella le tocó sobrevivir. So- brevivir cavando trincheras en Vallvi- driera con un batallón de fortificadores cuando las tropas franquistas ya asedia- ban Barcelona. Sobrevivir en el frente de Huesca hasta que la metralla le rom- pió las tripas. Sobrevivir dando más sangre de la que tenía en el Hospital Clí- nico de Barcelona para salvar vidas de milicianos. Y sobrevivir a las torturas de los falangistas y de la policía fran- quista. «Yo no tengo pezones. Me los quema- ron cuando estuve presa en la comisa- ría de la plaza Urquinaona, en el 39. Me retuvieron 45 días y el final de la gue- rra me cogió allí. Para celebrar la vic- toria, nos querían obligar a beber cham- pán. Como yo no quería, me lo echaban por encima.» Fue condenada a muerte por el hijo del general Godet. Le conmutaron la pe- na gracias a que la empresa donde tra- bajaba «sacó cara por mí». Otras no tu- vieron tanta suerte. Una anciana de 82 años, nos cuenta, fue fusilada porque no habían podido atrapar a su hijo. «Y una criada que se quedó embarazada del se- ñorito de la casa fue acusada de roja pa- ra deshacerse de ella. La hicieron abor- tar a fuerza de echarle cubos de agua fría en pleno invierno». Martirio habla de todo esto como si hubiera ocurrido ayer. Y sin embargo hace medio siglo. Medio siglo de memo- 34 Martirio Romero «Yo no tengo pezones. Me los quemaron cuanto estuve presa en la comisariía de la plaza Urguinaona, en el 39...» porque no creen en los políticos. «Fede- rica Montseny lleva una espina clavada por haber formado parte del gobierno, aunque me supo peor lo de García Oli- ver, que también fue ministro, después de todo lo que había hecho por el movi- miento libertario.» Habla nostálgicamente de un tiempo en que la filosofía de la acracia caló muy hondo. «Ahora existen muy pocos anar- quistas. Los han ido eliminando. Unos se han aburrido, otros se han desenga- ñado... pero yo no me rindo. Me duele mucho la separación de los compañeros, aunque si ellos han querido rendirse y

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venderse al gobierno (se refiere a los pa- ralelos de CNT) qué se le va a hacer», Para ella la muerte del dictador no ha significado nada. Los políticos son po- líticos y lo serán siempre. «Son basura y no me fío de ninguno». Hace ocho años, a pesar de la democracia, Marti- rio volvió a verse en una comisaría. «Era la época del caso Almería, creo. Yo estaba hablando sobre esto con un gru- po de gente y resulta que nos escucha- ba un policía. Se me llevaron y una vez allí tuvimos una discusión terrible. Uno A «Federica Montseny lleva una espina clavada por haber formado parte del gobierno, aunque me supo peor lo de García Oliver, que también fue ministro...» me dijo que no me iba a matar porque yo no valía lo que vale una bala. Y yo le contesto: pues mátame, porque no sir- ves para otra cosa. Me pusieron la pis- tola en el pecho con tanta rabia que me salió una úlcera en el estómago». No perdona a nadie. Está orgullosa de haber llamado cabrón a Pasqual Mara- gall porque intentó abrazarla en la Ram- bla, en uno de sus paseíllos de imagen. Se le atragantan los nombres, las cifras, los cuatro años de cárcel, el destierro a Valencia. «Cuando salí de la prisión no me fui a Francia porque no sabía na- da de mis hijos». A veces le sale la abue- la que lleva dentro, presume de nietos y de nieta. Pero casi enseguida vuelve a la carga, acomete contra la memoria histórica y jura que incluso sabiendo el destino que la esperaba volvería a ha- cer lo mismo. «No creo que sea ninguna causa per- dida. Los anarquistas valemos mucho incluso ahora. Digan lo que digan sube una juventud maravillosa, que están que no saben qué hacer conmigo. Chicos y chicas que creen en lo nuestro, que tam- bién lucharían por la libertad.» Nicolás Delgado Anna Grau Libertad Presos Independentistas Gallegos Unas trescientas personas se manifestaron el pasado 21 de mayo en Santiago, para pedir la libertad de los presos independentistas gallegos. La manifestación, que partió del paseo de la Alameda, discurrió por diversas calles de la zona del ensanche de esta localidad, entre consignas en favor de la amnistía total y la independencia, para finali- zar en la plaza del Tauroal, con la lectura de varios comunicados. El acto, que había sido convocado por las Juntas Gallegas por la Amnistía (JUGA), y al que se sumaron el Movimiento Comunista de Galicia, la Liga Comunista Revolucio- naria, el Frente Popular Galego, la asociación Mulheres Nacionalistas Galegas, la Aso- ciación de Vezinhos 1.? de agosto, la Asoci ación Juvenil Ferradura, el Colectivo Iskreire e Irmandade Anti-represiva, transcurrió sin que se produjeran incidentes. Miguel Hernández de Almería, luego les tocó a nues- tras compañeras encarceladas en Castellón y, ahora, somos también no- sotras, las presas políticas de Caraban- chel, las que hemos empezado a sufrir los efectos de la criminal política anun- ciada en su día por el fascista Múgica. Desde el día 18, nos han restringido las comunicaciones a 20 minutos no acumulables, así como la entrada de pa- quetes y el horario de vida en común. También han empezado ya a poner ma- yores trabas para las comunicaciones y a intentar imponer toda una serie de normas vejatorias como los cacheos in- tegrales, cuando se les antoje a las fun- cionarias. Con estas medidas, tal y como nos anunció la propia dirección de la pri- sión, se inicia todo un plan represivo de largo alcance que, entre otras cosas, in- cluye la aplicación del primer grado (23 horas de celda y una de patio) para to- dos aquellos que nos neguemos a acep- tar sus planes, así como una mayor dis- persión de los presos políticos, por no hablar ya de las palizas, la utilización de los sprays o las amenazas de «suici- dio» que, a partir de ahora, vuelven a recobrar toda su vigencia. Ante esta situación, el mismo día 18 decidimos hacer un plante para protes- tar contra esta política, que ya nos ha supuesto los primeros 14 días en celdas de castigo, por lo que de ahora en ade- lante todo puede suceder. * pP::*: fueron los presos políticos Impidamos las represalias contra los presos políticos Este nuevo hecho, que ahora nos toca vivir a nosotros, es una demostración práctica más de lo que ya venimos de- nunciando todos estos meses. El Gobier- no quiere acabar de un plumazo con nuestras condiciones de vida en las pri- siones, con nuestra forma de vida orga- nizada; quiere acabar con nuestra con- dición de presos políticos. El motivo es de sobra conocido: les hace daño nues- tra firmeza y ejemplo de resistencia y quieren pisotearlo como sea. Somos su rehenes y, en calidad de tales, van a re- currir a todos los medios posibles para acabar con nosotros y minar la resisten- cia en la calle. Por nuestra parte, lo repetimos una vez más, no estamos dispuestos a ceder ante sus presiones y chantajes, ni ante su brutal represión. Pero también sabe- mos que esta lucha va a ser larga y que, para hacerles-retroceder, necesitamos también el apoyo en la calle, pues sólo uniendo esfuerzos lograremos hacer fra- casar esta ofensiva y alcanzar nuestra reunificación y, con ella, recuperar las conquistas que nos van arrebatando día a día. ¡IMPIDAMOS LAS REPRESALIAS CONTRA LOS PRESOS POLITICOS! ¡SOLIDARIDAD CON LOS PRESOS POLITICOS! ¡CONTRA LA DISPERSION, REUNI- FICACION! Presas políticas del PCE(r) y de fos GRAPO

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nares de muertos. sd AA Po Las autoridades de Pekin han reconocido que la intervención del ejército en la plaza de Tiananmem se saldó con varios cente- Batalla decisiva para el futuro de la revolución socialista China, en el centro del ciclón La burguesía china ha salido derrotada de la plaza Tiananmen; las posiciones revolucionarias se afianzan. Las «cuatro moderni- zaciones» de Deng Xiaoping abocaron a China a una situación de crisis y precariedad para las grandes masas trabajadoras, al tiem- po que la «desmaoización» las privó de su participación directa en la vida política; de ahí la actual confusión. La normalización de re- laciones entre China y la URSS es un factor de gran importancia que afianza aún más a los revolucionarios, pero éstos deberán ha- cer un gran esfuerzo si quieren ganarle la partida, tanto a los bur- gueses propios como a unos imperialistas rabiosos al ver cómo se les escapa de las manos la posibilidad de revertir el socialismo en el país de la Larga Marcha. 1 4 de junio todos los medios de prensa daban la noticia en sus primeras páginas: «Miles de estu- diantes muertos en la plaza de Tianan- men»; en los días sucesivos, el mismo «El País» tuvo que reconocer (con letra pequeña y perdida en el texto) que en ese lugar no hubo ni un solo estudiante muerto, «de lo cual fue testigo TVE». La prensa imperialista consguió que Deng Xiaoping se muriera variaseces, para aparecer más tarde resucitado, que Li Peng fuese asesinado, y que lo ocurri- do quedase para siempre como una «matanza» de estudiantes, aunque todas las imágenes lo desmientan. Pero lo decisivo no es el número real de muertos, estudiantes o soldados, ya que cuando el antagonismo de clase lle- 36 ga a su punto culminante, sea en China, en El Salvador o en España, el resulta- do siempre es cruento. La diferencia crucial es que en China la represión ha desbaratado (de momento al menos) los planes de una burguesía ávida de «quin- ta modernización», mientras que en El Salvador, España... el poder lo tiene la burguesía y quien sufre la carga de la represión es el pueblo trabajador. Con razón declaraba James Baker (secreta- rio de Estado yanqui) que «la represión de las manifestaciones a favor de la de- mocracia podría perjudicar los intere- ses norteamericanos», mientras la Tha- cher se mostraba «horrorizada», ella que dirige las matanzas de Irlanda del Norte y se muestra tan comprensiva con los fascistas de Sudáfrica. En cambio, países como Cuba, Alema- nia Democrática o Checoslovaquia apo- yaron la actuación del gobierno chino y se reafirmaron en que es necesaria «la vigilancia activa contra los intentos de los capitalistas que, siguiendo sus nocio- nes de clase tratan de desestabilizar el sistema socialista». La burguesía china tiene una larga ex- periencia en la lucha contrarrevolucio- naria, por eso su ataque contra el poder socialista no podía ser frontal; en todo momento han tratado de «cubrir sus es- paldas con la bandera roja» y los can- tos de la Internacional. Es muy signifi- cativo que las protestas no pusieron en entredicho la desregulación económica, causante de los problemas, más que de forma muy marginal. Y por si a alguien le quedaba alguna duda, los ocuantes de Tiananmen se afanaron en dejar las co- sas clara erigiendo el símbolo de Nue- va York (y del libre mercado capitalis- ta) frente al retrato de Mao. La primera lección de Tiananmen es, pues, que también en el socialismo exis- ten las clases y la lucha de clases. La burguesía aprovechó una ocasión pro- picia para lanzar una campaña cuyo ob- jetivo final era conseguir el poder y ha- cer retroceder a la sociedad hasta el sis- tema que la revolución derrotó, el capi- talismo. Pero no cabe duda que las cosas no habrían llegado tan lejos si los bur- gueses no se hubieran visto favorecidos

