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Revistas y Libros

Área Crítica Nº 31

Marzo-abril 1989 · Texto leído automáticamente de los escaneos: puede tener errores. Para verlo tal cual, ábrelo en el lector.

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N.?* 31 — Marzo, Abril 1989 — 250 ptas. (IVA incluido) Caso A. 'ESISTENCIA h Cuando la religión: - 4 se niega a ser opio del pueblo Los rusos , abandonan Afganistán ENTREVISTA EXCLUSIVA:

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Hd AA 11144 un currante echao palante M P [Demanera mi querfdo jovencito que usted quiere un puesto de trabajo... bién, bien. Ahora le leeran sus derechos... y sus OBLIGACIONES Tienes derecho a Erabajar 42 horas ala as a Ú . 1 S Cobraras el mínimo de | sueldo.No podrás pedir | laumentos, ni entrar en los convenios. Cualquier des- etfecto que Causes se Jescontara de tusueldo y bla...bla... Espero que ho seas re- valtoso... porque a la mínima. ke ponemos de pa: titas en lo. calle y Sin de- A ¡Papa, acaban de confratarme! Estupendo] [4 | hijo. Pase mi querido amigo... creo que ya ha Frabaja- do usted bastante y... a siendo hota de Un... ¡Dejese de rollos... lo que quiere es despedirme.!; mera ranquilice se hombre.La cosa no Fiene arreglo. E De modo que confratan ustedes a í ho que cobra poco para pe” Air aLolto que eva y y 40 años! Chúpate, ésta zancadilla , CONC LN COCA Toma, que lo disfrutes con Esalud

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AREA CRITICA N? 31 MARZO-ABRIL 1989 + ETA en la encrucijada es pag. 5 + Entrevista con la dirección de los GRAPO!:. is acia se 0 pág. 8 + El eurodiputado Abel Matutes sigue haciendo negocios con el dinero europeo E CIR GEI pág. 14 + España, condenada por violar los derechos humanos ...... pág. 18 » La Reforma jugicial. pág. 20 * El caso Rushdie: Cuando la re- ligión se niega, a ser opio del pueblo .........: Mo ds a a pág. 32 + Los rusos abandonan Afganis- ON 1% SER Un a pág. 33 + El Pueblo kurdo resiste. pág. 36 + Guerra obrera en Francia . pág. 38 + El motin del «Relor»... pug. 22 Vigo: El alcalde Soto despide a unos trabajadores eventuales al iniciar éstos una huelga ..... La Concertación no es solución pág. 25 pág. 28 e Las inversiones extranjeras en A O + La información en manos del CABral 06 us as ps se + Revista de prensa $ o AA $ Libros +. seremos o Fes EE HE A E pag. 37 + TV: (En) Familia unida, jamás SETÁ Vencida iy sy 03 pá o ai e pág. 48 * ¡Cine: Sorgo Rojo: civac.ocio.. pág. 49 editorial Un nuevo panorama e e A lo largo de los últimos años, en los sucesivos con- sindical flictos laborales, se ha ido poniendo de manifiesto que los sindicatos UGT y CCOO han ido perdiendo influencia social. Y, en consecuencia, a tenor de las movilizaciones del 14 de diciembre, el Gobierno de Felipe González ha decidido sacrificarlos, en un nuevo intento por hacerse con el control social. En el transcurso de la ronda de negociaciones entre el Gobierno y los sin- dicatos UGT y CCOO con la concertación social de fondo, la ministra de Bie- nestar Social, Matilde Fernández, refiriéndose al tipo de sindicatos que demanda el Gobierno, dijo que deberían ser «de masas, y no confederacio- nes». El Gobierno del PSOE, sin tener en consideración los servicios prestados, ha abandonado a su suerte a estos sindicatos, y ha decidido afrontar él di- rectamente el conflicto social. De ahí que durante la negociación hiciera oídos sordos a las exiguas peticiones sindicales, y ahora anuncie que las irá con- cediendo. Difícilmente hubiera podido aplicar el PSOE la política antiobrera que ha venido practicando desde hace seis años, de no haber contado con la inesti- mable colaboración de UGT y CCOO. Difícilmente hubiera podido realizar las salvajes reconversiones que ha realizado en los distintos sectores indus- triales, con tan elevado coste social, de no haber contado con unos sindica- tos que le han hecho de agentes de control y desmovilización social. La «presión sostenida» que van a mantener hasta culminar en un Primero. de Mayo conjunto y reivindicativo, como respuesta al Gobierno, una vez fra- casada la concertación, es una de las últimas maniobras de este sindicalis- mo claudicante, que asegura defender los intereses de la clase obrera. Realmente, lo que ahora preocupa a las cúpulas de UGT y CCOO es evitar que se produzca una movilización obrera difícil de controlar, que pondria en tela de juicio al actual sistema político. Por ello, no han dudado en vaciar de su auténtico contenido político la huelga general. En una situación como la española, en la que el aparato político está ple- namente controlado por la oligarquía financiera, el sindicalismo de gestión que vienen practicando UGT y CCOO poco o nada ha podido aportar a la clase obrera en la lucha por sus intereses. Esta es la causa por la que este sindicalismo entró hace ya tiempo en decadencia, pero ha sido el socialde- mócrata Felipe González el que ha firmado su certificado de defunción. Ahora, con el sidicalismo burgués deslegitimado públicamente por los por- tavoces de la alta burguesía, el movimiento obrero podrá adoptar en mejor situación los métodos de lucha y modos de organización que considere opor- tunos en cada' momento. El descalabro de este sindicalismo deja, muy a pe- sar de la burguesía, vía libre a un sindicalismo de corte revolucionario, que: desde hace ya cierto tiempo viene dando muestras de cierta vitalidad. Director: ALFREDO GRIMALDOS Correspondencia y suscripción a: 18,085 - 28080 Madrid Redacción en Barcelona: Apartado 2159 08080 Barcclona APARTADO DE CORREOS 2 Redactores y colaboradores: EDUARDO ALBALADEJO, AN- GELINO ALEJANDRE, JIME- NA ALONSO, JAIME ALVA- REZ, FERMIN ANGULO, XO- SE BALLESTEROS, A. BOU- ZAS, J. BUITRAGO, ANGEL BUSTOS, IGNACIO CALVO, JO- SE CANO, CARLOS CASADO, MIGUEL CASTELLS, E. CAS- TRO, VICENTE CESPEDOSA, JESUS VICENTE CHAMO- RRO, NICOLAS DELGADO, JOSE D. GONZALEZ, C. FE- RRERAS, AGUSTIN FLORES, ABELARDO GUIL, MERCE- DES HERRANZ, T. LARRAU- RI, JULIAN MENDEZ, JOA- QUIN MIGUEL, GUADALUPE NUNEZ, LUIS NUNEZ, JON ODRIOZOLA, EUSEBIO PE- RALES, ANTONIO RAMIREZ, PEDRO ANTONIO SAMBLAS, JOSE MARIA SANCHEZ CA- SAS, CARLOS SILVAR, PACO SOTO, J.A. TENJJELO, FLOR VA- LENCIA. A Edita: HAYA, S.A. Toléf.: 449 21 00 Imprime: GRAFICAS 82, S.A. Dep. Legal: M-1 3

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ALAVA LIBRERIA HERRIKOJA Cuchillería, 78 ASTURIAS AVILES LIBRERIA TRASGU La Estación, 31 BARCELONA CASA DEL LIBRO Ronda San Pedro, 3 LIBRERIA CATALONIA Ronda Sant Pere, 5 CADIZ LIBRERIA JAIME Corneta Soto Guerrero LIBRERIA ISABELA Beato Diego de Cádiz, 2 LIBRERIA CAMINERO Avda. Ana de Vill, 44 +JEREZ DE LA FRONTERA LIBRERIA ALTERNATIVA Armas, 7 PUERTO DE SANTA MARIA LIBRERIA LAPIZ Doctor Palau, 4 PAPELERIA CRUCES a Cruces, 75 ROTA LIBRERIA ATENEA Calvario LIBRERIA TARTESSOS Plaza San Roque LIBRERIA VALPARAISO Maria Auxiliadora, 51 SAN FERNANDO PAPELERIA MINERVAL General Varela, 176 PAPELERIA BUTRON. San Joaquín, 13 PAPELERIA MATABUENA San Joaquin, 16 GUIPUZCOA SAN SEBASTIAN LIBRERIA BILINTX Esterlines, 10 HONTZA LIBURUDENDA Oquendo Kalea, 4 ELGOIBAR LIBRERIA PITXINTXU San Francisco, 29 LA CORUÑA LIBERIA NOS Plaza do Libro, 1 FERROL LIBRERIA HELIOS Real, 55 MADRID LIBRERIA AÑOS LUZ Francisco de Ricci, 8 LIBRERIA MIRAGUANO Hermosilla, 104 QUIOSCO ANGEL Embajadores, 102 QUIOSCO COCOLIN Alcalá, 236 (esquina Fdez. Lanseros7 Ahora, cada dos meses QUIOSCO PEPE Carretera Vicálvaro (junto canódromo) FAPELERIA YERBA Martín de los Heros, 37 QUIOSCO PUERTA SOL Puerta del Sol, 14 (esquina Espoz y Mina) QUIOSCO CUATRO CAMINOS (Santa Engracia-Bravo Murillo) NAVARRA TUDELA LIBRERIA BUSKOMIX Herreras, 32 PONTEVEDRA REDONDELA LIBRERIA RETRINCO Alfonso XIl, 22 VIGO LIBROURO Eduardo Iglesias, 12 QUIOSCO ARAUJO ROMAN Avda, Castrelos, 14 QUIOSCO MARIA BOSH López Mora, 83 (junto a ANCA) LA RIOJA LOGROÑO LIBRERIA CONTINENTAL QUIOSCO del Espolón 0 SALAMANCA LIBRERIA VICTOR JARA Meléndez, 21 TOLEDO SONSECA LIBRERIA ANDARES Toledo, 1 más 2 números EXTRAS VALENCIA LIBRERIA LLAVORS Eudit Orellana, 8 LIBRERIA TRES |! QUATRE Pérez Bayer, 7 PUERTO DE SAGUNTO LIBRERIA POPULAR Avda, Nueve de Octubre, 78 LIBRERIA SANDOVAL Pza, Sta. Cruz, 10 BILBAO LIBRERIA CAMARA Euskalduna, 6 BARACALDO CAFETERIA HOSPITAL CRUCES GALLARTA LIBRERIA KOTARRO Paseo Blasco Ibáñez, s/n. SANTURCE LIBRERIA TEMAS C/. Pagazunturdua, 3 ZARAGOZA LIBRERIA GERMINAL Sepulcro, 21

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Funeral de Domingo Iturbe, «Txomin», en Arrasate, El Gobierno oculta la marcha de las conversaciones ETA, en la encrucijada Con las conversaciones de Argel, el Gobierno pretende la rendición, más o menos disimulada, de ETA. Este objetivo le va a ser prácticamente im- posible alcanzarlo a los técnicos del Plan ZEN, pues se esté o no de acuer- do con todas y cada una de las palabras y acciones de los revolucionarios nacionalistas vascos, lo que nadie puede negar es que existe en Euskadi un caudal de resistencia social y naciónal demasiado fuerte, imposible de apagar o de contener en los estrechos cauces de la monarquía parlamen- taria. L Gobierno ha impuesto la ley del silencio en las conversacio- nes que mantiene con responsa- bles de ETA. Salvando las distancias, al- go parecido ocurrió ya con las famosas cintas del cambalacheo sindical; esto de- muestra que, cuando se trata de discu- siones que le interesa conocer a todo el mundo, lo justo y democrático es que no se entere nadie. No se puede decir que ETA o HB es- tén ocultando propósitos inconfesables con el silencio informativo; en primer lugar, ese silencio está impuesto por el Gobierno; además, ni en HB ni mucho menos en ETA se habló en ningún mo- mento de rendición, de entregar las ar- mas, así por obra y gracia del «espíritu de la Moncloa». «Diálogo» en Argel: un chantaje en plan ZEN Las únicas informaciones que apare- cen sobre los contactos en Argel son muy fragmentarias y jamás hacen refe- rencia directa a la marcha de las conver- saciones. Eso sí, las declaraciones de los políticos expresando diferentes posicio- nes en torno al tema, se han prodigado. Rosa Conde, la portavoz del Gobierno decía a principios de febrero: «es un mo- mento adecuado para el diálogo y es po- sible hablar con la dirección de ETA con la única finalidad de que dejen de ma- 5

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tar y con la única contrapartida de la reinserción de los etarras que no tengan delitos de sangre. Esas son las condicio- nes del diálogo». Otros miembros del Gobierno del PSOE expresaron aún con mayor clari- dad los objetivos que se han marcado. Entre otras, hubo declaraciones de que, como poco, lo que proponía el gobierno era la escisión en ETA y HB, dentro del más «sano» espíritu ZEN. Como dijo Ca- sinello hace ya tiempo, se trata de con- fundir y dividir para luego llevar adelante la represión e imponer más fá- cilmehte las pretensiones del Estado so- bre tódo el pueblo. Por el contrario, no aparecen muy cla- ros losobjetivos que persigue el movi- miento de liberación nacional vasco. Se dijo,'en un principio, que el objeti- vo de ETA era negociar la alternativa KAS, y que sus representantes en Argel se negaban a las propuestas de Rafael Vera de «reinserción a la baja» por res- trictivas y policiales. Ya a finales de ene- ro, se decía que ETA cedía en el tema de la independencia, pero consideraba irre- nunciables el derecho a la autodetermi- nación, la convocatoria de referéndum en Navarra (para su inclusión o no en la C.A. Vasca), la reducción de las fuerzas militares y policiales en Euskadi y la amnistía para los presos de la organiza- ción. Si se consideran esos puntos uno tras otro, se puede ver que el gobierno no ten- dría demasiadas dificultades para acep- tarlos. El derecho de autodetermina- ción, aunque no esté previsto en la Cons- titución (donde sí está previsto que el ejército se haga cargo del gobierno), se puede fraccionar en promesas a largo plazo y «desarrollo del Estatuto de Autonomía». En realidad, el derecho a la autodeterminación quedaría soslaya- do, a la esperade que el «desarrollo de- mocrático» lo hiciese olvidar. z Eugenio Etxebeste, «Antxon», portavoz de ETA en Argel. La convocatoria de referéndum en Na- varra puede aceptarla el PSOE con la se- guridad de que «ganará el no a la integración»; no se olvide que en estas co- sas tienen mucha experiencia, en parti- cular desde el referéndum para la entrada de España en la OTAN. Y en cuanto a la «retirada» de fuerzas mili- tares y policiales de la Administración del Estado, de hecho lo están realizan- do ya con parte de las FOP, en virtud de acuerdos anteriores puramente «autonó- micos». También los «beltzas» saben manejar la porra, como comprueban a diario los ciudadanos vascos. Total, que en realidad el gobierno es- tá utilizando a los presos como mone- da de cambio, ya que posiblemente sea éste el único punto efectivo, que daría como resultado medidas concretas o in- mediatas. Esta táctica chantajista del gobierno psoísta fue ya denunciada en numerosas ocasiones. Las condiciones de la negociación Todas las organizaciones revoluciona- rias sin excepción afirman que la nego- ciación es un arma legítima que, en determinadas condiciones, se puede y se debe utilizar. En general, esas condicio- nes se dan, bien cuando el oponente po- lítico y militar está en una situación de debilidad que le obligará a ceder (al tiempo que para el pueblo requerirá me- nos sacrificios la conquista de sus ob- jetivos), o bien en una situación en que conviene a los revolucionarios utilizar la «negociación» como una denuncia po- lítica y aclarar a la gente que «quien no quiere la paz es el enemigo». En ambos casos, el pueblo sale beneficiado del proceso. 1 Desde este punto de vista, lo que hay que preguntarse es si en la actualidad existen esas condiciones favorables. Es cierto que el Gobierno del PSOE y todo el sistema de monarquía parlamentaria ha entrado de cabeza en una crisis pro- funda, que amplios sectores sociales re- chazan su política de palo y miseria —el 14-D es una prueba, pero hay muchas más—, que necesitan un respiro para que todo el entramado parlamentario no se les derrumbe. Pero tampoco se pue- de olvidar que, en su momento, el siste- ma burgués y el PSOE eligieron una estrategia muy clara para enfrentar la crisis: desprecio absoluto de los intere- ses obreros y populares, adopción de medidas policiales cada vez más duras para mantener a raya a los ciudadanos que reclaman solución a sus problemas, atrincheramiento en el poder. Y por el lado contrario: concesiones de todo ti- po a la Iglesia (en educación, financia- miento...) campo abierto para el «libre comercio», las libres ganancias de la Banca, la libre inversión extranjera, ce- sión servil a todos los deseos de los mi- CONCERTA... ¿QUE? — Los estibadores eventuales del puerto gijonés de El Mu- sel levantan una barricada en el muelle de La Osa y queman un vehículo, impidiendo ade- más el nombramiento de los dos turnos y paralizando la total actividad del puerto. Es- tos trabajadores se han esta- do movilizando en exigencia de un aumento de operarios en plantilla. — Durante sus continuas movi- lizaciones contra el cierre de la empresa, los trabajadores de Astilleros de Atlántico de Santander colapsan el tráfi- co con barricadas incendia- das y asaltan la sede del PSOE produciéndose gran- des destrozos y agresiones contra varios diputados y al- tos cargos del partido. — Los trabajadores del matade- ro coruñés Mafriesa retienen durante varias horas al due- ño de la empresa y otros dos directivos al mismo tiempo que cortaban los accesos a la factoría con barricadas in- cendiadas para evitar la en- trada de la policía. — Los trabajadores de la facto- — ría que tiene en Viladecans (Barcelona) la empresa Do- mar, ante el cierre de la mis- ma, convocan una huelga indefinida y paralizan la pro- ducción de la factoría de Martorelles. En esta empresa se firmó un preacuerdo entre sindicatos y dirección que fue rechazado por los trabajado- res. Continúan los paros de los técnicos de mantenimiento de Iberia que reivindican un convenio específico para no quedar en situación de peo- naje. La empresa ya ha despe- dido a más de 100 trabajadores por no cumplir los servicios mínimos. Mientras UGT se muestra es- candalizada por la huelga de Iberia, Comisiones Obreras llama a los trabajadores a no secundar los paros por con- siderarlos «inoportunos» y porque «tras el éxito del 14-D existe un clima más adecua- do para la negociación colec- tiva». — Nicolás Redondo ve difícil un giro social mientras el Go- bierno crea que «los obreros han desaparecido». Parece que a gobierno y sindi- catos se les ha chafado el espec- táculo. Han perdido el conejo proleta que, harto de palabras mágicas y de aparecer cuando lo dejan, se está montando una fun- ción independiente negándose a volver a la chistera. Mucho nos tenemos que, para recuperarlo, a estos magos fra- casados no les funcionan, por concertados, ni los giros malaba- res.

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HB, partidaria de que la tregua de ETA continúe. litares del 18 de julio... De hecho, el ejército es quien manda y define los lí- mites políticos de los «destinos de Es- paña» y, en particular, de las conversaciones de Argel. Por su parte, ETA ha recibido serios golpes, como la detención, justo antes del comienzo de las conversaciones, de Josu «Ternera» y otros dirigentes. En es- te sentido, llama la atención aquella ex- presión de Rosa Conde acerca del «momento adecuado», teniendo en cuen- ta que la última vez que desde el gobier- no se hicieron amagos de «negociación» y diálogo coincidió con la detención en Francia de Santiago Arróspide y una parte de la dirección de ETA, además de la incautación de los «papeles de Sokoa». Por todo esto es muy legítimo dudar de que el marco actual en que se plan- tean las negociaciones sea el más ade- cuado para la resolución de los problemas nacionales de Euskadi. De sobra sabe todo el mundo que el Esta- do no cederá por la simple «compren- sión» de las reivindicaciones. La vía pacífica es la vía burguesa Hace un mes poco más o menos, a una pregunta de un periodista acerca de si había hablado con Josu «Ternera» sobre la necesidad de negociar, Txema Monte- ro respondía: «Es un tema constante desde que se llega a la conclusión de que no es posible la insurrección popular, ni una guerra popular prolongada de des- gaste del sistema, porque eso nos sitúa en un punto de difícil recuperación so- cial, económica y política». Parece claro que el dirigente de HB defiende la posibilidad de que un pro- grama revolucionario se imponga pací- ficamente, ya que niega las dos únicas vías «violentas» conocidas. Este cronista, aún respetando las ideas al respecto de cada cual, no cree en esa posibilidad, dado que hasta aho- ra no hay ningún ejemplo histórico de «revolución pacífica»: todas han sido violentas. Pero cabe la posibilidad de que Montero no pensase en ese momen- to en un programa revolucionario que solucione, aunque sea en parte, los pro- blemas sociales y nacionales; esta idea se refuerza con la «razón» que da el abo- gado abertzale para no considerar via- ble la violencia revolucinaria: los problemas que ésta crea de «recupera- ción» social, económica y política. El ca- so es que sólo necesita recuperarse quien pierde algo, pero hay mucha gen- te que está deseando perder de vista la piedra que la aplasta. Es seguro que muchos militantes de HB o de ETA no comparten esta forma de pensar. Pero nadie corre el riesgo de equivocarse pensando que en el movi- miento abertzale, existe al menos algu- na gente que comparte esta idea y todas las que van asociadas a ella. Es probable que las conversaciones de Argel no conduzcan más que al desa- cuerdo y a la «ruptura de negociacio- nes». Se dé éste o cualquier otro resultado, quedará definitivamente de- mostrado que ni ETA ni ninguna orga- nización revolucionaria puede alcanzar sus objetivos bajo el régimen actual. Probablemente entonces los revolucio- narios nacionalistas vascos comiencen a pensar seriamente que será necesario acabar con el Estado burgués actual y no solos desde Euskadi antes de que sea posible alcanzar los objetivos de libera- ción nacional. Carlos Utrera . DERECHOS HUMANOS — Diez mil familias sin recursos aguardan la concesión de una vivienda por parte de la Ad- ministración madrileña. La lista de espera de pisos socia- les en Madrid ha aumentado en cuatro mil solicitudes en 1988. — El precio medio de las vivien- das de nueva construcción en Barcelona se ha incrementa- do en un 50% en el segundo semestre de 1988 con respec- to al mismo período del año anterior. Este precio se sitúa entre las 120 y las 160.000 pe- setas por metro cuadrado. — La policía municipal de El Fe- rrol desaloja violentamente a un grupo de personas, inte- grantes de la Coordinadora de Ocupantes de viviendas municipales, cuando preten- dían encadenarse en el Ayun- tamiento para denunciar la falta de viviendas. — El Defensor del Pueblo de- nuncia en el informe la inefi- cacia sanitaria y la saturación de las urgencias hospitalarias. Por otra parte, y a nivel popular, la situación de la asistencia sanitaria en nuestro país es calificada de «tercermundista». — Según la comisión de Educa- ción del Consello de Xuven- tude de Galicia, la situación de los centros de enseñanzas medias en Galicia es deficien- te en todos los sentidos. — El alcalde de Brunete (Teruel) llama a la guardia civil para que desaloje a unos niños que jugaban al baloncesto en las instalaciones del colegio por- que, según el alcalde, «allí es- tán de más en época de vacaciones». — Cerca de 400.000 españoles se han beneficiado del reparto de excedentes alimenticios fa- cilitados por la CE durante 1988 y destinados a los secto- res de población más desfa- vorecidos. — Trece mil heroinómanos soli- citaron asistencia médica y más de 250 perdieron la vida durante 1988. — Según un informe de Comi- siones Obreras, en 1988 se produjeron 800.000 acciden- tes de trabajo, unos 100.000 más que en el año anterior e _ incrementándose los acciden- tes mortales. Este es un país desarrollado. Este es un país de bienestar, Es- te es un país donde todos tene- mos las mismas oportunidades. Tenemos voz y voto, libertad y democracia... ¡y una leche! ¡No hay dios que se lo crea! Tal co- mo están las cosas, algo habrá que hacer en España para vivir en una dictadura con discursos de seis horas como en la Cuba de Fidel.

