Área Crítica Nº 23
Enero-febrero 1988 · Texto leído automáticamente de los escaneos: puede tener errores. Para verlo tal cual, ábrelo en el lector.
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Francisco Brotons
(GRAPO)
«El PSOE quiere
usar a los presos
políticos como
rehenes»
N.* 23 — Enero-Febrero 1988 — 250 ptas. (IVA incluido)
ALUMINA-ALUMINIO EXPLOSIO N DE
LOS OBREROS GALLEGOS
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La 6
[Ya verás tú.Ésto
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La madera que
anda haciendo
el paripé de las
redadas anti-
4 y
POLICIA
LA MISMA
PORQUERÍA
Jodér, estos aquí y yo cargado
Oye, dile a ese que , Verás como a ese
suelte el,bocata, A que 'vieneen el co hasta las cejas. Esperemos que
(AD 3% g no haya ningún novato que des
g conozca de qué va el asunto.
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LS recibir lo suyo.
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AREA CRITICA N.* 23
ENERO-FEBRERO 1988
Sa ORO UTA
+ El año de Reinosa..............
+ El imperio de Matutes en la Bahía
de CÁdÍZ ía os: nino va ens
+ Reinserción O exterminio ........
+ Brotóns (GRAPO): «El gobierno del
PSOE quiere utilizar a los presos po-
líticos como rehenes» ...........
* Sidegasa no se rinde ...
* Astano, la larga lucha ..........
+ Alúmina-Aluminio: terror empresa-
* Partido Comunista del Perú: Salvo
el poder todo es ilusión .........
* Resurge el movimiento obrero en
ALAÍA y o acia aia rita
e Cine: Festival de Bilbao.........
+ Libro y película: «Terroristas» ...
e La:orisisidel Leatro .. movie noe so
e John Reed: periodismo ejemplar .
e La crisis de la Bolsa ............
+ Monologos en fascistocracia: el ven-
ABODTETOS o. o oocoooro rr cr
>
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— política
ap quién?]
50C!EDAD
Nuestra militancia £s5 AANEGADA,
SACRÍFICADA, DESINTERESADA...
[iR ver... ESTA DIRECCIÓN GENERAL,
58 ÚNICO INTERÉS ES SER ÚTIL RP LA
Tiempos de tragedia para la «democracia»
La nave del PSOE amenaza
con irse a pique
Las peleas, disidencias y bajas son continuas en el partido del gobierno. El
aparato, que funciona en torno al negotio de los cargos para la defensa y
gestión de los intereses de los de arriba, se resquebraja ante el aislamiento y
el acoso popular. Pero la crisis no sólo es del PSOE, trasciende al propio
sistema, al verse incapacitado éste para disponer de cualquier recambio
mínimamente efectivo como el que dispuso en 1982, cuando después de la
quiebra de UCD aún le quedaba el recurso de los psoíistas.
L espectáculo que está ofreciendo el
E PSOE tiene acongojada a la España
oficial, incluida la oposición parla-
mentaria. A diversos medios de comunica-
ción no les hace ninguna gracia: exclaman
que la «historia se repite» y que está visto
que «no hay partido que aguante el desgas-
te del poder». Algunos, como el ex diputado
Ignacio Sotelo, aconsejan su reconstrucción.
Las medidas económicas y presupuestarias
aparecen como las catalizadoras de parte de
los problemas. Un buen número de dirigen-
tes regionales, ex altos cargos de la Admi-
nistración y el secretariado de UGT, inclui-
dos Redondo y Saracíbar, que dimitieron de
su escaño de diputados, dicen romper sus re-
laciones políticas con el PSOE. Todos ellos
declaran, sin ningún pudor, que ha sido en
estos meses cuando se han podido dar cuenta
de que «el gobierno sirve a la derecha y a
los empresarios».
El desbarajuste de
«la gran familia»
Entre la opinión pública, se levantan vo-
ces de ira que denuncian la desfachatez y lar-
5
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Los ministros psoístas Sáenz Cosculluela y García Vargas en una gala real.
ga comedia que están representando los
«contestatarios», como los califica Alfonso
Guerra. Y es que a decir verdad, se hace muy
difícil digerir que entre los aparatos del par-
tido y de su sindicato haya discrepancias rea-
les con unas medidas que, por lo demás, son
una continuación de las que han venido con-
sintiendo y aplicando durante años.
El trasiego de unos que abandonan y otros
que cambian de cargos es frenético. Entre
lo más sonado están la dimisión del senador
por Ciudad Real, la de Zambrana al frente
de una secretaría de UGT o la baja del parti-
do de otro secretario de la central, Saavedra.
También los hay, como el reciente ex mili-
tante Pablo Castellano, el ex ministro Julián
Campo o el diputado López Riaño que, con
sus seguidores detrás, trabajaban en dos
frentes: uno en su propia corriente «antife-
lipista», otro para crear las condiciones que
les faciliten ingresar en otro partido.
Las organizaciones de base se quejan por-
que existen peleas demasiado encarnizadas
en «disputas por los trozos del aparato del
partido». Y por su parte, Izquierda Socia-
lista (IS), según declaran en el gobierno, se
dedica a fomentar reinos de taifas en cada
provincia.
Agrupaciones enteras se han dado de baja
o han sido expulsadas, como todas las de Sa-
lamanca capital y varias comarcales. En
Jaén, 100 militantes de IS abandonan el par-
tido. En Murcia, 60 militantes de UGT de-
vuelven el carnet del PSOE; semejantes si-
tuaciones ocurren en Torrejón (Madrid), La
Coruña, Gijón, Ciudad Real...
En las Comunidades Autónomas, los en-
frentamientos por las competencias y el ne-
gocio de las subvenciones estatales presen-
tan dos posiciones, que se encubren una en
favor del federalismo y otra en contra. Mien-
tras, en Canarias dimiten cinco miembros del
Comité Regional, en Aragón 25 abandonan
la corporación regional y en Galicia la dire-
ción promete «echar en los próximos meses
a todo el sector crítico de Vigo».
Guerra sostiene que algunos de estos pro-
blemas se reducen a «temporales peleas de
buitres carroñeros». Pero le falta matizar
que son por el copo de cargos y que esto ya
es viejo; que domina la corrupción y hasta
la mentalidad mafiosa en los resortes del par-
tido, según explican los disidentes. También
le faltó decir que los «compañeros» no pue-
den andar muy animados después de lo que
vieron en La Coruña, cuando los obreros de
Sidegasa agredieron a su comitiva, o por lo
de las angustias de la corporación de Vina-
roz (Castellón) ante el acoso de las «hordas
vecinales».