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por graves errores cometidos por el PCCh. El fracaso de la vía revisionista El revisionismo es un cáncer prepio de los partidos comunistas; es una de- formación que se da cuando la concep- ción económica, social y política propia de la burguesía hace mella, en mayor o menor medida, en miembros aislados c sectores enteros de los aprtidos comu- nistas. Su virulencia y peligrosidad pa- ra li causa de la revolución ha sido puesta de manifiesto por todos los gran- des dirigentes *comunistas; hasta To- gliatti en sus bhenos tiempos, reflexio- nando sobre este problema, llegó a de- cir que «la lucha final de los comunis- tas será contra ex comunistas». La política de las'gcuatro moderniza- ciones» fue en su origen un proyecto ela- borado por Mao que Deng Xiaoping y sus secuaces desfiguraron hasta ade- cuarlo a sus ideas revisionistas, el cual impusieron tras la desaparición de Mao, y después de derrotar y controlar a los sectores revolucionarios del PCCh. Es- ta política «modernizadora» sólo ha conseguido hundir a China en proble- mas que ya habían sido erradicados en el período revolucionario anterior. Al- zas de precios (de un 18,5% el año pa- sado), inflación superior al 30% en fe- chas recientes, despidos de obreros de las fábricas y miles de estudiantes for- zados a abandonar las Universidades, especulación, mercado negro, corrup- ción de «alto nivel», hambre para milo- nes de campesinos explotados por los nuevos ricos del campo, delincuencia. Además, Deng Xiaoping y sus seguido- res se encargaron de apartar el pueblo chino de la participación activa en la po- lítica. Los analistas burgueses dicen que, con todo, en China crece la economía y aumenta el nivel de vida. Esta aprecia- ción sólo es concebible desde el punto de vista del capitalismo: ven crecimien- to de la economía si crece la especula- ción en Ja Bolsa dz Hong, Kong; ven aumento del nivel de vid» s: una tofima minoría de burgueses se enriquece... a costa del hundimiento en la miseria de millones de campesinos y obreros. Todos estos problemas, junto con el desenlace último, significan el fracaso rotundo de la política dengxiaopinista y están en la base del descontento que la burguesía capitalizó para utilizar a los estudiantes como «fuerza de cho- que» en su campaña por la quinta mo- dernización, la «democracia». La aparición de carteles por todas partes que abren una campaña «contra la liberalización burquesa, y el sistema capitalista» en apoyo al Partido Comu- nista, así como la relegación de Zhao Zi- yang, alumno aventajado de Deng al que éste califica ahora de traidor y contra- rrevolucionario, son muestras del em- puje revolucionario de millones de co- munistas y trabajadores afectados di- rectamente por la crisis, que no han ol- vidado las enseñanzas de la época en que Mao Zedong dirigía el país. Si Deng Xiaoping «se niega sistemá- ticamente a dar los pasos democratiza- dores que dimanan de su propia refor- ma», como dicen los impacientes capi- talistas occidentales, no es por «falta de buena voluntad» precisamente, sino porque, sobre todo en la actualidad, sólo puede sostenerse en el poder haciendo concesiones a los sectores realmente co- munistas. Que continúe en escena o de- saparezca de ella junto con sus refor- mas, dará en el próximo futuro la me- dida en que esos sectores revoluciona- rios se hacen con las riendas. Punto de encuentro central entre revolución y contrarrevolución No -s casual que esta «movida» de la burguesía china coincida con el momen- to en que, tras 30 años de ruptura y dis- putas, se normalizan las relaciones en- tre China y la URSS. Este paso, que a más de uno puede parecerle formalidad diplomática para entretenimiento de Gorbachov y Deng Xiaoping, encierra un significado de enorme trascendencia. Los dos grandes países socialistas pue- den, a partir de ahora, transmitirse sus experiencias y apoyo mutuo para la so- lución de los problemas, lo cual no sólo les beneficiará a ellos, sino también a todo el movimiento revolucionario mun- dial. Es lógico que, con estas perspectivas, la burguesía y el imperialismo se apre- suren a tratar de forzar que esa trans- misión de experiencias se de en sentido negativo: que los chinos adopten lo peor de la perestroika (lo que favorece a la burguesía) y que los soviéticos establez- can en la URSS el liberalismo económi- co de Deng. Sin duda, ese sería un buen regalo para ambas burguesías y para los imperialistas; pero como se está demos- trando, ni los comunistas ni los pueblos chino y soviético contemplarían impa- sibles esa «modernización». Qué pasará a partir de ahora, es algo difícil de predecir. Transcurre en Chi- na uno de esos momentos clave de la historia en que las fuerzas opuestas se colocan frente a frente y se libran las primeras escaramuzas de una batalla cuyo desenlace puede significar un gran avance para todos los revolucionarios, o un retroceso igualmente significativo. El mismo Curiel, desde el campo enemi- go, lo veía con claridad: «Sólo caben dos alternativas: una evolución, cuyo desen- lace final es un sistema democrático pluralista (y esto para Curiel es el capi- talismo), o la involución pura y dura, di- rigida por los ortodoxos del leninismo». Todo lo que perjudique al burgués es, por descontado, pura y dura ortodoxia roja. En China la situación de los revolu- cionarios es muy favorable; el revisio- nismo ha fracasado en la teoría y en la práctica, la burguesía ha pedido una im- portante posición... Todo depende de que los verdaderos comunistas sepan aprovechar estas ventajas para recupe- rar la iniciativa y consigan la participa- ción activa del pueblo trabajador en la lucha política, esa verdadera DEMO- CRACIA defendida e impulsada por Mao y que los dengxiaopinistas abandonaron y reprimieron porque era un «caos» pa- ra los burgueses. La gran batalla no ha hecho más que empezar. Rogelio Vázquez Gómez 37

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China: la burocracia aplastó los cánticos de «La Internacional» Democracia, sí; popular, sí A matanza de Tiananmen, las L muertes indiscriminadas por las calles de Pekín, representan el rostro auténtico de una camarilla de viejos líderes que, en otro tiempo pudieron ser luchadores, comunistas e incluso héroes populares, pero que hoy son simples carniceros tratando de continuar en la cúpula del poder. " La República Popular China, en su andadura de modernización, de que- mar etapas de tecnología, se ha encon- trado con la incompetencia de su má- xime,impulsor, Deng Xiaoping, para separar el trigo de la paja que llega- ba desde Occidente. Finalmente, el de- jarirlas cosas ha servido para que la institución que debería servir de ejemplo, el Partido Comunista de Chi- na, haya caído en la corrupción gene- ralizada, que el beneficio obtenido por el comercio tenga un criterio prepon- derante sobre industrialización, y que. la picaresca de los mercados negros de las ciudades sea el atractivo de los que reniegan del arrozal. Los estudiantes y el sector intelec- tual, en general, se movilizaron con la bandera de la decencia bien ganada, en el nombre del socialismo, a cánti- cos de La Internacional, La Marselle- sa y el Himno Nacional de China, co- mo verdaderos patriotas de China y de la Humanidad, porque el PCCh y sus líderes estaban permitiendo el de- terioro social después de cuarenta años de República Popular y de sesen- ta de guerras y colaboración con el pueblo del «Ejército Rojo», más tar- de denominado Ejército Popular de Liberación (EPL). Los estudiantes, primero en Tianan- men, y más tarde todo el pueblo de Pe- kín, mostraron a su país y al mundo entero que se puede decir «basta» y que tiemblan en las alturas. Y no pe- dían democracia burguesa a la occi- dental, sino participación popular, mayor participación, porque las ins- tituciones se habían enmudecido an- te la crisis de valores que sufría la so- ciedad; pedían la salida de los corrup- tos del Partido, la publicidad de los bienes de los líderes y sus parientes, querían eliminar las barreras que les impedían denunciar los abusos en los oficializados medios de comunicación de masas. Querían que cuanto se di- ce en los pasillos saliera a la luz. Que- rían poder popular, no democracia obsoleta que ya está caduca en Occi- dente y se alimenta de su inercia y re- presión. Fueron los obreros de la siderome- talúrgica de Pekín (200.000), los de la construcción (uno de los sectores de mejores ingresos), los de aeronáutica y astronáutica, la Escuela del Partido, los periodistas del Renmin Ribao, los de la Agencia Xin Hua, las juventudes comunistas e incluso una representa- ción del colectivo de enfermos hospi- talizados de Pekín y otro de ancianos los que salieron a la calle durante se- manas, para decirle al Gobierno y al Partido que limpiara de basura el Co- mité Central, los órganos de poder y al propio Gobierno. Salió a la calle to- do Pekín creyendo en sus líderes y en sus instituciones, Pensaron que una vez apoyados por las masas, éstos se- rían capaces de tomar medidas sin que se disparara un fusil, Pero los enemigos no guardaron las normas del discurso. Unos querían re- tornar a los valores socialistas, doli- dos de un Partido que parecía ciego, pero en la cúpula la división y la lu- cha se desataba a muerte por el con- trol del poder. Deng Xiaoping, Yang Shangkung, Presidente de la Repúbli- ca, y Li Peng, Primer Ministro, consi- guieron neutralizar a quienes estima- ban que la participación de las masas y el diálogo deberían prevalecer (Zhao Ziyang, Secretario General; Yang Mingfu, Qin Jiwei, Ministro de Defen- sa en aquellos momentos; Hu Qili, miembro del Comité Permanente; Li Tieying, Ministro de Educación...). El ejército se dividía, el Partido se dividía... y el pueblo, una vez más, car- ga con sus héroes anónimos, con sus muertos anónimos, con su paciencia anónima de guerra de resistencia frente a un 27 Cuerpo de Ejército y una policía política que en un «esta- do socialista» sólo representan al «es- tado», pero no al socialismo. La lección está aprendida, el pueblo la próxima vez va con armas. Juan León