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raaalidca—————— $ Entrevista con la dirección de los GRAPO «Nos negaremos siempre a deponer las armas y a aceptar instalarnos en la legalidad del sistema» El Gobierno y ETAm vienen manteniendo una nueva ronda de conversaciones en Argel pa- ra establecer las bases de una posible negocia- ción que pondría fin a la actividad armada de esta organización. Por su parte, los GRAPO sos- tienen que en estos momentos no se dan las condiciones precisas para una verdadera nego- ciación, y afirman que continuarán practican- do la lucha armada. En una entrevista concedida a Area Crítica, el Comando Central de los GRAPO manifiesta que los objetivos de la organización en estos momentos se centran en fortalecerse para po- der impulsar el proceso revolucionario que es- tá llevando a cabo el Movimiento de Resistencia Popular. 8

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L 2 FRA AS últimas acciones de los GRA- ) PO en Galicia, Asturias y Madrid pusieron de nuevo en primer pla- no de actualidad el problema de los GRAPO que el Gobierno y el Ministerio del Interior habían presentado reitera- das veces como algo ya resuelto, Ahora, incluso, se admite la posibilidad de una nueva reorganización, afirmardo que detrás de ésta se encuentra algún oscu- ro personaje que, entre bambalinas, es- tá moviendo todos los hilos. ¿Qué hay de cierto en todo esto? —Para cualquiera que observa- do lo nerviosos que se han mostrado los empresarios y el Gobierno tras nuetras últimas acciones, resulta claro que la reorganización de los GRAPO no sólo es un hecho evidente, sino que, además, el Ministerio del Interior y la policía se en- cuentran impotentes para frenar nues- tra actividad guerrillera. Naturalmente, ellos presentan las cosas de otra mane- ra. Hablan de posibilidad de reorgani- zación cada vez que llevamos a cabo una acción. Un día estamos desarticulados y al siguiente nos estamos reorganizan- do. ¿Cómo se explica esto? La cosa es muy simple. El Gobierno trata de reba- jar el mensaje revolucionario de nues- tro combate, de nuestros progresos orgánicos y militares. —No van a negar que la policía ha ob- tenido notables éxitos con la detención de numerosos militantes del GRAPO. —Cierto. Pero es no es otra cosa que la consecuencia lógica de una guerra prolongada, en el curso de la cual caen unos combatientes y otros ocupan sus puestos. Podemos decir que nuestra ac- tividad ha sido continua desde que fue creada la organización en el año 1975. Lo que ocurre es que no todas las accio- nes que se han realizado en esta última etapa han salido a la luz. —¿A qué acciones se refieren? Preci- samente, los últimos atentados de los GRAPO sí han tenido eco en los medios de comunicación. —No nos referimos a esas acciones, no a otras anteriores que respondían a las necesidades de reorganización, y a las que los medios de comunicación no dieron ninguna publicación. Si reciente- mente, tanto en radio como en televisión se han dado programas especiales sobre los GRAPO, y las revistas nos han dedi- cado amplios reportajes, no ha sido pa- ra alabarnos. Por el contrario, han lanzado una rabiosa y planificada cam- paña desinformativa con el fin de con- fundir y desorientar a la opinión pública. Una vez más nos han presenta- do como fanáticos que hacemos del ase- sinato nuestro único objetivo político, elementos sin ideología que realizamos acciones desesperadas, grupúsculo ais- lado que tiene que reclutar su militan- cia entre la delincuencia común, y un largo etétera de calificativos similares. En nuestra opinión esto es sólo una cor- 9

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tina de humo tras la que tratan de ocul- tar los verdaderos objetivos políticos de nuestras últimas acciones. Objetivos políticos —¿Pueden explicar cuáles son esos objetivos políticos? —Estas acciones hay que encuadrar- las en nuestros planes generales de reor- ganización. Concretamente, los atentados contra los empresarios coru- ñeses respondieron a la negativa de los mismos a pagar el impuesto revolucio- nario, y el asalto a la Central de Expedi- ción *del Documento Nacional de Identidad en Madrid a la necesidad de conseguir documentos en blanco. En es- te sentido, los objetivos de los GRAPO en la actual etapa son los de dotarse de una fuente de financiación suficiente, así como de infraestructura y armamen- to, que les permita en el futuro poder cumplir con el papel que tienen asigna- do en el proceso revolucionario que es- tá desarrollando el Movimiento de Resistencia Popular, La transición democrática no ha sido otra cosa que una maniobra para perpetuar el franquismo sin Franco —Volviendo al principio. Siempre han existido suspicacias sobre la actividad de los GRAPO. ¿Quién dirige esta orga- nización? —Esta cuestión ha sido respondida ya en mil ocasiones. Nuestra organización es militar, pero no significa que manten- gamos una concepción militarista. En este sentido, vemos clara la necesidad de una dirección política. Para nosotros, la política manda al fusil. Somos conscien- tes de que para derrotar al Estado capi- talista y crear una nueva sociedad es necesaria la existencia, junto a la orga- nización política de las masas, de un ejército popular y de una dirección pro- letaria de todo el proceso revoluciona- rio. Por eso, como parte del Movimiento de Resistencia Popular, aceptamos los consejos y las orientaciones justas del partido revolucionario, del Partido Co- munista de España Reconstituido (PCE[:]). Asumimos su política. Adernás, una parte de nuestra organización son militantes del PCE(r), y están con noso- tros partiéndose el pecho como el que más. ¿Cómo podríamos oponernos a la dirección del Partido? Otra cosa sería si 10 el PCE(r) rechazara la lucha armada o tratara de utilizarla para realizar enjua- gues o cambalaches políticos con los enemigos del pueblo. Por lo demás, to- dos nuestros planes son elaborados por el Comando Central y ejecutados por los militantes o comandos de nuestra orga- nización. —¿No piensan que con la democracia la actividad armada de los GRAPO no tiene justificación alguna? ¿No es posi- ble solucionar los problemas que tiene nuestra sociedad a través de medios pa- cíficos? —Hasta ahora esa supuesta democra- cia sólo ha sido un instrumento de las clases dominantes españolas para repri- mir al movimiento obrero y popular. Los distintos gobiernos de la monarquía han tenido más de una oportunidad para de- mostrar que realmente había una volun- tad de solucionar los problemas y dar paso a un sistema de verdaderas liber- tades. Sin embargo, la primera medida del Gobierno de UCD fue mantener en la cárcel a todos aquellos que más se ha- bían destacado en la lucha contra el ré- gimen de Franco. Y del Gobierno de Felipe González, para qué hablar. Todo el mundo sabe que se estrenó asesina- do a Juan Martín Luna, dirigente de nuestra organización, cuando éste había ordenado una tregua unilateral para fa- cilitar a los socialistas la realización de sus promesas electorales. Curiosamen- te, por aquel entonces, nadie se dio gol- pes de pecho lamentándose por la violencia, por los anhelos de paz y todas esas elucubraciones que se hacen aho- ra cuando perpetramos alguna acción, Para nosotros, la transición democráti- ca no ha sido otra cosa que una manio- bra para perpetuar el franquismo sin Franco, intensificar la explotación y la represión terrorista del régimen que hoy se extiende a todo el país. —¿Creen realmente que van a acabar con el sistema a base de acciones arma- das aisladas, que más bien parecen en- caminadas a provocar la reacción o a facilitar el endurecimiento de la repre- sión? —Por supuesto que con nuestras ac- ciones, que en ningún caso son aisladas, no vamos a acabar con el capitalismo. Lo que pretendemos es debilitar al ene- migo y acumular fuerzas. Ese es ahora el objetivo de nuestra lucha. Esto no sig- nifica que seamos responsables de nin- guna escalada represiva o cosa que se

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no —= política E >= de: AP, le parezca. La represión no depende de nosotros, es inherente al carácter fascis- ta del Estado español. Vivimos en una sociedad en crisis, y en esta situación se agudizan todas las contradicciones de manera inevitable. La represión surge para obligar a las masas a marchar por los derroteros del sistema capitalista. En estas condiciones el que exista una organización armada sirve de estimulo alos trabajadores para proseguir su lu- cha, al tiempo que allana el camino que conduce al enfrentamiento directo con el Estado. En definitiva, donde hay opre- w a sión hay resistencia, y ésta es la que es- tá aislando y poniendo contra la pared al Gobierno. —¿No es mucho suponer que la resis- tencia está aislando y poniendo contra la pared al Gobierno? —Puede parecer paradójico, pero-es así. Nosotros afirmamos que el Gobier- no está perdiendo la guerra que libra contra el pueblo y sus organizaciones re- volucionarias. Los cuatro gatos, como di- cen, le estamos ganando, le estamos derrotando. Y quede claro que al decir esto no nos referimos exclusivamente a los GRAPO, aunque también, y desde la perspectiva de los más de trece años que llevamos luchando, podemos decir que nuestra contribución es muy importan- te. Los hechos hablan por sí solos. Que el escándalo de la guerra sucia, de los Amedos y compañía, haya salido a la luz no se explica sino por los contunden- tes golpes recibidos de manos de la gue- rrilla. Desde la izquierda domesticada a la derecha salvaje, todos están de acuerdo en que el Estado debe hacer la guerra al movimiento revolucionario, empleando para ello si es preciso los mé- todos más sucios, como la tortura y las desapariciones; pero todos quieren que lo haga bien, que no se note, que no les salpique y, sobre todo, que obtenga re- sultados. Para facilitar la guerra sucia ha habido un pacto de silencio entre to- das las fuerzas polticas que ya se ha ro- to, como consecuencia de que el Estado está perdiendo la guerra. Mientras que nosotros crecemos y golpeamos cuando y donde lo consideramos necesario, ellos se encuentran cada vez más solos y ais- laos, sin más argumentos que la repre- sión pura y simple. Correlación de fuerzas —¿Qué significa eso de que golpean cuando y donde lo consideran necesa- rio? —Explicar esto en detalle resulta un poco complejo. Este problema está re- lacionado con la actual correlación de fuerzas, e influye de manera decisiva en el modo de conducir la guerra de gue- rrillas. Habrá quien piense que no esta- mos haciendo nada serio mientras no libremos una batalla todos los días, una batalla visible, se entiende, en la que se puedan contabilizar las bajas o las ar- mas recuperadas. Eso es una estupidez. Para cuando eso suceda resulta eviden- te que no sólo estaremos reorganizados sino que estaremos en la fase final de la guerra. Entretanto, ¿qué ocurre? ¿Va- mos eliminando uno a uno a nuestros enemigos hasta acabar con todos? Evi- dentemente, así no iríamos a ninguna parte. Nuestras acciones se correspon- den con una estrategia de guerra popu- lar prolongada y una táctica que en todo momento se va ajustando a esa estrate- gia, por eso tienen un carácter selecti- vo y muy político. Ejecutamos aquéllas que según las condiciones, el momento y nuestra situación nos sirven para cre- cer, avanzar y, por otro lado, desgastan y hacen retroceder al enemigo. —Según fuentes gubernamentales, el número de militantes de los GRAPO en activo no llega a la docena. El ministro del Interior, José Luis Corcuera, ha di- cho que esta organización cuenta tan só- lo con un comando que se desplaza de un lugar a otro. ¿Cuál es la fuerza real con que cuentan los GRAPO? —El 4 de octubre pasado, un coman- do de nuestra organización asaltó la Central de Expedición del Documento Nacional de Identidad de Madrid. En es- ta acción resultó muerto un policía y nuestros combatientes se llevaron más de ochocientos documentos en blanco, necesarios para dar identidades seguras a los que luchan en la clandestinidad. ¿Se puede pensar que una operación de esa envergadura puede realizarla un co- mando que, supuestamente, según se ha dicho, días antes se encontraba a cente- nares de kilómetros de Madrid? ¿Quié- nes hicieron entonces la infor: 2ación? ¿Quiénes preparaon la infraestructura? ¿Quiénes proporcionaron las armas? En fin, hasta para mentir hace falta un po- co de imaginación. Con esto no quere- mos decir que seamos fuertes. por el contrario, aún somos débiles, y lo deci- mos a sabiendas de la utilización dema- gógica que hará de esto la prensa institucional. Pero eso no nos preocupa. Nuestra debilidad es relativa. Hoy con- tamos con las fuerzas suficientes para hacerles la guerra. Contamos con el nú- mero de militantes necesario que exigen las condiciones actuales de nuestro país. Pueden estar seguros de que cuando Vemos clara la necesidad de una dirección política. Para nosotros, la política manda al fusil sean necesarios más, seremos más; y cuando sean necesarios cientos de mi- les, seremos cientos de miles y, para en- tonces, estaremos haciendo la revolución. Este no es sino el viejo pro- blema de la acumulación de fuerzas que se le plantea a cualquier ejército revo- lucionario. El impuesto revolucionario —La exigencia del impuesto revolu- cionario por la organización está crean- do un clima de inquietud entre muchos empresarios. Teniendo en considera- ción, como asegura la policía, que los GRAPO hasta hace poco tiempo se fi- nanciaban con atracos a bancos, ¿a qué circunstancias responde este cambio en el modo de recabar recursos económi- cos? —Aunque la exigencia del impuesto revolucionario no es tan nueva, cierta- mente supone un cambio muy importan- te respecto a la época ¡en que nos veíamos obligados a financiarnos me- diante expropiaciones a bancos. Hemos dejado esa fuente para¿ecurrir a los ca- pitalistas privados porque tiene un con- tenido más político y resulta menos 11

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arriesgado. Las clases explotadoras de- ben pagar las consecuencias del régi- men que mantienen, y no sólo políticas, sino también en este aspecto concreto, La exigencia del impuesto revoluciona- rio se enmarca en la labor de organiza- ción y financiación del Movimiento de Resistencia. —¿Pero eso justifica los secuestros o los atentados contra personas, aunque se trate de grandes capitalistas? —Perfectamente. Contra el capitalis- mo como persona individual no tenemos nada, Es contra el capitalismo como re- presentante de una clase que oprime a las masas trabajadoras y las explota contra quien dirigimos nuestras armas. Por eso, no sólo está justificado cual- quier ataque personal, sino, incluso, su eliminación fsica si se niega a contribuir o, para expresarlo más exactamente, a devolver una parte de las enormes ga- nancias que ha robado a los trabajado- res, imponiéndoles unas condiciones de explotación y de vida que raya en la es- clavitud. Ahora bien, también queremos dejar bien sentado que nunca se atenta- rá contra aquéllos que cumplan las exi- gencias de nuestra organización. —Los trabajadores, preocupados sin duda por problemas mucho más concre- tos y cotidianos, no se muestran muy fa- vorables a los planteamientos de su organización. ¿Cuentan los GRAPO con algún tipo de apoyo obrero? —Es natural que los trabajadores no quieran la guerra, pero el propio siste- ma les está obligando a tomar posición. Pocos de ellos creen ya en la efectividad de los mecanismos parlamentarios pa- ra solucionar sus problemas y, mucho menos, en las promesas del político de turno. Por el contrario, cada vez son más ÉS La represión surge para obligar a las masas a marchar por los derroteros del sistema capitalista los que toman una posición clara y abierta en favor de la lucha armada y de las organizaciones revolucionarias. No hace falta más que ver la oleada de huel- gas y manifestaciones contra el Gobier- no y la patronal para comprobar el cambio que se ha producido en la con- ciencia política de la gente. Es ese cam- bio el que ha obligado al Gobierno a hacer extensiva la aplicación de la Ley Antiterrorista a toda la población, cuan- do en principio estaba destinada a un re- ducido número de personas. Respecto a los apoyos con que conta- mos, una buena medida de ello, aunque de forma indirecta y un poco especial, viene expresada en la gran campaña que el Ministerio del Interior está desarro- llando a través de los medios de comu- nicación insistiendo en nuestro supuesto aislamiento de los obreros y otros sectores populares. ¿Por qué insis- te tanto ahí, precisamente? Sencillamen- te, porque son muchos los que nos apoyan y, sobre todo, porque miles, cien- tos de miles de ojos, están pendientes de nosotros. Muchas conciencias se están planteando ya la vía que nosotros pro- pugnamos para solución de sus proble- mas. ¿Cabe mayor apoyo? AAA AN —En su discurso ustedes acusan: constantemente al Gobierno de practi- car sistemáticamente la tortura y la gue- rra sucia contra el movimiento revolucionario. Sin embargo, parece que olvidan las medidas que éste está apli- cando para erradicar los posibles abu- sos policiales. —El Gobierno no va a renunciar a la tortura. Esta no se aplica porque sí, no son casos aislados, como pretenden pre- sentarlo, sino que es algo instituciona- lizado. Para erradicar la tortura tendría que darse una reforma en profundidad de las instituciones estatales, y eso ni se ha hecho ni se va a hacer. En realidad, se está haciendo lo contrario, se está produciendo una militarización de las instituciones y un aumento de las pre- rrogativas policiales. —La vía de reinserción abierta a los presos condenados por delitos de terro- rismo es otra medida gubernamental que, al menos, da la impresión que us- tedes ignoran deliberadamente. ¿No se- rá porque está en contradicción con sus opiniones? —La reinserción no es sino la opción: del arrepentimiento y la traición. El Go- bierno no va a abrir las puertas de las cárceles gratuitamente. La única medi- da real que ha tomado ha sido aislar a los presos políticos y recluirlos de por vida en cajones de cemento. Nosotros te- nemos muy claro que a los presos los va- mos a sacar de las cárceles con la lucha y por la fuerza. —¿Los GRAPO mantienen actualmen- te alguna relación con otras organizacio- nes armadas del Estado español? —No. No mantenemos relaciones con ninguna organización armada. —Y en Europa, ¿qué relación tienen con el denominado euroterrorismo? —Ultimamente se ha hecho mucha propaganda encasillándonos en el lla- mado Frente de la Guerrilla de Europa Occidental y, la verdad, eso no tiene nin- gún sentido, Es cierto que hay una par- te del movimiento revolucionario europeo que defiende una estrategia de lucha antiimperialista con unos objeti- vos un tanto abstractos e imprecisos. Nosotros nos sentimos solidarios con los revolucionarios de todos los países que se enfrentan al imperialismo, al es- tado, a la opresión, a la explotación de las masas trabajadoras, y sufren por ello persecución, tortura y cárcel. Nos iden- tificamos también con aquéllos que se hallan en proceso de definición de una línea verdaderamente revolucionaria y trabajan para crear la organización. Pe- ro rechazamos rotundamente los plan- teamientos de los que propugnan un frente supranacional ajeno a las condi- ciones de vida de las masas y del movi- miento de resistencia de cada país.

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¡ VENCEREMOS La Perestroika —En el marco internacional, ¿cuál es su posición respecto a la URSS? En su opinión, ¿la Perestroika va a suponer el restablecimiento del capitalismo en la Unión Soviética? —Los países del campo socialista atra- viesan una situación compleja y delica- da, que podríamos calificar de estancamiento, tanto político como eco- nómico y social. En nuestra opinión, és- ta es la consecuencia de la línea política e ideológica que han venido aplicando los partidos comunistas de estos países, que no dudamos en calificar de revisio- nista. La agudización de las contradic- ciones entre los países socialistas y el imperialismo, y los propios problemas internos a que tienen que hacer frente, les han llevado a éstos a replantearse su política anterior y a rectificar alguno de los viejos errores. Confiamos en que la Perestroika sea un avance en esa direc- ción, pero no nos prece que sea suficien- te, En cualquier caso, se tendrá que dar una rectificación mucho más profunda, siguiendo los principios de la lucha de clases. No obstante, no creemos que pue- da darse una restauración del capitalis- mo. —Por último, ¿contemplan los GRA- PO en este momento la posibilidad de una negociación con el Gobierno? —En absoluto. Nosotros mantenemos que jamás se ha dado ni se puede dar una negociación en la forma y con el contenido que algunos vienen propug- nando, y decimos esto ateniéndonos no sólo a las declaraciones del Gobierno y demás voceros del régimen. Creemos que lo más importante a tener en cuen- ta es que el Estado capitalista no se va Al socialismo o a la interdependencia sólo se podrá acceder a través de la lucha armada y nunca a través de una negociación que ponga fin a esta lucha a entregar y que para restablecer la de- mocracia en España el pueblo tendrá que destruirlo y crear uno nuevo. Por tanto, nos parecen falsas, engañosas y encubridoras todas las propuestas que vienen haciendo para conseguir la paz y un cambio institucional, sin haber de- rrotado antes al Estado capitalista y a su pilar fundamental: el ejército. No de- be haber ninguna duda ni ambigúedad a este respecto. Al socialismo o a la in- dependencia sólo se podrá acceder a tra- vés de la lucha armada y nunca a través de una negociación que ponga fin a es- ta lucha. Ahora bien, todo esto no des- carta que en la lucha prolongada se abran períodos en los que, por las razo- nes que sean, las fuerzas revoluciona- rias vean conveniente utilizar las negociaciones para ganar el apoyo de las masas, arrancando algunas mejoras, o para desenmascarar los planes de la oli- garquía. Pero, en cualquier caso, esto no debe suponer un abandono de las posi- ciones políticas revolucionarias ni un re- lajamiento en el esfuerzo y la preparación para proseguir la lucha. Por esta razón, nos negaremos siempre a de- poner las armas y a aceptar instalarnos en la legalidad del sistema. Area Crítica 13

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Felipe González le mantiene en su puesto a pesar de todo el escándalo de las piscifactorías El eurocomisario Abel Matutes : sigue haciendo negocios -. con el dinero europeo Ahora ha ampliado sus actividades a la República Dominicana Los negocios del eurocomisario español, Abel Matutes Juan, van estrechamente ligados a su puesto político en Bruselas, hasta el punto de que diversos parlamentarios del grupo «Ar- co Iris» han iniciado una investigación sobre la relación entre el dinero que se concede a Es- paña para ayuda al desarrollo y el que va des- tinado a empresas de Matutes. Hace dos años estalló el escándalo de las re- laciones amistosas del secretario general del PSOE, Txiki Benegas, con Abel Matutes, vice- presidente de Alianza Popular, lo que provocó finalmente la salida del PSOE de Pablo Caste- llano. Luego se descubrió que las empresas piscícolas de Matutes en Cádiz habían recibi- do 505 millones del FEOGA (Fondo Europeo de Orientación y Garantá Agrícola) y de las ZUR (Zonas de Urgente Reindustrialización). Ahora aumentan las sospechas con el descu- brimiento de que Matutes amplía sus negocios polieconómicos a la República Dominicana. Area Crítica ya publicó un amplio reportaje de los negocios piscícolas de Matutes en Cá- diz en enero de 1988 (ver número 23). Ahora la periodista Pilar Urbano, antigua confiden- te de Abel Matutes, con el que luego se enfren- 14 tó por estos temas, cuenta en el «Ya» del 22 de noviembre de 1988, que el 20 de agosto el eurocomisario Matutes se reunió con el pre- sidente dominicano, Joaquín Balaguer, para in- cluir a la República Dominicana en el llamado «Convenio de Lomé» para ayuda al desarrollo. «Al día siguiente, 21, el gerente de la cadena hotelera Doliga, S.A., propiedad de la familia Matutes, Daniel Pons, que estaba “también” en Santo Domingo y “también” se había entrevis- tado con el presidente Balaguer, anunciaban que iban a invertir inicialmente 50 millones de dólares (unos 6.000 millones de pesetas) en ho- «teles y campos de golf, en la zona Playa Báva- rO, al este de la isla caribeña. No entro en conjeturas. Me limito a dar la noticia y estaré al tanto en adelante», dice la periodista. Durante el período de seis meses en que Fe- lipe González asume la presidencia de la Co- munidad Económica Europea, de enero a mayo de 1989, Abel Matutes no sólo no ha vis- to disminuir sus facultades como eurocomi- sario sino que ha sido nombrado responsable directo para las relaciones con Latinoaméri- ca, donde también ha puesto sus ojos de ne- gociante, como en el caso de la República Dominicana.

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El Diario de Cádiz publicó la foto del escándalo. Matutes, Benegas y M2 Jiménez en la Venta Vargas de San Fernando, en agosto de 1985 pole ES y medio antes de que el co- M mité de Pesca de Estructuras de la Comunidad Económica Europea (CEE) aprobara, el 9 de diciem- bre de 1986, las subvenciones para las piscifactorías gaditanas del comisario español Abel Matutes, éste cedió a una sociedad financiera panameña 144.375 acciones de la «Agrupación Hotelera Do- liga, Sociedad Anónima», que poco an- tes se había convertido en el socio mayoritario de Cupimar, la principal piscifactoría de Cádiz y una de las que recibió mayores subvenciones de la CEE, del Estado y de la Junta de Anda- lucía. De esta manera Abel Matutes pu- do aparecer como socio minoritario cuando en realidad su familia, herma- nos e hijos, conservaban la mayoría de la empresa. En la Bahía de Cádiz todo el mundo te señala hacia las salinas y te dice: «Mi- ra las piscifactorías de Matutes. Todo lo que ves desde aquí es de Matutes». Los ecologistas, que fueron los que prime- ro denunciaron los 500 millones de sub- venciones recibidas por estas empresas en 1986, los pequeños cooperativistas que se quejan de la poca ayuda de la ad- ministración «y lo mucho que tarda en llegar», como afirma el presidente de la Unión de Acuicultores gaditanos, Fran- cisco Pleguezuelos, los propios trabaja- dores de las piscifactorías que te confirman que «aquí el jefe es Matutes y Lázaro Rosa su hombre de confianza» y que hasta hace poco podían disfrutar casi gratis de los hoteles de Matutes en Ibiza. También lo confirman los anti- guos propietarios de las salinas, como Manuel Ruiz Coto, que vendió directa- mente a Eduardo Bueno y a Abel Matu- tes su salina por 10 millones de pesetas: «las letras iban firmadas por los dos». Subvenciones de más de 500 millones La familia del financiero Abel Matu- tes, comisario europeo y vicepresiden- te de Alianza Popular, controla la mayor parte de las empresas piscícolas gadita- nas que recibieron, en 1986, más de 500 millones de ayudas del FEOGA (Fondo Europeo de Orientación y Garantía Agrí- cola), de la ZUR de Cádiz (Zona de Ur- gente Reindustrialización), del FROM (Fondo de Desarrollo de la Junta de An- dalucía) y del GAEIA (Gran Area de Ex- pansión Industrial de Andalucía). En el momento de estallar el escánda- lo, debido a la denuncia pública hecha en la feria «Acuasur 87» por la Federa- ción Ecologista-Pacifista de Cádiz, el propio Abel Matutes llegó a afirmar que sólo era un accionista minoritario de las piscifactorías que cobraron, casualmen- te, las ayudas europeas. Se da la circuns- tancia de que justo en el momento en que «Cultivos Piscícolas Marinos, S.A.» (CUPIMAR) recibía la subvención euro- pea, Abel Matutes Juan hacía una serie Las almejas de Maiutes. de cambios en el accionariado de la em- presa que le hacían aparecer como so- cio minoritario. El 13 de septiembre de 1986 se ampliaba el capital de CUPIMAR en 105 millones de pesetas, pasando a ser socios mayoritarios dos empresas sociedades anónima: «Agrupación Ho- telera Doliga» y el «Fondo de Inversio- nes Internacional». Esta última es una sociedad panameña. El socio mayoritario —según los da- tos del registro de Palma de Mallorca— es la «Agrupación Hotelera Doliga, S.A.», una empresa que comenzó curiosamen- te sus actividades en 1975, en la finca «Fuente Larga» de La Guardia (Toledo) y que pertenece en un 75 por 100 a la fa- milia Matutes, el otro 25 por 100 es de otra empresa panameña «International Touristic Company Establissement» que tiene 144,375 acciones «que le han sido adjudicadas en virtud de cesión de tal derecho efectuado por el accionista don Abel Matutes Juan, en virtud de escri- tura otorgada el 27 de octubre de 1986 ante el notario de San Antonio Abad, don Agustín Pérez-Bustamante». Una vez rea- lizadas estas operaciones, la empresa de Matutes puede recibir tranquilamente las subvenciones oficiales. El administrador único de CUPIMAR y las demás empresas piscícolas donde está metido Abel Matutes, insiste en que el comisario europeo «sólo tiene un 8,73 por 100 de Cupimar, un 8,29 por 100 en Extracciones Salineras, un 9,64 por 100 en Gaditana de Desarrollo y entre un 12 y un 15 por 100 en Copropesa». Sin em- bargo reconoce que «cuando me hice cargo de las piscifactorías también me dijeron que eran de Matutes, pero en su- cesivas ampliaciones de capital ha ido reduciendo su proporción como accio- nista». «Cuando yo me incorporo al grupo, en febrero de 1983, el paquete de acciones estaba dividido en dos partes: un 50 por 100 pertenecía al “Grupo Ibicenco”, li- derado por Abel Matutes, y la otra mi- 15

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tad al grupo catalán ''General “Investment”, que llevaba Eduardo Bue- no». Bueno fue el candidato de Alianza Popular a la Generalitat de Cataluña en esa época. Sin embargo, las salinas, don- de están las piscifactorías, fueron com- pradas a la Unión Salinera Española por el «Grupo Ibicenco» a principios de 1981. El «Grupo Ibicenco» no son más que la familia Matutes, hermanos e hi- jos, y pocas personas más, como Juan 'erucas y José Bonet. En la actualidad, además de las em- presas citadas, existe otra más, «Comer- cial +de Productos Pesqueros» (Coprepesa), donde las acciones están re- partidas entre el «Grupo Ibicenco», «Ge- neral Investment» y el propio Lázaro Rosa Jordán. Posteriormente el grupo catalán de Eduardo Bueno vendió sus acciones al Banco Español de Crédito que puede tener ahora entre el 18 y el 26 por 100 de las acciones. Tráfico de Influencias Lázaro Rosa Jordán ha reconocido an- te los periodistas que Abel Matutes le re- comendó, cuando pidieron las subvenciones millonarias, que no pre- sentara la de «Copropesa» porque en ella el comisario europeo figuraba con un porcentaje de acciones superior al 13 por 100. El escándalo saltó cuando, a finales de agosto de 1985, aparecen en las piscifac- torías el propio Abel Matutes acompa- ñado por el secretario general del PSOE, Txiki Benegas, que son amigos íntimos, junto a ocho o nueve personas más, lle- gadas directamente desde Ibiza en un avión particular. «Bueno, supongo que después de una noche de cachondeo en Ibiza dijeron: “Vamos a ver las piscifac- torías de Cádiz”, y aquí se presentaron sin avisar. Tampoco era una cosa fuera de lo normal, porque antes de que Ma- tutes fuera nombrado comisario euro- peo, por aquí ha venido acompañado de muchas personas, ministros y más que ministros, que estaban interesados en ver una actividad industrial nueva y mo- derna», declaró en su momento Lázaro Rosa Jordán. «El tema no hubiera tenido más tras- cendencia —manifestó el administrador de las piscifactorías— si no nos hubié- ramos encontrado con María Jiménez en La Venta de Vargas donde fuimos a cc- mer. María Jiménez conocía a Abel Ma- tutes y se sentó con nosotros. Recuerdo que le hacía bromas a Benegas: “¿Y tú, picha, de qué partido eres?”. Todo fue muy desenfadado y la prensa de Cádiz le hizo una foto a todos juntos. En el pie de foto se decía, erróneamente, que Ma- tutes era el dueño de las piscifactorías, pero no le dimos más importancia a la cosa.» «Recuerdo —ha contado Lázaro Rosa a los periodistas— que a Benegas le pre- guntaron: “¿Qué hace usted en la empre- sa de un enemigo poltico?”. Y él contestó: “El que no estemos de acuer- do en lo poltico no quiere decir que no seamos amigos y que yo no apoye todo lo que sea creación de empresas, pues- tos de trabajo, etc”. Cuando un año des- pués el exmilitante del PSOE y miembro del Consejo del Poder Judicial, Pablo Castellano, hablaba en «El Independien- te» de los «negocios conjuntos» de Abel Matutes y Txiki Benegas, todo el mun- do volvió a recordar la foto de Cádiz. A finales de 1987, en pleno escánda- lo, la periodista Pilar Urbano y el comi- sario europeo Abel Matutes mantienen una agria disputa sobre unas declaracio- nes anteriores que éste había hecho a la periodista sobre su invitación a Benegas para visitar las piscifactorías «para mostrarle lo que podía ser una empre- sa empleadora y exportadora... y para re- cabar su influencia cerca de la Junta de Andalucía: yo necesitaba determinadas ayudas, que se agilizasen ciertos trámi- 1 tes...». Sin embargo, en un comunicado. conjunto posterior Abel Matutes acredi- ta documentalmente no tener ni haber tenido nunca ningún puesto en el co; sejo de administración, ni cargo dir: tivo alguno, ni poderes de ningún ti de ninguna de las tres piscifactorías de Cádiz, y que su participación en las mis- mas es inferior al 10 por 100 del capital: social. Pilar Urbano da por buenas es-. tas manifestaciones. Abel Matutes contra la CUPIMAR Lo que queda ahora claro es que Abel Matutes tiene en «Cupimar», la piscifac- toría principal, 8.182 acciones persona- les, más las 1.400 acciones a nombre de cada hijo suyo, Carmen, María, Estela y Abel. Su hermano Antonio está en pose- sión de 3.938 acciones y sus hermanas, María Teresa, Estela y Carmen, 2.625 ac- ciones respectivamente, lo que da un monto total a la familia matutes de 25.595 acciones, más o menos el 10 por 100 de la empresa, pero —y aquí puede estar el quid de la cuestión— los mismos. miembros de la familia, pero ahora sin Abel Matutes, sustituido por su esposa María Nieves Prats Prats, controlan el 75 por 100 del capital social de «Agrupa- ción Hotelera Doliga» que es, a su vez, el socio mayoritario de Cupimar, con 61 millones de pesetas de los 265 millones de su capital social. Haciendo números, al final, sale que la familia Matutes tie- ne directamente, por lo menos, el 26,41 por 100 de «Cupimar», la empresa que más dinero recibió en 1986 de la Comu- nidad Económica Europea, donde se sienta el comisario Abel Matutes Juan. El presidente de la «Agrupación Hote- lera Doliga» es su hermano Antonio Ma- tutes Juan. Accionistas de pega En las empresas piscícolas gaditanas, donde Matutes admite tener sólo un 10.