Descalabro electoral
«Ya no queda ni militancia», declaraba el
Secretario General de la Federación Estatal]
Minera de UGT, Saavedra, al darse de baja
en el PSOE.
La mayoría de los que abandonan acha-
can la actual debacle psoísta a los últimos
descalabros electorales. El de las generales
de 1986 supuso la pérdida de un millón y me-
dio de votantes; el de las municipales de
1987, más de dos millones.
Con estos problemas se fue el presidente
a las Conferencias de Jávea (Alicante). En
ellas insiste una y otra vez en la necesi-
dad de que «cada militante, uno nuevo».
Pero ni por ésas. Así es como los 250.000
que tenían en 1981 se quedaron en 1986 en
160.000; y desde aquélla, ha sido mucho lo
que ha llovido.
En otros momentos, para cortar la disi-
dencia y los problemas internos, Felipe ins-
tauró la fórmula «do ut des». A los pocos
días, el latinajo era descifrado en Cambio-
16: «Yo te doy este cargo a cambio de que
tú me des esto y aquí no cambia nada, o no
se mueve nada». No obstante, según han ido
marchando las cosas, los negocios de los car-
gos no deben encandilar lo suficiente para
atraer a más militantes, de los que decía Jus-
to Fernández, secretario de banca de UGT,
«sólo se les exige que tengan en regla el car-
net del partido». Y los que aún continúan
«se dedican a una lucha tribal o territorial
entre diferentes facciones o marcas, por co-
tas de poder» dice Miguel Barros, diputado
autonómico gallego .
EL AGUJERO
DE LA BOLSA
—El 20 de octubre, la Bolsa de Nue-
va York sufre una pérdida de más
de 500 puntos iniciándose así la
crisis en las finanzas internacio-
nales.
—La caída en cadena de las bolsas
internacionales se traduce en Pa-
rís en nuevas dificultades moneta-
rias y las empresas recientemente
privatizadas sufren especialmente
el alcance de la crisis.
—El, ministro de Hacienda alemán
se dirige al país en un intento de
calmar los ánimos de la población
minimizando la catástrofe habida
en las bolsas internacionales.
—Felipe González recomienda inver-
tir en Bolsa y no dejarse arrastrar
por la histeria; al mismo tiempo
afirma que «alguien va a ganar
mucho dinero con esta caída».
—La crisis obliga al gobierno fran-
cés a retrasar la privatización de
varias empresas comprendidas en
su programa de «capitalismo po-
pular».
—El presidente de la CEOE, José
María Cuevas, declara que la cri-
sis bursátil llega cuando decrecen
los beneficios empresariales.
—El gobierno de la Thatcher anun-
cia que seguirá adelante la priva-
tización de la British Petroleum
(BP) conforme a su programa de
«capitalismo popular», pero con
la ayuda del Banco de Inglaterra
para evitar la catástrofe en la emi-
sión de acciones,
Mal tienen que andar los capita-
listas cuando, con tantos años de ex-
periencia, tienen que recurrir, ven-
diendo acciones, al timo de la estam-
pita para poder sobrevivir...
Como sigan degradándose pron-
to andarán por las esquinas... con la.
navaja en la mano. 3
LA PARADA
MILITAR
—Fuerzas españolas de la Armada
Página 7 · ver la página
política
El diputado autonómico catalán, Borrás,
declaraba recientemente: «Esto parece una
comedia mala, en la que a la UGT le ha to-
cado el papel de bueno». No deja de ser una
apreciación. Sin embargo, ese papel como
poco es desvergonzado, cuando es de domi-
nio público que la mayoría de los militantes
de la central lo son del partido. O al preten-
der, mediante unas poses y declaraciones «iz-
quierdosas», que la ciudadanía sufra una
hipnosis general y olvide los más de cinco
pactos firmados desde el de la Moncloa, o
los*acuerdos sobre reconversiones. Sin ha-
blar ya de las denuncias de los trabajadores
sobre huelgas saboteadas y la colaboración
con las FOP, porque entonces no habría es-
pacio en este número.
Y mientras tanto, la UGT a
salvar lo que se pueda
Este aparente desmarcarse del PSOE y su
política, más bien parece deberse al miedo
a los trabajadores. Es entendible, ya que la
memoria debe reproducir en este sindicato
las imágenes de sus locales ardiendo, lós hos-
tigamientos y el aislamiento que han tenido
que pagar por su continuo abrazo con el po-
der. Por otra parte, es engorroso tener que
oír calificativos como los de «fascistas, ven-
deobreros», dichos por los obreros de Eus-
kalduna (Vizcaya); o los de «encubridores.
de crímenes», gritados por los mineros leo-
neses ante la mortandad existente en sus
cuencas.
Además, quién puede garantizarles, en es-
tos tiempos, que la firma de una concerta-
ción va a ser acatada por los obreros y no
va a suponer, por el contrario, un hundi-
miento más espectacular de la central. De-
masiado resentidos están ya al haber perdi-
do desde 1977 las dos terceras partes de sus
efectivos; de ahí sus reticencias, de cara a la
galería, a firmar los papeles de Cuevas, aun-
que se hecho se sometan a la voluntad de la
patronal.
La alarma cunde entre los
poderes reales
Personalidades e instituciones coinciden:
«hay que arreglar los problemas internos en
bien de la democracia». El País se hace eco
del malestar: «una ruptura igual a la de UCD
¡Lo qué hay que oír!
— Martín Prieto, corresponsal en Buenos Aires: «El Regimiento n.? 3 de Infante-
ría General Belgrano no se encuentra sublevado, pero permanece suavemente insu-
rrecto», (El País, 29-9-87.)
— José Bono, presidente socialista de Castilla-La Mancha: «Estoy muy contento
porque Cabañeros está más lejos que nunca de ser campo de tiro», (La Nueva Espa-
ña, 17-10-87.) r
— Alfonso López, ex presidente liberal de Colombia: «Esta es una lucha de vida
o muerte. Tenemos que derrotar al enemigo y luego negociar». (El País, 18-10-87.)
— Alvaro Espina, secretario general de Empleo: «Hay una verdadera explosión en
la evolución del empleo». (Ya, 9-10-87.)
— Felipe González: «No hay bases norteamericanas en España», (Diario de Barce-
lona, 20-10-87.)