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Bicentenario de la Revolución Francesa De los derechos humanos al terror burgués JUAN MANUEL OLARIETA El 200 Aniversario de la Revolución Francesa está dando lugar a otra operación de tergiversación histórica de la burguesía, que pretende «re- escribir» su propia historia con tonos rosas. Pero incluso otros grupos de izquierda como el Colectivo de Jóvenes Comunistas (véase el «Juventud» n.* 23) incurre en la misma tergiversación burguesa de la historia. Pare- ce que la revglución de 1789 en Francia se limitó a redactar la famosa declaración de los derechos del hombre, y nada más. Parece que allí no hubo ni clases, ni lucha de clases, ni política de ninguna clase, que todo era cosa de abogados y de leyes. que no hubo una; sino varias declara- ciones de derechos; además, de todos esos derechos sólo nos cuentan algunos, y se callan otros, sobre todo el derecho a la re- sistencia, el número 1 de los derechos de la persona, «el último recurso legal contra las violencias del poder», como la calificaba De Lolme. Pu: >>: a encubrir, no dicen siquiera El derecho a la resistencia El derecho de resistencia contra toda opre- sión aparece ya en la primera de las decla- raciones de derechos, la de 1791, cuyo artí- culo 2 dice: «El objetivo de toda sociedad po- lítica es la conservación de los derechos na- turales e imprescindibles del hombre. Esos derechos son la libertad, la propiedad, la se- guridad y la resistencia contra la opresión». Quedan claros aquí los fundamentos ori- ginarios del régimen burgués, de los cuales, con el paso del tiempo, una vez que se fue asentando su dominación, se quedó con los primeros y se olvidó del último de ellos. Su- cedió después del «9 termidor», del golpe contra-revolucionario de 1794: la declaración de derechos del nuevo régimen ya no men- ciona para nada el derecho de resistencia. Pero todavía en 1791 estaba claro que el derecho de resistencia era algo que se podía ejercitar siempre y en todo momento o cir- cunstancia de represión contra el pueblo. Era un derecho que no podía desaparecer nunca porque era consustancial a todas las socie- dades de clase, Con más claridad se expresó la declaración de 1793, mucho más avanzada y progresista que la anterior, redactada por la gran bur- guesía monárquica, que tenía todavía un pie en el capitalismo y el otro en el Antiguo Ré- gimen. La de 1793, por contra, es la de la fac- ción más radical, más avanzada y más pro- gresista de la burguesía francesa: es la de- claración de los jacobinos, de los republica- nos, cuya 'nminación peligraba por la guerra abierta G. vlarada por la aristocracia de to- da Europa contra la revolución. La declara- ción de 1793, incluso los más allá del dere- cho de resistencia en el artículo 35, que de- cía: «Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es para el pueblo, y para cada parte de él, el más sagrado de los derechos y el más indispensable de los debe- res». Quedaba, pues, claramente expuesto el- derecho a recurrir a las armas contra el po- der, el derecho a la rebelión, correspondía tanto al conjunto del pueblo, como incluso a una parte de él y, además, que el recurso a la violencia no solamente era un derecho, sino un deber, que no solamente se puede, si- no que se debe acudir a las armas frente a la injusticia, la opresión y la arbitrariedad. El derecho de resistencia estaba concebi- do en términos tan amplios que, según la de- claración de 1793 (artículo 34), había opre- sión contra el pueblo cuando uno solo de sus miembros estuviese oprimido, añadiendo también que hay opresión contra cada uno cuando la sociedad en su conjunto está opri- mida. Y el artículo 33 redondeaba la impor- tancia de este derecho cívico al manifestar: «La resistencia a la opresión es la consecuen- cia de los demás derechos del hombre». ¡Qué lejos queda esto, que originariamen- te estuvo en la génesis misma del régimen po- lítico burgués! ¿Quién recuerda ahora en este aniversario el derecho a la resistencia! No so- lamente lo silencian, sino que además encar- celan, detienen y torturan por ejercitar este derecho humano tan básico. El terror burgués Tampoco nadie se refiere en esta conme- moración al terror. Nadie dice que el régimen burgués se impuso, consolidó y mantuvo me- diante el ejercicio del terror. Nadie dice que toda la legalidad burgucsa, que toda la de- magogia sobre los derechos humanos quedó en letra mojada ante el peso de las bayone- tas, de la guillotina y de la artillería burgue- sa, La revolución francesa no la hicieron las declaraciones de derechos, sino el terror, que apareció por vez primera en la Historia de forma consciente, sistemática y metódica pa- ra mantener a la burguesía en el poder, Y ¿hay algo más contradictorio con los dere- chos humanos que el terror? La violencia es la partera de la historia, y el régimen burgués túvo un parto muy largo, muy duro y muy difícil. Eso es lo que tratan de encubrir aho- ra con la demagógica conmemoración del 200 aniversario. La burguesía trata de ocultar ce- losamente cómo y de qué manera llegó al po- der y cómo consiguió mantenerse en él. Quie- ren dar la impresión de que ellos han inven- tado los derechos humanos y de que siempre han estado en el poder con esos derechos hu- manos en la mano. Pero nosotros debemos estudiar atenta- mente todas las revoluciones y extraer las consecuencias apropiadas. Y toda revolución no es más que el estallido final de las con- tradicciones de clase. En la revolución fran- cesa la burguesía desplazó del poder a la aris- tocracia feudal, y para ello contó con el apo- yo de los campesinos y de los artesanos y pe- queños comerciantes de las ciudades. Lo hizo violentamente porque la aristocracia se afe- rró hasta el último momento a sus privilegios y no cedió ni un ápice. Y una vez desbanca- dos, los aristócratas encendieron las llamas de la guerra civil. No contentos con ello, lla- maron en su auxilio a todos los monarcas europeos para que les ayudaran a derrocar ala burguesía, y así se desató una guerra in- ternacional que duró casi 25 años. A su vez, la burguesía respondió con las mismas armas: se defendió en el campo de batalla, para lo que «inventó» nuevos ejérci- tos, los ejércitos nacionales, integrados por toda la población, a través del servicio obli- gatorio en filas, que mostraron su superio- ridad sobre los viejos ejércitos profesionales de la aristocracia. Inventaron nuevas estra- tegias y tácticas militares para desnivelar la superioridad del enemigo, nuevas armas ba- sadas en los avances técnicos de la burguesía. Y en el interior la burguesía recurrió al te- rror como método político, inventó nuevas formas de ejecutar la pena de muerte, como la guillotina, métodos limpios que significa- ron un avance frente a los azotes y los tor- mentos medievales. Inventó los tribunales re- volucionarios que juzgaban sumariamente, sin concedir ningún derecho a los aristócra- tas: se los guillotinaba no por ningún delito, sino por ser aristócratas y enemigos del pue- blo. Lo dijo muy claramente Robespierre cuando decidieron cortar la cabeza a Luis XVI: argumentaban los timoratos que el rey no había cometido ningún delito, y Robespie- rre decía que su delito era precisamente ser el rey. La demagogia sobre los derechos humanos fue letra muerta desde un principio. Para de- mostrarlo nos bastará un ejemplo sencillo. En el artículo 1 de la ley de 19 de marzo de 1793, que declaraba a la aristocracia «fuera de la ley; en consecuencia no se pueden apro- vechar de las disposiciones de las leyes rela- tivas al procedimiento criminal y a la insti- tución del jurado». Todos los derechos, por tanto, para la burguesía; ningún derecho pa- ra la reacción: he aquí las posiciones de cla- se bien definidas por los nuevos dueños de Francia, muy distinto de como lo presentan ahora, con toda esa parafernalia de la «inde- pendencia» de los jueces, del «estado de de- recho», del imperio de la ley, etc. Ocultando su origen, la burguesía preten- de ahora que el proletariado no siga su ejem- plo, que no recurra a todos los medios, in- cluso a la resistencia y al terror, para cons- truir una nueva sociedad. Pretende embau- car al pueblo en las redes de la legalidad, de las que nunca podrá salir. La burguesía está haciendo lo mismo que la aristocracia hizo para mantener su dominación: recurrir a la violencia de manera sistemática. Y frente a la violencia hay que recugrir a todo, incluso a la misma violencia.

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Ramiro Reinaga, representante de los indios queshwas bolivianos La celebración del 500 aniversario de la conquista servirá para recordar el genocidio Ramiro Reinaga lleva más de treinta años dedicado a la liberación de los indios ame- ricanos, ha recorrido todo el mundo estu- diando y aprendiendo de todas las revolu- ciones y filosofías, para al final llegar a la conclusión de que la única ideología que conseguirá liberar a los indios de la coloni- zación salvaje de Europa, que cumplirá jus- tamente en 1992 los quinientos años, es la que se nutrirá de la vieja savia de las civili- zaciones maya, inca y azteca, para formar la comunidad del «Tawa inti suyu» (Cuatro- sol-región) o de las cuatro regiones del sol. de España La primera fase de esta resistencia india consistirá en borrar de los Andes los efec- tos de la civilización occidental, que ha lle- vado a este mundo a la pobreza, a la corrup- ción, a la deshumanización. Paradójicamen- te el empeño de la monarquía española y del gobierno de Felipe González de celebrar el 500 aniversario de la conquista de Améri- ca servirá a los indios para recordarse a sí mismos el terrible genocidio que el Impe- rio español cometió en América y que si- guen combatiendo sus descendientes, los re- gímenes criollos. e uál es tu opinión sobre la si- G ( tuación actual del indio boli- viano? La definición más concreta y más bre- ve es decir que el indio en Bolivia es co- mo el negro en Sudáfrica. En Bolivia existe una pirámide racial, el 85 por 100 de la población es queswa o aymara y forman la base de la pirámide. Arriba están los blancos, que son los dueños del Ejército, de la Universidad, de las igle- sias, de los cementerios, de los hospita- les, de las ciudades, de las minas y de todo. Es un régimen igual que el del apartheid sudafricano. —Tú has formado parte de la delega- ción del Movimiento Indio en las Nacio- nes Unidas, ¿cuál es tu opinión sobre el trato que dan las grandes naciones al problema indio? Efectivamente, en marzo de 1980 se creó el Consejo Indio de Sudamérica, en el primer congreso de los movimientos indios de Sudamérica. Allí fui elegido coordinador general, con la misión de conseguir que las Naciones Unidas aceptasen al Consejo Indio como orga- nismo no gubernamental. Lo consegui- mos, pero enseguida dimití de mi pues- to porque no estaba de acuerdo con gran parte de la dirección, donde se habían infiltrado agentes adventistas y troskis- 40 tas, para tratar de controlar al indio. Ahora represento a un movimiento in- dio norteamericano, dentro de las mis- mas Naciones Unidas, pero también es- toy muy desencantado. Mira, en las Na- ciones Unidas hay expertos para todo, desde las langostas y las ballenas, has- ta para tratar el problema de los indios. Y cuando vamos nosotros a exponer nuestros problemas sólo podemos ha- bler con estos expertos. Ellos evalúan lo que decimos y si pien- san que tenemos razón, traducen nues- tras palabras a un lenguaje diplomáti- co y lo pasan a una subcomisión de la subcomisión, de la comisión de otra co- misión y de allí al departamento, hasta perderse en toda una inmensa burocra- cia. —Te quejas del intento de control que hacen algunas ideologías, algunos polí- ticos, sobre los indios, pero ¿cómo de- ías entonces la ideología del indio? Yo creo que cada pueblo, así como tie- ne su propia lengua, su propia ropa, su propia música, su propia religión, tam- bién tiene su propia forma de organiza- ción social. Nosotros hemos vivido cer- ca de 50.000 años sin conocer ni un gol- pe de estado, ni un partido político, ni una revolución, ni una guerra. Tenemos huestras propias formas de organiza- ción social que ahora pueden parecer un poco utópicas porque estoy hablando de una sociedad sin dinero, sin poder; pe- ro liberación, desde mi punto de vista es abs a la precolonización occiden- tal. —¿Cómo podrían definir y explicar ese tipo de sociedad india a un lector oc- cidentalizado que no ve otra posibilidad de vivir más que esta a la que estamos acostumbrados y que tiene su modelo más exacto en la forma de vida nortea- mericana? La célula de nuestra organización so- cial no es la familia, sino la comunidad, el ayllu, que es un grupo de familias que habitan en un determinado valle. Nues- tras formas sociales están talladas por los Andes, una larga cordillera monta- ñosa que recorre toda América del Sur y que deja entre esos altos picos unos valles, donde se organizó la vida indíge- na primitiva. En cada valle existe un ay- llu autosuficiente, que tiene su comida, sus vestidos, su música propia. En el ay- llu los cargos de responsabilidad social son rotativos y no hay posibilidad de reelección, es decir, el cargo social es un peso gratuito, nadie lucha por estos car- gos porque dan mucho trabajo y no hay posibilidad de corrupción o de enrique- cimiento.