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ig por 100 de las acciones, es inútil inten- tar ver un nombre de algún empresario conocido, ni de Matutes ni de ninguno de sus socios de verdad. Sólo hombres y nombres de paja a los que se dice «pa- sa mañana por el notario y firma unos papeles». Administrativos, vendedores de pisos, modestos padres de familia —<con separación de bienes, por si casi to- do sale mal y por lo menos que se salve la familia—, fueron los que fundaron las piscifacotrías hoy millonarias con las subvenciones europeas y españolas. Es- taspersonas, aunque ellas mismas lo ig- noren, son las que siguen figurando en los registros mercantiles oficiales. En enero de 1983 nacía «Cultivos Pis- cícolas del Sur, Sociedad Anónima», em- presa dedicada a la explotación de una piscifactoría en la. comunidad andaluza. Al igual que su hérmana gemela, «Cul- tivos Piscícolas Marinos, Sociedad Anó- nima», se ubicó en Cádiz. Vinculada económicamente al grupo financiero ca- talán IBUSA (Inversiones Barcelonesas Urbanas, S.A.), al frente del cual estuvo hasta finales de 1984 el exp-presidente de Alianza Popular en Cataluña y dipu- tado en la primera legislatura del Par- lamento catalán, Eduardo Bueno. «Cultivos Piscícolas del Sur, Sociedad Anónima», fue una más entre la cincuen- tena de empresas que formaban parte del «holding» propiedad del dirigente aliancista y que fueron vendidas o tras- pasadas cuando Eduardo Bueno, por «razones de salud», abandonó la políti- ca activa a finales de 1984. Tras la sali- da de IBUSA de su fundador, dos administradores únicos quedaron al frente del grupo: Rafael Tomás Royo y Ricardo García Clemente. Este último abandonó el consejo de administración de IBUSA a principios de 1985, pero en la actualidad sigue como consejero de «Cultivos Piscícolas Marinos, S.A.», en cuyo consejo de administración figuran, entre otros, Juan Díaz de Budalles y Ja- LAS ACCIONES DE CUPIMAR QUE CONTROLA MATUTES Capital social en 1986: 265.000.000 depesetas 8.182.000 pesetas .... 1.400.000 pesetas .... 1.400.000 pesetas .... 1.400.000 pesetas .... 1.400.000 pesetas .... 3.938.000 pesetas ... 2.625.000 pesetas .... 2.625.000 pesetas ... 2.625.000 pesetas . Agrupación Hotelera Doliga, S.A. 61.000.000 de pesetas. Abel Matutes Juan Carmen Matutes Prats .. María Matutes Prats .... Estela Matutes Prats... Abel Matutes Prats ..... Antonio Matutes Juan María Teresa Matutes Juan .... Estela Matutes Juan . Carmen Matutes Juan......... Fondo de Inversiones Internacio- nal (Panamá)... ..o..m.o.o.oo. José Bonet Rivas .. ER Juan Pericas Vila ............ Total de la familia Matutes en CUPIMAR: 25.595.000 pesetas Directamente .... A través de la Agrupación Hotele- ra Doliga (en la que tienen el 74,47 por 100) ..45.432.291 pesetas 17.000.000 de pesetas 3,08 por ciento 0,52 por ciento 0,52 por ciento 0,52 por ciento 0,52 por ciento 1,48 por ciento 0,99 por ciento 0,99 por ciento 0,99 por ciento 23,01 por ciento 6,41 por ciento 328.000 pesetas 328.000 pesetas 9,65 por ciento 17,14 por ciento 26,79 por ciento F.O. vier de Cruylles de Peratallada y Vento- sa, ambos vinculados a diversas empresas del grupo IBUSA como las pertenecientes al sector alimenticio DIEPE, S.A,, en Alicante, y la madrileña DIEGO PERAL, S.A., o las aseguradoras «EL PORVENIR» y «LA CONSTANCIA». Como sucedía con otras empresas vin- culadas al grupo inmobiliario IBUSA, «Cultivos Piscícolas del Sur, S.A.», con- taba en su Consejo de Administración con auténticos hombres de paja que en muchas ocasiones desaparecieron cuan- do, por uno u otro motivo, abandonaban el grupo inmobiliario. Ese fue el caso de Manuel Retanero Ortega, director co- mercial de IBUSA, actualmente al fren- te de su propia inmobiliaria, José M.? Pelegrí Galvís, que fue vendedor de pi- sos del grupo de Eduardo Bueno hasta finales del 84 y José Obradó Ribas, el único que en la actualidad está trabajan- do en IBUSA como administrativo. Es- tas tres personas formaron parte del consejo de administración de «Cultivos Piscícolas del Sur, Sociedad Anónima» cuando se fundó, aunque ahora, estas personas no recuerdan nada de su vin- culación a la empresa ya que, según ellos mismos declaran: «formábamos parte de tantas sociedades del grupo IBUSA que no lo recordamos». Fernando Ordejón Cultivos Piscicolas Marinos, S.A.. Pt Joaquin y + En el término de Puerto Real: Nuevo, San Miguel de la Rosa, Española de Piscifactorías, S.A. Extensión “Salina de San Francisco de Asís. | Extensión de las tierras: 9.458.315 metros cuadrados. an Fernando: Salinas San ap da ¿San Miguel y San José, San nta Ana, San Juan Nepomuceno, Sagrado Corazón. Salinas de Santiago, San Juan Horcajo, Perla, Barbanera, San Pedro y San José, Santa Emilia, San Rafael del Monte, San Pas- cual Bailón, San Carlos y San Jaime, Nuestra Señora del Carmen Señora de Belén de Le- vante y Poniente, San Rafael, Nuestra, Señora Concepción, Refla yes. Nuestra Señora del Rosario, Santo Domingo, Santa Isa- el de Fuera, Nuestra Señora de la Aurora. las tierras: 980.000 metros + En el término municipal de San Fernando: - Empresas y salinas ligadas * En el término de Puerto Real: Salina de Regla y Concha y San Felipe. Extracciones Salineras Andaluzas, S.A, X de las tierras: 651.138 metros cuadrados. > municipal de San Fernando: Salinas de San Pedro y San Judas. Gaditana de Desarrollo, S.A. Extensión de las tierras: 6. de metros cuadrados. * En el termino municipal de San Fernando; Salinas de San Cayetano, Los Santos y San Nicolás. término municipal de Chiclana de la Salinas de San Federico, Santa Beatriz, Matilde + En el término municipal del Puerto de San: Salinas de San León, La ese Talanque cisco Javier, Santa Rita, San Jose San: Carmen, el Carmen de San Lorenzo, ñora de la O., Nuestra Señora de * Enel adrados. a Matutes 17

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El «caso Bultó» ante el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos de Estrasburg España, condenada por violar los derechos humanos El Estado español ha sido condenado por vez primera por el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos. La sentencia, hecha pública el pasa- do6 de diciembre, considera que no se respetó el derecho «a un juicio equi- tabivo y público» a tres de los acusados por el «caso Bultó». L conocer la sentencia, el minis- A tro de Justicia, Enrique Múgica, trató de minimizar la importan- cia del veredicto afirmando que «no se trata de una condena por violación de los derechos humanos en el sentido que nosotros y la opinión pública damos a los mismos (...) sino por vicio de forma de procedimiento». Más sorprendente fue la reacción del vicepresidente del Consejo General del Poder Judicial, Ma- nuel Peris, para quien, en adelante, los tribunales españoles «deberán ser ex- quisitos en la adopción de las garantías necesarias para asegurar un «juicio equitativo y público», reconociendo im- plícitamente que ello no sucede en la ac- tualidad. August Gil Matamala, abogado de los inculpados por el «caso Bultó», considera que el hecho de que se conde- ne por vez primera al Estado español no significa que éste sea especialmente res- petuoso con los derechos humanos re- conocidos por el Convenio Europeo de Derechos Humanos, del que España es signataria: «lo que sucede es que es tan difícil llegar al Tribunal Europeo, obte- ner una sentencia, que hay poquísimas condenas. Lo que nos debería sorpren- der no es que haya condenas, sino el que haya tan pocas». Un largo camino La sentencia emitida por el Tribunal Europeo constituye la culminación del largo periplo jurídico que ha debido re- correr la defensa de tres independentis- tas catalanes acusados de la muerte de Josep M.* Bultó. Francesc Xavier Bar- berá, Antoni Messegué y FerrámJabar- do fueron condenados por la Audiencia Nacional a penas de 36 años de prisión para los dos primeros y de seis para el tercero. Los inculpados recurrieron an- te todas las instancias jurídicas superio- res hasta demandar al Estado español ante la Comisión Europea, encargada de estudiar los casos presentados y llevar- los, si lo cree procedente, al Tribunal Europeo, con sede en Estrasburgo (Fran- cia). Tras cinco largos años de espera (la demanda fue presentada en julio de 18 1983), la sentencia del Tribunal Europeo ha aceptado algunas de sus alegaciones. Los demandantes consideraban con- culcados los derechos que les reconocen los artículos 3, 6 y 14 del Convenio Euro- peo de los Derechos Humanos y las Li- bertades Públicas. El Tribunal Europeo tiene como mi- sión velar por el respeto del Convenio, aceptando el Estado español su jurisdic- ción desde el 1 de julio de 1981. de la sentencia, donde se considera «la- mentable» el trato recibido por los con- denados, lo que «debilitó su posición en el momento crucial en que ellos tenían necesidad (...) de todos sus medios para defenderse y afrontar su interrogato- rio». «Trato lamentable» Tampoco superó el trámite de la Co- misión la demanda por violación del punto 14 del Convenio, que prohíbe la discriminación por razones de sexo, ra- za, nacionalidad u otros motivos. Los de- mandantes estiman como tal el que no se les aplicara la Ley de Amnistía de: 1977, que afectaba a todos los delitos con motivaciones políticas «de restable- cimiento de la democracia y las autono- August Gil Matamalo, abogado defensor de los inculpados en el «caso Bultó». El artículo 3 del Convenio prohíbe la práctica de las torturas y los tratos in- humanos, La demanda de los tres pena- dos catalanes fue rechazada por la Comisión por ser los hechos denuncia- dos anteriores a la ratificación por Es- paña del Convenio, lo que los sustrae de la competencia del Tribunal. Sin embar- go, la amplia documentación sobre el te- ma aportada por la defensa de Barbera, Messegué y Jabardo influyó en el texto mías de los pueblos del Estado español» cometidos con anterioridad al 15 de ju- nio de 1977. Según el abogado Gil Ma- tamala, esta amnistía «se aplicó a todos los militantes vascos de ETA, sin excep- ción, pero no a los independentistas ca- talanes acusados en el caso Bultó». La Comisión Europea desestimó la deman- da por considerar que la amnistía no es un derecho reconocido por el Convenio, siendo sus criterios de aplicación com-

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petencia exclusiva de la legislación in- terna de cada Estado. Así pues, la única demanda que llegó al Tribunal Europeo fue la que conside- raba infringido el artículo 6 del Conve- nio. El punto 1 de dicho artículo afirma que «toda persona tiene derecho a que su causa sea oída equitativa y pública- mente, y dentro de un plazo razonable, por un tribunal independiente e impar- cial». Por su parte, el punto 2 reconoce el derecho inalienable a la presunción de inocencia. En cuanto al punto 1, la realización de la vista en la Audiencia Nacional en un solo día, la sustitución de miembros del tribunal sin previo aviso, la sustracción al control público de buena parte de las pruebas y las condiciones del traslado de los acusados'hasta Madrid (por ca- rretera, la nóche anterior a la vista), constituyeron, a juicio de 10 de los 18 magistrados del Tribunal Europeo, vio- lación del derecho a un juicio justo, por lo que se condenó al Estado español. Por lo que respecta a la presunción de inocencia, los 18 magistrados fueron unánimes al considerar que ninguno de los miembros de la Audiencia Nacional adoptó «decisiones o actitudes» que con- culcasen este derecho, lo que para August Gil Matamala demuestra que el concepto de presunción de inocencia del Tribunal Europeo es mucho más «limi- tativo y restrictivo» que el de los tribu- nales españoles. Reparación La sentencia concede al Gobierno es- pañol un plazo de tres meses para alcan- zar un acuerdo con los demandantes sobre la reparación que corresponde a éstos. En el momento de redactar estas líneas, transcurridos dos meses de dicho plazo, los abogados de los tres inculpa- dos todavía no han recibido ninguna in- vitación para acudir al Ministerio de Justicia a negociar. Una carta enviada por August Gil Matamala al represen- tante español ante el Tribunal Europeo fue contestada con una misiva de carác- ter formal, en la que se acusaba recibo de la comunicación del abogado y se le expresaba la disponibilidad del Gobier- no para el diálogo. Aunque es de espe- rar que el gobierno solicite una prórroga del período previsto para la negociación, > en caso de agotarse el plazo sin acuer- do, el artículo 50 del Convenio prevé la intervención del Tribunal Europeo pa- ra fijar, por vía ejecutiva, la indemniza- ción que corresponde a los integrantes de «la parte lesionada». La defensa de Barberá, Messegué y Ja- bardo no ha querido desvelar a «Area Crítica» cuáles van a ser los siguientes pasos a dar en las negociaciones con el gobierno español. Gil Matamala se ex- clusa explicando que «aquí hay toda una El caso Bultó El 9 de mayo de 1977, el industrial catalán Josep María Bultó murió a causa de la explosión de un artefacto que le había sido adherido al pecho. Cinco individuos, simulando ser empleados de la compañía del gas, lograron in- troducirse en el domicilio barcelonés de una hermana del empresario, colo- caron el explosivo a éste y le dieron instrucciones para el pago del rescate que le exigieron para liberarle del artefacto sin peligro. Poco después de que los agresores abandonaran el lugar, la bomba estalló, matando al industrial. En enero de 1978, el ex-alcalde de Barcelona, Joaquim Viola, y su esposa corrieron idéntica suerte. en régimen abierto, ya en libertad. — Jaume Martínez y su precario estado de salud. — Lluís Montserrat, absuelto. prisión. ses. Audiencia Nacional el 12 de enero nos. La policía realizó durante 1979 numerosas detenciones de independentis- tas catalanes, miembros del Exercit Popular Catala, en relación al caso. En tres diferentes juicios, celebrados en la Audiencia Nacional, han sido conde- nados por su presunta implicación en 3 . — Francesc Xavier Barberá, condenado a 36 años de cárcel, que cumple — Ferrán Jabardo, condenado a 6 años, que ha cumplido. Se encuentra Vendrell, absuelto en un principio por la Audiencia Nacional, fue condenado, tras recurso ante el Tribunal Supremo, a 12 años de cárcel. Huido a Andorra, se entregó a la policía el pasado mes de octubre, esperando acogerse a un trato especial en razón de su avanzada edad (73 años) Antoni Messegué, que cumple condena de 36 años. En régimen abierto. Abel Rebollo, condenado a 2 años y tres meses, ya en libertad. Carles Sastre, que cumple condena de 30 años. Montserrat Tarragó, compañera — Dolors Tubau, que ya ha cumplido su condena de dos años y tres me- Barberá, Messegué y Jabardo elevaron su caso al € Derechos Humanos, por considerar injusto el proceso a que les sometió la de 1982. Los abogados Simeó Miquel y August Gil Matamala han conseguido que el Tribunal de Estrasburgo les dé la razón y condene al Estado español por violación de los derechos huma- el «caso Bultó»: del anterior, condenada a 14 años de Tribunal Europeo de los J.M. estrategia, y no tendría sentido que yo explicara ahora qué es lo que nos inte- resa a nosotros», aunque reitera que «lo que está muy claro, desde el punto de vista jurídico, es que si la sentencia di- ce que el juicio no fue correcto, eso de- be ser causa de nulidad de dicho juicio». El Convenio Europeo de los Derechos Humanos y las libertades públicas El Estado español se comprometió, el 1 de julio de 1981, a respetar los siguien- tes derechos y libertades, y a aceptar la jurisdicción del Tribunal Europeo caso de no hacerlo. Los ciudadanos españo- les pueden desde entonces presentar re- cursos individuales por violaciones cometidas, con posterioridad a dicha fe- cha, sobre alguno de dichos derechos. — Derecho a la vida. — Prohibición de torturas y tratos in- humanos. — Prohibición de la esclavitud, servi- dumbre y trabajos forzados y obligato- rios. — Derecho a la libertad. — Derecho a un juicio equitativo y público ante un tribunal imparcial. — Prohibición de la retroactividad de los delitos y penas. — Derecho a la vida privada y fami- liar, y a la inviolabilidad del domicilio y la correspondencia. — Libertad de pensamiento, concien- cia y religión. — Libertad de expresión. — Libertades de reunión y asocia- ción. — Derecho al matrimonio y a la fun- dación de una familia. — Derecho al respeto de los bienes. — Derecho a la educación. — Derecho a la celebración de elec- ciones libres. — Prohibición de prisión por deudas. — Libertades de residencia y movi- mientos. — Prohibición de exilios y de expul- siones colectivas de extranjeros. Hasta 1987, el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos había emitido 76 condenas a diferentes países miembros del Consejo de Europa. Joaquín Miguel 19

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El PSOE quiere un aparato judicial adecuado para el Estado de Sitio La Reforma Judicial A pesar de la respuesta negativa que está suscritando la Reforma de la Justicia, el ministro del ramo no destierra la idea de que en la próxima y completa reforma de las leyes procesales, prevista para dentro de dos años, pueda volverse a las teorías promulgadas por el ejecutivo socialis- ta. «El futuro modelo de proceso penal incluirá un mayor protagonismo del fiscal en la investigación», así lo manifestaba a mediados de noviem- bre en el Congreso de los Diputados. con estas premisas y con un aparato judicial que consideran obsoleto e ineficaz, el partido en el poder preten- de adaptarlo, ponerlo a la altura que necesita para llevar a buen término la guerra contra el pueblo. ASTA la fecha, el único proyec- H to parcial de reforma de la jus- ticia que el PSOE ha podido lle- var a cabo, ¿on el beneplácito de todos los medios jurídicos, ha sido la «Ley de Planta y Demarcación Judicial». Este proyecto viene a paliar en gran medida, según estos sectores, el enorme retraso procesal que existe actualmente en los juzgados y tribunales de toda España: más de 36.000 asuntos pendientes tenía el Tribunal Supremo (TS) a finales de ju- nio, y más de 100.000 estaban pendien- tes en los juzgados de instrucción en septiembre, mes en que el Consejo Ge- neral del Poder Judicial (CGPJ) dio aper- tura al nuevo año judicial. Esta ley, aprobada en octubre, ha puesto en marcha la inversión de 152.329 millones de pesetas para construcción y mejora de edificios, mobiliario y equi- pamientos, nuevo personal, etc., en el plazo de cuatro años (1988-92). Así se prevé que, de las 2.100 plazas de jueces cubiertas actualmente, se pasa al 92 con una plantilla judicial total de 3.550, equi- parando la media española de jueces por habitantes a la europea. La justicia: el bocado más apetecible para el gobierno socialista Desde que se inició la Reforma Políti- ca en España, han tenido que pasar más de diez años para emprender la Refor- ma de la Justicia. Esta desde un princi- pio hubiese sido irrealizable, por aquello de que «no teníamos una demo- cracia consolidada», como gusta decir últimamente a los gobernantes. Pero al igual que las demás reformas empren- didas en otros instrumentos coercitivos del Estado, sólo se ha podido llevar a ca- bo con el PSOE en el poder. Para hacer- la realidad, se aprovechó de los diez millones de españoles que ilusionados votaron por el «cambio». También a su disposición se puso todo el arco parla- 2U mentario y contó con el apoyo total de los medios de comunicación más pode- rosos (oficiales y privados). «Si tenemos el poder ejecutivo, por la mayoría absoluta; si tenemos el poder legislativo, porque somos el grupo par- lamentario decisivo, también podemos tener influencia sobre el poder judicial», manifestaban destacados dirigentes del PSOE por aquellas fechas. Con estas in- tenciones, el PSOE comienza a dar los primeros pasos, y rápidamente empren- de la reforma partial, con la elección a miembros de los máximos órganos de poder judicial: TS y CGPJ, en este últi- mo, que se compone de 20 miembros, 12 son elegidos por los jueces y los ocho restantes a propuesta del Congreso y el Senado. Ya con sus «peones» introducidos en estos dos órganos y con el supuesto con- trol sobre todo el aparato judicial, el eje- cutivo socialista inicia todo un proceso de cambio de leyes vigentes por otras más restrictivas de los derechos y liber- tades del ciudadano. Así, durante 1987 incluye la Ley Antiterrorista en el Códi- go Penal ordinario, eliminando de esta ed el carácter excepcional de esta ey. Este hecho provocó las protestas de to- do el movimiento ciudadano y también el malestar de jueces, magistrados y fis- cales. Estos consideraban que el Gobier- no nuevamente reducía sus privilegios como poder de decisión independiente. En noviembre de 1987, el profesor titu- lar de Derecho Constitucional, Diego Ló- pez Garrido, manifestaba que se ha desarrollado «lo que cabe denominar es- trategia jurídica represiva no tanto con- tra el terrorismo como en el contexto del terrorismo, ya que la reacción ha des- bordado los márgenes de este hecho pa- ra llegar a afectar a tipos delictivos no propiamente terroristas, e incluso al an- cho espacio del orden público... España ha producido una legislación de emer- gencia en la que cabe observar cambios en la propia estructura del sistema ju- Enrique Múgica. rídico (...). Es lo que podemos constatar como auténtica institucionalización ju- rídica de la emergencia». Otro punto de ajuste para la tan desea- da reforma era la coordinación entre los ministerios de Interior y Justicia que, en la etapa de los ministros Barrionuevo y Ledesma (1982-88), no se había logrado más que en lo concerniente a las condi- ciones de vida y traslados de los presos políticos, por medio de la Dirección Ge- neral de Prisiones. Además, otro asunto que ha traído continuamente en jaque al gobierno son los jueces que destapan los abusos que cometen las administraciones públicas y los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Este problema anteriormente lo resolvían con la mediación del CGPJ, con expedientes disciplinarios y con traslados. Sin embargo, la gota que col- mó el vaso fue el «celo profesional» de- mostrado por el juez Baltasar Garzón que implicó, durante el segundo trimes- tre del pasado año, a los inspectores de policía Amedo y Domínguez, a altos car- gos de la Seguridad del Estado e inclu- so al propio ejecutivo socialista en la creación de los GAL y en sus atentados terroristas. Confusión en los fines, perfección en los medios Al poco de estrenar cartera, el minis- tro de Justicia Enrique Múgica estable- ce mecanismos más estrechos de

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Nueva sede.de los Juzgados de Primera Instancia en Madrid. colaboración' entre Justicia e Interior, con el nuevo ministro José Luis Corcue- ra. Desde entonces, ya se han produci- do varias reuniones entre ellos y entre altos cargos de la Seguridad del Estado, con jueces y fiscales de la Audiencia Na- cional, para estudiar la posibilidad de que este órgano asuma más competen- cias judiciales, e incluso para «ajustar» criterios en casos concretos como el pro- ceso a los GAL. Paralelamente la cambio de ministros, sucedió lo del juez Baltasar Garzón, y semanas más tarde el Tribunal Consti- tucional (TC) declaró nula la «Ley Orgá- nica 10/1980», para que el ejecutivo socialista y el Parlamento delimitasen la función de los jueces en los procesos su- . mariales y penales. En julio, el TC decla- raba parcialmente inconstitucional esa Ley Orgánica, dictaminando que «un juez no puede ser instructor de un su- mario y juzgarlo posteriormente, toda vez que su imparcialidad quede compro- metida». En medios jurídicos se llegó a considerar que esta sentencia podría pa- ralizar en un 70 por 100 los Juzgados pe- nales. El malestar ya existente en jueces y magistrados vino a ahondarse aún más, al considerar que de esta forma el gobierno interfiere y pone coto a su la- bor. Para evitar males mayores, se pone in- mediatamente en marcha la «Comisión General de Codificación» desde el minis- terio de Justicia. De ella sale la propo- sición de una ley que delimite las funciones de los Juzgados de instruc- ción y los de penal; además, propone re- cuperar «viejos usos caídos en desuso», que se den más competencias al minis- * terio fiscal, para que pueda legalmente realizar actuaciones durante la fase de investigación de los procesos y archivar denuncias, siempre con una relación más estrecha y directa con la Policía Ju- dicial. Ante esta interferencia, en la segunda quincena de agosto, destacados miem- bros de «Jueces para la Democracia» manifestaban su temor por tal medida. Estos jueces sospechaban que existía un interés por parte del gobierno para con- trolar las investigaciones de ciertos de- litos, ya que «el fiscal, a diferencia del juez, está sujeto al principio de jerar- quía, por lo que podría quedar someti- do a dictámenes superiores que comprometerían la propia independen- cia de la instrucción». A raíz de estos enfrentamientos, el go- bierno comienza a enviar al parlamen- to un paquete de anteproyectos de reforma de la justicia para su aproba- ción. A finales de septiembre y princi- pios de octubre, el Congreso aprueba, nada más ser presentada, la «Ley de Planta y Demarcación Judicial»; y que- dan para una aprobación posterior el anteproyecto de ley de creación de los juzgados de lo penal y de modificación de la Ley Orgánica del Poder Judicial y de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, y otro de reforma del Código Penal. An- te los problemas suscitados con la opo- sición parlamentaria, motivados porque no pueden ejercer como tal por ser ma- yoría decisiva el grupo parlamentario socialista, días más tarde se opta por la paralización del primero hasta resolver los problemas con los jueces, por medio de la aprobación de los otros dos. Por otro lado, el CGPJ aprueba, el 14 de octubre, un paquete de medidas pa- ra evitar el riesgo del colapso en los Juz- gados. Al día siguiente, en la apertura del año judicial, Hernández Gil decía que para solucionar los problemas de la justicia no basta con el aumento de las plantillas, ni con la tecnificación y el perfeccionamiento informático de la ofi- cina judicial; señalaba, y de paso llama- ba al orden a los jueces y magistrados progresistas, que para ello «hay que ac- tuar en el plano de la ley». Y para que estos jueces y magistrados tengan leyes que aplicar, actualmente se encuentran en fase de aprobación par- lamentaria la nueva «Ley Penal del Me- nor», la nueva «Reforma del Código Penal» y, próximamante el gobierno pre- sentará la que regulará el derecho de huelga y manifestación, entre otras. Carlos R. Alonso AFAPP:ACPG Apartado de Correos 589 11080 Cádiz AFAPP de San Fernando Puerto Real Apartado de Correos 248 San Fernando (Cádiz) AFAPP de Sevilla Apartado de Correos 20 El Viso del Alcor (Sevilla) AFAPP de Madrid Apartado de Correos 15.220 28080 Madrid Asamblea AFAPP de Catalunya Apartado de Correos 1997 08080 Barcelona AFAPP de Euskadi Apartado de Correos 21 . 48920 Portugalete (Vizcaya) ACPG de Vigo Apartado de Correos 5.168 Vigo (Pontevedra) ACPG de Cambados Apartado de Correos 77 Cambados (Pontevedra) AFAPP de Córdoba Comp. Gómez Navarro, 30 14005 Córdoba ASPPA de Asturias Apartado de Correos 426 33400 Avilés (Oviedo) amnistía 21