— Gerardo Iglesias, secretario general del PCE: «Después del referéndum ya no
se puede convocar a la gente contra la OTAN». (Diario. de Barcelona, 26-10-87 |
— Ramón Rubial, presidente del PSOE: «No soy amigo de estar en la oposición,
sino de hacer la revolución desde el BOE». (Diario de Barcelona,
— José María Maravall, ministro de Educación: «La Universidad no es una fábri-
ca de parados». (Ya, 22-10-87.) ¡NO ME LO PUEDO CREER! y
29-10-87.)
afectaría muy gravemente a la política na-
cional en su conjunto».
Sin embargo, la descomposición psoísta
es mucho más trágica que la de la extinta
UCD. Ahora, a diferencia de antes de la su-
bida del PSOE al gobierno, a los poderes
reales (banca, empresarios, generales...) ya
no les queda ningún recambio que promo-
ver para distraer las demandas de los ciuda-
danos y llevarles a las urnas, ninguna má-
quina de generar ilusiones bajo promesas de
«cambio».
También hay que reconocer que si hace
cinco años, bien poco duraron entre el pue-
blo las ilusiones y lo que hubiese de credibi-
lidad en las instituciones, menos duraría
ahora cualquier maniobra de revitalizar al
PSOE; aunque se inventen nuevas prome-
sas, autocríticas, rasgamientos de vestiduras
y clamores de disidentes porque Guerra O
Redondo sean capaces de hacerlo mucho me-
jor, sustituyendo a Felipe en la Moncloa.
Por otro horizonte del arco parlamenta-
rio, dado como les van las cosas a los AP
y TU, y contando con el rechazo que les pro-
fesa la ciudadanía, no hay esperanza de re-
cambio eficaz. «Es muy difícil encontrar
alternativa a la derecha o a la izquierda», es-
cribía la columnista de Ya Pilar Urbano; ni
en el centro, que para eso fue sepultado en
1982.
Así está el panorama. Y eso que Guerra,
con su clarividencia, había asegurado que se
disponía de un partido «monolítico». Un
partido que, como se decía en las Conferen-
cias de Jávea, ha basado tanto su quehacer
«en un robustecimiento constante de las fun-
ciones del Estado», que todos los problemas
sociales, políticos y económicos de 1982, hoy
se han multiplicado.
C. Ferreras
y del ejército del Aire participan
—Unos 250 pilotos de la OTAN se
2
van destinadas a empresas delsec-
— Una veintena de objetores de con-
en las maniobras de la OTAN de-
nominadas «Deterrent Force 2/
87», que se desarrollan en aguas
del Mediterráneo entre el 14 de oc-
tubre y el 16 de noviembre.
—Los presupuestos de Defensa para
1988 son de 311.106 millones, lo
que supone un incremento global
de un 7,9 Yo con respecto a los del
87 y representa un 7,6 Yo de los
presupuestos del Estado.
entrenarán a diario en España si
la organización acepta la petición
del ministro de Defensa. Como
contrapartida, España exige que la
OTAN compre cien aviones C-101
de entrenamiento fabricados en
CASA.
—España obtuvo, hasta el 30 de ju-
nio, 79.000 millones de pesetas del
total de compensaciones que ha de
generar la compra de los 72 avio-
nes F-18. Estas compensaciones
tor de la defensa en su mayoría.
—El Ministerio de Defensa compra
cinco fincas de Cabañeros, don
de pretende instalar un campo de
tiro.
—Los tribunales militares reducen
las penas a dos condenados por el
23-F. De los 29 militares y un ci-
vil condenados en dicha causa,
sólo cuatro permanecen en pri-
sión.
ciencis pueden ir a la cárcel tras
la sentencia del Tribunal Consti-
tucional, que no reconoce el dere-
cho a la objeción mientras dure el
servicio militar.
Desde que están los socialistas hay
alegría en los cuarteles: los milicos
están de paseo y ahora los golpes es
el Estado quien los da.
Pueden estar tranquilos; a este
Gobierno, como no objeta, también
la mili les paga un sueldo.
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política
1987: barricadas y tricornios rotos
EL AÑO DE REINOSA
Más de uno se carcajeó cuando, en plena movida estudiantil de comienzos
del año pasado, dijo el Rey: «La convivencia pacífica y las libertades son
una realidad definitivamente alcanzada». El contraste entre la frase
rimbombante y la realidad, no sólo permanece cuando comienza 1988, sino
que se ha agudizado mucho más. Durante todo este tiempo han pasado
muchas cosas en este país, por lo que se impone hacer balance y determinar
si de tódo el enfrentamiento político y social ha salido fortalecido el Estado
le los banqueros y tricornios, o el movimiento obrero y popular.
E momento, baste decir que en ac-
D tual curso los estudiantes vuelven a
la carga, pero con algunas lecciones
aprendidas del año pasado: a la huelga del
26 de noviembre, convocada por la Coordi-
nadora de Estudiantes de Euskadi, se suma-
ron la gran mayoría de los centros de Ense-
ñanzas Medias; los estudiantes se manifes-
taron en gran número y se enfrentaron a la
Ertzantza. En cambio, la huelga convoca-
da poco antes en Galicia por D. Balsa y el
Sindicato de Estudiantes, apenas arrastró a
algunos centros, siendo mayoritario el re-
chazo.
Convivencia pacífica...
Las movilizaciones estudiantiles que inau-
guraron 1987 fueron seguidas por toda una
marea creciente de contestación social que
llevó contra las cuerdas al gobierno de F.
González. Durante los primeros meses, los
jóvenes de los Institutos y Universidades to-
maron las calles y se enfrentaron a los ma-
tones de Barrionuevo y Maravall, quienes
llegaron a herir de bala a la joven Marisa.
Detrás de los estudiantes saltaron los pro-
fesores, los médicos y los campesinos, que
«si los estudiantes logran sus reivindicacio-
nes dando caña, nosotros también». Y has-
ta los comerciantes madrileños fueron a la
huelga.
Pero faltaba aún la ola más grande de es-
ta marea; empezó a formarse con las luchas
de los obreros de HUNOSA, donde se po-
pularizó una consigna hoy habitual: «Si hay
reconversión, habrá revolución». Y siguió le-
vantándose con las huelgas de Renfe, Ibe-
ria, y el «metro» de Madrid... y las lucha,
generalizadas a las poblaciones cercanas, de
los Astilleros de Cádiz, «territorio liberado»
donde la policía —como en los demás luga-
res— nunca pudo «convivir pacíficamente».