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—Filósofos, políticos y estudiosos oc- cidentales califican a esta forma de or- ganización social como «primitiva» y «salvaje». Los antropólogos la estudian como restos del pasado de la humani- dad, que se va extinguiendo, sin posibi- lidad de competir con la sociedad mo- derna, ¿qué es lo que piensas sobre es- te tema? En algo tienen razón, porque actual- mente la penetración occidental ha ca- lad> en muchos niveles y tenemos que empezar por limpiar esa degeneración colonialista. —¿Quieres decir que habría que em- pezar por borrar de América la civiliza- ción occidental? Estoy convencido de que es la única solución: o el indio se libera de la cul- tura occidental y retoma su propia vía o no habrá solución. —¿No puede darse una mezcla de las dos civilizaciones en un sentido revolu- cionario? Si, al final es lo que va a ocurrir, por- que muchos de los avances técnicos y científicos de la civilización occidental van a ser útiles usadas con arreglo a los límites humanos. El problema es quién decide dónde está ese límite que divide la humanización india de la deshuma- nización occidental. En la actualidad ese límite lo marcan las grandes multi- nacionales, que están haciendo del con- sumo un vicio cada vez más destructivo. Por el contrario, debe ser la comuni- dad la que debe decidir qué cosas son Ramiro Reinaga, indio queshwas boliviano. útiles a los seres humanos y cómo de- ben utilizarse para evitar precisamen- te la deshumanización y la explotación del hombre. Y esto en la actualidad ya está pasando. —¿Quieres decir que ahora mismo hay ya comunidades indias que se rigen por sus tormas y que rechazan la cul- tura occidental? En cuanto pueden hacerlo, así ocurre, por ejemplo la radio está sirviendo pa- ra revitalizar el idioma queswa-aymara. En Bolivia si pones la radio antes de las nueve de la mañana no puedes ya escu- char el idioma castellano, todas las ra- dios transmiten queswa o aymara. To- do esto no es, ni siquiera consecuencia todavía de la lucha de los indios, sino de su resistencia pasiva, porque son los comerciantes los que utilizan los idio- mas indios porque quieren vender así sus productos. "«En la conmemoración del 500 aniversario de la conquista de América van a estar justos el imperialismo español, las multinacionales explotadoras y el sionismo» —¿Puedes explicar qué es el queswa y qué es el aymara? El queswa es el idioma de lo que se conoce como el imperio inca, aunque no se trataba de un imperio. En la actuali- dad somos veinticinco millones de ques- was en ¿.mérica, repartidos sobre todo en Ecuador, Perú, Bolivia, norte de Ar- gentina y Chile. Hay además seis millo- nes de aymaras, que viven alrededor del lago Titi Kaka (la Montaña del Tigre). Son dos pueblos indios diferentes. —Ahora la Monarquía española va a celebrar el 500 aniversario de la con- quista de América. ¿Cómo valorarías tú el papel de la civilización cristiana que invadió aquellas tierras? La civilización cristiana occidental fue la espada ideológica de la conquis- ta. Los curas en aquella época hablaban todavía con bastante claridad, sin ocul- tar sus verdaderas intenciones, y decían que cristianizar al indio era la única for- ma de que no pasara a otras manos. La cultura es una forma de control espiri- tual tan grave como la represión mili- tar, de hecho no hay una sin la otra. Lo que ha ocurrido posteriormente es que el indio ha ido indianizando a los inva- sores y por eso ahora el imperialismo norteamericano nos ha enviado a las sectas. En la actualidad hay en Bolivia más de 1.500 sectas protestantes que só- lo tienen el objetivo de lograr la occiden- talización del indio, hacerle cristiano para que olvide sus tradiciones. Tratan

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así de paliar la derrota sufrida por los misioneros católicos españoles. —¿Para conseguir que los indios aceptan la cultura occidental? Claro, pero de una manera mucho más agresiva que los curas españoles, porque la religión protestante es mucho más individualista y mucho menos co- munitaria que la española. —¿Y el capitalismo qué ha hecho con el indio? Pues nos ha explotado como si fuéra- mos bosques, como si fuéramos minas. El capitalismo siempre piensa que el in- dio es demasiado flojo y que no quiere trabkajar, porque el indio no acepta en- cadenarse ocho horas a una máquina, no lo entiende, le parece una locura. El indio no necesita atarse a una máquina, porque conocemos muy bien a la natu- raleza y-sabemos aprovecharla para vi- vir sin ser explotados. La naturaleza nos alimenta, nos cura, nos da todo. La pa- labra trabajo es ajena a nuestra cultu- ra, nosotros pescamos, cazamos, sem- bramos, caminamos, realizamos accio- nes concretas, pero no trabajamos. —¿Tú crees que puede darse una so- ciedad donde no haya que trabajar, en el sentido de ser explotado, de trabajar para otro o para el estado? En una sociedad agrícola es absolu- tamente factible. Muchos indios en Bo- livia y en todo el continente americano siembran, pero no consideran que estén trabajando, porque la relación con la tierra no es una relación económica, es una relación filial, la tierra es nuestra madre, —Entonces, ¿quién trabajaría enton- ces las minas o en las fábricas? Mira cuánto ha distorsionado esto el capitalismo. La mayor parte de la pobla- ción de Bolivia vive en las altas monta- ñas, en la parte más inhóspita, porque allí están las minas, que es lo que inte- resa a los capitalistas. Sin embargo, te- nemos grandes extensiones de tierra, muy buenas para la agricultura, que es- tán desiertas. Cuando el gobierno indio sea una realidad, poco a poco tendre- mos que salir de la economía de merca- do. El indio lo que sabe producir bien es comida. Si tenemos necesidad de co- sas más sofisticadas, como productos electrónicos, podemos intercambiarlos por alimentos, siempre que no exista esa economía de mercado capitalista que hace que las materias primas no val- gan nada y los productos industriales cuesten más que el oro. —El Che Guevara luchó y murió pre- fue. Cuando el Che cayó muerto, yo es- cribí una carta a la guerrilla que se ti- tulaba «Ideología y raza en América La- tina», en donde insistía que para que la revolución consiguiera un éxito militar tenía que haber antes un éxito político, es decir, tenía que introducirse antes en el pueblo. El Che Guevarra llegó a Boli- Ramiro Reinaga, coordinador general del Consejo Indio cisamente en Bolivia, tratando de hacer una revolución socialista. ¿Qué es lo que piensas de ese tipo de solución pa- ra el problema indio? Conozco bien el tema del Che Gueva- ra porque yo formaba parte de la juven- tud comunista boliviana. Yo estuve en los preparativos de la llegada del Che. Ya entonces opinaba que la guerrilla te- nía que indianizarse para poder resis- tir y llegar a triunfar en un país indio. Cuando yo decía estas cosas, los dirigen- tes me acusaban de hereje porque eso no lo había dicho munca Marx. Así les * Lunes a vier- nes de 1830. a 2 horas. + * Sábado y do- mingo, maña- nas y tardes. “Ap, SOMZ2 me 28080 MADRID 4473655 42 via hablando del imperialismo yanqui a indios que no habían visto nunca un yanqui. El opresor allá es otro, es el blanco. Lo malo de los marxistas es que llegan a América Latina con una receta europea y cuando la receta no les fun- ciona el que tiene la culpa es el pacien- te, el indio. Según esta tesis la medici- | na es correcta, el que está equivocado es el enfermo y para que funcione, se- gún ellos, el enfermo tiene que acomo- darse a la medicina. —En Perú, precisamente, ha apareci- do un Partido Comunista, el PCP, que intenta superar estos problemas, y que al parecer tienen fuertes bases entre los indios de los Andes. ¿Coincides en al- go con los comunistas de Sendero Lu- minoso, como se le conoce en Europa a este partido? No, porque los líderes de Sendero Lu- minoso son Marx, Lenin, Engels, Mao, etc., y sólo en parte Juan Carlos Maria- tegui. Volvemos así a una situación don- de la gente que lucha y muere son in- dios, queswas, básicamente, y los diri- gentes están europeizados. Prueba de ello es que en Sendero Luminoso se re- pite la pirámide racial, los que dirigen son blancos, los dirigidos son indios. Eso no tiene nada que ver con un pro- ceso real de liberación. Creo además

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que las muertes que están ensangren- tando los Andes en la actualidad va a mermar las fuerzas de los indios, por- que en una guerra india las armas sólo tienen que apuntar a los blancos, sean generales, obispos o simples residentes allí, pero no contra ningún indio, como ocurre en muchos combates de Sendero. —¿Cómo te imaginas que puede em- pezar la lucha por la liberación del in- dio? ¿Qué va a ocurrir y cuándo? Hace diez años que creamos el Parti- do Indio de Bolivia, que se llamaba el movimiento indio «Tupac Atari», para eptrar en la política, y en estos momen- tos hay veinticinco partidos indios. En vez de entrar nosotros en la política lo que ha ocurtido es que la política ha en- trado en el indio. Y la política es una pa- labra sucia en Bolivia, significa hipocre- sía, mentira, corrupción... Eso significa que, una vez más, los caminos europeos de liberación no nos sirven. Cada civili- zación tiene sus propias formas de libe- rarse. La experiencia india, sacada de cinco siglos de lucha, de resistencia, nos demuestra, en primer lugar, que somos una fuerza biológica enorme, somos la mayoría en Bolivia. Estamos creciendo. Antes, en la Universidad, había que sa- ber francés o inglés para tener acceso aun título. Ahora hay que saber ayma- ra o queswa. Nuestra civilización está avanzando y creciendo en todos los ni- veles. Lo que nos falta es reconstruir nuestro «cerebro», porque la élite india, sus dirigentes, fue descabezada por Es- paña. Todos nuestros sabios fueron ani- quilados. Ahora esa fuerza biológica es- tá buscando ese cerebro que lo dirige. Estamos creando las condiciones para tener esos dirigentes que nos permitan acceder a la etapa final de la lucha. —La Monarquía española está prepa- rando la celebración del 500 aniversa- rio de la conquista de América, ¿qué piensas tú de este acontecimiento y qué repercusiones va a tener entre los in- dios? Yo creo que va a ser muy útil para los indios, porque en los últimos años esta- ba calando la idea de que la conquista española fue una atrocidad, pero come- tida hace mucho tiempo y que era inú- til seguir ahondando en la herida. Se 1 3 3 3 Mexico 6 Honduras 7 8 3 1 | | P. TOTAL TOTAL | POBLACIÓN | P. INDIA LOCALIZACIÓN INDIA | “Perú 20 11.000.000 05 5.000.000 95 5.500.000 s 45 45 5.5 02 0.09 5.000.000 12.000.900 500.000 300.000 15.000 6.000 1.200.000. 25 280.000 Sa Guayana Fr. | 10 Chile [a | 235 | 1500.00 150.000 20.000 80.000 1 | 1 | | [500.000 Y 1 , 4 4 A b 433 Uruguay 1 48 24 Caribe 1? iban olvidando así los crímenes españo- les y se abría paso a la posibilidad de una convivencia entre los descendientes de los españoles y los indios. Ahora al empeñarse España en celebrar esta monstruosidad, nos está recordando «Cada civilización tiene sus propias formas de liberarse. La experiencia indica, sacada de cinco siglos de lucha, de resistencia, nos demuestra, en primer lugar, que somos una fuerza biológica enorme, somos la mayoría en Bolivia. Estamos creciendo.» que esta convivencia es imposible, está abriendo una brecha de sangre con el pueblo indio que va a ser para siempre. Después de esta celebración ni las me- jores sonrisas de curas y monjas van a poder convencer a los indios de que se vuelvan a dejar engañar. En la conme- moración del 500 aniversario de la con- quista de América van a estar juntos el imperialismo español, las multinaciona- les explotadoras y el sionismo. Tengo entendido que en 1992, España va a le- vantar un monumento al judío para pe- dirle perdón por la expulsión que decre- taron los Reyes Católicos, pero nadie ha propuesto que se pida perdón a los in- dios. Injusticias de esta magnitud no pueden pasar impunes. Cuanto más bu- lla hagan con esta celebración, más fá- cil será aunar conciencias entre los in- dios para conseguir la liberación total. Angel Bustos 43