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El 14 de enero, los presos del «Refor» subieron al tejado del centro penitenciario para reivindicar sus derechos. Los presos de la Cárcel de Jóvenes de Carabanchel han protagonizado dos motines en poco más de un mes El motín del «Refor» Dos motines sucesivos en una misma cárcel da lugar a muchas refle- xiones, sobre todo cuando la protesta es masiva y unánime, como ha sido el caso. En 1979 todos los parlamentarios puestos en pie y aplaudiendo, aprobaban por unanimidad la Ley General de Prisiones de García Valdés. Sólo unas semanas después se inauguraba la cárcel de Herrera de la Man- cha con una brutal paliza a los primeros presos que la ocuparon. Se re- formaron las leyes; las cárceles siguieron igual. finales de diciembre los educa- A dores y asistentes de la Coordina- dora de Barrios comienzan a de- tectar mucha agitación entre los presos de la 3.? Galería de la Cárcel de Jóvenes de Carabanchel, donde se recluyen los más «peligrosos», según la terminología oficial. Poco después, al preso Jesús Ra- mírez Lubián le dan una paliza en el lo- cutorio delante de sus padres. Al día siguiente los funcionarios le dan otra pa- liza a otro preso por llamar a la puerta pidiendo una bombilla. La situación se va haciendo insosteni- ble. Los presos de la 3.2 Galería carecen de toda clase de actividad: ni talleres, ni escuela, ni deporte. Se pasan el día deambulando por los corredores o por el patio, mano sobre mano. Los funcio- narios lo saben perfectamente; es una estrategia calculada: les prometen todo y no les dan nada. Los funcionarios eli- gen el «Refor» como cárcel para provo- car contra el Director General, porque son jóvenes sin experiencia, fácilmente manipulables. 22 El 14 de enero estaba prevista una re- presentación de teatro en la 3.2 Galería que ya habían visto todos los presos de las demás Galerías. A las 12 del medio- día, Rodolfo, el jefe de servicios, les di- ce que no hay función de teatro. Todo estalla, y la Galería en bloque se sube a los tejados de la cárcel. [Rodolfo es un viejo conocido de mu- chos presos que aún conservarán en su piel las huellas de su trato. Muchas ve- ces expedientado por la propia Direc- ción de Prisiones, ahora está en el «Refor», ascendido a jefe de servicios, para «reeducar» a los jóvenes presos. Ha sido el número dos en las elecciones al Comité de Empresa por el sindicato UGT. Su última hazaña: jugar al «póker» con los presos extranjeros, a dólar la partida: siempre ganaba y nadie podía protestar. Hay muchos como él en las cárceles españolas.] El motín sorprende a varios educado- res de la Coordinadora de Barrios comu- nicando en los locutorios, que son . encerrados inmediatamente durante va- rias horas. Cuando se les pone en liber- tad dan la voz de alerta y se organiza una concentración inmediatamente a las puertas de la cárcel. Cuando la guardia civil bloque la entrada a las seis de la tarde, hay ya unas 40 personas a la puer- ta: el resto se va concentrando por fue- ra de la verja para pasar allí la noche «en guardia» en torno a una hoguera. Quejas contra los funcionarios La Coordinadora venía manteniendo una serie de entrevistas con el nuevo Di- rector General de Prisiones para cono- cer sus proyectos. Este siempre les había recibido atentamente, y les había ex- puesto un ambicioso proyecto de refor- mas en las cárceles. El 3 de enero los presos sacaban clandestinamente un co- municado dirigido al Director General, con sus quejas y reclamaciones, Al día siguiente el Director General se presen- tó en la cárcel a hablar con los presos de la 3.2 Galería. Esto irritó sobremane- ra a los funcionarios, que siguieron pro- vocando a los presos hasta que éstos no pudieron ya aguantar más. De hecho el motín había sido tan impremeditado que se habían dejado los presos las pren- das de abrigo en el patio. Una vez arriba pidieron la presencia del Director General para exigirle cuen- tas de las demandas que le habían he- cho durante su visita. Estaban también atemorizados por la presencia de los

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GEO en la cárcel; pedían también que se marcharan y que no hubiera palizas ni malos tratos cuando bajaran y, para garantizarlo, la presencia de dos miem- bros de la Coordinadora. Se presentaron Maribel Llorente, educadora, y Francis- co Febles, abogado, quienes comenzaron a hablar con los presos para que baja- ran. Poco después llegó el Director Ge- neral, quien ordenó la marcha de los GEO, dada la presencia de gran cantidad de gente en la puerta de la cárcel, y por- que estaba en juego su credibilidad. Los presos dicen que no bajarán hasta la ma- ñana siguiente. E] Directór General abandona el re- cinto, pero'los miembros de la Coordi- nadora y el Colectivo de Madres Unidas contra la Dróga permanecen haciendo guardia a la. puérta, para evitar agresio- nes o una intervención de los GEO que, camufladamente, seguían por los alre- dedores. De hecho, durante toda la no- che hubo continuas provocaciones de funcionarios y guardia civil, que trata- ban de forzar una intervención de los GEO que bajara violentamente a los pre- SOS. Al amanecer comenzaron a bajar los primeros presos. Los funcionarios pidie- ron una reunión previa con el Director General para plantearle su protesta por- la intervención de la Coordinadora co- mo mediadores, así como la del propio Director, que les marginaba a ellos, que no podían seguir hasta el final el juego que se habían planteado. A pesar de ese modo de ello, se celebra una asamblea con todos los presos en la que exponen sus quejas y reivindicaciones. Los pre- sos aceptan, por su parte, arreglar el pa- tio y los destrozos que se habían causado, y además, aceptan una sanción, consistente en permanecer dos fines de semana en celdas. El Director General se compromete a llevar adelante su plan de reformas, posibilitar las actividades laborales y culturales de los presos, etc. Como garantes de estos acuerdos esta- ban el representante del Defensor del Pueblo, y Maribel Llorente y Juan Ma- nuel Olarieta por la Coordinadora de Barrios. Los acuerdos no se respetan La política de la Coordinadora fue en todo momento de dar un voto de con- fianza al Director General, avalado por su intervención en el motín, la postura de firmeza frente a los funcionarios, la” actitud abierta y dialogante y su empe- ño en llevar adelante las reformas. Pero sólo una semana después, los acuerdos se vienen abajo: la sanción es de catorce días de aislamiento. Se evita el art. 10 (aislamiento indefinido en cel- das) pero no se respetan los acuerdos. De hecho se reprodujeron los motines en otras cárceles como Burgos y Basauri. Los funcionarios estaban poniendo en práctica una política de «acoso y derri- bo» contra el Director General. ¿Otra reforma penitenciaria? LPSOE, que llegó al gobierno con el engaño de! cambio, parece que- E rer ahora, seis años después, «cambiar» las cárceles. Es difícil des- pués de tantos y tan graves desengaños caer en la trampa. Pero ¡ray áreas tan abandonadas que están pidiendo a gritos algo, aunque no sepa muy bien qué exactamente. Una de estas áreas es la cárcel. Incluso el Defensor del Pueblo se vio obli- gado a hacer público un informe en el que se denunciaban algunas de las lamentables deficiencias carcelarias. Eso significa que la situación en las prisiones es insostenible, Y en las cárceles es muy sencillo ser reformista: no hay nada, todo está por hacer, El reformismo siempre ha encontrado un campo abonado en las prisiones, aunque sólo sea para reforzarlas, como es el caso. Pero en España no cabe reforma alguna. Nadie se puede creer que ahora vayan a reformar algo que supuestamente ya se había reformado en 1979 con la ley de García Valdés. Por otro lado, el motín de la prisión de jóvenes de Carabanchel pone de manifiesto que sin una depuración de funcionarios (que no se ha dado en ninguna Administración pública durante la «transi- ción») no hay posibilidad alguna de reforma. Es imprescindible una depu- ración de los cuerpos represivos heredados del franquismo. Sin eso nada es posible cambiar. La reforma de Antonio Asunción, por otra parte, es en realidad un proyec- to represivo de largo alcance. Se preveen de aquí a cinco años otros 14.000 presos más, y eso requiere una fuerte infraestructura, no ya solamente más cárceles, sino toda otra serie de servicios de apoyo. Como ninguno de estos servicios existe, tienen que crearlos, y en eso consiste la «reforma»: en re- forzar una infraestructura penitenciaria para que pueda albergar a 40.000 presos en 1993. La asistencia sanitaria es uno de los puntos fundamentales de esa «reforma»: se pretende que sean médicos del INSALUD quienes to- men a su cargo el Hospital Penitenciario, con lo cual mejoraría la asisten- cia, y sería más barata. Esos mismos médicos, externos a la cárcel, prestarían el servicio en cada prisión. Así se evitarían las críticas y continuas denun- cias por la falta de asistencia médica a los presos. El otro punto crucial de la «reforma» son los presos jóvenes, que hasta los 18 años no dependerían de la Dirección General de Prisiones, sino del Ministerio de Asuntos Sociales (Dirección General del Menor), y de los 18 a lo 21 estarían en centros con un régimen distinto a los demás presos. La clave de este proyecto es reducir el índice de reincidencia, de manera que las previsiones en cuanto a número de presos no se disparen. Todos los demás puntos de esa «reforma» se reconducen a lo mismo: crear las cárceles suficientes para «albergar» a 40.000 presos y dotarlas de las in- fraestructuras suficientes como para mantenerlas, de manera que se eviten las continuas denuncias y críticas, como sucede ahora repetidamente. Juan Manuel Olarieta (Abogado de la Coordinadora de Barrios de Madrid) Como el Director del «Refor» Francis- co Guerra se opuso a la sanción de la Junta de Régimen, la última palabra la tenía el Director General, y éste optó por confirmarla. Las provocaciones hacia los presos en el interior de la Galería no habían remitido ni un solo instante. El fino hilo se había tensado al máximo. Ante esta situación, la Coordinadora de Barrios organiza una asamblea den- tro de la cárcel con los presos de la 3.2 Galería. Asisten por la Coordinadora, Enrique de Castro, Enrique Martínez Reguera, Juan Manuel Olarieta y Mari- bel Llorente. Ahora lo que se trata, a la vista de la situación creada, es de man- tener la situación lo más tranquila po- sible, evitar caer en la provocación que justifique una represión brutal: no so- lamente hay que admitir las sanciones y el incumplimiento de los acuerdos, si- no además, convencer a los presos de que es el único camino. Se consigue que esos 14 días de celdas de castigo se cum- plan yendo a talleres y a la escuela, sin interrumpir las comunicaciones y con la posibilidad por parte de educadores y madres, de hacer asambleas en el in- terior del centro. Se consiguen unas san- ciones muy atenuadas, pero hay que cumplirlas. Los presos las aceptan, y. las dos semanas transcurren sin novedad, 23

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sobre todo a causa de la continua pre- sencia de miembros de la Coordinado- ra dentro de la prisión. Pero los problemas continuarcn una vez transcurridas las sanciones, ya que llovieron los partes. Para evitar tensio- nes, el Director de la prisión, Francisco Guerra, dimitido pocos días después el motín, se llevó en el momento de dimi- tir un saco entero lleno de partes a los que no dio trámite para evitar una pro- vocación en masa por parte de los fun- cionarios. Estos mismos funcionarios pusieron una querella contra él por esa causa. Se Hábían evitado las sanciones más duras y el art. 10, pero sólo de momen- to. Llegaron después y, con ellas, los traslados. Uno de estos traslados da lu- gar al segundo motín el día 20 de febre- ro. , Ahora ya no es la 3.* Galería, diezma- da ya por los traslados, es toda la cár- cel, son 167 presos de todas las Galerías los que se van subiendo al tejado poco a poco ante la pasividad de los funcio- narios, que hacen la vista gorda. De nuevo la Coordinadora de Barrios y las Madres Unidas contra la Droga se concentran ante la prisión, pero ya na- die puede entrar dentro. Los funciona- rios se niegan a que entre nadie, ni siquiera el Director General, que no apa- rece en toda la noche; tampoco el dele- gado del Defensor del Pueblo. Sólo consigue entrar una delegación de cin- co representantes del Colegio de Aboga- dos, que son autorizados como tales, si bien en realidad, tres de ellos son abo- gados de la Coordinadora. La Guardia Civil dispara a matar La situación es mucho peor. La guar- dia civil ha disparado a matar durante la subida al tejado, que aparece lleno de impactos de bala. El nuevo director de la cárcel, Francisco Alonso, es un ex- progre que se ha plegado completamen- te a los deseos de los funcionarios. No habla más que de orden, lo primero, y luego ya veremos. Cuando los presos manifiestan que quieren bajar esa mis- ma noche, primero no aparece ninguna escalera, luego los funcionarios no la quieren colocar porque dicen que les ti- ran piedras; se ofrecen los abogados pa- ra colocarla, pero el director no les deja alegando que no garantiza su integridad física; cuando llegan los bomberos a co- locar una escalera mecánica, quiere lle- nar aquello de policía; se le advierte de que si lo hace los presos no bajarán. Na- die allí tenía otro interés que no fuera una intervención de la policía, que hu- biera sido dramática porque los presos amenazaban con saltar al vacío. Mientras el Director no podía hablar con los presos porque no tenía ni siquie- ra megáfono, la Coordinadora lo hace continuamente desde fuera del recinto 24 penitenciario, consiguiendo que bajen. Por el diálogo con los presos, se compro- meten a luchar desde fuera y apoyar sus reivindicaciones. Se plantea hacer allí mismo una concentración permanente y seis personas, que luego subirán a do- ce, se ponen en huelga de hambre, entre ellos Enrique de Castro. Se instala un campamento, se enciende una hoguera para combatir el frío por la noche, y se colocan pancartas por toda la verja: «Derogación del art. 10», «Aquí se vio- lan los derechos humanos», «Depura- ción de los carceleros», son algunos de los lemas. Una pancarta contra los sindicatos ha- ce que CCOO solicite una entrevista con la Coordinadora. En esta entrevista los miembros del colectivo denuncian ante la ejecutiva la actitud de una de sus sec- ciones sindicales, la integrada por los funcionarios de prisiones, que se había caracterizado por una política reaccio- naria a ultranza y por actividades sinies- tras, como la del propio sub-director del reformatorio, que incluso había sido destituido por el Director General a con- secuencia del motín. puestos a los funcionarios trasladados por la presión que la Coordinadora ha- bía logrado en la calle, es decir, Rodo]: fo (de UGT), Alfredo (de CCOO) y «el Borracho». Pero consiguen hipotecar y condicionar la cacareada reforma del Director General: esta reforma se lleva- rá a cabo con el funcionariado existen- te, lo cual va a resultar bastante difícil, sobre todo si se tiene en cuenta que tam- bién obligan a tragar con más sanciones por el nuevo motín y con más traslados, hasta el punto de que la cárcel se ha que- dado a la mitad de su capacidad. Los funcionarios en rueda de prensa poste- rior al acuerdo, cantan victoria, están eufóricos; hasta se permiten alabar la reforma que viene, quizá porque ya no será tal reforma, será «su» reforma. Por otro lado, la entrevista de la Coor- dinadora con CCOO y el Defensor del Pueblo, trata de hacer que la Coordina- dora levante el campamento en «gesto de buena voluntad» y concordia, ya cambio Gil-Robles se compromete a pe- dir al Director General que suspenda las sanciones impuestas a los presos. La Coordinadora se reúne en asamblea y no Madres Unidas contra la droga y la Coordinadora de Barrios organizaron en febre- ro del año pasado un ciclo de conferencias sobre la incidencia de las drogas en el ámbito penitenciario. En esta reunión se llegan a una serie de acuerdos, entre ellos que CCOO no se opondría a ninguna reforma en las cár- celes que significara una mejora en las condiciones de vida de los presos, y a que sus acciones, en el futuro, no se ha- rían a costa de los presos. Además se comprometen a organizar una reunión conjunta con el Defensor del Pueblo pa- ra buscar una salida al conflicto. Por otra parte, el Director General ha- bía llegado a un acuerdo con los sindi- catos de funcionarios de prisiones, el día 25 de febrero. Estos consiguieron todo lo que pedían, salvo reintegrar en sus acepta la propuesta ni las buenas pala- bras y las intenciones: hacen falta he- chos. Por primera vez, Coordinadora se ve en la necesidad de votar, por la inten- sa discusión que se entabla. Sigue la protesta y sigue la huelga de hambre. El domingo 26 de febrero se celebró una concentración masiva, con presencia gente llegada desde Pamplona, Bilbao, Mallorca, Las Palmas, y de muchos rin- cones en apoyo de la acción. El día 10. de marzo está prevista una manifesta- ción convocada por el Comité Anti- Cárceles. q Javier Peña

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En Vigo, la privatización del servicio de recogida de basuras deja en la calle a setenta y cuatro trabajadores El alcalde Soto despide a trabajadores eventuales * al iniciar éstos una huelga Los setenta y cuatro trabajadores despedidos, que prestaban servicio como eventuales en la recogida de basura del Consello de Vigo, han inter- puesto una.demanda contra el ayuntamiento por despido improcedente. El alcalde, Mánuel Soto, les rescindió el contrato al convocar éstos una huelga indefinida. Los trabajadores reivindicaban su continuidad en el puesto de trabajo y el pago de atrasos de pluses de nocturnidad, festivi- dad y toxicidad. El contrato laboral de estos trabajadores finalizaba el 22 de febrero, al adjudicar el ayuntamiento este servicio a una empresa pri- vada, según acuerdo tomado en un pleno municipal. N el trasfondo de esta resolución E de contrato se encuentra el con- tencioso que el alcalde Soto mantiene con este colectivo de trabaja- dores, que en su mayoría prestan servi- cio en el ayuntamiento desde 1987, a raíz de los acuerdos entre el Instituto Nacio- nal de Empleo y el ayuntamiento. La re- suelta actitud de estos trabajadores ante lo que muchos llaman «cacicadas» de Soto, nunca ha sido bien vista por el al- calde. En septiembre de 1987, aprove- chando la finalización de los contratos, Soto intentó poner en la calle a noventa de estos trabajadores alegando que en ningún momento había existido relación laboral entre el ayuntamiento y ellos. En más de una ocasión distintos tra- bajadores de la corporación municipal han acusado a este alcalde de practicar una política «propia del nazi-fascismo», y de impedir el acceso a puestos de tra- bajo a aspirantes que no tuvieran el car- né del PSOE. Con fecha 28 de enero, los setenta y cuatro trabajadores eventuales del ser- vicio de recogida de basura recibieron del ayuntamiento la notificación de la rescisión del contrato de trabajo el 22 de febrero, en que el servicio sería adjudi- cado a una empresa privada, según cláu- sula del propio contrato. Los trabajadores afectados presenta- ron el 29 de enero ante la Consellería de Trabajo un expediente de huelga indefi- nida a partir del 10 de febrero. «La»con- vocatoria de huelga tenía por objeto reivindicar la continuidad en el puesto de trabajo, el abono de atrasos por plu- ses de nocturnidad y trabajo de días fes- tivos, y mejores condiciones de higiene y seguridad en el trabajo, así como el pa- go del plus de toxicidad», afirma uno de los trabajadores. Días después, el 3 de febrero, estos tra- bajadores eventuales presentaron una demanda ante la inspección de Trabajo denunciando la falta de condiciones de seguridad e higiene en su trabajo, res- ponsabilizando de ello al ayuntamiento, «que no proporciona a los trabajadores las prendas de protección adecuadas de desempeñar adecuadamente su labor». En la demanda los trabajadores expo- nían que en los dos años que llevaban prestando servicio en la recogida de ba- suras no habían sido vacunados como estipula la ley en este tipo de trabajos. Según ésta, los trabajadores que reali- zan estas funciones deberán ser vacuna- dos, con cargo a la empresa, contra el tétano, gripe y otras enfermedades con- tagiosas. Igualmente, éstos denunciaban que tampoco habían sido objeto de segui- miento médico durante ese tiempo, con- forme a lo que marca la ley, al estar expuestos a alto riesgo de contagio de- bido a la manipulación y contacto con desperdicios de material clínico, monó- xido de carbono y considerable nivel de ruidos. El acto de conciliación previo a la huelga entre los trabajadores y los re- presentantes del ayuntamiento no tuvo ningún resultado. «La continuidad en el puesto de trabajo, no fue atendida por los representantes del ayuntamiento», -afirma Miguel Hernández, portavoz de los trabajadores. Soto boicotea la huelga El mismo día del comienzo de la huel- ga, el alcalde Soto publicó un bando anunciando que desde ese mismo día la empresa Construcciones y Contratas, S.A. se hacía cargo de la recogida de ba- suras en la ciudad. Con esta medida, el alcalde intentaba restar incidencia a la postura de los trabajadores, y adelanta- ba la entrada en vigor del acuerdo mu- nicipal, que privatizaba el servicio de recogida de basuras. Previamente, con fecha 9 de febrero, había rescindido el contrato a los trabajadores, sin previo aviso. Los incidentes más graves se produje- ron cuando un piquete de trabajadores despedidos trataba de impedir que se iniciara el servicio de recogida de basu- ras, la noche del día 10. Un capataz llamado Lojo, enviado por el propio alcalde, amparado por la pre- sencia de una patrulla de la policía mu- nicipal, amenazó a los periodistas que en ese momento cubrían la información. Los trabajadores despedidos, saliendo al paso de las alusiones expresadas por Soto en el bando, dirigieron a éste una carta en la que ratificaron también su intención de seguir «luchando por su de- recho a un puesto de trabajo digno». Soto afirmaba en el bando que la huel- ga de los trabajadores eventuales era «sin razón», y que planteaban reivindi- caciones imposibles de asumir, como la de mantener en el puesto de trabajo a unas personas que habían sido contra- tadas expresamente hasta que la empre- sa adjudicataria empezara a prestar servicio. Además, el alcalde sostenía que de darse ésta, se produciría una notoria y arbitraria discriminación del resto de trabajaores parados de la ciudad. Según Miguel Hernández, «las alega- ciones de Soto no tienen sentido, ya que el mismo día en que dio comienzo la huelga quince trabajadores fueron con- tratados para entrar a trabajar en las mismas condiciones que los trabajado- res despedidos». Los trabajadores han presentado una demanda contra el ayuntamiento por despido improcedente. La abogada Tere- sa Conde, representante de los trabaja- dores despedidos, afirma que «en este caso se debe producir una subrrogación de puestos de trabajo. La empresa adju- dicataria se tiene que hacer cargo de los trabajadores que anteriormente cubrían el servicio», a OPE 25

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0 J CCOO, UGT y el PSOE no pudieron culminar su maniobra La concertación no es solución El Gobierno y los sindicatos UGT y CCOO se han mostrado incapaces dé culminar un conflicto que había sido ideado para desembocar en una concertación social. La respuesta de los trabajadores en el paro general del pasado diciembre ha sido, sin duda, un factor determinante. ¿€ " HORA, en un clima de acusacio- nes mutuas, el uno trata de justi- ficar su política antisocial, y los otros, su sihdicalismo burgués. Pero am- bos se muestran preocupados por el ca- riz que pueda tomar la nueva situación. El secretario de organización del PSOE, Txiki Benegas, culpa a los sindi- catos de la falta de acuerdo, y reconoce que esto les puede hacer perder la ma- yoría absoluta en las próximas eleccio- nes. Los sindicatos UGT y CCOO achacan la falta de acuerdo a la «irra- cionalidad, despotismo y obcecación po- lítica» mantenida por el Gobierno a lo largo de la negociación, y han anuncia- do que mantendrán una presión a me- dio gas, «presión sostenida», que culminará en un Primero de Mayo unitario. De haberse llegado a un acuerdo, tam- poco hubiera tenido demasiada impor- tancia, ya que en ningún momento se han tenido en cuenta los verdaderos in- tereses de los trabajadores que el 14-D salieron a la calle. A poco que se analice el trasfondo de las negociaciones entre CCOO, UGT y el Gobierno, se descubre que detrás de tan- to toma y daca, cifras de cientos de mi- les de millones puestas «encima de la mesa», declaraciones de principios, etc., con que bombardean a través de los me- dios de comunicación se intenta vaciar de contenido el verdadero significado que los huelguistas dieron al 14-D, y lle- var a la senda constitucional, como tan- tas otras veces, el movimiento obrero. Los sindicatos reclamaron en un prin- cipio —que luego incluso se fueron «ol- vidando» de algunas exigencias— cuatro puntos básicos: equiparación de las pen- siones más bajas al salario mínimo, aumento al 48 por 100 de los parados de la cobertura por desempleo, recupera- ción de los dos puntos perdidos el pa- sado año por pensionistas y funcionarios —tras el aumento del IPC—, y la negociación colectiva de las reivindicaciones de los funcionarios. Nada nuevo teniendo en cuenta que to- dos estos puntos habían sido ya firma- dos o comprometidos por el gobierno, la CEOE y UGT firmaron el 48 por 100 de cobertura al paro, que todavía está sin cumplir. 28 El 14 de diciembre nadie pidió limosna El Gobierno siempre ha respetado los acuerdos con los sindicatos, ha dicho González. Siempre, claro está, que aqué- llos han sido favorables a los intereses de la burguesía; y si no, ahí está el AES, de consecuencias tan infames para las condiciones laborales de los trabajado- res como el despido libre, las reconver- siones, la precariedad en el empleo. Precisamente contra todos estos pro- blemas, creados, entre otros factores, por la actividad de CCOO y UGT, fue contra los que se movilizaron los traba- jadores y otros sectores populares apro- vechando la convocatoria del 14-D. Ese día, los obreros exigieron acabar con el paro, con los accidentes laborales —en aumento desde hace años—, con los 14 tipos de contratos temporales y la inse- guridad permanente en el empleo; los pequeños comerciantes protestaron con- tra las facilidades que da el gobierno a los grandes comercios; los estudiantes apoyaron a los obreros y también recla- maron solución para sus problemas; los campesinos se levantaron contra su rui- na cada vez mayor, provocada por el ca- pitalismo salvaje de los grandes acaparadores de las tierras y el co- mercio. Las movilizaciones de mediados de di- ciembre asustaron tanto a los sindica- tos como al Gobierno, pues no esperaban que los diversos sectores so- ciales mostrasen de una forma tan ma- siva y contundente su descontento; ésta es la razón de que, por ejemplo, CCOO y UGT hayan renunciado a convocar nuevas movilizaciones, cuando eso sería lo más lógico en una situación de nega- tiva por el gobierno a aceptar sus men- guadas peticiones. Pero es que los sindicatos temen, y sus motivos tendrán, que «las masas se desmanden otra vez», Por eso, frente al rechazo global de la política del gobierno, con exigencias tan radicales por parte de los trabajadores que ponen en cuestión el mismo siste- ma, CCOO y UGT se apresuraron a lan- zar la cortina de humo —muy bien aprovechada a nivel de propaganda, eso sí hay que reconocerlo— de los cuatro puntos, con el fin de que todo el mundo pierda de vista sus verdaderos intereses reclamados en el paro general. Incluso se puede afirmar que la aceptación de los puntos sindicales por parte del Go- bierno no representaría ninguna venta- ja para los trabajadores, ya que con la zanahoria del acuerdo pasarían de ma- Nicolás Redondo y Antonio Gutiérrez, secretarios generales de UGT y CCOO, res- pectivamente.