Pero fue la batalla de Reinosa el hecho
culminante de todo este acoso al gobierno;
un acontecimiento de tanta importancia, que
da carácter por sí solo a todo el año trans-
currido. El desarme y la rendición de unos
guardias civiles acorralados por los trabaja-
dores simbolizó la derrota más vergonzosa
de un régimen que sintetiza toda su «demo-
cracia» en el empleo de la fuerza represiva;
esto lo dejó bien sentado Roldán, cuando di-
jo: «Una sociedad democrática exige un nú-
mero mucho más elevado de servicios de la
guardia civil que una dictadura». Tras Rei-
nosa, muchas cosas cambiaron. Otros cen-
tros de trabajo —«Santa Barbara» en Gra-
nada, «Diter» en Badajoz, etc.— siguieron
su ejemplo secuestrando o reteniendo a los
directivos.
El gobierno, acosado por todas partes, se
revolvía enseñando los dientes; se sucedie-
ron las declaraciones chulescas de Guerra,
Solchaga y otros, como el mismo González,
que afirmó: «lo que más seriamente me
preocupa es que haya sucesivos brotes de
violencia, que el Gobierno no está dispues-
to a que continúen», Toda esta rabia pron-
to se convirtió en venganza, con el asalto y
vejaciones a la población de Reinosa y el ase-
sinato de Gonzalo Ruiz.
Pero, si algo consiguió el gobierno con es-
te alarde, fue que las luchas populares con=
tinuaran y aparecieran en otros lugares co-
mo Riaño, donde para impedir que 100 ve=
cinos siguieran quemando las excabadoras
empleadas en la demolición del pueblo, lle-
varon" 500 guaridas civiles; Aldeadávila
—secuestro del vicepresidente de la Diputa-
ción Provincial y derribo, meses más tarde,
de una torre de conducción eléctrica por los
vecinos—; en el movimiento Anti-OTAN,
con marchas y enfrentamientos en Torrejón
y Rota, y sobre todo, en los centros de tra-
bajo donde se ha venido desarrollando la lu-
cha contra la reconversión.
...y libertades
Todas estas movilizaciones fueron el me-
jor preludio de las elecciones celebradas el
10 de junio. De ellas, dos resultados sobre-
salen: el aumento de la abstención, sobre to-
do en los lugares donde las luchas de los tra-
bajadores habían destacado, y el descalabro
del PSOE. Tras el recuento de votos, Felipe
y Cia. intentaron «desdramatizar» sus resul-
tados de cara al público, pero la procesión
iba por dentro.
En consecuencia, el gobierno entró en las
vacaciones del verano marcado por la cri-
sis; y aunque los psoístas han aparentado,
con su habitual crisis; y aunque los psoístas
han aparentado, con su habitual fanfarro-
nería, una fortaleza a todas luces inexisten-
tes, lo cierto es que se han visto forzados a
retrasar el «ajuste» de gobierno por los gra-
ves retos que han tenido que afrontar de for-
ma continuada y por no disponer de dema-
siado personal «adecuado» para tomar el re-
levo, a causa de la deserción de cuadros que
ha venido sufriendo este partido. La grave
situación creada a todos los niveles ha sido
afrontada con la aparición de «Pactos» de
todos los colores.
El «Pacto de Estado contra el terrorismo»
lo han firmado ya casi todos —Garaikoetxea
CRISIS EN
LA CAMORRA
—El PSOE da de baja a Pablo Cas-
tellano por sus declaraciones a un
semanario en las que acusaba a
Benegas de tener negocios inmo-
biliarios con el aliancista Matutes.
—Expulsados del partido ocho car-
gos municipales de Huesca acu-
sados de indisciplina. Estas expul-
siones se suman a las de seis ex
cohcejales de Zaragoza que habian
denunciado irregularidades en la
adjudicación de obras municipa-
les.
—-Cinco dirigentes socialistas de Za-
ragoza son expulsados del partido
por indisciplina, al haber presen-
tado una candidatura alternativa
en las pasadas elecciones a dipu-
tados provinciales.
—Abandonan el PSOE 22 conceja-
les de cinco Ayuntamientos zara-
gozanos en solidaridad con los cin-
co anteriores.
—El Comité Federal del PSOE ex-
pulsa al ex alcalde de Torrejón y
a cuatro militantes más que se ha-
bían negado a ir en las listas del
partido en las últimas elecciones.
—La comisión gestora del PSOE de
Salamanca disuelve las dos agru-
paciones estatales de la capital y
otras 14 de la provincia a causa de
los permanentes conflictos en su
seno.
—José Antonio Saavedra, secretario
general de la federación minera de
UGT, abandona el PSOE por «el
hostigamiento y persecución a que
está sometido por su actividad sin-
dical», según sus palabras.
—Justo Zambrana, miembro de la
ejecutiva de UGT, abandona el
sindicato para continuar como
diputado socialista por no com-
partir las posiciones de Redondo.
Algunos han roto el silencio y se
ha declarado la guerra: insultos, pu-
ñaladas y vendettas; hasta hay quien
Página 9 · ver la página
— política
Uno de los guardias civiles heridos, se entrega a los obreros de Reinosa.
se reserva por no ponerse a mal con una par-
te de su electorado y otra parte del de HB,
que pretende conquistar— y ha tenido sus
resultados: introducción de la Ley Antiterro-
rista en el Código Penal, para que se pueda
aplicar el mismo «rasero» —electrodos, «ba-
ñera», etc.— a los detenidos por la recon-
versión, a los «terroristas» y a cualquier de-
tenido, aislamiento de los presos políticos en
grupos pequeños por todas las cárceles de
máxima seguridad, y ofensiva contra ETA,
a fin de intentar que trague con la rendición
y entregue las armas.
El «Pacto social» parece más difícil de
concertarse, pues aunque es cierto que los
posibles firmantes hace ya tiempo que han
perdido la vergijenza, todavía mantienen la
esperanza de recuperar el control de un mo-
vimiento obrero que se les escapa de las ma-
nos, y que perderían del todo si se compro-
meten con Cuevas y sus socios en la concer-
tación. De cualquier manera, ningún pacto
ha salvado a los psoístas de la quema.