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Discurso de Fidel Castro (...) En un multitudinario acto realizado en la Plaza de la Revo- lución, Fidel Castro se refirió ex- tensamente al tema de la defen- sa, y tras recordar que Cuba es el primer país socialista del he- misferio occidental y específica- mente en América Latina, alertó que «el imperio no dejará jamás, “mientras exista», de intentar des- truir la Revolución Cubana por cualquier medio. Por eso, al hablar de la defen- sa, no debemos olvidar nunca que tenemos que saber defender- nos en los dos terrenos: en el mi- litar y en el ideológico, puntua- lizó, y añadió más adelante que el enemigo invierte todos los re- cursos posibles en su intento de «ablandar» al pueblo cubano y presentar como idílica la imagen de la sociedad de consumo (...). El imperialismo, alertó, trata de presentar hoy día al socialis- mo como algo fracasado, como un sistema sin porvenir y trata de exaltar al máximo las supues- tas ventajas de su sistema capi- talista (...). Apunto más adelante que todo lo que ha logrado Cuba se lo de- be al socialismo y al marxismo- leninismo. «Sin eso no seríamos nadie, sin eso no se habría pro- ducido la Revolución de Octubre, sin eso no se habrían liberado los países aún colonizados, sin eso no habría habido revoluciones en América Latina, sin eso no ha- bría habido revolución socialis- ta en Cuba», recalcó. «¡El socia- lismo es y será la esperanza, la única esperanza, el único cami- no de los pueblos, de los oprimi- dos, de los explotados, de los sa- queados; el socialismo es la úni- ca alternativa!» subrayó Fidel Castro. Y agregó: «Y hoy, cuan- do lo quieren cuestionar los ene- migos, debemos defenderlo noso- tros más que nunca» (...). Hemos cometido errores y de- bemos rectificar a partir de nues- tros errores, afirmó seguidamen- te, y puntualizó: «No debemos rectificar a partir de los errores de otros, sino de nuestros pro- pios errores, de nuestras propias experiencias» (...). En este sentido, señaló como más importante que nunca forta- lecer la confianza en el Partido y la unidad en torno al Partido. Y recalcó: «Digo la unidad en tor- no al Partido, a nuestro Partido y a la interpretación de nuestro Partido; los partidos pueden co- meter errores, pueden tener de- bilidades y lo que nos correspon- de es corregirlas, superar los errores, pero aquel que intente destruir la fe en el Partido está socavando las bases de nuestra confianza, las bases de nuestra fuerza». 44 Consideró en este sentido que aquel que debilite la autoridad del Partido estará debilitando la autoridad de la Revolución (...). Seguidamente, se refirió a las manifestaciones de indisciplina, alas cosas mal hechas, de carác- ter inmoral o ilegal como «la quinta columna, los agentes, los servidores de la ideología del im- perio, de la ideología del capita- lismo, de la ideología de la con- trarrevolución», a los que hay que combatir enérgicamente. Dijo Fidel Castro que las difi- cultades pueden aumentar, y que la batalla no es fácil. «Todo tipo de reformas tienen lugar en el campo socialista, especialmente en la Unión Soviética, si tienen éxito será bueno para el socialis- mo y para todos; si tienen dificul- tades serias, las consecuencias serán duras especialmente para nosotros. De modo que nos pue- den esperar las dificultades que vengan del campo enemigo y las dificultades que puedan venir del campo de nuestros propios ami- gos. Pero ni siquiera esto podrá desalentarnos». En este sentido, el líder cuba- no reiteró una vez más su certe- za en el triunfo, y subrayó: «Hoy, ue somos millones, no habrá uerza de ningún tipo, ni exter- na, ni interna, dificultades obje- tivas o subjetivas que sean capa- ces de impedir nuestra marcha victoriosa y definitiva hacia el fu- turo». (...) Fidel Castro informó a to- do el país y en forma muy deta- llada acerca de la situación en Africa Austral y elogió altamen- te el heroísmo demostrado por angoleños y cubanos en Cuito Cuanavale. Dijo al respecto que en ese punto de la geografía angoleña se estrellaron los dientes de la agre- sividad sudafricana y luego se crearon las condiciones «que die- ron oportunidad a las negocia- ciones que se han ido desarro- llando y que, incluso, han ido avanzando en los últimos meses; un cambio radical en la situación política, diplomática y militar» (.). «Es conocido que Estados Uni- dos perdió prácticamente el sue- ño con esa especie de osadía de que un pequeño país como Cuba, bloqueado y amenazado, fuera capaz de cumplir una misión in- jernacionalista de esta naturale- za. En la cabeza del imperio, eso no se concibe. Sólo ellos en el mundo tienen derecho a tener tropas en todas partes, armas en todas partes y bases en todas partes, pero el hecho de que un pequeño país del Caribe haya si- do capaz de apoyar al hermano pueblo africano, es algo que se sale de sus parámetros, de sus concepciones y de sus normas». Fidel Castro refirió a renglón seguido que la misión internacio- nalista de Cuba «ejerció un im- pacto muy grande en Africa. Los pueblos de Africa, incluso go- biernos de Africa que no son re- volucionarios, que son más bien de derecha, han visto con admi- ración la misión desempeñada por Cuba en Africa. Los pueblos africanos saben que esas son tro- pas aliadas; saben que el único país no africano que ha enviado tropas a defender un país de Afri- ca contra la agresión de la Sudá- frica racista y fascista es Cuba». > («Cuba Internacional», 2-2-89) Revuelta en las universidades alemanas Cien mil estudiantes de la Uni- versidad Libre de Berlín están en huelga, desde principios del pa- sado mes de diciembre, en un pulso con la Administración de la República Federal Alemana por mejorar las condiciones de vida y para conseguir un incre- mento de la participación de la población estudiantil. La movilización que afecta al campus berlinés no tiene prece- dentes desde mayo del 68, tanto por el número de participantes como por la firmeza de los estu- diantes en su postura, a la que han respondido con contunden- cia las autoridades. El resto de las universidades alemanas se han unido a la protesta a través de paros intermitentes y mani- festaciones (...). El ambiente de revuelta que se vive ahora mismo en las diferen- tes facultades de la Universidad berlinesa se ha ido calentando a lo largo de los últimos meses y es la consecuencia del fracaso de las negociaciones que se llevaron a cabo el año pasado entre aso- ciaciones estudiantiles y admi- nistración. El conflicto comenzó hace ca- si un año, con la decisión de la Universidad de Berlín de agregar a partir del próximo curso el Ins- tituto de Estudios Latinoameri- canos a la facultad de Filologías Modernas Extranjeras. Como respuesta a esta deci- sión, los estudiantes ocuparon el Instituto y comenzaron una ron- da de negociaciones. «Los estu- dios latinoamericanos siempre han sido multidisciplinarios» — afirma Sue, una estudiante de es- te Instituto—, «mientras que la facultad a la que se nos quiere agregar mantiene un plan de es- tudios eurocentrista y depen- diente de las inversiones de em- presas extranjeras». Las movilizaciones de los ma- triculados en el Instituto de Es- tudios Latinoamericanos abrie- ron un conflicto que rápidamen- te ha adquirido nuevas connota- ciones. Con la extensión de-la huelga a otros Centros, en señal de solidaridad, los estudiantes ampliaron su horizonte reivindi- cativo. Actualmente, la huelga tiene como fondo las condiciones so- ciales en que viven los estudian- tes alemanes, que se han ido de- gradando en estos últimos tiem- pos. Se reclaman medidas contra la masificación de las aulas que no supongan laintroducción de la selectividad y se reclama un plan de construcción de vivien- das y la mejora de los servicios que se ofrecen a los estudiantes _d La respuesta de las autorida- des a las demandas se ha concre- tado hasta ahora en una oferta de mejorar la aportación anual a los sindicatos de estudiantes deno- minados ASTA, unos organismos que sobre todo dan servicios asistenciales a los estudiantes, gestionan becas y viviendas y tie- nen un papel consultivo en el go- bierno de las universidades. La oferta ha sido rechazada por las asambleas de estudiantes, que declaran que no están dispuestos «a vendernos por algunos miles de marcos». La máxima tensión se produjo el mes de diciembre, cuando el alcalde de Berlín ofreció al pro- fesorado de la Universidad Libre unas instalaciones alternativas para poder dar clases. Algunos estudiantes y profesores, sobre todo en Medicina, aceptaron la propuesta, pero los huelguistas impidieron su incorporación a clases con barricadas. La protes- ta fue disuelta por la policía, que hizo acto de presencia por prime- ra vez desde la fundación de la Universidad. La mayoría del pro- fesorado ha optado por no inten- tar dar clases hasta que el con- flicto haya acabado, y han exigi- do la retirada de la policía del campus. Desde el mes de diciembre, la situación se ha radicalizado. En las principales universidades ale- manas los estudiantes han reali- zado paros intermitentes o mani- festaciones. Según los portavo- ces de la revuelta, mayoritaria- mente autónomos, verdes y alternativos, se han realizado las manifestaciones estudiantiles más grandes que se recuerda en ciudades como Munich y Stutt- gart, donde han congregado a 30.000 y 15.000 estudiantes, res- pectivamente. («Diario de Barcelona», 2-2-89) Los negocios de Dios Cabe tener presentes los escán- dalos financieros en los que ha intervenido el Vaticano, y sus

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protagonistas, para acabar de comprender el contexto en que se mueve el relevo de monseñor Marcinkus al frente del Institu- to de Obras de la Religión (IDR). Los asuntos más importantes en los que han estado implicadas las finanzas de la Santa Sede en es- te siglo son tres: Cippico, Sindo- na y Calvi. Ha aparecido de todo, desde conexiones con financieros de vida dudosa al descubrimien- to de inversiones en fábricas de armas y anticonceptivos. E los años 40, monseñor Cip- picó provocó un desfalco que no ha sido nunca cuantificado públi- camente, a cauga de las inversio- nes que personalmente hacía con dineros de benefactores italia- nos, que evadíah capitales de su país hacia Latinoamérica. Cuando los inversores comen- zaron a protestar por las ganan- cias que no llegaban, el monse- ñor fue procesado, condenado y encarcelado en el Vaticano. Des- pués consiguió escaparse, fue de- tenido por las autoridades italia- nas y reingresado en prisión. Una vez obtenida la libertad condicio- nal, vivió hasta su muerte a po- cos metros del Vaticano. A finales de los años 60, cuan- do el «peligro comunista» y la fuerza de los sindicatos italianos comenzaron a asustar a las jerar- quías italianas, el Papa Pablo VI decidió vender las grandes pro- piedades que la Santa Sede po- seía en Italia e invirtió los dine- ros en el extranjero, sobre todo en los Estados Unidos. De esta manera, se descubrió que el Vaticano poseía en medio de todo su capital, acciones de casas de juego, de fábricas de ar- mas, de industrias farmacéuticas que fabricaban anticonceptivos y de grandes bancos multinacio- nales. La operación de venta de las propiedades permitió tam- Juan Pablo 11 en su reciente visita a Copenhague (Dinamarca). bién el ingreso en el Vaticano de Michele Sindona, banquero mila- nés de origen siciliano, directa- mente vinculado a la mafia ita- liana y norteamericana, y rela- cionado también con los servi- cios secretos de los Estados Unidos, la administración de Ri- chard Nixon y la Liga Anticomu- nista Mundial. Además de invertir una parte del dinero en la Santa Sede, Sin- dona contaba con el IDR y el AP- SA entre los accionistas de sus bancos. Cuando en 1974 quizo quiebra, el Vaticano perdió 400 millones de dólares. Sindona fue también el instrumento que hizo entrar a Roberto Calvi en el Va- ticano. Calvi era presidente del Banco Ambrosiano de Milán, una banca de la diócesis cuando el Estado italiano impedía y obsta- culizaba la actividad económica de la Santa Sede. Una vez liquidado Sindona des- pués de ser detenido, procesado y encarcelado en Estados Unidos con la acusación de 95 delitos económicos, el IDR y el Ambro- siano comenzaron a colaborar de una manera extraordinaria e iné- dita hasta aquel momento. Calvi y Marcinkus trabajaron durante diez años como dos so- cios de una misma empresa. Por ello, los magistrados italianos que han imvestigado la quiebra del Ambrosiano (1.200 millones de dólares) en el año 1982 acusan a Marcinkus de colaboración. Pero el Tribunal Supremo ita- liano ha negado a los magistra- dos la posibilidad de juzgar al presidente de una banca extran- jera y quedará para siempre la duda sobre la real culpabilidad o inocencia de Paul Marcinkus. Pero sin duda, los escándalos en que han estado implicados han «tocado» la imagen de la Iglesia católica en todo el mundo. («Diario de Barcelona», 6-3-89) Precio: 200 ptas. PAU ESCULTURAS de José Balmón Castell Preso Político Obra realizada en las cárceles de máxima seguridad de Soria, Daroca, Alcalá-Meco, Carabanchel y El Puerto de Santa María Pedidos: EDITORIAL CONTRACANTO APARTADO 15.165. 28080 MADRID EDITORIAL CONTRACANTO Precio 200 ptas. ss e 3 ia e DIBUJOS de José María Sánchez Casas Preso Político ¿Crítica politica Estampas de la represión Luchas contra la OTAN: Resistencia popular Husicaciones de prensa Comics Obra realizada en las cárceles de Herrera de la Maucha, Zamora, Soria, Carabanchel, Daroca y El Puerto de Santa María.