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——moyimiento obrero = Aspecto de una concentración en Madrid el día de la huelga general. tute la idea de «lo buena y eficaz que es la concertación social». La paz social a cambio de una limosna. Mayor miseria y explotación para parchear la crisis Si algo hay en la base de la llamada confrontación Gobierno-sindicatos es que tanto unos como otros se mueven en márgenes muy estrechos de actuación. Para el PSOE, fiel representante del sis- tema, el problema principal es la crisis económica, que sigue su desarrollo a pe- sar de toda la propaganda optimista acerca del «crecimiento». Precisamente, en fechas recientes ha tenido que adop- tar medidas drásticas para «enfriar un recalentamiento de la crisis», mediante un encarecimieto del crédito bancario. El asunto que ahora les preocupa a los economistas del capitalismo español es el crecimiento «desmesurado» del con- sumo, lo que llevaría a un aumento de la inflación y el peligro de una recesión anunciada, de todas formas, para den- tro de un año o dos desde diversos la- dos. Por eso el Gobierno va a tratar de reducir aún más todo tipo de prestacio- nes sociales, aunque quiera aparentar lo contrario con «giros sociales» y Progra- mas 2.000. En este sentido, la aceptación de los cuatro puntos sindicales no sería una medida demasiado perturbadora para la política económica del gobierno, ya que la incidencia de esa limosna en el con- sumo sería realmente ridícula. Lo que sí representa un problema mayor para el sistema es la aceptación de las reivin- dicaciones, realmente planteadas por la mayor parte de los trabajadores. Por es- to todos los partidos y sindicatos «demo- cráticos» tratan de desviar la atención hacia esa verdadera riña de comadres en torno a la «concertación social». Extender la solidaridad Para todo aquel que no sea un desme- moriado y sepa sacar conclusiones de lo que ocurre en este país, está claro a quién representan de verdad los sindi- catos. Mientras que el PSOE defiende sin medias tintas los intereses de la bur- guesía, CCOO y UGT tienen más dificul- tades, ya que han de representar la comedia de defender los intereses de los obreros, siendo en realidad un instru- mento del sistema burgués que los uti- liza para mantener la «paz social» a costa hasta de los derechos más irrenun- ciables de los trabajadores. Un oficio realmente difícil, el de sindicalista- burgués, Y más difícil lo van a tener, ya que los trabajadores sí que tienen memoria y, además, su propia vida los recuerda a diario que los problemas planteados en las calles el 14 de diciembre siguen sin resolverse También está claro que los sindicatos no pueden ni quieren —ni lo harán nun- ca— ayudar, con la fuerza organizativa y la presión, a conquistar soluciones. De hecho, en estos meses están firmando acuerdos como el despido de 6.000 obre- ros de FASA-Renault, aun con la oposi- ción de todos los trabajadores afectados; y en los convenios está ocurriendo otro tanto de lo mismo. El Gobierno ya no puede ni podrá im- poner la «paz social» con concertacio- nes; en todo caso, impondrá sus medidas con ayuda de la represión pura y simple. Por su parte, a los trabajadores no les queda más salida que resistir, pero no sólo como hasta ahora, sino dotándose de una mayor organización y de objeti- vos políticos precisos. No será fácil, ni se dará de la noche a la mañana, pero es el único camino si no se quiere acabar en unas condiciones de trabajo «a la japonesa» y con el aña- dido del mayor paro de Europa. De momento, este camino ya está ini- ciado en muchas luchas, tanto obreras como de otros trabajadores donde los sindicatos tradicionales no se atreven a aparecer, debido a la experiencia de aquéllos, que durante años han apren- dido la lección y ya no confían en esos amortiguadores del conflicto social. Tal es el caso, por ejemplo, de las huelgas en los astilleros gijoneses contra la re- conversión, o las que también se están dando en los astilleros de Santander. La tendencia, aún incipiente, de todas estas luchas y sectores sociales a unir- se, a desarrollar una resistencia cada vez más amplia y solidaria, es lo que desper- tó los temores de los dirigentes del PSOE ante el paro de diciembre. «Si la huelga es un éxito, no ganará nadie, si- no que perderemos todos», dijeron mu- chos de ellos. Y tenían toda la razón: lo que hay de éxito en el 14-D es que el sis- tema «democrático» basado en la con- certación social ha salido perdiendo. Quienes han ganado han sido los traba- jadores; se trata, pues, de explotar al má- ximo ese éxito y lograr que el sistema ' no consiga enterrarlo en el olvido. Fausto Ruiz 29

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Sólo sobreviven los más fuertes, el gran capital Inversiones extranjeras: la ley de la selva Po Durante los últimos años, es creciente la afluencia de capitales forá- neos que acuden a nuestro país atraídos por las facilidades y alta rentabi- lidad ofrecida por la política económica del PSOE. Esta especulación del capital extranjero provoca malestar en algunos medios ligados a la me- diana' y pequeña empresa cada vez más arruinados, que protestan por la _ «colonización económica y política» de España. Mientras, los banqueros y grandes industriales de nuestro país sacan enormes beneficios a esta situación, basada en el paro y la sobreexplotación de los trabajadores. lux invertirá 220.000 millones más para instalar su nueva fábri- ca de plásticos y siliconas en Cartage- na. Los japoneses doblarán en los pró- ximos años sus inversiones en España, que son actualmente de 77.000 millones de pesetas. El grupo financiero Cofir, del empresario italiano Carlo De Benedet- ti, compra el 40 por 100-de la mayor em- presa sanitaria de seguros españoles, SANITAS. Y así se podría seguir citan- do, ya que no pasa un día sin que una empresa o banco extranjero compre par- te de otro español, se instale un nuevo grupo en España, etcétera. Solamente en los ocho primeros me- ses de 1988, la inversión extranjera en empresas españolas superó ampliamen- te el medio billón de pesetas, lo que re- presenta un crecimiento del 31,5 por 100 respecto al mismo periodo del año an- terior. De estas inversiones, más de un tercio fue a parar a los sectores finan- cieros y a las inmobiliarias. L A multinacional yanqui Electro- Jaffar, vicepresidente del grupo kuattr KIO 30 Las inversiones procedentes del ex- tranjero se cifran en 1987 en 750.000 mi- llones de pesetas, el doble que el año anterior y el triple de 1985; el 95 por 100 procedieron de países de la OCDE, inclu- yendo en este porcentaje el 65 por 100 que invirtieron los países de la Comu- nidad Europea. Madrid y Cataluña absorbieron el 45 por 100 del total, con miles de millones invertidos en el mercado inmobiliario. En los últimos dos años, sumas muy im- portantes de dinero se dirigieron hacia los seguros y a la industria; sector este último donde las grandes multinaciona- les y agrupaciones financieras operan a través de la Bolsa. ¿Está España en venta? A la burguesía española le interesa re- convertir la industria, y adquirir tecno- logia punta —como en el caso del proyectado tren de alta velocidad— pa- ra colocarse en una posición competiti- va en los mercados capitalistas y abrirse paso en los del Tercer Mundo. Por ese motivo, las facilidades legales que da a las inversiones extranjeras son las ma- yores de todos los países, y convierten a España en un «paraiso de las inversio- nes» donde la ley de la selva es las más respetada. La alta rentabilidad que ofre- ce la política económica del PSOE a los inversores llevó al periódico británico «Financial Times» a decir que «España se ha convertido en el país en que es po- sible hacer más dinero en menos tiempo». Además, al capital foráneo le intere- sa tomar posiciones en el mercado es- pañol por distintos motivos. En el caso de las multinacionales europeas y de los países de la OCDE, su interés principal está en tomar posiciones de cara a la fu- tura liberalización del mercado europeo de capitales, etc. Otros países o multina- cionales que están fuera de las grandes organizaciones del mercado capitalista como son la CEE o la OCDE —caso de KIO, por ejemplo— se introducen en Es- paña con el fin de que les sirva como «cabeza de puente» en el momento de las futuras liberalizaciones antes seña- ladas. Pese a ello, todos los estudios de las organizaciones internacionales demues- tran bien a las claras que España es por el momento uno de los países capitalis- tas menos penetrados por el capital fo- ráneo. De hecho, durante 1987, la inversión extranjera tan sólo supuso un 10 por 100 del total de las realizadas por las empresas en nuestro país. De lo cual se desprende lo ficticio de la polémica levantada por ciertos sectores que ha- blan de colonización y pérdida de poder político del capital español. Pierden de vista que precisamente las inversiones extranjeras vienen a fortalecer el domi- nio del gran capital y que la exportación de los capitales llamados «sobrantes» es una de las características principales del capitalismo de nuestros días. Las empresas se compran, se venden, se fun- den, se asocian, se disocian y de este pro- ceso de internacionalización de la economía no se libra ningún país. Así, por ejemplo, las máquinas de afeitar ale- manas Braun son de los yanquis, las la- vadoras italianas Zanussi son de los suecos de Electrolux, los electrodomés- ticos alemanes AEG son de capital ho-

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A AA landés, etc. Y dentro de estas grandes firmas hay participaciones de éstos y de aquéllos en distintas proporciones. En el caso concreto de España, aun- que en menor medida, ocurre otro tan- to. La empresa Pascual Hermanos vende un 15 por 100 de su capital a Pa- rretti y consigue dos objetivos: fortale- cerse de cara al mercado interior y disponer de la red de ventas de Parretti en Europa; a su vez, el «tiburón» italia- no también sale beneficiado. El grupo bancario March compra el 5 por 100 de la firma francesa Carrefour, lo que le convierte en consejero de la multinacio- nal —una de las más importantes de Europa en alimentación y bricolage— y todos salen ganando: Carrefour amplía de forma segura su mercado a España y el grupo March mete su zarpa en Euro- pa. Similares a estos dos casos son to- dos los que están ocurriendo ahora mismo en cuanto a compras y ventas de participación en empresas. Por otro lado, cuando la introducción de algún inversor extranjero amenaza realmente convertirse en un «peligro» para los grandes detentadores del poder político y económico en España, éstos ya ponen suficiente cuidado en salva- guardar sus intereses. Un ejemplo es lo ocurrido con las inversiones de la mul- tinacional KIO en Cartera Central —donde posee el 48 por 100—; hace unos meses, el Banco de España «sugi- rió» a KIO que redujera su participación en esta firma, a través de la cual contro- laba parte del capital de otros bancos; la sugerencia iba acompañada de un pla- zo de unos meses para la retirada de KIO. ARES España comprardá a la empresa francesa Alsthom veinticuatro unidades del Tren de Alta Velocidad (1AV). No se puede perder de vista el aspec- to político que en muchos casos conlle- van las inversiones económicas. El Estado se preocupa por obtener contra- partidas en el terreno de la lucha «anti- terrorista», por ejemplo, en sus tratos económicos con Francia. Las inversiones políticas En este sentido destaca el contrato pa- ra la construcción en España de 24 uni- dades del Tren de Alta Velocidad (TAV). Es significativo que tras las declaracio- nes de responsables del gobierno recha- zando la oferta japonesa —mucho más barata que la de Francia— y aceptando la francesa para el famoso «contrato del siglo», Pierre Joxe —ministro del inte- rior galo— afirmó ante los medios de co- municación que «siendo España un país democrático, ya no hay mtivo alguno pa- ra conceder a ningún español la carta de refugiado político». Por su lado, Corcue- ra llegó a afirmar que firmaban por el TAV si le «mandaban el tren cargado con militantes de ETA». Por otra parte, las contrapartidas me- ramente económicas son muy importan- tes en este caso. En primer lugar, Francia comprará a España aviones CN 235 de la empresa CASA, destinados al ejército francés; además, Alsthom —que posiblemente se encargará del proyecto— ofrece «reflotar» a las empre- sas del INI Ateínsa y Maquinista Terres- tre y Marítima (MTM) y la transferencia de tecnologías. En el caso de ser Als- thom finalmente la empresa que se hi- ciera cargo del proyecto, la empresa española de capital privado Macosa par- ticiparía con un 30 ó 40 por 100 del ca- pital invertido. Pese a todos los cantos de sirena en torno a la «inminente salida de la crisis» —gracias, entre otras cosas, a las inver- siones extranjeras—, lo cierto es que Es- paña ha llegado con retraso al reparto de un mercado que además ya está en plena bancarrota. En los primeros nue- ve meses del año pasado, el déficit co- mercial de España con la CEE se elevaba ya a 627.149 millones de pese- tas; y este es un «valor» que sigue cre- ciendo. La especial incidencia de la crisis en este país «obliga» a las autoridades eco- nómicas a seguir haciendo concesiones a los países más desarrollados —en el terreno de las inversiones, tratos comer- ciales...—, lo cual, si bien es cierto que beneficia a los grandes empresarios y banqueros, empeora enormemente las condiciones de los pequeños y medianos empresarios y sobre todo las de los tra- bajadores (ver «La economía sumergida: un negocio de billones», Area Crítica, número 24). También directamente las inversiones extranjeras sirven para echar a la calle a los trabajadores de las grandes empre- sas. La Standard-ITT ha cerrado en los últimos años dos fábricas, arrojando al paro a 3.500 obreros; Río Tinto, empre- participada por el capital árabe, ce- rró seis centros de trabajo, con un saldo de 2.200 despidos; la Alsthom francesa exige, para su participación en sacar a flote Ateínsa y MTM, que estas empre- sa del INI reduzcan sus plantillas en 500 personas. Daniel Miiller 31

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Cuando la religión se niega a ser el opio del pueblo Nunca una novela había producido tanto revuelo y tanta conmoción política internacional como el libro del exmu- sulmán hindú Salman Rushdie, «Versos Satánicos». En una primera y muy ligera impresión podría parecer que esta- mos, de nuevo, ante la clásica lucha entre el liberalismo oc- cidental (cristiano) y el fanatismo oriental (islámico). Nada más lejos de la realidad. La lucha desatada en torno a la no- vela de Rushdie ha sido el comienzo de una nueva y pro- metedora lucha de algunos países del Tercer Mundo contra el imperialismo cultural capitalista. Se trata de la prime- ra guerra de resistencia cultural del mundo moderno. Ver- lo de otro modo es equivocarse o tratar de engañar a los demás, que es lo que está tratando de hacer la prensa occi- dental con sus llamadas en favor de «su» libertad de ex- presión. I A revolución iniciada en 1979 en Irán tiene dos componentes esen- ciales: la independencia total frente a cualquier superpotencia y la propia revolución interna. Por primera vez en la historia moderna, un país del Tercer Mundo intenta hacer su propia revolución, partiendo de sus tradiciones. Es importante hacer notar que en los países de tradición islámica habían ve- nido fracasando aquellas revoluciones que se inspiraban en modelos occiden- tales, ya fuera el caso de Nasser en Egip- to (el socialismo a través del golpe de estado militar), como la de Ben Bella- Bumedian en Argelia (socialismo a tra- vés de una revolución popular), por no señalar los casos de las dictaduras mi- litares, tituladas como «progresistas», de Irak y Siria. La característica princi- pal de todos estos intentos revoluciona- rios es que copiaban modelos occidentales y despreciaban creencias populares muy arraigadas, como es el caso del Islam en el Cercano Oriente o de las tradiciones indígenas en Latinoa- mérica. > No ver este problema ha producido fracasos revolucionarios comunistas tan estrepitosos como el de Afganistán, en el mundo musulmán; Etiopía, en Africa; o el caso del «Che» Guevara en Bolivia. Seguramente también el desprecio total y ciego a las creencias cristianas en Es- paña provocó, en parte, que muchos es- pañoles se negaran a aceptar la revolución socialista y se alinearan con el fascismo. Muchos revolucionarios, lle- vados de su lógido odio a los religiosos 32 capitalistas, han aplicado de una mane- ra mecánica la frase de Marx: «la reli- gión es el opio del pueblo», sin pararse a pensar qué es lo que ocurre cuando hombres y mujeres honradas y trabaja- doras siguen creyendo en dios a pesar de todos sus argumentos en contra. Han tenido que aparecer casos como los de Nicaragua o Irán para que nos de- mos cuenta que —en la evolución de la historia— siguen prevaleciendo el pen- samiento y los sentimientos populares, por encima de los argumentos economi- cistas y ramplones que muchos revolu- cionarios intentan imponer como si fueran artículos de fe materialista. Ideologías como la Teología de la Li- beración Cristiana o el Islam Revolucio- nario del Imán Jomeini tienen mucho que enseñar a los revolucionarios comu- nistas abocados a un callejón sin salida entre el fracaso de los modelos soviéti- co y chino y la resistencia de las masas populares de abandonar sus creencias y tradiciones. Es curioso, en este senti- do, el renacimiento religioso, cristiano e islámico, que existe en la Unión Sovié- tica y que no puede deberse única y ex- clusivamente a los «errores» de la dirección del partido, sino que se trata de algo más profundo, que habrá que in- vestigar. “Un hindú britanizado Viene todo esto a cuento de la novela de Salman Rushdie, un escritor hindú «britanizado», que rechaza precisamen- te las creencias y tradiciones de su pue- blo para poner su pluma al servicio del imperialismo occidental. El Imperio bri- tánico en la India fracasó en parte en sus intentos de occidentalizar ese in- menso país, pero no por ello han cejado los dirigentes británicos de seguir ata- cando, en profundidad, a sus fundamen- tos culturales. Incapaces, por su carácter imperialista cristiano, de asimi- lar a los religiosos musulmanes, el Im- perio británico optó por intentar hacer desaparecer el Islam, lo que provocó fuertes matanzas en la India que termi- naron con una victoria a medias de la resistencia islámica que consiguió fun- dar el actual Pakistán. Salman Rushdie y su novela forman parte todavía de esa guerra a muerte entre el Imperio britá- nico y los resistentes antiimperialistas islámicos. Enfocando el problema desde el pun- to de vista de la «libertad de expresión», Gran Bretaña pretende presentar sólo una cara de la cuestión, precisamente la cara falsa, la de los resistentes islámi- cos como unos seres fanáticos que pre- tenden quemar libros y asesinar a los escritores. En cambio callan que si Sal- man Rushdie se dedicara a escribir con- tra los aspectos más feroces del imperialismo norteamericano o británi- co, ni siquiera habría podido publicar porque hubiera sido sencillamente re- chazado por las grandes editoriales que están en su totalidad en manos occi- dentales. Rechazando la novela de Salman Rushdie, los musulmanes de todo el mundo han encontrado un modelo de re- sistencia cultural que les va a permitir empezar a despojarse de los falsos ro- pajes del imperialismo occidental. La lección que debemos aprender los españoles, los europeos es que si no se consigue, en España, en Europa, un mo- delo de resistencia cultural, que recha- ce los valores individualistas, las modas de consumo, la insolidaridad, las formas de vida, los valores inmorales, el des- arte, la incultura, occidentales, no habrá ninguna posibilidad de que los pueblos reaccionen y se abran nuevas posibili- dades revolucionarias. Esta es la lección que nos brinda el escándalo por la no- vela de Salman Rushdie. Si la izquierda española sigue defendiendo el rock nor- teamericano, la hamburguesa, la porno- grafía y el «triunfo» individualista, es mejor que nos olvidemos de la revolu- ción. Rafael Gómez Parra

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Una columna de carros de combate soviéticos cruza el Puente de la Amistad sobre el río Amu Daria, que hace frontera entre Afganistán y la URSS. Dejan tras de sí 1.300.000 muertos afganos y 15.000 soviéticos Los rusos abandonan Afganistán Después de nueve años de intervención militar directa, la Unión Sovié- tica abandonó Afganistán el pasado 15 de febrero. El dirigente socialista Najibulá intenta ahora mantener el control sobre las principales ciuda- des, mientras que los 15 grupos guerrilleros musulmanes, con bases en Pakistán e Irán, se unen para formar un régimen y un gobieno islámicos. La derrota soviética en Afganistán ha significado un duro golpe al futuro del socialismo en los países musulmanes y ha dado nuevas alas a las doc- trinas revolucionarias islámicas propagadas desde el Irán del Imán Jo- meini. L ingeniero Mohhammad Amin E «Munsif», jefe del comité políti- co del Ittehad-e Islami- Muyaheddin de Afganistán (Luchadores por la Unidad Islámica de Afganistán), sonríe abiertamente cuando comenta in- formalmente las dificultades que los 15 grupos afganos que luchan contra el go- bierno de Kabul y contra los rusos es- tán encontrando para formar un gobierno islámico. «Todavía hay muchas diferencias tri- bales y personales entre los dirigentes >afganos. Los afganos somos así. El peli- gro de una guerra tribal sigue existien- do, pero la lección de la guerra contra los soviéticos nos ha enseñado que si queremos ser independientes de las su- perpotencias tenemos que unirnos por encima de nuestras diferencias», afirma. Ocho grupos chiitas, con base en Irán, y siete grupos sunnitas, con base en Pa- kistán, conforman el amplio mosaico po- lítico de la oposición musulmana al gobierno socialista de Kabul, que ha es- tado rigiendo el país con ayuda de los soviéticos desde hace casi diez años. Sin embargo la presencia política de la URSS en Afganistán se remonta hasta la segunda guerra mundial. El rey de Af- ganistán, Muhammad Zaher Shah, man- tuvo ya unas estrechas relaciones con el poderoso país vecino hasta que en el año 1973 fuera derrocado por Sardar Mu- hammad Daud Jan. La implantación del socialismo en es- te país de poco más de 600.000 kilóme- tros cuadrados (100.000 metros cuadrados más que España) encontró serias dificultades tanto por sus tradi- ciones y religión musulmanas, como por las tensiones creadas por los Estados Unidos en su «guerra fría» contra la URSS justo en el momento en que los norteamericanos tenían que salir derro- tados del Vietnam y crecían los conflic- tos en los países controlados por el imperialismo occidental, el Irán del Sha y el Pakistán del general Zia. 38)

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internacional e Un producto de la colonización occidental Afganistán es, como ocurre en gran parte de los países asiáticos y africanos, un producto de la colonización occiden- tal. Sus fronteras han sido determinadas en gran parte por los conflictos que si- guieron al derrumbamiento del Imperio británico en la india y que terminó con la separación de Pakistán y posterior- mente de otros países tapón como Ban- gladesh. Incapaces de dominar a las rebeldes tribus afganas, los ingleses abaridonaron Kabul y las zoñas monta- ñosas hacia 1921, pero conservaron en su poder las regiones más cercanas al valle del'indo, especialmente la zona de Peshawat;, hoy en Pakistán y reivindica- da durante muchos años por los afganos que han hecho de esta ciudad pakistaní su cuartel general en la guerra contra el gobierno de Kabul y contra los rusos. Cada valle afgano es en realidad una pequeña república tribal que se ha ve- nido negando históricamente a se regi- da por ningún gobierno central, y donde sólo la religión islámica ha conseguido uniformar leyes y costumbres. El fracaso de la Unión Soviética en lle- var el socialismo a Afganistán con la ayuda de un ejército de 150.000 hom- bres, 15.000 de los cuales han encontra- do la muerte allí, puede compararse —salvando las distancias históricas— con la ocupación militar de España por Napoleón en 1802. En aquella ocasión, los guerrilleros españoles (los muyaidi- q 7 41 1 q.” sm ES Balghi, dirigiente afgana, en una rueda de prensa en Teherán, junto a otros dirigentes muyaidines nes de entonces) consiguieron sangrar al ejército imperial burgués hasta que acabó marchándose con el rabo entre las piernas. También en aquella ocasión los guerrilleros españoles tuvieron la ayu- da de potencias extranjeras como Gran Bretaña. Unidos ante el enemigo invasor, gue- rrilleros liberales como Martín «El Em- pecinado» coincidieron con los guerrilleros ultraconservadores, como Un dirigente afgano se dispone a rezar en la mezquita iraní de Isfahan. 34 el cura Merino. Cuando Napoleón aban- donó España, se reanudaron las luchas internas entre liberales y conservadores, cosa que también parece ahora inevita- ble en Afganistán. Guerra civil y de liberación nacional En la guerra de Afganistán han muer- to cerca de un millón y medio de afga- nos, lo que da una idea de la dureza de la contienda donde se han entremezcla- do circunstancias propias de una guerra civil y acciones precisas de una guerra de liberación nacional. Para Zahra Balgi, una dirigente chii- ta de Afganistán, la guerra ha supuesto un avance importante para la mujer af- gana «que ha tenido que realizar una gran actividad política y militar en el in- terio. Cuando su hermano luchaba, la mujer estaba a su lado para ayudarle a cargar las armas, y cuando el hombre caía, ella misma recogía su fusil y seguía disparando. En los campamentos de los muyaidines la mujer se ha encargado de todas las labores de infraestructura y de suministro de alimentos, ropas, etc., pa- ra que no les faltase de nada a los gue- rrilleros. «En la emigración —dice Balghi—, el papel de la mujer ha sido fundamental: en los campamentos de Irán, donde hay dos millones de afganos, en su mayoría mujeres y niños, las mujeres han comen- zado a estudiar y algunas de ellas han conseguido entrar incluso en la escue- la teológica de Mashad».