En los últimos meses del año, el PSOE es
noticia por sus peleas internas, escisiones,
desplantes... y la corrupción asomando por
todas partes. En este sentido, lo de Benegas
y Castellano no parece más que la punta de
un iceberg de basura que afecta a todo el
partido. Ya hace unos meses que algunos,
entre los que se encuentran Redondo y Sa-
racíbar, tratan de poner tierra por medio pa-
ra que no les identifiquen con la política del
gobierno.
Y mientras tanto, las luchas de los traba-
jadores y otros sectores de la población no
han cesado de cercar al gobierno. Rebelio-
nes en los pueblos —Pruna, Villanueva del
Arzobispo, etc.— que ya no aguantan a los
caciques aunque hayan sido «elegidos por
voluntad popular»; cortes de carreteras y fe-
rrocarriles con barricadas de fuego —Asta-
no, Sidegasa, Euskalduna...—; cerco y en-
cierro de 60 guardias civiles por los obreros
de Fluoruros de Gijón... hechos todos ocu-
rridos en los últimos meses del año y que
muestran hasta qué punto los trabajadores
e. enfrentándose a la política del Esta-
o.
Ante este movimiento, el PSOE aboga en
su XXXI Concilio por que los trabajadores
participen, junto con los empresarios «en la
financiación destinada a crear nuevas empre-
sas» mientras, por otro lado, aumenta los
presupuestos del Ministerio del Interior y las
dotaciones y medios de los cuerpos policia-
les. Es un reforzamiento detrás de las trin-
cheras para enfrentar las nuevas oleadas que
se les vienen encima. .
En el comienzo de 1988, los estudiantes
ya no serán engañados por las manipulacio-
nes y las organizaciones dependientes de Ma-
ravall, los obreros conocen bien el método
de la barricada incendiada y el desarme de
civilones, la gente de los pueblos incluso ha
aprendido a manejar los explosivos para de-
fender sus derechos.
Por su parte, los detentadores del poder
se refugian cada vez más tras los tricornios.
Por eso, las luchas actuales no son el comien-
zo de un nuevo ciclo que se repite, sino una
vuelta más de la tuerca que todos apretamos.
En vista de que hoy, como hace un año, lo
de la «convivencia pacífica y las libertades»
sigue siendo un camelo, deseamos a los lec-
tores un feliz año 1988 de enfrentamiento
contra los opresores y lucha por el trabajo
y la libertad.
Carlos Utrera
cambia de bando para no perder el
puesto. Así son las leyes de la «ma-
fia».
¡Y es que cuando la crisis aprie-
ta, funciona el «aparato» y ni a los
«capos» se respeta!
NOTICIAS SUELTAS
—Según los medios de comunicación
oficiales, los F-16 americanos de
>
la base de Torrejón tienen sus
bombas nucleares en Italia y Tur-
quía.
Los aviones en Portugal; los pilo-
tos en Cabañeros; los bombas en
Turquía; los americanos se quedan
pero se van; Ordóñez va de duro
esnene es moderado... ¡Jo, qué
10:
Aquí para aclararse hay que
echarlos a todos: a los yanquis, a
Felipe y a la OTAN... ¡Jo, qué
claro!
—El gobierno renuncia a construir
el laboratorio de residuos nuclea-
resen Aldeadávila por «dificulta-
des de financiación», según su
portavoz.
Estos chicos se merecen un sillón
en la Academia. Han descubierto
la forma de dar marcha atrás en
sus proyectos sin quedar muy mal-
parados: enriqueciendo el diccio-
nario con nuevas definiciones.
—A pesar de las medidas tomadas
por la Administración para paliar
los efectos de las riadas, los veci-
nos de Alzira (Valencia) exigen
que se creen grupos de dinamite-
ros para volar la autopista A-7 en
caso de otra riada, o de lo contra-
rio lo harán ellos.
En la próxima inundación, el go-
bierno declarará Valencia y Murcia
como zonas especiales y pasarán a
ser Comunidades Navegables; ade-
más se aplicará el «Pacto Antiterro-
rista» para evitar los temporales.
¡Toma ya sensibilidad!
Página 10 · ver la página
— política
Extensión de las tierras
+ En el término municipal de San F
Juan Neponeceno, Sagrado Corazón.
* En eel término de Puerto Real:
EMPRESAS Y SALINAS
LIGADAS A MATUTES
CULTIVOS PISCICOLAS MARINOS, S.A.
Salinas de San Agapito, Santa Margarita y Vicario.
» Enel término de Chiclana de la Frontera:
Salinas de San José y Santa Ana, San Miguel y San José, San Joaquín y Santa Ana, San
alinas de Santiago, San Juan Horcajo, Perla, Barbanera, San Pedro y San José, Santa
O 9.458.315 metros cuadrados.
Emilia, San Rafael del Monte, San Pascual Bailón, San Carlos y San Jaime, Nuestra Señora
del Carmen Nuevo, San Miguel de la Rosa, Nuestra Señora de Belen de Levante y Poniente,
San Rafael, Nuestra Señora Concepción, Refla y Rosa, Nuestra Señora del Rosario, Santo
Salina de San Francisco de Asis.
* En el término de Puerto Real:
Extensión de las tierras
Salinas de San Pedro y San Judas.
Extensión de las tierras
Domingo, Santa Isabel de Fuera, Nuestra Señora de la Aurora.
ESPAÑOLA DE PISCIFACTORIAS S.A.
A 980.000 metros cuadrados
Salina de Regla y Concha y San Felipe.
EXTRACCIONES SALINERAS ANDALUZAS S.A.
+ En el término municipal de San Fernando:
GADITANA DE DESARROLLO S.A.
+ Enel término municipal de San Fernando:
Salinas de San Cayetano, Los Santos y San Nicolás.
o En el término municipal de Chiclana de la Frontera;
Salinas de San Federico, Santa Beatriz, Matilde y San Canuto.
+ En el término municipal del Puerto de Santa María:
Salinas de San León, La misericordia, Talanquera, San Francisco Javier, Santa Rita, San
José del Palmar, San Sebastián del Carmen, el Carmen de San Lorenzo, San Florencio, Nues-
tra Señora de la O., Nuestra Señora de la Soledad, Consulado.
651.138 metros cuadrados.