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Juicio de extradición de Giorgio Frau y Annamaría Salvucci Es nuestra intención interve- nir en este juicio para rectificar algunos datos hechos públicos sobre nosotros. Ya en varias ocasiones se ha di- cho que somos «ex brigadistas» convertidos a delincuentes. Este abrigo nos va estrecho porque no es el nuestro. Sqmos dos comunistas: nues- tros principios tienen raíces en la tradición científica del movi- mierito obrero. A lo largo de su dominio, el capitalismo ha desa- rrollado muchos de los proble- mas que afectan a la humanidad y a los que este sistema concre- tamente no puede dar solución. Estamos convencidos de que la única organización económica y social de la sociedad que los pue- de solucionar de una vez, resol- viendo los problernas del ham- bre, del paro, de la guerra, es la organización socialista. Los pue- blos y las clases oprimidas por las grandes burguesías tienen una única y verdadera solución a sus problemas: la derrota y la superación del capitalismo y la afirmación del socialismo. Somos dos comunistas que siempre han dado su contribu- ción en la lucha revolucionaria que, desarrollándose en los últi- mos veinte años en nuestro país, ha participado incisivamente en la vida política modificando el curso de su historia. Una histo- ria que por el «Poder» es muy di- fícil de escribir objetivamente sin meterse en mala luz y por es- to, en este caso, prefiere entregar el papel de «históricos» a los jue- ces. Ya hace tiempo que en Italia se van celebrando juicios contra re- volucionarios que han participa- do en la lucha de aquellos años, y de esta forma se quiere solucio- nar el problema intentando po- ner la palabra «fin» a nuestra historia. En estos días en Roma se está desarrollando otro juicio que se- guramente es el ejemplo más cla- ro de cómo se prefiere dar solu- ción a estas clases de problemas. Se trata de un juicio en el cual son inculpados varios centenares de militantes por «haber promo- vido la insurrección armada con- tra el poder del Estado italiano y haber cometido acciones diri- gidas a levantar la guerra civil en su territorio» con el fin de «sub- vertir con la violencia las insti- tuciones republicanas y estable- cer un régimen dictatorial». En este caso no se está haciendo un juicio contra las acciones arma- das llevadas a cabo, sino que por haber intentado derrocar aquel Estado y sustituirlo por el poder de la clase obrera y del proleta- riado. Queda claro que a los in- culpados en aquel juicio se les imputa de la forma más sencilla ser comunistas. Aunque nosotros no somos in- culpados en aquel juicio reinvi- dicamos aquellas finalidades co- mo el objetivo de nuestra lucha y nos reconocemos como parte integrante de aquella historia. Como era previsible, la forma con que se ha contestado a nues- tra lucha ha sido enterrar bajo varios siglos de cárcel centenas de militantes con la clara inten- ción de enviar un mensaje don- de se afirma que no se tolera que el sistema de dominio burgués sea puesto en discusión, así co- mo no se tolera que haya alguien que considere sea históricamen- te transitorio y superable. Seguramente, en Italia como en vuestras «democracias», se considera más fácil y convenien- te reducir a mera desviación cri- minal toda manifestación de opo- sición real, consciente y organi- zada, y toda manifestación de an- tagonismo social que no cabe en los esquemas es que os gustaría canalizarlo. De esta manera os podéis ahorrar la difícil tarea de explicarlos políticamente. La realidad es una sola y es bien conocida para todos. Somos comunistas que han manifestado y siguen manifes- tando su irreductibilidad a los in- tereses de la burguesía eligiendo luchar «con» y «en el» proletaria- do, por la derrota del capitalis- mo y por el comunismo. Siempre hemos luchado por la afirmación de nuestras convicciones utili- zando todos los medios que he- mos considerado idóneos y a nuestro alcance. Seguiremos luchando aún si- guiendo en esta condición de pre- SOS, siempre, listos para tomar de nuevo nuestro lugar de lucha una vez fuera de la cárcel. Sea cuando sea. Más allá de nuestra situación particular hay una apuesta mu- cho más importante: el futuro de la lucha de clases. Por todo esto, el Estado italia- no pide nuestra extradición, y por todo esto, a pesar de lo que digáis, somos presos políticos. Expresamos toda nuestra soli- daridad a los militantes revolu- cionarios de este país, presos o no, que luchan por el comunis- mo, y a los pueblos catalán, ga- llego y vasco en lucha contra el capitalismo y el imperialismo por su autodeterminación. Giorgio Frau Annamaría Salvucci El 14-D Respecto al artículo aparecido en el «Area Crítica» n.* 30, «To- dos contra el PSOE». Cierto es que la jornada del 14-D no fue pa- cífica, o que el intento de trapi- cheo de los sindicatos UGT y CCOO es claro. También creo que está clara para todos la de- sintegración paulatina del todo- poderoso gobierno socialista. Pero el artículo peca de defec- tos importantes de forma. Se in- tentan comunicar tantos datos, tantas anécdotas, que en lugar de ser un análisis de antecedentes y consecuencias del 14-D, más parece una oda al mismo. El 14-D fue, como muy bien se dice en el artículo, importante para muchos trabajadores, y so- bre todo fue un aviso a nuestra burguesía de lo que se le viene encima, por eso sería bueno ha- ber hecho un análisis más en pro- fundidad, haber valorado los aciertos y también los defectos de las actuaciones. El artículo mencionado podría calificarse de triunfalista, y esto no ayuda en nada en el avance del largo camino que nos queda por recorrer hasta llegar a un cambio verdadero de sociedad. Hemos de ejercer la autocrítica en todos nuestros actos en gene- ral, pero mucho más en nuestros actos de lucha, sólo así, viendo y rectificando los errores, podre- mos los trabajadores de España llegar a transformarla. Un articulista al redactar ha de tener claro el objetivo del escri- to. En el artículo mencionado es- te objetivo aparece difuso, se in- tenta analizar el 14-D y también el aislamiento del PSOE, pero no se analiza ninguna de las dos cuestiones en profundidad; tan sólo se enumeran ejemplos (por otra parte muy buenos), dando la impresión de que las acciones se justifican por sí mismas, no po- niendo el análisis político perti- nente. Me gustaría por tanto su- gerir que se dedicase el tiempo y el espacio necesario para tra- tar en profundidad y con rigor los temas, huyendo de odas triunfalistas, de derrotismos o de análisis vacíos. Ramón Gorbachov en Cuba «El líder soviético apuesta por la desmilitarización». «Como primer paso, Gorba- chov propuso que se ponga fin a los suministros bélicos a Améri- ca Central de cualquier parte que éstos provengan.» En primer lugar, habría que distinguir entre el armamento que entra para someter a los pue- blos, y el que entra para liberar- los del yugo fascista, capitalista, imperialista... y mientras las pri- Un hilo de oro une las existencias de los revolucionarios de todos los tiempos. La historia del mundo es la historia de sus revoluciones (...) Más allá de la memoria Rafael Gómez Parra Editorial Contracanto De venta en librerías Pedidos: Editorial Contracanto Apartado de Correos 15.165 28080 MADRID