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Todos los dirigentes afganos, sunnitas o chiitas, coinciden en realzar el papel que ha tenido en la resistencia el Islam, hasta tal punto de que ninguno de ellos defiende ninguna otra salida política que no sea una República Islámica, co- mo ocurre en Irán, El temor de que gran parte de los tres millones de afganos emigrados a Pakistán pudieran estar in- fluenciados or la cultura norteamerica- na o por la CIA, es descartado categóricamente por los 15 grupos que se disputan ahora los 539 puestos de la Shura o Consejo islámico, donde desta- can sobre todo nombres como Ahmad Shah, probable primer ministro islámi- co de Afganistán; Gulbudin Heckmatiar, un religioso, descendiente de la familia del yerno de Mahoma (Muhammad), Alí —que dirige el Partido Islámico (Hezbi Islawi), de mayoría sunnita; Sebgatullah Moyaddadi, hasta hace poco portavoz de los afganos sunnitas, destituido poco después de que llegara a un acuerdo con los chiitas para darles 80 escaños de los 539 de la Shura; Mowlavi Muhammad nabi Muhammad, recién nombrado je- fe de la coalición sunnita en Pakistán; Abdorrasvi Sayyaf, portavoz de esta coa- lición; Seyyed Yassin Alemí, portavoz de la Coalición Islámica chiita con base en Irán; y Burhanudin Rabamni, jefe del Consejo Islámico y uno de los más des- tacados dirigentes sunnita. De la misma manera todos estos jefes afganos rechazan cualquier posibilidad de vuelta del rey Muhammad Zaher Shah, exiliado en Italia y al que culpan Caca dd Dos comandantes afganos con un religioso islámico al pie de una mezquita en Isfahan (Irán). de la mayoría de los males que provoca- ron la entrada de las tropas rusas en Af- ganistán. No a EEUU Uno de los aspectos más controverti- dos de la guerrilla afgana es el apoyo prestado, en armas y dinero, por los Es- tados Unidos en estos nueve años de guerra. Moalavi Abdul-Vajid, represen- tante del Movimiento Revolucionario, re- chaza que esto sea así: «¿Cómo es posible que aceptemos la ayuda de los EEUU en la guerra contra Rusia? Si hi- ciéramos tal cosa nos salvaríamos de los rusos para caer en las manos de los ame- ricanos, dejaríamos de ser revoluciona- rios y no podríamos ser considerados como luchadores de la Yihad Islámica (Guerra Santa). Los musulmanes no aceptamos ser manipulados por los nor- teamericanos, lo mismo que no hemos querido ser manejados por los rusos.» Moslavi Abdul Hayye, representente de otro grupo chiita, «Ansar Al-Mahdi» también está en contra de toda relación con los Estados Unidos: «La nación af- gana ha estado luchando los nueve últi- mos años para conseguir su independencia y no para terminar de una manera miserable. No podemos es- perar nada del mundo pagano. Es un error creer que la ayuda americana se funda en razones puramente humanita- rias. Cada ayuda de este tipo sirve a los norteamericanos para decir al mundo que los musulmanes están al lado de los EEUU en su lucha contra Rusia, pero no . es verdad», Angel Bustos BS

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HA Desde marzo de 1988, el régimen iraquí mantiene a la población kurda sumida en los horrores de la guerra química El pueblo kurdo resiste Iraq refuerza su política de genocidio del pueblo kurdo aprovechando el alto el fuego tras ocho años de guerra irano-iraquí. Desde septiembre pa- sado, un contingente de 60.000 soldados, encuadrados en tres divisiones de infantería y dos brigadas de fuerzas especiales, apoyados por carros de¡combate y aviación, han arrasado con gases venenosos y conforme a táoticas de «tierra quemada» centenares de aldeas y pueblos del Kurdis- tán iraquí. Deportar a todos los kurdos y arabizar este territorio para 1990 es el propósito del gobierno de Saddan Hussein. A actitud de la comunidad inter- l nacional y en especial de la ONU es de absoluta pasividad ante las nuevas hazañas bélicas de las tropas ira- quíes. Esta actitud, según denuncian de forma reiterada medios kurdos, respon- de a que la ONU no quiere poner en pe- ligro el acuerdo de alto el fuego entre Irán e Iraq, con sanciones a este último, y al hecho de que Iraq es el gendarme del imperialismo USA en la zona y que numerosos países —Francia, España, la URSS...— le han apoyado suministrán- dole armas, y financieramente. Un genocidio planificado Tan sólo organizaciones como Amnis- tía Internacional o la Media Luna Roja —Cruz Roja— han denunciado esta ma- tanza de civiles indefensos. Amnistía In- ternacional, en un informe hecho público el pasado mes de septiembre en el que confirmaba la utilización iraquí de armas químicas, aseguraba que «las matanzas de kurdos se inscriben en una política sistemática y deliberada de eli- minar un gran número de civiles» de di- cha etnia. Igualmente, la Media Luna Roja, que desde la ciudad turca de Hak- kari presta ayuda sanitaria a los miles de kurdos que huyen de la matanza sal- vando la frontera turca, ha confirmado y denunciado el uso de armas químicas sobre la base de haber encontrado en análisis practicados a los heridos restos de cianógeno mostaza y gas enervante. De la magnitud del magnicidio que es- tá llevando a cabo el gobierno de Bag- dad da idea el hecho de que tan sólo el bombardeo con gas mostaza llevado a cabo por los Mig de la aviación iraquí sobre la ciudad de Halabja, al noroeste de Iraq, acabó con la vida de 5.000 kur- dos y dejó 7.500 heridos. Y como Halab- ja han sido bombardeados sistemáticamente ciudades y pueblos como Piranshahr, Bazi, Derah, Marivan, Baneh, Paveh... hasta un total de 65 en 36 los mueve primeros meses del año pasado. Por otra parte, más de cien pueblos kurdos al noroeste de la provincia de Kirkuk han sido arrasados con bulldo- saldo de miles de civiles y guerrilleros muertos. La nación kurda lucha por su integridad Los kurdos, uno de los pueblos más antiguos del Asia Occidental, habitan te- rritorios repartidos entre Turquía, Iraq, Siria e Irán, con comunidades importan- tes en el Líbano y la Unión Soviética. Te- rritorios que, según el líder de la guerrilla kurda Jalad Talabani, «confor- man una nación dividida a la fuerza», la nación sin Estado más importante del mundo y cuya población, en la actuali- dad, es de más de 25 millones, de los Decenas de miles de civiles kurdos han muerto a causa de las bombas químicas lanzadas por la aviación iraquí durante la guerra entre Irak e Irán. zer y TNT y sus habitantes desplazados a la fuerza hacia el sur de Iraq o hacia Irán. A Turquía han huido entre 60.000 y 100.000 kurdos. Alrededor de 40.000 se encuentran sitiados por las tropas ira- quíes en la zona fronteriza, debido a que el ejército de Bagdad ha reforzado el control de los 350 kilómetros de fronte- ra con Turquía y a que, además, este país muestra poca disposición a recibirlos. Algo que se comprende fácilmente, da- do que el ejército de Ankara lleva años combatiendo a las guerrillas del Parti- do de los Obreros Kurdos (POK) con un cuales, seis viven dentro de las fronte- ras de Iraq y representan el 30% de la población iraquí. - Este pueblo, que habla una lengua in- doeuropea escrita desde el siglo VII y tiene su propia cultura, ha sufrido his- tóricamente persecución por parte de turcos, persas o árabes codiciosos de sus riquezas: pastos ayer, petróleo hoy. Y en los últimos 60 años, ora uno ora otro de los Estados en los que se halla reperti- do su territorio, les ha sometido a una política de asimilación forzosa, cuando no de exterminio, para liquidar sus as- piraciones de independencia.

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1) EX TURQUIA Distribución de la población kurda Sólo el carácter batallador, la férrea voluntad de resistencia de unos hombres y mujeres que bautizan a sus hijos con el nombre de «pesmergas», los comba- tientes que caminan delante de la muer- te, han hecho posible su supervivencia siempre amenazada. El movimiento nacionalista kurdo- iraquí nació a principios de 1920, cuan- do el jefe religioso Sheikh Mahmoud Al- Hajeed dirigió una insurrección arma- da contra la ocupación británica y el go- bierno colonial de Bagdad. A principios de los 30 hubo otra revuelta en el norte de Iraq dirigida por Mulla Mustafá Bar- zani, que continuó la lucha hasta que en 1975 Irán firmó el tratado de Argel con Iraq, por el cual el Sha dejaba de apo- yar a los kurdos iraquíes. Sin bases se- guras desde las que operar, fueron diezmados por las fuerzas iraquíes y la mayoría de los combatientes pesmergas se vieron obligados a refugiarse en Tur- quía. La coalición Unión Patriótica del Kur- distán, que encuadra al Partido Demo- crático del Kurdistán —heredero directo del mítico general Barzani— y al Parti- do Comunista de Iraq, recomienza nue- vamente la lucha guerrillera en 1980. El período 1980-1985 se caracteriza por una gran ampliación de las zonas con- , troladas por la guerrilla y la ruptura de conversaciones de paz entre Bagdad y la UPK. Esta coalición, según su secreta- rio general Jalad Talabani, cuenta en la actualidad con más de 10.000 comba- tientes que, con las armas en la mano, luchan para que se reconozca al pueblo kurdo el derecho a la autodetermina- ción. Los actuales pesmergas, que conside- ran la derrota de 1975 fruto de las acti- tudes localistas en que se mantenían dirigentes como Barzani, buscan ahora una estrategia común y la formación de un Frente Patriótico para todos los par- tidos kurdos de los cuatro Estados. «El Frente —dicen— deberá decidir la estra- tegia, y las comunidades kurdas de ca- da Estado, los aspectos de tipo táctico». Es precisamente a partir del «resur- gir» de la resistencia armada kurda en 1980 cuando el gobierno de Bagdad, pa- ra quien ver cumplidas las aspiraciones históricas de este pueblo supondría per- der una cuarta parte de su territorio, va a recrudecer sistemáticamente su polí- tica genocida. Si en el período que va de 1974 a 1979 ejecutó a 3.500 kurdos, des- de entonces ha asesinado a decenas de miles; más de 3.159 pueblos y doce pe- queñas ciudades han sido devastadas, ha deportado a más de 1,5 millones de kur- dos y los presos políticos de esta nacio- nalidad han ascendido a más de 40.000. Los «terroristas» de Saddan Hussein A lo largo de estos ocho años y en di- versas ocasiones, ha sido denunciado y demostrado por medios internacionales y por la ONU el uso por Iraq de armas químicas contra la población kurda. En todas y cada una de estas ocasiones, el gobierno de Saddan Hussein ha respon- dido negando la utilización iraquí de ar- mas químicas, e igualmente niega ahora su uso en la actual ofensiva desencade- nada tras la aceptación por Irán de la resolución 598 de cese el fuego de las Naciones Unidas. Afirman, además, que no tienen problemas con los kurdos, a quienes han «concedido todos sus dere- chos»; que «el conflicto militar es con los terroristas kurdos pro-iraníes». Acompañando a estas declaraciones, y para reforzarlas, el régimen de Saddan Hussein ofreció el pasado mes de sep- tiembre una amnistá a todos los «disi- dentes» kurdos, «tanto de dentro como de fuera de Iraq», excluyendo, eso sí, a los combatientes de la UPK, la gran ma- yoría de resistentes kurdos encarcela- dos. El gobierno de Iraq, al igual que la mayoría de los países que tienen movi- mientos revolucionarios operando den- tro de sus fronteras, etiqueta a los combatientes de la UPK como terrorista. Por su parte, la UPK instó a la pobla- ción kurda a rechazar la oferta de Sad- dan Hussein, calificándola junto a sus declaraciones de simple artimaña para acallar las críticas internacionales. En este sentido, en recientes declara- ciones, Jalad Talabani afirma que «no hay ni habrá aniquilación de la resisten- cia. Los que han huido no son pesmer- gas, sino civiles indefensos que no tenían más remedio que buscar refugio en Turquía para salvar sus vidas» y, por tanto, que «no habrá una paz duradera en la zona mientras no se tenga en cuen- ta al pueblo kurdo». Al mismo tiempo, instaba a la comunidad internacional a tomar medidas que supongan la supre- sión de todo suministro de armas a Iraq, así como de la exportación de sustancias químicas o materiales que puedan ser usados para fabricarlas. «Creemos —decía Talabani— que la cuestión kurda ha dejado de ser un asunto interno de los Estados en los que se reparte el pueblo del Kurdistán, pa- ra convertirse en un asunto internacio- nal... Los bombardeos químicos, que responden a una política de genocidio, suponen una violación de los derechos humanos y todos los países del mundo y la ONU tienen que responder a esta violación.» Jordi Rodamón 37

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Los trabajadores franceses rechazan la «paz social» Guerra Obrera en Francia «Antes, la idea que teníamos era la de agachar la cabeza hasta que pa- sara la tormenta. Ahora pasamos de una tormenta a otra. Llega un mo- mento en que se rompe.» Estas palabras, dichas en fechas recientes por un obrero siderúrgico, reflejan el ambiente cada vez más combativo de los trabajadores franceses. Las últimas luchas ocurridas en Francia mar- can el fin de la «paz social», que tantos esfuerzos le había costado conse- guir, a los sindicatos, patronal, y partidos reformistas años atrás. ACE cinco años se pidió a los H trabajadores que hicieran enor- mes sacrificios en nombre del empleo... Hoy esos trabajadores consta- tan que el desempleo sigue ahí y que las empresas y las clases dirigentes multi- plican sus beneficios. Y dicen ““basta”», decía el 8 de diciembre Lionel Stoleru, secretario de Estado para la Planifica- ción; resumiendo así la situación que se ha ido creando a lo largo de los últimos meses del año en Francia. Esos «enormes sacrificios» comenza- ron en 1983 bajo la «paz social» firma- da entre sindicatos y gobierno; pero sus antecedentes se remontan a 1981, cuan- do el entonces primer ministro socialis- ta Pierre Mouroy nacionaliza multitud de empresas, ante la grave crisis econó- mica que atraviesa el país. En años pos- teriores, la Asamblea Nacional aprobó la «Ley Programa Sobre el Desarrollo Económico-Social DOM», que autoriza- ba la congelación salarial por decreto y otras leyes contra las huelgas no auto- rizadas, la ocupación de fábricas por trabajadores afectados por las reconver- siones y a favor del trabajo eventual. De esta forma, con el apoyo total de parti- dos de la oposición y sindicatos, era co- mo el gobierno galo imponía la «paz social» a los trabajadores. Así, con el desarrollo del trabajo even- tual, un promedio de 4 millones de tra- Los trabajadores del sector público de París se sumaron a la 38 bajadores pasaron al paro cada año. Solamente entre 1986-87 este número su- bió un 20% y actualmente uno de cada cinco trabajadores tiene un empleo even- tual. Por otro lado, fue tal la impunidad que la «Ley... DOM» proporcionó a los empresarios, que hizo aumentar la pre- cariedad. En 1987, unos 2,5 millones de personas vivían con menos del 50% del salario mínimo interprofesional —SMI— (5.200 francos) y un millón con menos del 40%. A mediados de 1988, cerca de 500.000 personas no tenían derecho a la SS y más de 1 millón no percibían sub- sidio de desempleo. Esta situación de pobreza y miseria hizo que surgieran los primeros sínto- mas de rechazo a las llamadas del go- bierno de «apretarse el cinturón», Los parados fueron los primeros que sintie- ron que tanto esfuerzos como repartos no se hacían equitativamente, y comen- zaron a surgir las primeras asociaciones de parados. En la actualidad, existen más de 250 en toda Francia, que vienen manteniendo constantes luchas para ob- tener derecho a la SS, al transporte gra- tuito y para que no les corten el agua, la luz y el teléfono. Duro golpe a la «paz social» Sin embargo, fue a raíz de las luchas desatadas a finales de 1986 por los fe- rroviarios y estudiantes en estrecha so- lidaridad, cuando se dan los primeros E uelga. pasos en las nuevas formas de lucha y organización en Francia: se impulsan las coordinadoras y las asambleas dirigidas por éstas, al margen de los sindicatos tradicionales. De esta forma, se provo- can muchos quebraderos de cabeza al gobierno, que no sabe cómo se desarro- llan las huelgas, al no contar con la in- formación que les podrían proporcionar los sindicatos. Así, cuando comienza una huelga en el sector industrial, la lucha se extiende por todos los talleres y fá- bricas; y el gobierno ve, impotente, có- mo las movilizaciones obreras van en aumento hasta llegar a la total paraliza- ción de toda esa rama de la producción e incluso alcanza a otras. Las primeras luchas radicales e inde- pendientes del pasado año las protago- nizaron los obreros de SNECMA (fábrica de motores de aviación), que a finales de 1987 vieron impotentes cómo 780 com- pañeros iban a la calle afectados por la reconversión. De aquella, no tenían ex- periencia de lucha, pero tampoco esta- ban influenciados por los sindicatos y partidos reformistas. De 3 a 5 años lle- vaban de antigúedad en la empresa, te- nían salarios muy bajos y contratos de duración limitada. A principios de febrero, fueron a la huelga exigiendo un aumento salarial de 1.500 francos y para conseguirlos se vie- ron obligados a extender su lucha, ya que de aquélla se enfrentaban a la in- transigencia del gobierno y la patronal, que estaban empeñados en mantener, sin aflojarla, la política de bloqueo de salarios. Se organizaron en coordinado- ra, y en asamblea decidían las acciones a realizar. Durante las 10 semanas que duró el conflicto paralizaron Peugeot, Dassault (fábrica de armamento de guerra), So- chata, Hispano, Citroén..., encontrando una gran solidaridad entre los trabaja- dores de estas fábricas. En Citroén (que estaba considerada como la más difícil de parar de toda Francia) se tuvieron que enfrentar a los sindicatos, que inten- taron boicotear su lucha e hicieron to- do lo posible para que no parasen. El 28 de abril, conseguido ya el aumento sa- larial y otras reivindicaciones, publica- ban una octavilla donde relataban la entrada en Citroén y decían que «la huel- ga sirvió para desenmascarar a los sin- dicatos y la política del PCF». Los obreros de la siderúrgica «Saint Etienne», de esa misma localidad, co- menzaron en abril sus luchas contra la reconversión que afecta a 370 obreros de la fábrica. A medida que ha ido trans- curriendo el tiempo, su lucha ha ido co- brando mayor radicalidad. El 29 de

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e “pi septiembre se manifestaban frente a la Prefectura de Policía cuando ésta empe- zó a agredirles. Inmediatamente conta- ron con la solidaridad de todo el sector siderúrgico de la zona de Loire, donde todas las empresas están afectadas de reconversión, y que acudieron enarbo- lando barras de hierro. Los enfrenta- mientos con la policía, ese día, se convirtieron en una batalla campal, re- sultando heridos varios policías, entre ellos el comisario al mando. Pero la sorpresa para la administra- ción gala la daba el potente movimien- to de las enfermeras de la Isla de Francia. A principios de octubre, enfer- meras diplomadas del Estado, del sec- tor privado, de urgencia, de los psiquiátricos, de las escuelas, etc., se agruparon en una coordinadora y for- maron un comité de 20 a 30 personas; el cual, a finales de octubre, convocó una manifestación a la que acudieron más de 100.000 personas; los sindicatos también convocaron otra el mismo día a la que acudieron 15.000. Ante el fracaso cose- chado por estos últimos, intentaron po- nerse a la cabeza de la primera con sus pancartas y consignas, pero fueron ex- pulsados, «porque encontramos a los sindicatos ineficaces. Hace 18 meses, du- rante la manifestación de las enferme- ras anestesistas, los sindicatos se dedicaron a boicotearlas», dice una en- fermera, miembro de la coordinadora PANA ¿a MEA Mis de cien mil enfermeras salieron a la calle en señal de protesta en París. ALMA IOINAURIH r MOJAYIE del hospital de San Antoine. Días más tarde, el gobierno se ve obligado a ceder en la casi totalidad de las reivindicacio- nes salariales de las enfermeras. Contra la política económica Paralelamente a las movilizaciones de las enfermeras, todo el sector público sa- le, durante el último trimestre del pasa- do año, a la calle; demandaba subida salarial de 1.000 a 2.000 francos, que es lo que los obreros consideran que han perdido de poder adquisitivo en cinco años, y rechazaba la política económi- ca de la Administración. El Gobierno socialista de Rocard es- tá muy preocupado por lo que llama «guerrilla» de los trabajadores, los cua- les no dudan en utilizar la violencia cuando la patronal y los gendarmes pre- tenden intimidarlos. Tal fue el caso de los mineros concentrados en París a fi- ñales del año pasado, que protagoniza- ron duros enfrentamientos con la policía, o los de Didier y Massey, que se enfrentaron a un matón del empresario cuando éste realizó disparos de escope- ta contra ellos. También hay un creciente rechazo contra los métodos de explotación más brutales, que últimamente pretenden imponer los capitalistas; el ejemplo más ilustrativo sucedió en la fábrica CIA- PEM, del grupo Thomson. Esta fábrica funcionaba según el modelo japonés, lo que garantizó a la empresa 15 años sin huelgas. Sin embargo, desde el 18 de oc- tubre hasta el 16 de noviembre, la fábri- ca se paralizó totalmente, ya que los sueldos de su obreros estaban por deba- jo del SMIL. Pero la huelga que más quebraderos de cabeza ha dado al gobierno galo fue la de los transportes públicos de prin- cipios de diciembre, la cual obligó a sa- car a la calle a los militares, ante la demanda ciudadana del transporte y con el claro propósito de romper dicha huelga. Esto finalizó cuando los sindi- catos CFDT y Force Ouvriére, entre otros, pactaron con la empresa y a es- paldas de los trabajadores un aumento de 400 francos, cuando los obreros soli- citaban 1.000, De «charanga e injurias» calificaron los obreros las palabras de los dirigen- tes sindicales, cuando éstos pretendie- ron presentar ante la Asamblea General el pacto firmado como una gran victo- ria. Actualmente nada está decidido, ya que en numerosos talleres hay obreros no sindicados que están esperando que se aclare la confusión para tomar el re- levo de los sindicatos y juntarse con el movimiento que se está gestando en la empresa de los ferrocarriles franceses, SNCF. Daniel Huertas 39

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«La libertad de prensa es la propiedad»: Louis Mollé, editor del Washington Daily News La información, en manos del capital EnyJos últimos años, han sido muchos los periódicos y revistas peque- ñas absorbidos por los grandes de la prensa española. Esta concentración está jalonada de rencillas y puñaladas al más puro estilo capitalista. Ade- más, el Estado la facilita con medidas económicas, políticas y legislati- vas que dejan al descubierto la tan constitucional y democrática «libertad de información». Mientras tanto, grandes grupos extranjeros de la infor- mación empiezan a invertir en los medios de nuestro país. N octubre del año pasado, el E Grupo Bilbao Editorial y el fran- cés de Robert Hersant mantu- vieron una pugna por la compra de la editorial EDICA, que se saldó a favor del primero, pero con un proceso judicial iniciado por el grupo galo, al romperse con éste el contraro realizado hace dos años por EDICA. Tras la absorción de es- ta editorial, el Grupo Bilbao Editorial, que edita entre otros los diarios «El Co- rreo Español» y «El Diario Vasco», se ha convertido en el primer editor de la prensa escrita en España, pasando a su propiedad los diarios «Ya», «Hoy», etc., y la Agencia Logos. El ajetreado movimiento de capitales y absorciones, del que lo anterior es só- lo una muestra, no es nada nuevo. En realidad, el sector de la comunicación española hace ya tiempo que inició el proceso de concentración de todas sus ramas y, en la actualidad, sus tres cuar- tas partes son propiedad de 33 grandes empresas. Los poderosos al timón Fue a partir de 1982 cuando el Esta- do quedó en inmejorable posición para ejercer el control en el proceso de fusio- nes y para quitar de enmedio a los pe- queños y medianos editores, facilitando la expansión de los más fuertes. Esta po- lítica fue potenciada al máximo por el PSOE, en estrecha consonancia con los deseos de los grandes grupos financie- ros. Así, las mayores empresas de la pren- sa española, como PRISA, ZETA, el Gru- po 16, Prensa Española, el Grupo: Montiel, etc., han ido acaparando la ma- yor parte del mercado, siempre muy es- trechamente ligados a la gran banca y al Estado. El más importante de estos grupos es PRISA, editor de «El País» y propietario del grupo editorial Timón, formado por las editoriales Santillana, Alfaguara, Taurus... la radio El País y varias revis- tas semanales. También controla el 71,20 por 100 de la cadena de radios SER, des- pués de su última ampliación de capi- tal realizada en 1986. Este grupo es, además, el más mimado —con diferencia— con las subvenciones del Estado. Sus ambiciones están también dirigi- das al mercado internaciona, y partici- pa en el llamado «Proyecto Continental» para la creación de un diario único euro- peo escrito en inglés que se vendería, in- cluso, en los EE.UU. Recientemente se ha hecho con una tercera parte de las ac- ciones del grupo «Estructura», donde el francés «Expansion» es accionista ma- yoritario. Otro grupo de los más fuertes es ZE- TA, que controla cuatro diarios, catorce revistas, una agencia de prensa y una editorial de libros. Factura unos 30.000 millones cada año y proyecta meterse en la TV privada junto al grupo de Antena-3, en el que tiene un buen paque- te de acciones. El alineamiento de todos estos grupos editoriales con el poder —cada uno a su manera— es una constante que tiene sus raíces en los tiempos del franquismo y sus «pro-hombres». Por esta razón, no es extraño que el índice de lectura de pren- sa en España sea uno de los más bajos del mundo industrializado: 80 lectores por cada 1.000 habitantes, según estu- dios realizados por la UNESCO a fina- les de 1988. De hecho, aunque a principios de los 80 la casi totalidad de los «Medios de Comunicación Social del Movimiento» fueron privatizados, el Estado sigue con- servando el control absoluto en RTVE y la Agencia EFE. Precisamente, a través de esta agencia informativa el gobierno - distribuye las noticias que le interese que los medios de comunicación difun- dan. En cuanto a RTVE —una de las diez empresas españolas con más beneficios en 1988, que aumentarán incluso, tras la fusión de RNE y RCE— basta decir que el gobierno impone ahí directamente sus criterios informativos. El Estado como revisor El bajo índice de lectura —del que no existen expectativas de que vaya a cre- cer significativamente— hace casi impo- sible de comprender las palabras de

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algunos expertos comunicólogos, los cuales a principios de diciembre decían que existen «datos optimistas respecto a la supervivencia del periodismo apo- yado en una buena situación eco- nómica», Como ocurre con otras «bonanzas eco- nómicas», todo el optimismo está basa- do en factores que, aunque nada tienen que ver con un aumento de ventas de ejemplares, significan sustanciosas in- yecciones de dinero. El principal de estos factores es el de las"subvenciones que todos los años con- cede el Estade a la prensa y que, entre otras ventajas, le sirven a aquél para ejercer el control político de las publi- caciones favorecidas. Por supuesto, los diarios y revistas. que no se someten a este control —caso de «Egin» o «Area Crítica», por citar dos de los más conocidos— están excluidos de cual- quier apoyo económico, En estos casos también el gobierno se ocupa de que ta- les publicaciones no consigan ningún ti- po de crédito bancario; tal fue la causa de la desaparición del diario «Libera- ción». Las subvenciones del Estado se empe- zaron a regular con una Ley del 2 de agosto de 1984 y un Real Decreto del 14 de noviembre de ese mismo año. Me- diante esta legislación se concedían ayu- das al papel prensa español y sustanciosas tajadas por la publicidad institucional. Las ayudas fueron, en los presupuestos de 1988, de 3 pesetas por ejemplar para las tiradas que van del 0 a los 5.000 ejemplares, y de 30 céntimos a los que editan de 50.000 en adelante. Además, el Estado pagó cada kilo de pa- pel empleado a 6,10 pesetas, y 10 por ca- da ejemplar difundido en el extranjero. Otras importantes ayudas son los préstamos a bajo interés que ofrece el Estado para la modernización y amplia- ción de los centros de trabajo, que en 1987 alcanzaron la suma de 2.500 millo- nes de pesetas; o los 5.000 millones que adeudan los diarios al Tesoro Público Poo LOS PADRINOS DE LA PRENSA OCCIDENTAL 4 agencias de prensa (UPI, API —norteamericanas—, REUTER —inglesa— y FRANCE PRESS) difunden el 90% de la información mundial. Los grupos de comunicación Gannet Corporation, Expansion, Axel Sprin- ger, Maxwell Comunication, Hachette, Bertelsman, Fininverst, Socpres- se y News Corporation controlan la casi totalidad de los medios de comunicación del mundo capitalista. Rupert Murdoch posee los estudios de la 20th Centuri Fox, Triangle Pu- blication, 7 emisoras de TV —una de ellas la 4.2 mayor de los EE.UU.—, una red de distribución por satélite de la Fox, 9 de las 16 cadenas del satélite europeo «Astra», la mayor editorial británica, William Collins, y decenas de publicaciones entre las que están «The Times», «The Sun- day Times», etc. El italiano Silvio Berlusconi controla, a través de su grupo Fininverst, las tres cadenas de TV privadas más importantes de Italia, con el 40 por 100 de la audiencia. También tiene un importante peso en el sector edito- rial, la prensa diaria, en espectáculos y en el cine. En la RFA participa en Tele-5; en Canadá posee el 20 por 100 de TV Multilingual, etc. Hachette, primer grupo francés, es ya el número 3 del mundo editorial y el 1? de las revistas tras la adquisición de dos grandes empresas de EE.UU. Edita, entre otras revistas, «Elle», con 3,6 millones de ejemplares de tirada y distribuida en 13 países. Gannet Corporation, propiedad de Allen H. Neuharth, es el primer hol- ding de prensa de EE.UU.: 92 diarios, 10 estaciones de TV y 16 de radio. Tiene 28.000 empleados y, en 1986, obtuvo unos ingresos de 240.000 mi- llones de pesetas. La falta de subvenciones y créditos provocó sin que la Administración se preocupe demasiado por ello. Entrada a saco de las multinacionales Para permitir la entrada de capital fo- ráneo, el Estado flexibilizó la Ley de In- versiones Extranjeras, con la que se dejó muy claro que se puede invertir en la prensa española sin trabas; de todas for- mas, en los casos en los que la partici- pación extranjera sobrepasa el 50 por 100, el inversor tendrá que recibir una autorización de la Administración. De los grupos que más recientemen- te han penetrado en la prensa española destacan el alemán Bertelsman, prime- ra sociedad editora europea; este grupo IDE e, la desaparición de Liberación. controla, a través de G-J España, revis- tas como «GEO», «DUNIA», «Ser Pa- dres» y «Muy Interesante», entre otras. Por otro lado, tiene grandes inversiones en la editorial Plaza y Janés, que inte- gra la editorial Urbis (fascículos) y Cír- culo de Lectores. El francés Hachette —propietario del diario «Paris Match»— ha desembolsa- do en la compra de la editorial SALVAT 7.000 millones de pesetas. Controla, a través de la sociedad EDUCA, la princi- pal revista de TV, «Teleprograma», que vende 800.000 ejemplares, así como va- rias revistas relacionadas con la temá- tica de la mujer y el «corazón». Por su parte, el grupo italiano Monda- dori —de Carlo Benedetti— ha adquiri- do algo más de la mitad de las acciones de la editorial Grijalbo, y sigue en la pugna con otros potentes grupos espa- ñoles y extranjeros por el control de otras empresas editoras pequeñas y me- dianas. Ñ Las facilidades para la inversión, jun- to con la existencia de un mercado po- tencial de 300 millones de lectores —contando con la extensión del merca- do a América Latina— han hecho atrac- tivo el mundo editorial español para los inversores extranjeros. En el peor de los casos, a falta de lectores, conseguirán al menos parte del dinero de las subvencio- nes del Estado, que éste a su vez extrae a través de los impuestos. Tener una prensa falaz y servil con los poderosos cuesta bastante a todos los ciudadanos. Pero, como se ve, no todo el mundo sale perdiendo. Antón Carballo 41