6.795.222 metros cuadrados
AN
La foto, publicada en el «Diario de Cádiz»,
mente: «Abel Matutes, vicepresidente naci
San Juan, en San Fernando, invitó ayer a TXi
ciones de su piscifactoría en la Isla. Ambos
días de sus vacaciones, y permanecieron
afirmar a «Diario de Cádiz» que este tipo de
proyectos importantes de este tipo surjan
Dos mil hectáreas de salinas y más de 500 millones de
+
£
LL
EL IMPERIO DE MATUTE
El imperio de Matutes se extiende a todo lo largo y ancho de la Bahía de
Cádiz, cerca de 2.000 hectáreas de antiguas salinas convertidas en
piscifactorias aprovechando las inmensas riquezas naturales de la marisma
gaditana. Pero el gran negocio, hoy por hoy, no son los peces sino los más
de 500 millones que ha conseguido el comisario europeo y dirigente de
Alianza Popular del Mercado Común Europeo y de los gobiernos socialistas
de Madrid y Sevilla. Este escándalo demuestra la corrupción en la que se
asienta la política española y especialmente los dos grandes partidos, Alianza
Popular y el PSOE.
UBVENCIONES europeas para el co-
«« SN misario europeo», proclamaba el
cartel que habían colocado en su
stand de la Feria de «Acuasur 87» los eco-
logistas gaditanos que descubrieron la lar-
ga fila de millones concedidas a las empre-
sas donde tiene intereses Matutes. Ensegui-
da se relacionó esta «ayuda» de la Junta de
Andalucía y del gobierno del PSOE a Ma-
tutes con las declaraciones de Pablo Caste-
10
llanos, el disidente socialista que denunció
los rumores de negocios conjuntos del diri-
gente de Alianza Popular con el secretario
de organización del PSOE, Txiki Benegas.
Este ha negado su relación comercial, pero
ha confirmado la gran amistad que le une
a Matutes.
Y todo el mundo recordó que, un año an-
tes de que Matutes recibiera las licencias per-
tinentes para poder pedir legalmente las sub-
venciones, los dos políticos, Txiki Benegas
y Matutes, estuvieron juntos en San Fernan-
do (Cádiz), visitando las piscifactorías. El
diputado de Izquierda Unidad por Cádiz,
Manuel Gómez de la Torre, ha pedido al
Parlamento andaluz que investigue el posi-
ble «tráfico de favor» que haya habido en-
tre Benegas y Matutes.
Matutes y su amigo Benegas
La respuesta de Matutes no convence a
nadie: «yo desde antes de incorporarme co-
mo comisario no llevo la gestión de mis em-
presas pero conozco a los accionistas para
saber y asegurar que nadie tiene ni ha teni-
do relación con el PSOE». «Estuvimos ce-
nando en la Venta de Vargas con María Ji-
ménez —dice Matutes— y nadie se escanda-
lizó cuando aparecimos en la prensa. Si hu-
biera pensado en utilizar o aprovechar la in-
fluencia que hubiera podido tener Benegas
Página 11 · ver la página
agosto de 1985 llevaba un pie que decía textual-
ianza Popular, y principal accionista de la salina
sas, «número tres» del Psoe, a visitar las instala-
n avioneta desde Ibiza, donde pasan los últimos
recorriendo la salina». Benegas fue rotundo al
tiene un excelente porvenir y que apoyará cuantos
iz y su provincia.
capital social. Pilar Urbano da por buenas
estas manifestaciones».
Sin embargo, la propia Pilar Urbano fue
testigo, junto a otros muchos periodistas, del
interés de Matutes por las piscifactorías y por
enseñárselas a Txiki Benegas. Pilar Urbano
escribe en el «Diario de Cádiz» del 24 de oc-
tubre lo siguiente: «Matutes dice ahora al-
go muy distinto de lo que me dijo a mi en
noviembre de 1986. Ahora: «No llevé a Be-
negas para que influyera ante la Junta de
Andalucía, porque todos los permisos nece-
sarios ya los tenía, sino simplemente para
mostrarle lo que es hoy una explotación fruc-
tífera y puntera». Como se está refiriendo
aun viaje de 1984, salta a la vista que difí-
cilmente podía mostrar hace tres años «lo
que hoy es una explotación fructífera y pun-
tera». Lo que me dijo, el domingo 2 de no-
viembre por la noche, y telefoneándome él
desde Bruselas, fue que invitó a Benegas
«para mostrar lo que podía ser una empre-
sa empleadora y exportadora...» y «para re-
cabar su influencia cerca de la Junta de An-
dalucía: yo necesitaba determinadas ayudas,
que se agilizasen ciertos trámites... y que
aquello funcionase bien; me interesaba que
se conociera sobre el terreno». Como se ve,
Matutes sí solicitó ayuda a Benegas para
«agilizar ciertos trámites».
30 millones por una salina que costó
10 millones
Pero lo más importante es el testimonio
de uno de los antiguos propietarios de una
de las salinas en las que Matutes dice que só-
lo tiene el 10 por ciento. Este hombre, Ma-
nuel Ruiz Coto manifestó su asombro, pú-
blicamente, ante el stand de la Federación
Ecologista-pacifista de Cádiz en la- feria
«Acuasur 87», cuando vio que por la salina
que había vendido a Matutes en 10 millones
ubvenciones de la C.E.E. y de la Junta de Andalucía
ro catalán formado por «Inversiones Barce-
lonesas Urbanas S.A. (IBUSA) y «General
Investement» al frente del cual estuvo, has-
ta finales de 1984, el expresidente de Alian-
za Popular en Cataluña y diputado en la pri-
mera legislatura del Parlamento catalán,
Eduardo Bueno.
Sin embargo, ni Bueno, ni Matutes figu-
ran en los registros mercantiles de estas em-
presas. Los que aparecen: Manuel Retame-
ro Ortega, José María Obrado Rivas y José
María Pelegri Galbis, eran simplemente ad-
ministrativos de IBUSA, que sólo recuerdan
que firmaron «donde nos decían y cuando
nos decían» la fundición de más de cincuenta
empresas de Bueno yde Matutes. Una vez
hecha la firma ante el notario Juan Veciana
Vila, los tres administrativos no han vuelto
a saber nada de «sus empresas» o al menos
eso es lo que afirman.
Hombres de paja
«Cupimar» tiene un presidente que se lla-
ma Juan Pericas Vila, un consejero delega-
do, Lazaro Rosa Jordan, y cuatro conseje-
ros: Daniel Pons Llado, Juan Díaz de Bu-
dalles, Javier de Cruylles de Peratallada y
Ventosa y Gerardo García Clemente. Los
tres últimos aparecen vinculados a otras em-
presas del grupo IBUSA, como Diepe S.A.
de Alicante, la madrileña Diego Peral y las
aseguradoras «El Porvenir» y «La Constan-
cia». Los otros son hombres de Matutes que
son conocidos como el «grupo ibicenco» en
los medios financieros.