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meras no cesen en su empeño es- clavizador, deben existir las ar- mas del libertador. Es lógico pensar que todo el mundo quiere la paz, Ja desmili- tarización del planeta, la desapa- rición del fantasma sobre la gue- rra nuclear. Todo el gasto arma- mentístico y militarista se utili- zaría para el desarrollo social de los pueblos. Pero mientras exis- ta alguien que hace de las gue- rras su negocio, que se enrique- ce a costa de la opresión de los pueblos, de naciones enteras a su disposición, mientras el imperia- lismo se mantenga en pie, no de- ben bajar la guardia los pueblos que han luchadopor su libertad, ni negar su ayuda incondicional a aquellos que todavía luchan por conseguirla. Recordemos el triste ejemplo de Chile. El presidente Salvador Allende buscó, por medio de vías pacíficas, la justicia, el socialis- mo para su pueblo, sin preven- ción ante el enemigo. Ahora el pueblo chileno está pagando con el hambre, la miseria, la superex- plotación... el error de un hom- bre que primero buscó la paz, El atraso social que vive Chi- le, su miseria, podría haberse evitado, si se hubiese armado al pueblo y acabado con el enemi- go que ahora lo oprime. Seamos sensatos, busquemos las vías pacíficas cuando las con- diciones lo permitan, cuando no haya enemigos para el pueblo. Me causa desconfianza el men- saje de Gorbachov, y me atrevo a criticarlo. Hay que seguir con el internacionalismo proletario, hay que sacudirse el yugo del im- perialismo que nos oprime, y ca- da país debe luchar por su libe- ración del capitalismo, por la construcción del socialismo y del comunismo, y esto no nos lo van a regalar, hay que ganarlo. Como dijo Sandino, «la soberanía de un pueblo no se discute. Se defien- de con las armas en la mano». Armando Alcañiz Alvarez Sobre la situación en China La República Popular China y la Unión Soviética, acaban de po- ner término a treinta años de ruptura en sus relaciones. Este es un hecho de gran trascenden- cia que celebramos todos los tra- bajadores del mundo y, especial- mente, los comunistas. Los dirigentes soviéticos han sido recibidos en Pekín por sus homólogos chinos como repre- sentantes de un Estado socialis- ta vecino del que les han separa- do algunos contenciosos que ya han sido resueltos, lo que les ha permitido reanudar sus relacio- nes. Sin embargo, como es sabi- do, no fue esa la causa principal de la ruptura. El alejamiento del PCUS de las posiciones revolu- cionarias fue la causa de los pro- blemas de orden político e ideo- lógico que actuaron como deter- minantes de aquella ruptura. También el PCCH, durante los úl- timos diez años se ha alejado de las justas posiciones que enton- ces defendía, por lo que ahora, este encuentro hay que atribuir- lo, en no poca medida, al proce- so de rectificación iniciado por ambos partidos. Es cierto que las antiguas tesis y las ideas revisio- nistas que han prevalecido en los programas y en la actividad de los partidos comunistas de los dos países, aún se mantienen, pe- ro hay fundados motivos para su- poner que no pasará mucho tiempo antes de que sean revoca- das. Mientras tanto, nuestro de- ber consiste en alentar ese pro- ceso y proseguir la lucha ideoló- gica contra el revisionismo, a la vez que resaltamos los lazos fra- ternales y los intereses comunes que siempre han unido y segui- rán uniendo cada día con mayor fuerza a los pueblos, a estos dos Estados socialistas * Coincidiendo con la llegada de Gorbachov y el resto de la dele- gación soviética, han tenido lu- gar en Pekín importantes mani- festaciones estudiantiles. Estas manifestaciones han sido la con- tinuación de las que se produje- ron en 1986 y tienen como obje- tivo fundamental desacreditar al Partido Comunista y desviar a China del camino socialista. La burguesía china y el impe- rialismo internacional no pueden ver con buenos ojos el restable- cimiento de las relaciones entre los dos grandes Estados socialis- tas, pero lo que desde luego no están dispuestos a admitir es el nuevo curso que está tomando el país, completamente contrario a sus intereses. Es natural que ra- bien, que echen baba por la bo- ca, que jaleen a los estudiantes y llamen a todos sus partidarios a salir a la calle. Si pudieran de- capitar a los comunistas, como en otra época, es bien seguro que lo harían. En estos últimos diez años, China ha dado un salto atrás en todos los órdenes de la vida. Es- te retroceso ha sido propiciado por el programa dengsiaopinis- ta de las «cuatro modernizacio- nes», el cual ha permitido a la burguesía fortalecer su posición económica, política y social a costa de los intereses vitales de las masas trabajadoras. Sin em- bargo, la clase burguesa no está satisfecha con estos resultados y exige más. Por eso anda force- jeando a fin de lograr una «quin- ta modernización» que la afian- ce en el poder y amplie el cam- po de la explotación y el desen- freno capitalista en el que se halla hundida hasta el cuello. El precio que han tenido que agar los trabajadores por esa iebre «modernista», es bien co- nocido: según datos oficiales, las alzas de los precios han sido de un 18,5 por ciento en 1988, lo que ha entrañado una emisión exce- siva de billetes que ha originado una inflación superior al 30 por ciento; el nivel de vida de la po- blación, tanto en el campo como en las ciudades, ha bajado no obstante haber aumentado sus ingresos. Más de 200 millones de campesinos y un número igual- mente elevado de obreros indus- triales se hallan al borde mismo del abismo. Pero entre todos los sectores populares, es la mujer la que está soportando la mayor parte del peso de la crisis econó- mica y social. Más del 80 por ciento de los alumnos que se han visto obligados a abandonar sus estudios, son mujeres. Las muje- res han sido también las más per- judicadas en la reestructuración llevada a cabo en la industria, al ser despedidas en mayor núme- ro que los varones por el temor inveterado de los magnates del capital a que se conviertan en un «fardo» para las empresas cuan- do se quedan embarazadas. En fin, un claro anuncio de la catás- trofe que les amenaza es la apa- rición de la hambruna, junto a otros fenómenos y lacras socia- les coro la delincuencia, propias del capitalismo, que en China ha- bían sido prácticamente erradi- cadas después del triunfo de la revolución. La implantación durante los pasados diez años de los meca- nismos de la «economía de mer- cado» (de la explotación y la anarquía capitalista) han hecho de la insolidaridad y el ansia de lucro personal la única palanca de desarrollo y la norma moral dominante. Jamás, en la historia reciente de China, el enriqueci- miento de menos ha provocado mayor miseria en tantos. Los campesinos ricos no producen si- no aquellos productos que pue- den reportarles ingresos más ele- vados. De aquí, en buena medi- da, la escasez y la carestía de la vida, pues los precios que fija el Gobierno para los cereales (esla- bón clave en toda la producción agraria de aquel país) no «esti- mulan» a producirlos a quienes han recibido la tierra del Estado. la casona —A AS Centre d'investigació Teatral «La Casona» busca textos teatrales «La Casona», Centro de Investigación Teatral dirigido por Fernando Griffell, desea contactar con aquellos escritores que estén trabajando en el campo del teatro, realizando tex- tos, guiones o propuestas escénicas, independientemente del estilo, modalidad, extensión o idioma. Todos los trabajos se- rán estudiados. > Esta convocatoria no es un concurso, ni un certamen. No persigue fines de lucro. Es un llamamiento abierto a todos los autores que deseen tener la posibilidad de ver sus traba- jos realizados. Las obras, mecanografiadas a doble espacio y por dupli- cado, deben enviarse por correo certificado, junto con los datos de su autor, a: «LA CASONA» C/ Burgos, 55, interior 3.? 08014 BARCELONA 47

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Los especuladores hacen su agos- to y el mercado negro se extien- de por todo el país. A causa de to- do esto, se estima que para fina- les de siglo, China carecerá del mínimo indispensable para ase- gurar la subsistencia a su nume- rosísima población. Algo pareci- do ha estado sucediendo en el sector industrial, donde el creci- miento desmesurado de algunas ramas se ha hecho en detrimen- to de otras, provocando con ello el despilfarro de materias pri- mas y de fondos públicos. A es- to hay que añadir los efectos de- sastrosos que ha ocasionado la política de Zonas Especiales, con la queademás de acentuar los desequilibrios que ya existían en- tre estas zonas costeras y el in- terior de China, ha situado de he- cho a esta última en una relación de dependencia de tipo colonial (a favor'del capital extranjero, que domina en estas zonas) muy semejante, por lo demás, a la re- lación que se daba en la época del feudalismo y del capitalismo burocrático. Pero si lo que afecta a los asun- tos económicos —terreno en el que los dengsiaopinistas se las prometían muy felices— los re- sultados no han venido a darles en ningún sentido la razón (¿no han estado proclamando la con- signa de «desbrozar el camino de la verdad a través de la prácti- ca»?), en el campo político e ideo- lógico no se puede decir que las cosas les hayan salido mejor. Las manifestaciones estudiantiles y todo lo que éstas han sacado a la luz, demuestran bien a las claras la existencia de una polarización de clase y un enfrentamiento ya abierto en el seno de la sociedad china, cosas que han estado ne- gando obstinadamente los ele- mentos revisionistas. Por su par- te, y como ya es habitual, la in- teresada propaganda burguesa, está tratando de arrimar el ascua a su sardina, presentando las protestas y exigencias estudian- tiles y de otras capas de la pobla- ción como si nada tuvieran que ver con la situación que hemos descrito más arriba. Sin embar- go, por musho que lo intenten, no podrán encontrar la fórmula ca- paz de conciliar la denuncia de la corrupción con la demanda de un régimen político burgués. La carencia de libertades, la dictadura, la corrupción, el pilla- je y la represión, son todas, co- mo se sabe, características pro- pias del sistema capitalista. Pe- ro para distraer la atención de las masas y escapar a su justa ira, la burguesía recurre a diver- sos trucos, que van, desde «cu- brirse con la bandera roja» a identificar su corruptela y su despotismo con el sistema socia- lista, atribuyéndole todos los vi- cios y males que ellos mismos han ido incorporando al nuevo sistema. Este es el origen de la confusión generalizada que han contribuido a crear también los revisionistas con sus teorías dis- paratadas y sus ataques al mar- xismo-leninismo, confusión que sólo a éstos y a la propia burgue- sía interesa mantener. Sólo aho- ra, después de haber cometido el daño y ver completamente perdi- da la partida, algunos revisionis- tas comienzan a replegarse para evitar ser arrojados por la bor- da. Este es el caso, al parecer, de Deng Siaoping, jefe de las filas de los «liberales» y verdadero maes- tro en marrullerías políticas. Por este motivo, sus compinches le acusan a él ahora, afeándole la conducta y sacando a relucir sus antiguas y nuevas faltas donde hasta hace poco sólo dejaban ver virtudes. Pero ni unos ni otros conseguirán engañar a nadie, de esto podemos estar seguros. Las masas populares de China cuentan con una rica experiencia en la lucha de clases; además sa- ben que jamás han disfrutado de más democracia y libertad que durante los períodos revolucio- narios precedentes. Ha sido me- diante esa libertad y democracia revolucionarias (las únicas posi- bles de China) como lograron sa- cudirse el pesado yugo de la ex- plotación y del oprobio nacional y dar los primeros pasos en la creación de una sociedad más justa e igualitaria, del tipo más avanzado. De aquella democracia popular, la reacción de todos los países —no sólo la china— no quiere ni oír hablar. Al contrario, alerta contra ella calificándola como «errores del pasado». Pa- ra la burgueísa y el imperialis- mo, la libertad y la democracia popular son el «desorden» y el «caos», Se comprende que ten- gan esa opinion, ya que con ellas no les está permitido explotar a los obreros y campesinos ni pue- den oprimirlos, sino que, lejos de eso, la misma clase burguesa se ve obligada a contribuir con su trabajo y sus conocimientos a la gran obra de la emancipación de todos. La sociedad china, su Estado y su Partido Comunista, al igual que ocurre en otros países socia- listas, se hallan en estos momen- tos en una encrucijada atravesa- da por dos caminos. Uno de esos caminos ya se sabe a dónde con- duce (al estercolero capitalista). El otro es todavía desconocido en una buena parte de su reco- rrido. La burguesía y los Estados imperialistas presionan y chan- tajean para que las masas popu- lares no se adentren por ese ca- mino inédito por el que, en el peor de los casos, nada tienen que perder porque nada poseen y ya que, de todas formas, el ca- pitalismo tampoco tiene nada que ofrecerles. No creemos necesario insistir aquí sobre la enorme influencia que ejerce China en el conjunto internacional, y eso no sólo por su extenso territorio, su cultura, sus grandes recursos y su nume- rosísima población, sino, princi- palmente (al menos así lo consi- deramos nosotros) porque al ser un país tercermundista, por ha- ber sido la cuna del maoísmo (M- L) y haber tenido lugar allí la más pands y reciente revolución pro- etaria, reúne mejores condicio- nes para imprimir un nuevo im- pulso a las fuerzas y al pensa- miento revolucionario moder- nos. China puede influir de forma decisiva (lo está haciendo ya) en el curso revolucionario que habrán de seguir a partir de ahora numerosos países socialis- tas y todos, junto a la Unión So- viética, pueden volver a consti- tuir sobre una base más amplia, más justa y, por lo tanto, mucho más sólida, el firma baluarte de la paz mundial y la garantía que se necesita para facilitar el avan: ce de la humanidad por el cami- no del progreso, del socialismo y el comunismo. Esto que deci- mos es algo más que una aspira- ción. Creemos que por primera vez en la historia se dan condicio- nes favorables para ello. La burguesía de todos los paí- ses teme esta posibilidad y por eso, al tiempo que se aferra a su arsenal militar, hace todo lo que está en sus manos para evitarla o retrasarla, Los imperialistas estarían encantados con ver apa- recer una versión china de la «Pe- restroika» política soviética y una modernización económica en la Unión Soviética al estilo «li- beral» chino. Pero ni la Perestroi- ka ha dado ni podrá dar jamás los pasos «liberalizadores» de la economía sin poner patas arriba los cimientos mismos sobre los que se asienta el Estado soviéti- co, ni la reestructuración políti- ca en China podría traer otro re- sultado que una crisis económi- ca y un caos social aún mayor del que ya padece. Por esa vía no existe ninguna salida; esto,es al- go que lo van comprendiendo ca- da día mejor los cuadros revolu- cionarios y las masas populares de estos países; de modo que a no tardar serán estas fuezas las que tomen la iniciativa e impulsen adelante el desarrollo de la socie- dad por la vía revolucionaria, Declaración del Comité Central del PCE(r) (1963-1984) POEMAS HILARGI ¡ÑAKi OJEDA IZEN DEITURAK Nombre y apellidos * HELBIDEA Dirección HERRIA Población BIDALI/Envieme ejemplares INAKI OJEDA nace en Portugalete. Muy pronto conoce las cárceles del Estado como Cara- banchel, Alcalá, Puerto de Santa María... donde escribe la mayoría de sus poesías siendo aisla- do en celdas de castigo. La noche del 16-Il-1984 su juventud es truncada por 19 balazos de las GEO. En diciembre de 1987 gana el Premio a la mejor letra en el II! Festival de Vídeos Musi- cales celebrado en Gasteiz. Parte de sus poesías han sido musicadas por el cantante Joseba Gotzon y traducidas por Xabier Amuriza. > Aquí hemos recopilado toda su obra, su legado. Al menos, conozcámoslo. Contrareembolso de 700 ptas. Apartado 43. ALGORTA (Bizkaia) 48