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— revista de lo l 2 prensa o a HE E A Basta ya de llorar, alcemos la cabeza La ASTI en Luth eiste desde 1973. En 15 años, miles de per- sonas han acudido a los servicios permanente y han luchado con la asociación. Y sin embargo, la ASTI no es un servicio social de la alcaldía ni de la jefatura. Somos gente del Pueblo. Como vosotros, somos víctimas del racismo, del paro, del aislamiento, de los alquileres abusivos, de la droga, de la repre- sión, plotados en el trabajo. Peró hemos dejado de lamen- tarnos: para cambiar las cosas, hemos decidido agruparnos y luchar. La asociatión está abierta a to- das y todos! inmigrantes y fran- ceses, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, decididos a luchar pa- ra vivir libres con nuestras dife- rencias. Nuestra miseria no nos aver- gúenza. Nos subleva. son nues- tros padres, somos nosotros quienes construimos las vivien- das, las carreteras, los cohes, las máquinas. Somos nosotros quie- nes nos llevamos la basura. No- sotros, que pagamos al Estado con nuestros impuestos. Median- te nuestro trabajo, hemos gana- do mil veces más el derecho a vivir libres y en paz aquí, que mi- les de explotadores y de parási- tos que conducen al país a la bancarrota. Juntos, inmigrantes y france- ses, en vez de zurrarnos, nos echamos una mano. Los inmigrantes ayudan a re- chazar nuestra sociedad supues- tamente civilizada que siembra el terror, destruye las tradiciones culturales y provoca el hambre en las antiguas colonias. Los franceses ayudan a criti car el supuesto progreso capita- lista del peligro nuclear, de los desbarajustes de la sociedad de consumo, de las masacres de los jóvenes con la droga, de la des- trucción del medio ambiente. Juntos, nos unimos con los pueblos palestino y azanio. Son héroes de la lucha contra el ra- cismo y el fascismo. Sí, tenemos confianza en los oprimidos. sabemos que tras las dificultades hay siempre una se- milla de dignidad que no pide si- no brotar. Desde hace 15 años con la AS- TI y desde hace 5 años con la AH- GE (Asociación Humanitaria Gennevilloise de Educación), he- * mos llevado a cabo y ganado mu- chos combates: —Realojamiento de Familias ex- pulsadas de sus viviendas. —Regularización de extranjeros con resguardos, tarjetas de re- sidencia y de trabajo, certifica- do de alojamiento. —Respeto de los derechos a la vi- vienda, subsidios familiares, 42 ayuda medica, seguridad su- cial para numerosas familias. —Mantenimiento en Francia de varias personas sometidas a la expulsión —Detensa ante la justicia, res- puesta a los abusos y brutali- dades policiales, apoyo moral y material a los presos, —Prevención y reinserción de los toxicómanos —Expulsión de nuestra ciudad de los fascistas de Le Pen ve- nidos a insultarnos. —Respuesta a los asesinatos de jóvenes en las ciudades. —Creación del periódico «Jeu- nes en Luth»; películas, deba- tes, reuniones abiertas, fiestas... Cuando se está solo, la moral baja. Se hunde uno en la m.... Dis- cutimos entre nosotros. Con la ASIT, se actúa. La mo- ral vuelve a subir. Combatimos a los verdaderos responsables, cambiamos nuestra mentalidad y la esperanza renace. (...) («ASTI en Luth». Asociación de Solidaridad con los Trabajado- res Inmigrados. 41, Bd. Beau- marchais. Cité du Luth. 92230 GENNEVILLIERS, Francia). Aborto: aquí, hoy Desde la entrada en vigor de la Ley despenalizadora del aborto, en julio de 1985, han sido prac- ticados 33.658 abortos legales, según un informe que el Gobier- no ha enviado a las Cortes en el pasado mes de octubre. En 1985 se realizaron nueve interrupcio- nes de embarazo; en 1986 cuatro- cientas once; en 1987, la cifra se elevó a diecisiete mil y en lo que va de año asicende a dieciséis mil abortos. (...) Otras estimaciones, como las de los colectivos feministas, al- gunos diarios como «El País» y el Hospital de Móstoles, asegu- ran que se realizan más de 150.000 abortos al año. De ellos 30.000 se practicaron en el ex- tranjero; más de 60.000 en clíni- cas privadas; unos 2.000 en la sanidad pública, de éstos el 17 por 100 por razones de SIDA; y el resto, unos 50.000, siguen sien- do abortos clandestinos o case- ros realizados, en algunos casos, con métodos tradicionales. (...) Según los datos oficiales hay doce centros privados legalmen- te autorizados para. practicar abortos en los tres casos recogi- dos por la Ley —malformación del feto, violación y peligro para la salud física y psíquica de la madre—, pero funcionan algunos más sin haberse acogido a la le- galización. (...) Sin embargo, los que sí se encuentran con nume- rosas dificultades son los hospi- tales públicos acreditados para realizar abortos. Por un lado, rio poseen recursos materiales ni: humanos, y por otro, los médicos que practican abortos son trata- dos como la peste por el resto de sus compañeros. Á este respecto, un ginecólogo del Hospital Gene- ral de Móstoles —el cual se nie- ga a revelar su nombre por miedo a represalias— denuncia que la Ley. de Objeción de Con- ciencia es pésima: «No sólo per- mite objetar al que practica el aborto, también a enfermeras, anestesistas, internistas, limpia- doras, auxiliares... sin relación alguna con el aborto. Es inadmi- sible». (...) Bastantes de estos ob- jetores, en sus clínicas privadas, efectúan abortos por más de dos- cientas mil pesetas. (...) La realidad sigue siendo que miles de mujeres inician cada año una peregrinación a otros pases, con las cargas económicas y emocionales que supone, don- de poder ejercer un derecho ve- tado en España y reconocido en otros países: derecho de cada mujer a decidir sobre su cuerpo y asumir libremente la responsa- bilidad de su decisión. («La Mujer Feminista», n? 26, diciembre 88) Construyendo una nueva Habana «Por toda la Habana casi no existe una calle donde no haya una microbrigada trabajando en Una construcción, ya sea cons- truyendo un centro infantil, un policlínico, una casa-consulta pa- ra un médico de la familia, un edificio de apartamentos, o un nuevo hospital o reparando un teatro o renovando un hotel», ex- plicó David Deutschmann deseri- biendo lo que vio durante su estadía de dos meses en La Ha- bana a principios de año. Deuts- chmann es el editor del libro «Che Guevara and The Cuban Re- volution». (...) Durante su estadía tuvo la oportunidad de trabajar en va- rios de los cientos de brigadas de trabajo voluntario, llamados mi- crobrigadas, que laboran toda La Habana. Las mocrobrigadas están en el propio centro de un cambio más amplio que se está realizando dentro de la revolución. Este pro- ceso, que los cubanos llaman el proceso de rectificación, fue ini- ciado en 1986 por el Partido Co- munista de Cuba respondiendo a una creciente convicción de la dirección del Partido de que es- taba cometiendo algunos errores políticos serios, (..) Una cuestión central para poner nuevamente a la revolu- ción en el camino correcto ha si- do regresara la organización de las brigadas de trabajo volunta- rio, que son una forma de acción revolucionaria de masas. Comen- zando en La Habana, las micro- brigadas están trabajando en cientos de: proyectos de cons- trucción, «Las microbrigadas son en realidad un movimiento de ma- sas», dijo Deirtschmanmn, «dirigi- do por el Partido Comunista de Cuba y la Unión de Jóvenes Co- munistas. Actualmente, están trabajando más de 30.000 perso- nas a tiempo completo en más de 1.500 contrucciones por toda la capital. Los miembros: de las bril gadas se ofrecieron como volun- tarios y han dejado sus empleos regulares para trabajar en estos proyectos. (...) » Además de los 30.000 brigadis- tas a tiempo completo, también - hay cientos de miles en La Haba- na que trabajan en las microbri- gadas durante: la semana después de su jornada laboral o durante el fin de semana y hay algunos que lo hacen todas las semánas», agregó. «El año pasado 400 mil cuba- . hos recibieron certificados por completar por los. menos 40 ho- ras de trabajo voluntario, Esto, a pesar de que la campaña comen- zó hacia isales de año». (..) «Organizar el trabajo vo- luntario como movimiento de Masas es una cuestión política, una cuestión de perspectiva de clase. Es así como lo plantea la dirección cubana. Cambia la ac- titud del pueblo con respecto al trabajo, especialmente con res- pecto al trabajo manual que mu- chos cubanos todavía tienden a ver con desprecio. Educa al pue- blo a buscar soluciones colecti- vas, no individuales, para los problemas sociales. Es parte del desarrollo de la conciencia co- munista«, dijo. (...)

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rey pa le MA ue” Deutschmann explicó por que tantos esfuerzos de las microbri- gadas se dedicaban a la vivien- da. «Existen dos prioridades de construcción para el movimien- to de las microbrigadas. Una de ellas es resolver la tremenda es- casez de vivienda que existe en la Habana y reemplaza las vi- viendas decrépitas. El presiden- te Fidel Castro, en un discurso que dio el año pasado, calculó que había 70 mil viviendas apun- taladas en'La Habana, Este pro- blema ha existido por años. Así quésestán construyendo edificios de apartamentos grandes y pe- queños para cubrir esta necesi- dad apremiante». En 1988 se construirán 10.000 unidades de vivienda, o sea, el doble del número, que se constru- yeron el año anterior+La meta es construir 250 mil viviendas nue- vas y reparar otras 250 mil para el año 2000. «La segunda prioridad de las microbrigadas es su trabajo en las obras sociales. En 1988, la meta es de construir otros 50 a 55 centros de cuidado infantil en La Habana, 20 policlínicos y ter- minar la construcción de 24 es- cuelas para niños con necesidades especiales, 28 pana- derías y 600 casas-consulta para el médico de la familia. El año pasado las microbriga- das completaron 54 centros in- fantiles, 613 casas-consulta, 3 salas de video, 3 dormitorios es- tudiantiles, 2 escuelas secunda- rias, 4 supermercados, 12 gimnasios, una sala de hospital de 200 camas, una escuela de en- fermería, un orfanato, 18 talleres para emplear a 600 incapacita- dos, dormitorios para la Escue- la Nacional de Arte y una planta para producir maquinaria y al- macenar materiales para las mi- crobrigadas Y aquí no termina la lista de proyectos de obras sociales. Las microbrigadas también están trabajando en un gran centro na- ciones de exposiciones en las afueras de La Habana, están ex- pandiendo varios de los princi- pales hospitales, instalaciones deportivas, escuelas, teatros y tiendas. Y existen planes para ampliar sus labores aún más. (...) Una medida que se ha tomado ha sido establecer lo que llaman «contingentes», lo que en reali- dad son microbrigadas a gran es- cala. Estas encaran proyectos especiales. Por ejemplo, un con- tingente —en unos meses— com- pletó un proyecto de carretera principal que había estado bajo construcción durante años. Otro contingente se inició el 5 de abril y consistía de mil perso- nas. Esto se vio como algo muy importante porque estaba con- formado totalmente por mujeres. Este contingente en particular, estará trabajando en fábricas que producen material de cons- trucción. Han utilizado el con- cepto de la microbrigada —ésta en realidad es una macrobrigada— para poder su- perar el problema de la falta de materiales de construcción. Es el mismo concepto de que la gente dependa en su propio esfuerzo colectivo para resolver un pro- blema y no en un plan mágico. (...) No es poco común que la gen- te trabaje jorandas de 10 horas en estas construcciones y a veces hasta 12 ó 14 horas. Este ha sido el problema en algunas micro- brigadas. Le han tenido que de- cir a la gente que deje de trabajar y se vaya a casa. Esto sucede por- que el movimiento genera entu- siasmo y el impulso de completar algo de utilidad so- cial. Uno puede ver como esta di- námica cobra fuerza. (...) Le pregunté a Deutschmann cómo describen su experiencia los hombres y mujeres cubanos con los que él trabajó. «Ellos mismos dicen que sus vidas cam- biaron por completo. Hoy día tie- nen una perspectiva de la revolución distinta a la que te- nían cuando empezaron a traba- jar en las microbrigadas. (... Deutschmann describió unas microbrigadas de la editorial Jo- sé Martí que acababa de comen- zar. Están construyendo edificios de apartamentos de cin- co pisos. (... director de la editorial José Marti, también era parte de la microbrigada, «laborando co- mo cualquier otro brigadista». Esto no es poco común, dijo. Yo estuve en otra microbrigada en dos ocasiones. En ambas uno de los viceministros del ministerio de gobierno de donde venía la brigada, estaba trabajando en la construcción. Nadie le dio mu- cha importancia. Parecía la cosa más natural que él estuviera allí Fidel ha hablado sobre la cons- trucción de una nueva Habana. Esto es algo que discuten los par- ticipantes de las microbrigadas y que tienen confianza de que lo llevarán a cabo. Visualizan que en los próximos 5 ó 10 años, las microbrigadas y el trabajo vo- luntario van a transformar La Habana. Para el desarrollo de La Habana no están contando con que lo haga un ministerio o un plan de 50 años. Ellos lo van a realizar ahora y por su propia cuenta. Las microbrigadas de La Habana son sólo la primera eta- pa de un esfuerzo nacional. Co- menzando este año, el movimiento se extenderá cada vez más a otras partes del país. (...) («Perspectiva Mundial», por Susan La Mont. Julio-agosto 1988) La revista de la izquierda SUSCRIBETE Y APOYA A TU REVISTA Ahora sale cada dos meses Nombre y apellidos Calle Localidad Formas de Pago: BOLETIN DE SUSCRIPCION Distrito. Postal Precio de la suscripción (12 números): Estado español: 2.500 Ptas. Extranjero: 3.500 Ptas. num Provincia Pass Precio de la suscripción (6 números): Estado español: 1.500 Ptas. Teletono Enviando talón nominativo o giro postal a AREA CRITICA. Apartado de correos 18.085, 28080 Madrid

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Las conversaciones de Argel vistas desde los países catalanes Los contactos que están tenien- do lugar en Argel entre el Esta- do español y ETA están creando en Paises Catalanes posiciones muy diferentes. Por un lado es- tán los conformistas «astutos» que esperan sacar algo en limpio. Pontotro, un sector que mira con prevención y desconfianza lo que allí acaece. No se puede olvidar que en nuestra nación se han he- cho públicas críticas, bastante durás, al,¡programa KAS por su naturaleza democrático- burguesa y autonomista (recor- demos la famosa carta de algu- nos presos tras el desgraciado asunto de Hipercor) en diversas publicaciones comunistas e inde- pendentistas. Y está el tema de las-los pre- sos. Parece que Eta sólo va a tra- tar de sacar a sus presos ignorando al resto, lo cual es con- tradictorio con los esfuerzos he- chos siempre por los dirigentes de HB para que en los PPCC se vote su candidatura. Y lo mismo debe hacerse extensivo a las-los presos de las otras naciones. Para entender el significado profundo de los de Argel hay que analizar un aspecto esencial, ol- vidado siempre pro los «exper- tos» en esta cuestión. Me refieron a la crisis parcial en de- sarrollo de la democracia bur- guesa española, que afecta a algunos de sus más importantes instrumentos, en especial la constitución, autonomías, parlamento-elecciones, bandera, policías y gobierno P”SO”E. Es- ta ya originó las grandes movili- zaciones de 1987, que son, hasta el presente, la más crítica coyun- tura sufrida por el sistema de dictadura burguesa instaurado con la constitución de 1978. La luz roja de peligro se ha en- cendido ya en las cabezas de los más astutos políticos de la bur- guesía, lo que les ha llevado a maniobras tan aparatosas y, to- do hay que decirlo, tan poco efi- caces como el 14-D. En una situación así al capital financiero español le interesa fortalecer las instituciones, ga- nar credibilidad e integrar a aquellos sectores populares sus- ceptibles de ser integrados por su posición intermedia y va- cilante. Y, curiosamente, mientras en las cinco naciones del Estado es- pañol las masas se han ido dis- tanciando de las instituciones y pasando a la insurgencia en la calle, a menudo muy violenta, to- dos los defensores de la alterna- tiva KAS se han ido aproximando más y más a dichas instituciones, jurando la constitución, adoptan- do una posición respetuosa an- te la bandera española, tomando muy en serio el poco efectivo tin- glado al que se llama «parlamen- to europeo», declarándose a favor de un estatuto de autono- mía «reformado», poniendo a punto una interpretación jurídico-formal del derecho de autodeterminación que le quita a este todo el hierro y lo convier- te en una astuta coartada para perpetuar la preponderancia es- pañola, controlando las moviliza- ciones en la calle, etc. Así las cosas, la burguesía es- pañola está politicamente intere- sada en atraer a la aceptación de las instituciones a quienes en Euskadi parecía que se dispo- nian a existir fuera de ellas y a no cejar en la lucha hasta la vic- toria de clase y nacional final. Pues, además, tras ellos entrarán en el redíl todos los que han es- tado estos años reivindicando la «ruptura democrática», o sea, otra forma de democracia (bur- guesa) «verdadera», aunque nun- ca explicaron para quien debía ser verdadera, si para los ban- queros o para los obreros. A cambio ¿qué está dispuesta a conceder la burguesía? Alguna reformilla de las «leyes funda- mentales», que sólo puede servir para prestigiar éstas en un mo- mento en que su credibilidad en- tre las masas sufre una inquieta contracción, por ejemplo, pare- ce que una «aplicación genero- sa» del estatuo sería más o menos lo adecuado, a lo que ha- bría que sumar unas o menos «generosas» excarcelaciones y, además, algo de terminología compleja y leguleya sobre como en el futuro podrían lograrse me- jores y más amplias reformas. O sea, la sombra de Santoña aparece cada vez más en el ho- rizonte. Mientras, Txema Montero pre- para a la opinión pública decla- rando en El País su convencimiento de que «no es po- sible» la revolución socialista en las naciones capitalistas desarro- lladas, curiosa interpretación que está en contra de la experien- cia acumulada en los últimos 70 años, pero que en el ambiente de fideismo previamente creado es asumida por ciertos sectores sin muchos problemas, Pero incluso muchos de los que no creen posible la revolu- ción tiene también sus preven- ciones respecto a lo de Argel. Intuyen que de allí puede salir un balón de oxigeno para el Es- tado español, un reforzamiento de las instituciones, un afianza- miento de la denominación espa- ñola sobre Euskalherria y un fuerte retroceso del nivel de con- ciencia, lucha y organización en todo el conjunto del Estado es- pañol. Pero eso, al menos, tendrá un aspecto positivo, que dejará definitivamente fuera de uso a ciertas ideas y ciertas teorías que si bien ya han fracasado aquí y allí algunos se empeñan en se- guir utilizando. Porque después de los de Argel llegará la hora de quienes pensamos que hay que continuar la lucha hasta la vic- toria final y que la tarea ahora Y EXTENSION ¡(AREA CRITICA» CRECE! «AREA CRITICA» PUBLICA DOS NUMEROS EXTRAS ANUALES DEDICADOS A TEMAS DE ACTUALIDAD QUE EXIGEN UNA MAYOR PROFUNDIDAD Ultimo extra: MALOS TRATOS A LA MUJER Próximo «EXTRA» dedicado a la PERESTROIKA PEDIDOS : AREA CRITICA. APARTADO DE CORREOS 18085. 28080 MADRID 44

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es debilitar al Estado y fortale- cer al proletariado, pueblos y na- ciones oprimidas, cueste lo que cueste. Y que cada palo aguante su vela... después. Y, mientras, tal vez si nos liberasemos de la tra- dición judeo-cristiana respecto al culto y asentimiento para con los héroes y los mártires asumié- ramos la condición de mujeres y hombres que tienen una cabeza “para usarla y unas lecciones de la historia para aprender de ellas, podríamos recuperar la pa- labra y preguntar, debatir, exigir. Porque lo otro,él creer, obedecer, luchar, ya no rfos sirve. Y la his- toria ha demostrado multitud de veces que las ilusiones son sólo ilusiones. "3. Compte ¿Qué refugiados? En el númeo 30 de Area Críti- ca aparece un artículo, firmado por Mercedes Fuenzalida, de tí- tulo «Un buen refugio: la solida- ridad». Después de leerlo me han surgido una serie de dudas. ¿Se refiere a refugiados políticos de izquierda, a los disidentes — popularmente conocidos como «gusanos»>—, fugados de los paí- ses socialistas; o quizá a los fas- cistas y nazis, de viejo y nuevo cuño, que hacen su agosto en Es- paña? Para quienes somos de izquier- da, ya sea por militancia activa o simplemente por identidad ideológica, existen dos tipos de refugiados políticos. Aquéllos que luchan contra las dictaduras militares de sus países, contra la explotación, la tortura, los desa- parecidos... por la independencia y el socialismo; éstos merecen to- do nuestro respeto, apoyo y soli- daridad. Los otros, quienes huyen —o les echan— de los paí- ses en los que el pueblo hizo la revolución y tomó el poder, los torturadores y asesinos de la li- bertad, no merecen sino nuestro desprecio; en este segundo gru- po podemos incluir perfecta- mente a los llamados «disidentes» que huyen de los países socialistas. Su ideal de li- bertad son las «democracias» oc- cidentales. Unas libertades democráticas que el pueblo es- pañol conoce muy bien, no en va- no estrenamos democracia después de cuarenta años de franquismo... y seguimos igual. Este es otro aspecto del escri- to; la articulista no duda en uti- lizar la mayúscula para afirmar «España, que camina ahora en democracia...». Me pregunto yo si opinarán lo mismo los más de tres millones de parados que existen en la actualidad, los diez millones de pobres — reconocidos incluso por Cáritas—, los obreros de Euskal- duna, Sagunto, Gijón, Reinosa... afectados por la reconversión in- dustrial. Por no mencionar los casi mil presos políticos comu- nistas, nacionalistas, anarquis- tas, etc., que se encuentran dispersos por las cárceles de Es- paña; o los patriotas vascos, los miembros de las B.R. italianas, etc., expulsados de Francia y en- tregados a la policía española con destino a la cárcel. No deja de ser significativo que Mercedes Fuenzalida man- tenga la ambigúedad a lo largo de su escrito, sin especificar a qué refugiados políticos se refie- re. Sin embargo, los españoles es- tamos acostumbrados a leer entre líneas y todos conocemos bien el carácter de las asociacio- nes que, protegidas por la Admi- nistración, se dedican a labores humanitarias. Organizaciones que se desviven por brindarles comodidades y facilidades de to- do tipo a los refugiados políticos que proceden de los países socia- listas, pero se olvidan de aque- llos que están dando la vida por la libertad de su pueblo. Tal es el caso —del que se hizo eco la prensa— de los refugiados salva- doreños pertenecientes a la gue- rrilla. Durante su estancia en nuestró país, para recuperarse de las heridas y enfermedades provocadas por la guerra, estu- vieron hacinados en la Cruz Ro- ja de Madrid; tratados poco menos que como prisioneros y delincuentes. No puede decir lo mismo la colonia de polacos «di- sidentes» existente en Segovia. A éstos, el gobierno español se preocupa de facilitarles pisos y un sueldo, mientras no pueden colocarlos en algún puesto acor- de con sus ambiciones. Seamos serios. Solidaridad in- ternacionalista y apoyo, sí. Pero para quienes están luchando por la libertad de su pueblo. Del res- to, ya se encarga el gobierno de procurarlas una vida fácil y có- moda, como corresponde al «pa- raíso» de las sociedades de consumo occidentales. Juan Jesús Muiños Formoso Preso político de los GRAPO Prisión de Soria Respuesta política dos Las dos cartas publicadas en el n* 30 de Area Crítica han si- do útiles para que todas y todos puedan conocer los argumentos (mejor, la falta de argumentos) de IPC y sus malos métodos de de- bate público. Según es costum- bre de nuestro partido no vamos a contestar a los muchos insul- tos y acusaciones (salvo en un ca- so) y pasamos a lo importante, los problemas políticos en discu- sión Previamente advertimos que, en nuestra opinión, hoy el MDT ya no es la organización de la ju- ventud revolucionaria e internacionalista-patriota catala- na. Es poco más que unas siglas que se disputan diversos grupos del «independentismo». Por tan- to, no es el MDT quien firma la nota, sino uno de esos grupos, IPC. p Las causas que han llevado a la liquidación del MDT como organización de masas, revolu- cionaria y antiespañola-anti- francesa son complejas, pero eso no sería científico, no resultaría nada marxista. Lo útil es deter- minar las causas políticas, teóri- cas e ideológicas que han impedido madurar a algo inicial- mente tan magnífico como fue el MDT, para extraer lecciones úti- les en el futuro. La ULML tiene una importante responsabilidad en esa liquidación, pues nuestra línea ha tenido en los últimos años tanto aciertos como erro- res. Otra parte de la responsabi- lidad corresponde al sector revolucionario del MDT (hoy ca- si extinguido, en especial a Bar- na Vella y a un sector de los presos. Y naturalmente el «inde- pendentismo» españolista, en sus dos versiones, ha hecho cuanto ha podido por aniquilar al MDT. Su actual «victoria» es sólo una victoria pírrica. Consideramos que lo construc- tivo es ABRIR UN DEBATE, exa- minar tranquilamente los motivos por los cuales hemos su- frido, todas y todos los revolucio- narios catalanes, una derrota temporal, para aprender (lo im- portante, siempre, es saber aprender) y utilizar a fondo las enormes posibilidades que la si- tuación nacional e internacional ofrece hoy al proletariado. Esta- mos abiertos a cualquier suge- rencia, crítica, análisis o aportación, que podéis enviar a: Ap. de Correos 32.131-08080 Bar- celona. Por lo demás vemos que el IPC es incapaz de contestar ni a uno solo de nuestros argumentos. Por ejemplo sigue sin rebatir nuestra crítica, por españolismo y bilin- gúismo implícito, al artículo «Bases per a una política lingúís- tica independentista», Lo mismo sucede con la crítica por demo- craticismo burgués y defensa de la república burguesa-española de 1931. Tampoco es capaz, por lo que parece, de decir algo co- herente sobre su toma de posi- ción a favor de la reac. ionaria y españolista teoría de JF Mira so- bre la «societat de cultura nacio- nal» y los otros despropósitos del libro «Crítica de la nació pura» de aquél. Y no es muy oportuno recordar a Goebbels cuando IPC practica el anticomunismo más tradicional, en, por ejemplo, Lluita 124. Y, ciertamente, tam- poco conviene citar mucho al mi- nistro nazi cuando IPC y algunos intelectuales «catalanistas» co- mo Mira se inventa ahora una «nueva» teoría de la nación ba- sada en la «etnia»... En fin: me- nos insultos y más argumentos, amigos de IPC. Y queda un asunto grave, lo del CESID. En los Países Catalanes se sabe muy bien de dónde ha sa- lido esa historia. Los jefes de HB, muy molestos por las críticas de nuestro partido al programa KAS y a su línea de negociación- rendición, así como por el eco que éstas están encontrando en significativos sectores de dentro y fuera de Euskadi, fabricó esu sucia calumnia. Y en el pasado Aberri Eguna, molestísimos por- que, según ellos, nuestro partido había quemado algunas bande- ras españolas en Iruñea, se lan- zó a afirmar que la ULML es «un invento del CESID» y que ellos «tienen pruebas que darán a co- nocer en el momento oportuno». Pues las estamos esperando, aun- que tal vez ahora los jefes de KAS estén demasiado ocupados en acordar su rendición en Argel (por cierto, en fructíferas conver- saciones con el CESID y con lol más florido de la policía españo- la) y no las den a la luz, o tal vez sí. En resumen, la pequeña bur- guesía «independentista» está perdiendo el monopolio sobre la lucha de liberación nacional en los Países Catalanes, el proleta- riado está logrando importantes avances teóricos, políticos e ideo- lógicos. Por eso se queja. Unión de Lluita Marxista- Leninista * Lunes a vier- nes de 18'30. 2 2 horas. + Sábado y do- mingo, maña- nas y tardes. Ansa mo 35050 MASAS 3375855 45