En 1984, Eduardo Bueno siendo el segun-
do accionista mayoritario, detrás del «Gru-
po Ibicenco» que dirige Matutes, vendió sus
acciones al Banco Español de Crédito (Ba-
nesto) que tiene actualmente el 25% de las
piscifactorías.
EN LA BAHIA DE CADIZ
en aquel momento no se la hubiera reclama-
do en Cádiz, donde no tenía problemas,...».
En una curiosa polémica entre el Comi-
sario europeo, Abel Matutes y la periodista
Pilar Urbano han salido cosas que demues-
tran bien a las claras la estrecha relación de
Matutes con las piscifactorías de Cádiz que
han recibido más de 500 millones de pese-
tas de subvención del «Fondo Europeo», del
Estado español y de la Zona de Urgente rein-
dustrialización (ZUR). pe
En el comunicado conjunto emitido por
la periodista y el Comisario europeo se dice
textualmente: «Abel Matutes acredita docu-
mentalmente no tener ni haber tenido nun-
ca ningún puesto en el consejo de adminis-
tración, ni cargo directivo alguno, ni pode-
res de ningún tipo de ninguna de las tres pis-
cifactorías de Cádiz, y que su participación
en las mismas es inferior al 10 por ciento del
de pesetas, la de San Francisco de Asís, éste
había recibido más de 30 millones de sub-
vención.
«Fueron Eduardo Bueno y Matutes los
que firmaron las letras de compra de San
Francisco —dijo Ruiz Coto—. Mis herma-
nos y yo estábamos prácticamente arruina-
zdos por la crisis de la sal y tuvimos que ven-
der deprisa». Ya es raro, por lo menos, que
quien tiene menos del 10 por ciento del ca-
pital social de una empresa firme letras de
compra. Ni Matutes, ni Eduardo Bueno fi-
guran en las empresas gaditanas propietarias
de salinas: «Cultivos Piscicolas Marinos»,
«Extracciones Salineras Andaluzas», «Espa-
ñola de Piscifactorías» y «Gaditana de De-
sarrollo», pero todo el mundo sabía que eran
sus dueños.
Todas estas empresas, y muchas más con
fines parecidos fueron fundadas en torno a
los años 1981 y 1983 por el grupo financie-
Sin embargo, el personaje más importante
de CUPIMAR y de las otras empresas pis-
cícolas es el antiguo subdirector General de
Pesca, con el gobierno de UCD, Lázaro Ro-
sa Jordán, que aparece como el verdadero
hombre fuerte de las empresas de Matutes.
Lázaro Rosa aparece en todas las empresas
piscícolas a partir de 1983. El 22 de abril,
Lázaro Rosa es designado administrador de
«Comercial de Productos Pesqueros», que
es la empresa que comercializa el producto;
en octubre de 1983 lo es de «Cultivos Piscí-
colas del Sur» y el 4 de octubre sustituye a
Pelegri en «Española de Piscifactorías»...
Desde el 3 de junio pasado, Lázaro Rosa
comparte funciones en esta última empresa
con un nuevo hombre, Pedro Medina Alva-
rado.
Todas estas empresas formadas por Bue-
no y Matutes, con hombres de paja, se de-
dicaron a partir de 1980 a comprar las más
11
Página 12 · ver la página
EDITORIAL
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o desu
emancipación
LA FUGA DE
LA CARCEL
DE ZAMORA
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500 ptas.
Página 13 · ver la página
(—política
importantes salineras de la Bahía de Cádiz,
hasta llegar a controlar cerca de centenares
de hectáreas y, como dice un mariscador de
la Bahía «desde aquí, desde el punte de Ca-
rranza, todo lo que tu vista alcanza es de
Matutes».
Ecologistas: todo es ilegal
«Todo lo que están haciendo es ilegal
—afirma Purificación González, abogada y
miembro de la Federación ecologista-paci-
fista gaditana que fue quien levantó la lie-
bré sobre las subvenciones a las empresas de
Matutes—. Enel artículo 170 de la ley del
suelo se dice que estarán sujetos a licencia
municipal los movimientos de tierra y que
se sepa ninguna de las empresas que estamos
hablando han pedido permiso a los ayunta-
mientos de Cádiz, Puerto Real, San Fernan-
do, Chiclana o Puerto de Santa María para
hacer las obras de reacondicionamiento de
las salinas».
La abogada de los ecologistas afirma tam-
bién que están violando la ley de Aguas y
el reglamento de dominio público hidráuli-
co que dice que toda actividad que afecta a
zonas húmedas, como son las marismas, re-
querirá autorización administrativa en los
términos previstos en este régimen (artículo
279), para conocer antes el impacto ambien-
tal. Tampoco en este caso se ha pedido nin-
gún informe a la Agencia de Medio Ambien-
te que es la que tiene que hacer el estudio
preliminar.
«Y, por último, las obras de las salinas
violan también el decreto de especies prote-
gidas de la Junta de Andalucía que protege
a las especies y a sus lugares de nidificación
ra poder mantener a sus hijos. Ahora eso va
a ser mucho más difícil con todas estas re-
formas».
Junta de Andalucía o no les llega nada. En
+4 todo caso las subvenciones para estas peque-
ñas cooperativas no rebasan nunca los tres
millones de pesetas, más alguns ventajas de
El vicepresidente de Alianza Popular contó con la ayuda de su
amigo Txiki Benegas, secretario general del PSOE
y hábitat. Las marismas son lugares funda-
mentales para el paso de cigiieñas, cigijeñue-
las, garzas, avocetas, etc.,» afirma Purifi-
cación González.
Los ecologistas tuvieron muchos proble-
mas para conseguir los datos de las subven-
ciones a las empresas de Matutes. «Tuvimos
que ir a Sevilla a pedirlas a la dirección de
pesca y amenazar con exigirlas oficialmen-
te, mediante instancia, entonces nos dieron
el papel que tanto revuelo ha causado, pero
está claro que se guardan muchos más da-
tos y detalles porque siempre están intentan-
do, tanto en el gobierno andaluz, como en
el de Madrid, evitar que la gente conozca a
dónde van los dineros de las subvenciones»,
dicen los ecologistas que desde que empeza-
ron con su campaña, unida a la petición de
que se marchen los norteamericanos de Ro-
ta, se sienten muy perseguidos por el gobier-
no y controlados por la policía.