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Amanece, que no es poco. Humor sin historia AMANECE, QUE NO ES POCO L éxito que consiguió José Luis E cies con su anterior película «El bosque animado», ha he- cho posible la producción de un filme tan atípico como es «Amanece, que no es poco», al que si habría que buscar un referente inmediato lo encontraría- mos en «Total», una película de simi- lares características que Cuerda rodó hace unos años para Televisión Espa- ñola. Concebida como una película coral, «Amanece, que no es poco» es una co- media disparatada, que juega constan- temente con el absurdo de las situacio- nes que se les plantean a sus múltiples protagonistas. La falta de una unidad narrativa que unifique y de sentido global a lo que cuenta, provoca que la historia discurra de forma dispersa, reduciéndose el grado de su efectivi- dad. Precisamente la carencia de un hilo conductor que recorra las diferentes historias, para que el resultado final no sea simplemente la acumulación de las mismas, se convierte en el mayor defecto de la película, ya que lo que era una propuesta interesante y origi- nal vemos cómo va diluyendo su efi- cacia transgresora, para quedar al fi- nal reducida la película a momentos aislados más o menos afortunados. A pesar de los reparos expuestos, «Amanece, que no es poco», tiene los suficientes alicientes como para que merezca la pena verse, la ambición con que se ha planteado, aunque los resul- DE CINE JOSE D. GONZALEZ tados no estén a las alturas de sus in- tenciones, así lo atestiguan. España, 1988. Dirección y guión: José Luls Cuerda. Fotografía: Porfirio Enríquez. Montaje: Juan Ignacio Sanmateo. Música: José Nieto. Intérpretes: Antonio Resines (Teodoro), José Sazatornil (Gutiérrez), Luis Ciges (Jimmy), Cassen (Don Andrés), Pas- tora Vega (Elena), Ovidi Montllor (Pascual), Manuel Aleixandre (Paquito), Miguel Rellán (Carmelo). Realidad esquemática ANDER ETA YUL NDER (Miguel Munárriz) y Yul Ador Fernández) son dos ami- gos y compañeros de juego des- de la infancia que ven cómo las vicisi- tudes de la vida les llevan a desenvol- verse en situaciones muy diferentes. El primero, como traficante de drogas; el segundo, en la militancia de una or- ganización armada, ETA. Consecuen- cia directa de opciones tan irreconci- liables serán su enfrentamiento, lo que provocará la muerte de Ander y la so- ledad de Yul. La película está contada desde el punto de vista de Ander, lo que le con- cede a este un mayor protagonismo. A lo que si añadimos la dispersión que se plantea al detenerse excesivamen- te en la historia que amor que vive con Sara (Carmen Pardo), de escasa perti- nencia narrativa en la historia, vere- mos el desequilibrio narrativo en que «Ander eta Yul» incurre y que no con- sigue superar. Esto va a provocar un esquematis- mo de los temas que aborda, de la mis- ma forma la descripción de los perso- najes que apenas son esbozados, se re- sienten de la falta de un desarrollo na- rrativo que no los deje reducidos a meros enunciados. Como propuesta interesante que es, «Ander eta Yul» tiene a su favor el acercarse a una realidad tan conflic- tiva como es la Euskadi de ahora, pe- ro tiene en su contra el reducionismo con que ha operado sobre la misma. España, 1988. Producción: Angel Amigo- Igeldo Zine Produkzioak para el Gobierno Vasco y ETB, con la participación de TVE. Dirección: Ana Díez. Guión: Angel Fernán- dez Santos, Angel Amigo, Ana Díez. Foto- grafía: Gonzalo F. Berridi. Montaje: Iván Aledo. Música: Amaya Zubiría. Intérpretes: Miguel Munárriz, Isidoro Fernández, Car- men Pardo, Joseba Apaolaza, Ramón Ba- rea, Ramón Aguirre, Altzpea Goenaga, Miekl Garmendia. Esquilacha Imágenes vacías ESQUILACHE DAPTACION cinematográfica de A: obra teatral de Antonio Bue- ro Vallejo, Un soñador para el pueblo, «Esquilache» se estructura a través de un flash-back, que a su vez da lugar a otros, en el que Leopoldo de Gregorio, Marqués de Esquilache, pos- trado en su lecho de muerte, recuer- da las jornadas que precedieron al mo- tín popular, que fue la causa principal, aunque no la única, de su alejamiento del poder, lo que le condujo al destie- rro. El Marqués de Esquilache se acer- ca a lo que ocurre en la calle, a traves del tan'iz que le impone la ventana desde la que agazapado mira el discu- rrir de los acontecimientos. Un acer- camiento que se revela tan ilusorio co- mo epidérmico, que le impedirá cono- cer lo que realmente está sucediendo. De la misma forma resulta el trata- miento que ha dado Josefina Molina a su película, una mirada que nunca consigue superar la superficialidad con la que se acerca a lo que cuenta. Los graves errores de producción en que incurre «Esquilache» al no contar con los medios económicos que permi- tan afrontar la reconstrucción de los hechos que narra con un mínimo de verosimilitud, hacen que estemos an- te una película vieja, caduca y acade- micista desde su concepción. España, 1989. Producción: José Sámano. Dirección: Josefina Molina. Guión: Joaquín Oristrell, José Sámano, Josefina Molina. Montaje: Pablo G. del Amo. Música: José Nieto, Fotografía: Juan Amorós. Dirección artística: Ramiro Gómez y Javier Artiñano. Intérpretes: Fernando Fernán Gómez, Jo- sé Luis López Vázquez, Concha Velasco, An- gela Molina, Angel de Andrés, Adolfo Mar- sillach. 49

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MONÓLOGOS EN FASCISTOCRACIA «PACIFÍCATE O MUERES» Extraña mojinganga, gran carrusel del engaño y disi- mulo. Negros pajarracos, deformes y patéticos avechu- cos de afiladas garras y curvos picos han blanqueado sus retintas plumas y con gran esfuerzo mutan el graz- nido por histéricos y destemplados cantos que repiten sin descanso: ¡¡PAZ, PAX, PAFF!! Mal les debe ir la guerra cuando tienen que acudir a la trápala y el disfraz. Entre los gobernantes de nuestro planeta se ha desa- tado de pronto una especie de santa histeria y debe- mos admitir que si los que dirigen nuestros destinos piensan así es que se trata de cosa buena, ¿o no? No existe nadie tan loco o extravagante que se atreva a afirmar que la paz es cosa mala. Otro asunto es acla- rar de qué clase de paz hablamos, pero eso son otros López y nuestros bondadosos y preclaros mandama- ses dirían con razón que son sólo ganas de jeringar y joder la marrana. La Paz es una e indivisible —ponti- fican los padres de la patria— y la goza el que puede imponerla. Esto sí que es una verdad como pañones de aguantar hambrunas, paro y miseria y un día se tiran a la calle y arrasan lo que pillan, pues se les da jarabe de palo y plomo, se les aplica sumaria- mente la paz a balazo limpio y todos los gobiernos de- mocráticos aplauden hasta partirse las manos, y el nuestro, que no puede ser menos porque es el más de- mocrático; les envía sus buenos duros, que son los nuestros, para que compren balas y pacifiquen bien que es de lo que se trata. Y que conste que esto de la Paz, Paz o ¡Paff! no es invento nuevo, que ya el matarife Franco nos regaló con 36 largos años de paz que go- zamos a pleno pulmón (y aún seguimos gozándola) y mucho antes que éste, la humanidad disfruto la Pax que los romanos aplicaban de forma contundente a quien se les atravesaba en el camino. Así que puede decirse que los actuales e histéricos pacificadores no han descubierto nada y tan sólo han continuado con una vieja y bonísima tradición, aunque eso sí, son aplicados y aventajados alumnos en el arte un rascacielos aunque lo diga un .soplagaitas. Pero no divague- mos, vamos a tratar de demos- trarlo con ejemplos contunden- tes: ¿No es cosa santa y buena el que le apliquen la paz al pue- blo palestino aunque para ello pi- soteen sus derechos, trapicheen y los engañen, les tapen la boca —con tierra si es posible— y les impongan una política y unos go- bernantes que son rechazados por la casi totalidad de su pueblo? Eso es bueno, no cabe duda y el que diga lo contrario es un mal- vado terrorista de los muchos a los que hay que darles la paz en este país. Y si un estado como Nica- ragua, en donde hay guerra por- que los unos quieren defenderse cabezonamente del ataque de una inventada, mercenaria y per- trechada «contra», ¿no es bueno, sabio y saludable que se les obligue a dejar de defen- derse, traguen a los «contra» por muy indeseables y facinerosos que sean, se les imponga el convivir con los torturadores y los que han estado asesinando con munición yanqui a sus hijos, aunque para ello se ten- gan que servir de malas mañas, de hipotecas y ame- hazas por parte de unos y de vergonzosos abandonos por parte de otros? ¿Quién puede estar en contra de esto, quién es el mostrenco, si ya hemos dejado sen- tado y aclarado hasta la saciedad que lo primero y prin- cipal es la paz y la paz como hemos dicho es cosa bue- na? Y bonísima diría yo que tiene que ser cuando nues- tro generoso y sapientísimo gobierno psoísta lo alien- ta y apoya. Lo que ocurre es que los pueblos son como niños y no saben lo que es beneficioso para ellos. Así que si en Venezuela el personal está ya hasta los com- de darnos la paz. Y es que tienen que serlo porque sin ir más lejos ahí tienes a esos violentos del pa- ro que se resisten a ser pacifica- dos e incordian sin mesura, impi- diendo que los señores gobernan- tes gocen de la paz social que se merecen. Porque aun siendo la Paz cosa tan buena y salutífera, estos cerrados de caletre no quie- ren admitirla, diciendo que eso son zarandajas y engañifas y que se dejen de paz y les den trabajo con un sueldo suficiente. Así que es normal que la histeria pacifica- dora haya infectado también a nuestros preclaros padres de la patria, que se han lanzado como locos para intentar pacificarnos como sea. Mas a pesar de las bondades de la Paz, así, en abastracto, al- gunos dicen que existen dos cla- ses de paz y no quiero acabar este monólogo sin ha- blar de ello; aducen éstos que existe la paz de los ban- queros, de los mercaderes —que es la misma de. los militares y gobernantes— y por otro lado —enfrentada y contraria— la paz de los pueblos. Y así debe ser, pe- ro desde luego lo que no está en discusión y ninguna de las dos partes pone en cuestión, es que la paz la goza sólo aquél que tiene la fuerza para imponerla. Aun- que aquí hemos dado ejemplos abundantes de la bue- na que es la paz, esto último que hemos dicho debería quedar meridianamente claro para todos, en evitación más adelante de duelos y quebrantos que no sirven pa- ra nada y sólo pueden ser motivo de escarnio, beta y vituperio por parte del personal... y el que quiera en- tender que entienda. Fermín Angulo

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o Foráculo L 3 qE Sm Ene Mayo — militante UST apa- la DOP.-ODreros,

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