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La alternativa molesta, inquie- ta al poder que hace lo imposible para que va no haya salas para conciertos u otras actividades al- ternativas. En resumen, el poder tiene miedo de nuestra organiza- ción, miedo a escuchar la verdad Los fanzines son verdaderos cal- dos de cultura, lugares de debate e intercambio, son propicios a la rebelión v no tienen miedo del lo- bo feroz. La alternativa no son sólo los conciertos o pasotas que chapo tean en la cerveza. La alternativa son. también colectivos que se erean paña hacer algo en concre- Lo. El colectivo «Contra la galera» reúne varios lanzines, varios gru- pos, varios individuos; estuvo en el origen del carnaval del 1.% de mayo en el metro de «Couron- nes». Este carnaval quería ser un momento de LUCHA, pero tam- bién un momento de CONTACTO, contacto con el público, contacto con la gente del barrio (...). Se han hecho intervenciones y se han hecho escuchar; y asi, el co- lectivo de los que viven en malas condiciones, la permanente de okupas Narbe | hermite, el colec- livo por el salario minimo garan- tizado, han podido intervenir. Estas intervenciones han de- mostrado al público que habia gente que se organizaba para ac- tuar. La alternativa no son sólo conciertos con bueyes hinchados que chapotean, son también indi- viduos que se han reagrupado pa- ra actuar. Hay que organizarse para hacerse oir, hay que poner en marcha una comunicación eli- caz y asi favorecer los contactos feo) Los fanzines, los colectivos no están ahí para volver a construir el mundo con palabras, represen- tan una contracultura y una agi- tación permanentes. Asi pues, no dudeis en contac- tar con nosotros, haremos todo lo que nos sea posible por ayudaros. «Manifeste Mr. Propre Molodoi», n.* 6 SP 22 75660 Paris CEDEX 14 ¡Puesta a puño! ¡Música, música, palabras, mal- diciones, más palabras! ¿Dónde está la práctica? A nivel de grupos parisinos, algunos, en ocasión de las movilizaciones de apovo a los huelguistas de hambre de AD, han recibido invitaciones. Si aún asi algunos no consideran bueno r ponder y aún menos útil despla- zarse (aunque sólo fuera para informarse) es algo que sólo a ellos concierne, ¡de acuerdo! Pe- ro cuando acumula uno a lo lar- go del tiempo invitaciones, cuando a lo largo del disco se lle- na uno de palabras bien combina- das, de solidaridad, de libertad... la palabra —la acción= cero. Entonces, compañeros músi- cos, cuando unos revolucionarios arriesgan sus vidas todos los días por un mundo que ganar, no es- peréis el último momento para cribir canciones-protesta sobre los cadáveres aún calientes de nuestros compañeros... ¡Reaccio- nad! ¡Ahora! ¡No tenemos nada que perder! ¡Muerte a los bribo- nes! ¡Apoyemos de forma concre- ta las luchas de los presos, de los trabajadores, de los parados, de ' los precarios. «Rock Army Fraktion» C/O Centre de Documentation Rebelle BP 771 75123 Paris CEDEX 03 Memorias de excavadora Es en enero del 88, mi primer golpe. Me iniciaba en el oficio y no conocia aún mucho de la vida: Sa- caba brillo a mis circuitos hidráe licos y alilaba los dientes de mi pala. Fue por telefono como en- contre mi primer trabajillo, —Un curro facil, bien pagado, ¿te interesa? Parecia demasiado bonito para ser cierto, pero cuando se necesi- tan pelas, no se tienen escrupulos. —SI; vamos, explicate. —Nada más simple: desembar- cas en el muelle 53 del Sena, pa- sas por el 51, que va está demolido, v lo rompes todo. —Pero, ¿eso no es privado? —¡No te preocupes! La ciudad de Paris es asunto nuestro. De he- cho, seguramente tendrás visita, unos okupas que viven allí; enton- ces no pienses y tirate a mogollón, nosotros te cubrimos ( Todo salió bien. Sólo un poco de retraso, va que la policia, llama- da por los okupas, nos habra pe- dido el permiso de demolición que, por otra parte, no teniamos. La visita del patron arreglo el asunto. En menos de dos dias to- do estaba arreglado... tenta el bra- zo largo. Cuando pienso en ello, sin pro- ceso de expulsión, sin permiso de demolición al principio, violación de la lev de invierno, tentativa de homicilio voluntario, perjuicio moral; la habiamos hecho gorda ese dia. «Contre», n.? 3, marzo 1988 Octobre BP 781 75124 París CEDEX 03

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«COMO. UNA BRISA TRISTE» Eugenio Suárez- Galbán Guerra Editorial Fundamentos, 1986 Habrá lectores que no podrán evitar una sonrisa, o reír a grandes carcajadas, con cualquiera de los nue- ve relatos, con mucha sal- sa, que componen este libro. Sus personajes son hombres y mujeres vícti- mas de las condiciones de vida y que, como pueden o como saben, tratan de bus- car salida a su difícil exis- tencia. A través de «Canción de cuna, canción de ciego», «Nana del niño que se fue a Las Palmas» y «Del Vietnam y otros acci- dentes», podremos revivir la tragedia de los emigran- tes canarios en el mundo. «Banderas en el barro», «Una vaguada para el Gu- ru» y «Siguiendo la huella de William» son tres cuen- tos irónicos y satíricos so- bre los heroicos voluntarios de la División Azul, los «progres» de los años 60 y los cubanos que escapan del socialismo hacia el «pa- raíso de la libertad yanqui». Pero quizá sea en «Una bri- sa triste por los olivos» donde el autor nos contagia más el optimismo por la vi- da con lo sorprendente e inesperado de su final; re- construye ficticiamente el asesinato del gran poeta español García Lorca, «un asunto peor que veneno de alacranes», dice el protago- nista, un joven campesino, a su sargento, demostrán- dole que los del campo tie- nen creencias de corazón, aunque las consideren su- persticiosos, tontos y todo lo demás. «CRITICA DE LA CIVILI- ZACION NUCLEAR» Carlos París Ediciones Libertarias, 1984 No se trata únicamente de una denuncia radical del armamentismo más sofisti- cado y demencial, por sus posibles y reales conse- cuencias, y del chantaje por el miedo a que está so- metida la población de las sociedades de consumo — las obras, las del Tercer Mundo, ya tienen bastante con el terror diario de la muerte por hambre o el ge- nocidio puro y simple—. Es, Carlos París fundamentalmente, Un análisis realizado desde la izquierda y con la pasión que de la urgencia sobre el creciente sometimiento que las llamadas democra- cias han impuesto sobre la población. Todo, desde el anuncio televisivo, pasan- do por los esquemas infor- mático/informativos, hasta las elecciones «democráti- cas», está previsto para ob- tener los efectos deseados, siempre en aras a incre- mentar el poder de la clase dominante. Carlos París lle- va hasta las últimas conse- cuencias este análisis y llega a hablar de las «masas programadas». PERIODISMO Y LUCHA DE CLASES Camilo Taufic Akal Editor, 1976 A través de las páginas de este libro, el lector podrá ir comprobando cómo caen, una a una, viejas con- cepciones como la «liber- tad de prensa», la «independencia», el «apo- liticismo», etc.; mixtifica- ciones sobre la información que hoy día siguen estando en boga en los países capi- talistas, y que son esgrimi- das por los propietarios de los medios de comunica- ción y sus periodistas «li- bres». Sin embargo, ante estos hechos —ya que a través de los medios de co- municación las clases en el poder ejercen el dominio ideológico y cultural sobre la sociedad— Taufic abre perspectivas de futuro pa- ra el periodismo: muestra la formas con las que las fuer- zas progresistas pueden lle- gar a una mejor operativi- dad de los pocos medios que tienen a su alcance; porque «el ejercicio de la información pública no puede residir sino en re- ,presentantes del pueblo, y no es los monopolios due- ños de los medios de co- municación». «Periodismo y lucha de clases» no es una simple denuncia de los medios de comunicación al servicio del poder burgués. Hace ya más de una década, en 1973, que el autor se pro- puso abrir paso a un nuevo periodismo en su país, Chile. De venta en librerías Pedidos: Editorial Contracanto Apartado de Correos 15.165 28080 MADRID Un hilo de oro une las existencias de los revolucionarios , de todos los tiempos. La historia del mundo es la historia de sus revoluciones (...) Más allá de la memoria Rafael Gómez Parra Editorial Contracanto

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Don Telele: » Me lo podrán discutir, pero a DON TELELE siempre la ha hecho gra- cía eso que ahora se llama «gran comunicador». Al tontolculo Reagan, que decía queridos colombianos en Bolivia, o al revés, lo llamaba «Gran Co- municadof» simplemente por decir cuatro frases cavernícolas leídas, ade- más, en el teleprinter o «chuleta» ante la cámara de televisiva. Decían que había sabido recuperar el «orgullo» de la nación americana. Chorradas: ni el más sofisticado márketing pudo ocultar su política agresiva exterior 4 Y, Oye, automático: ¡brrrggg!» (En) Familia unida, Jamás será vencida «Así que para aliviar el estómago y a modo de emético, enchufo el programa ni el fascismo interior (que algunos eufemizan «derechización o «revolu- ción conservadora»). Ahora con Bus, dirán que la gran mayoría del pueblo n te de las chocheces del presidente de Iñaki Gabilondo, por ejemplo, lo A llaman gran comunicador y DON T., personalmente, jamás se ha vis- to más «incomunicado» que viendo su pro- grama «En familia unida, no le mires el dien- te». Siempre que lo veo, por razones de oficio que si no de qué, pongo perdida la moque- ta con arcadas y vomitonas épicas. Los vier- nes generalmente me pongo ciego de papeo y castigo el cuerpo con sobredosis extras de anís la asturiana porque su presencia siem- pre agrada, así que para aliviar el estómago y a modo de emético, enchufo el programa Y, oye, ¡automático: ¡brrggg! Como sea que en estos trances suelo siempre acompañar- me de algunas de mis discípulas más aven- tajadas para que vean «in situ» mis métodos * de análisis, no crean que estas buenas mo- zas se sorprenden de mis incontinencia fi- siológicas, sino que me meta obsesivamente y con fruición un programa que amenaza seriamente con arrebatar el primer puesto del ranking de audiencia a, tócate los giie- vos, «El precio justo». Si está ahí en el panel será por algo maestro, me dicen cándidas. Y yo ya, fuera de mí, la latigo severamente (con intención pedagógica) y me pongo a aullar como chamán poseído, que qué cojo- nes sabrá la gente de programas buenos ¿n= formativos, educativos y entretenidos. Por ejemplo «El río Amarillo» o «La ruta de la seda» que echaron, y es que en mi sectaris- mo dogmático ya sólo veo documéntales donde no pueden meter mano. Al personal le matan el gusto y lo quieren embobado, pero no hay que desesperar: siempre que ha- ya o exista un DON T,, la humanidad audio- visual quedará redimida. Y tú, Adelita, si no quieres que te persiga por tierra y por mar, coge la fregona y limpia el estropicio regur- gitado en mala hora (tu puta madre, se oye decir, pero muy débilmente...). 48 inventarán otra cosa y así. Jamás orteamericano pasa olímpicamen- turno. Malo, me pongo malo cuando veo a la Ga- bilonda. No soporto su jeta de no haber ro- to un plato en su vida. La tía Eduvigis y la vía Polly siempre me comparan con él con claro detrimento de mi imagen. La madre de mi enésimo escarceo sentimental lo tie- ne por chico y modelo ideal y siempre so- ñó con tener un hijo así y no asá. Me revienta que el tipo aparezca limpito y asea- do (a diferencia de A. Aberaturi, otro «gran comunicador», pero otro que tal), oliengo a gel y recién mudado los pañales (pues es probable que ni se tire pedos). Ya hay quien lo llama Iñaki de Calcuta o del Perpetuo So- corro o Gabilondo del Séptimo Cielo Ora Pro Nobis haciendo competencia desleal al estomagante Michael Landon en «Autopis- ta hacia el Culo del Mundo» (nunca se le vio a DON T. tan «mal hablado»). Me jode tanta perfección perfecta, tanto presunto al- truismo y vocación misionera y alecciona- dora que parece un televangelista. Y a DON T. no se la dan con queso. Y me jode por- que es mentira, es falaz, es trola. Se mani- Pula esta vez con la mejor de las sonrisas y sacando la cara amable, tierna, entrañable, almibarada, de insufrible y hueco humanis- mo navideño, de qué majos somos aunque el stress y eso ya se sbe, jejeje. Hay mucha diferencia entre entre ser un cabrón y estar «encabronao»; manipulador y manipulado. No le voy a comparar con Hitler —dirían que estoy loco, o sea que digo verdad—, pe- take Gabilondo, director y presentador de En Familia. ro el famoso monórquido en «Mi lucha» es- cribía que no hay que abordar a la masa con argumentos, pruebas, erudición, sino con sentimientos y creencias. Trasladado esto al auditorio televisivo, significa que se ataca di- rectamente a la parte emocional de ese pú- blico inerme y desinformado (o no tanto o cada vez menos). Esta es la clave principal del programa del señor Gabilondo: apelar a la emoción y los mejores y más nobles sen- La tía Eduvigis y la tía Polly siempre me comparan con él con claro detrimento de mi imagen

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timientos de las personas para mejor contra- bandear su sibilino mensaje y pestilente ideología. Todo ello, ya digo, con la mejor de las angelicales caras y eigitndose apa- rentemente a las «clases medias» de este pas que, se supone «sociológicamente» son ma- yoría. Recuerdo hace años, aún con Fran- co, cómo los obispos y la Editorial Católica con el «Ya» a la cabeza visible (hoy en quie- ¡bra) financiaba programas de televisión y pe- lículitas (con Alfredo Landa haciendo de «fspañolito medio» de clase, pues eso, me- dia) donde se adoctrinaba «huir de los ex- tremos» (ya sé preparaba la «transición») porque, en el fondo, el ciudadano español es un hombrecito sensato, trabajador, cabal, La clave principal del programa del señor Gabilondo: apelar a la emoción y los mejores y más nobles sentimientos de las personas para mejor contrabandear su sibilino mensaje y pestilente ideología» A A E de sus amigos y de la juerga y enemi- go de los «problemas». O sea, un estereoti- po que venía a decir que cuidado con los DON TELELES futuros que son unos broncas y gustan de pasárselo teta jodiendo la marrana y enredando. Bueno, pues aho- ra, con la Gabilonda, igual o tres cuertos de lo mismo, que éstos no son otros sino los mismos López. La técnica, digo. Que la ab- negada labor de la Guardia Civil no es pre- cisamente bien vista en Euskadi (ni en ninguna parte salvo que se posea un corti- jo), pues allí que me voy, animoso y feliz, para elevarles La moral a estos sufridos e in- comprendidos números de la Benemérita por culpa del terrorismo. Y, claro, las «cla- ses medias», la «opinión pública», horrori- zada por sus «dramáticos testimonios» o cómo comulgar con ruedas de molino que es el fin último de Gabilondo. Y ahora pon- go a unos chavales —«chicos», dice él que suena más ñoño— como si fueran «mayo- res» haciendo un telediario infantil, y ¡qué gracia verlos, tú!, mira ése, sí, el pecosillo, Jaja, qué bien lo hace, parece de verdad, pa- rece «mayor», si tuviera barbas como el Ma- riñas, o sea, el futuro de la información libre en ese (puto) país asegurado. ¡Hala vete a to- mar por culo! No escribo más. A ver, Ade- lita, llena la copa que me cago en tanto lacayo y turiferario con cara conejo. DON TELELE Nuevo cine chino Sorgo rojo N una cartelera dominada, en régi- E men de casi monopolio, por el cine estadounidense, es un fenómeno cul- turalmente raro la presencia de películas que pertenezcan a ámbitos geográficos diferen- tes a lo que comúnmente denominamos co- mo cultura occidental. Esta situación se ve alterada de vez en cuando por algún que otro título perteneciente a cinematografías «exó- ticas». Como ya ocurriera la temporada pa- sada con «Yeelen» (La luz), de Souleymane Cisse, de Mali, en ésta le ha tocado el turno a una película china, «Sorgo rojo», de Zhang Yimou. Decir que el cine chino nos es totalmente desconocido, no es descubrir nada nuevo, es constatar una triste realidad, que se puede hacer extensible a otras muchas cinemato- grafías. Esta situación parece que va a cam- biar en algo, al menos coyunturalmente, en lo que se refiere al cine chino. La presencia regular en los festivales internacionales de ci- ne, el ciclo de doce títulos que el Festival de Valladolid le dedica durante su última edi- ción y que Televisión Española anuncie pa- ra los próximos meses su intención de proyectar también un ciclo de películas chi- nas, así lo indican. Zhang Yimou, que cursó estudios de ci- nematografía en la Academia de Beijing en- tre 1978 y 1982, forma parte de la llamada «quinta generación» del cine chino, que surge tras el período de la Revolución Cultural. Después de graduarse, trabajó como direc- tor de fotografía y actor, para rodar finalmen- te en 1987 «Sorgo rojo», su «ópera prima», único film chino estrenado comercialmen- te en España hasta la fecha. «Sorgo rojo» transcurre en el norte de Chi- na en 1930 durante la guerra contra los ja- poneses. Nos cuenta una historia de amor que se verá interrumpida bruscamente con la llegada de los japoneses a la aldea en que viven los protagonistas. Lo primero que nos llama la atención es encontrarnos ante una película clásica, tanto desde el punto de vis- ta temático como estilístico. Se configura así una historia que partiendo del carácter par- ticular donde la acción transcurre, trascien- de la pura anécdota local, para erigirse a través del comportamiento de los persona- jes en modelo universal. Esta apertura hacia modelos narrativos más convencionales parece ser una de las ca- racterísticas del nuevo cine chino. En «Sor- go rojo» no hay una ruptura total con el cine anterior, ahí está la primera escena de la pe- lícula para confirmarlo, A través de una es- tructura operística nos introduce en la historia, a la vez que funciona como resu- men argumental de lo que va a suceder. Su importancia viene determinada no sólo por su duración, sino porque sirve para presen- tar a los personajes y describir el rol que van a desempeñar en la historia. Aceptados los modelos narrativos por los ue la película transcurre, ésta los recorre de es, aceptable, estableciendo un desarro- llo equilibrado de los mismos. A la intro- ducción que nos sitúa en las coordenadas de la historia, le sucede el bloque central que describe la vida en la bodega y la transfor- mación del sorgo en vino, con escenas de gran fuerza plástica. Para concluir con la irrupción de los japoneses que van a alterar el comportamiento diario de la vida de los campesinos. Lo que les llevará a enfrentarse a la agresión japonesa. Como ocurre en el resto de la película, es de nuevo aquí la pro- tagonista la que adopta el rol principal y la que moviliza al resto de los personajes en la necesidad de oponerse a los japoneses. «Sorgo rojo», que respira sinceridad y autenticidad, aunque lo haga por caminos tradicionales, consigue elevar el tono de lo narrado al ofrecer unas imágenes llenas de elementos expresivos. El microcosmos social que nos presenta tiene el suficiente atracti- vo para que los personajes y lo que a éstos les sucede atrape nuestro interés. La pelícu- la a pesar de formar un todo compacto, no ha conseguido mantener un ritmo estable, así ésta sufre en algunos momentos determi- nadas arritmias, que si no desequilibran el resultado final, muestran las imperfecciones narrativas no deltodo resueltas que aquejan a lo narrado. A la espera de nuevas películas chinas, «Sorgo rojo» se erige como una buena mues- tra del actual cine chino, que sin llegar a ser una película redonda, queda como una obra muy digna. China, 1987. Director: Zhang Yimou. Guión: Chen Jianyu, Zhu Wei, Mo Yan. Fo- tografía: Gu Ghangwei. Decorador: Yang Gang. Música: Zhao Jiping. Intérpretes: Gong Li, Jian Weng, Ten Rujun, Ji Chun- hua, Ou Chunchua, Liu JL José D. González 49

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MONÓLOGOS EN FASCISTOCRACIA EL NOVÍSIMO ARTE DE TIRANIZAR TAMBIEN SE RESFRÍA Soplan vientos nuevos y se hace imprescindible un cam- bio de decoración. Al dictado de su canto van siendo arro- jados al muladar las desechadas marionetas de compuesto gesto:feroz, mostacho belicoso, con gorra de plato y san- grientb espadón. Su puesto es ocupado por un nuevo sa- yón que luce circuitos integrados con pulcro aire de depurado electrón. La farsa continúa, ¡arriba el telón! Estamos en la era de la informática y es un hecho demos- trado que los decrépitos y seniles tiranuelos dan mala ima- gen y joden —con perdón el negocio. Últimamente le ha tocado a ese fósil llamado Stroessner al que todos sus antiguos fans han zarandeado — incluida su mismísima Santidad Papal— hasta quitarlo de enme- dio. La lista de los caídos en desgracia es larga y aclara a gritos que a la Internacio- nal de Mercaderes le estorban a estas al- turas sus viejos servidores. Ustedes, avispados amigos, se habrán percatado de que en todo ese enjuague hay marrullería y chanchullo, porque es difícil tragarse la imagen del yanqui abusón vindicando de- mocracias y desgañitándose contra dicta- dores y dictaduras sin sonrojarse tan siquiera un pelín, Así que no podemos evi- tar que la imperiosa sospecha nos asalte y corroa. ¿Qué pasa? ¿Se ha arrepentido de sus pecados, se nos han vuelto buenos de repente o se les ha aparecido la Virgen no se entera de qué va la vaina y se dedican a levantar polvareda y alterar al personal gritando a los cuatro vien- tos que nos atemos bien los machos porque van a joder- nos vivos. Que no otra cosa han hecho esos altísimos mandos policíacos y justicieros, garantes del orden cons- tituido y que presididos por señores ministros pro-sionistas y directores generales metieron la hedionda pezuña y plas- maron en un libraco sus ladinas y arteras intenciones pa- ra con los españolitos, sin enterarse estos trasuntos de chulos verbeneros que estamos a las puertas del maravi- lloso e informatizado siglo veintiuno y que esos modos y decires fachendosos de jaques perdonavidas ya no se llevan. Porque a estas alturas —pásmate y maravillate querido amigo— basta con la función anó- nima y etérea del técnico-sabueso- informático, que comienza alimetnando tu perforada ficha postmoderna desde que llegas a este valle de lágrimas, con los in- formes precisos de quines son tus papás, que pueden tener antecedentes de todo ti- po, desde ser pobres —que si bien no es un delito en sí mismo, es al menos digno de sospecha— hasta tener concomitancias contumaces o extrañas amistades con re- beldes, heterodoxos y endiablados rabu- dos nati-democráticos. Luego se la sigue alimentando con tus haceres y decires en el parvulario, en el antro docente y en la academia. Figúrate si ya van cosas anota- de Lourdes como al zancadilleado Man- das, no digamos lo que luego puede venir: cha?... Pues no, nada de eso, ni ha habido prodigio milagrero, ni portentoso arrepen- timiento. Pasa que en la era de la electró- nica estos matarifes, de pacotilla dan mucho el cante y poco beneficio. Pasa que en estos tiempos de ordenadores y satéli- tes chivatos esos troglodíticos tiranos a los que cualquier paria de la tierra hacía saltar en cachitos cuando harto de aguantar ti- ranías se arrojaba al paso de su carroza, bomba Orsini en ristre, son ya un anacro- nismo y lo peor, un estorbo. Porque lo que está de moda hoy es la trápala- democrático-parlamentaria-occidental... y el ordenador. ¿Qué mejor polizonte que una buena «Berta», bien alimen- tada con los datos de todo el paisanaje y a la que basta apretarle un botoncito para que te sople, chivatona ella, cuanto rojo, parado protestón o amigo de un amigo de la hermana de un «presunto» existen en el país? ¡Eureka! Esto si que es limpio, aséptico y sobre todo, de-mo-crá- ti-co. Y ahora, con la coña marinera de la C.E. esto va a ser la rehostia, porque no sólo caminamos a la «Europa de los mercaderes» sino también a la de los polizontes, sabuesos y gorilas, informática en ristre y dispuestos a empapelarnos a la mínima de cambio. Aunque en esta Es- paña de nuestras entretelas va a ser difícil que cale el asunto, porque hay mucho cebollón y mucho zopenco que búsqueda, infructuosa de trabajo y sus consiguientes cabreos anticonstituciona- les a mogollón; amistades que frecuentas; con quien te casass y la ficha que arrastra la cónyuge o parienta... y así un largo et- cétera que te puede llevar sin que te per- cates a que una buena o mala noche se pare sigilosamente ante tu casa un furgón y señores uniformados y pistoleados te lle- van ante doña justicia para penar tus cul- pas. Y no vayas a creerte que me estoy montando una película o cuento de ciencia- ficción, porque sin ir más lejos ahí tenemos a la furcia antes nombrada, doña «Berta», la del Escorial —que vendrá de escoria, digo yo— conectada umbilical- mente con el monstruo alemán para chivateo y persecu- ción del ciudadano europeo. Pero tranquilos ynada de sustos ni terrores estelares que no por mucho chips- sabueso y polizonte-informático que nos echen van a con- trolar mejor el cotarro, ni a impedir la hostiada que se les viene encima; porque hasta ahora, que yo sepa, contra el rodillazo en las criadillas mo se ha inventado remedio. Además, que también se resfrían los modernos y sofisti- cados circuitos integrados... y un mal virus lo tiene cual- quiera. seát Fermín Angulo

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l'oráculo

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