«La marisma ha sido tradicionalmente un
lugar a donde todo el que quería podía ir a
pescar encaso de apuro —cuentan Purifica-
ción González y Lola lllescas—. Hay un an-
tiguo dicho gaditano que habla de «tirarse
a la marisma» cuando todo ha fallado y un
padre de familia tiene que irse a pescar pa-
«El negocio de Matutes y Chacartegui, el
otro gran beneficiado de las subvenciones del
PSOE, que además es director-gerente de
Zuraval, la empresa oficial que da los ava-
les para la Zona de Urgente Reindustriali-
zación, va a ser la reconversión de la bahía,
luego la acuicultura funcionará o no, pero
ellos ya habrán hecho su agosto», dice Pu-
rificación González.
Un hombre del PSOE se lleva todo
Fidel Chacartegui Chopitea, según se
cuenta en Cádiz, ingresó hace tiempo en el
PSOE y desde ese momento ha subido co-
*mo la espuma, tanto personalmente, como
las subvenciones a sus empresas que contro-
lan unos 200.000 metros cuadrados de anti-
guas salinas en el términos del Puerto de
Santa María: Salinas «Patrocinio», «Atra-
vesada», «San Fernando», «Las Pastora»,
«Carmen» y «San Miguel».
Frente a las grandes subvenciones euro-
peas y de la ZUR a Matutes, Chacartegui y
otras grandes empresas, encontramos a las
pequeñas cooperativas creadas en torno a la
Bahía de Cádiz por trabajadores, parados
y reconvertidos del sector naval y a los cua-
les o les llegan pequeñas cantidades de la
cobro del salario mínimo durante un año o
año y medio.
«¿Problemas? Todos —afirman los diri-
gentes de la Unión de Acuicultores gadita-
nos—. En realidad todavía no hemos saca-
do ni una almeja y llevamos cerca de dos
años trabajando. Las semillas de las alme-
jas que nos trajeron gratis estaban en muy
mal estado, hemos tenido que acarrear tie-
rra de otros lugares a ver si así crece la al-
meja mejor, la mortandad es muy grande y
las ayudas llegan con cuentagotas y tarde,
cuando llegan. Desde luego nosotros no te-
nemos las ayudas millonarias de Matutes».
Problemas para
los pequeños acuicultores
La Unión de Acuicultores está formada
por 12 cooperativas, unas más grandes co-
mo «Herrosol», formada por 35 personas
que trabajaban un taller de caldedería para
los astilleros, y que al llegar la crisis aumen-
taron su mercado metiéndose en la almeja.
Es la cooperativa más importante. Luego es-
tán Santima, Marisquera Gaditana, Maris-
cadores del Sur, Probival, Rutia, Arrecife,
Pleamar, Los Fangosos, Erizo, Unión Ba-
hía y Pleamar.
El gobierno les dio unas subvenciones a
los hermanos Alruin, de Barbate, para que
trajera la semilla de Marruecos, pero la ma-
yor parte de ella llegó en muy malas condi-
ciones
Los cooperativistas producen en la Bahía
de Cádiz la almeja fina propia de la zona,
mientras que en los esteros de las empresas
ligadas a Matutes se cultiva la almeja más
basta, japonesa o filipina, que crece más rá-
pido, tiene más cáscara y menos carne.
Angel Bustos
13
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La caída de los mercados de valores presagia una próxima recesión económica
La Bolsa por los suelos
El índice registrado en la Bolsa de Madrid fue el segundo mínimo del
año.
causa más directa del crash iniciado en la Bolsa de
Nueva York fue el desorbitante déficit presupues—
tario y comercial de los EE.UU. Algunos, como Gabriel
Jackson, van más allá e indican que esas deudas del Esta-
do federal se deben a los enormes desembolsos que la Ad-
ministración Reagan está haciendo para financiar el de-
sarrollo del programa armamentista, del cual la «guerra
de las galaxias» se lleva la mayor parte. Estos análisis
económicos olvidan que es la crisis económica en la pro-
ducción la que en realidad está detrás de toda esta movi-
da. Como decía el keinesiano y Nobel de economía 1987,
Robert M. Solow, «El mercado de valores convierte pro-
blemas de largo plazo en fuegos artificiales inmediatos».
Si el Estado USA inyecta cientos de miles de millo-
nes en el armamentismo, aparte de su afán guerrerista,
le mueve a ello una consideración mucho más importante
y pragmática: el hecho de que todas las empresas de cons-
trucciones mecánicas, tanto las navales como las aero-
náuticas, etc., estaban entrando en una crisis profunda a
principios de los 80, debido a la falta de pedidos. La in-
versión en armamento ha sido la forma más sencilla de
«superar» la crisis en estas empresas punta, que son el mo-
tor de toda la economía.
Pero la «recuperación» montada sobre esta base —la
afluencia de capitales al «agujero negro» de un sector tan
improductivo— ha llevado finalmente esa política eco-
nómica al derrumbe actual. El Hecho de que, con todo,
EE.UU. sigue controlando una gran parte de la econo-
mía mundial ha provocado que sus socios capitalistas
europeos y japoneses se vean también directamente afec-
tados.
L* economistas de la mayor parte de los países in-
T ODOS los analistas han coincidido en señalar que la
dustrializados claman por un entendimiento ur-
gente entre los Estados más fuertes —países euro-
peos, Japón y los USA—, que debería ir en el sentido de
coordinar medidas ante la crisis. No son imposibles cier-
tos acuerdos esenciales —de hecho, los «siete grandes» o
los «diez más industrializados» se reúnen periódicamente
para tomar las medidas que eviten los efectos más desas-
trosos para la economía capitalista—, pero ¿desde cuán-
do los impulsores de la libre competencia van a renunciar
a sus ganancias en favor de otros? Sería como pedirle al
cerdo que dejase de hozar.
La espectacular caída de los valores en las Bolsas más
importantes del mundo, ocurrida en los meses pasados,
ha traído como primer efecto la ruina de millones de
inversores pequeños y medianos. En una primera evalua-
ción, hecha a primeros de noviembre, las pérdidas se ci-
fraban en unos 11 billones de dólares: un 20 % del valor
de todo lo producido en un año en el mundo. En España,
las pérdidas eran de una proporción similar, 3,5 billones
de pesetas, es decir, lo equivalente a un 30 % del presu-
puesto del Estado para este año.
Por dicha razón, estos inversores han retirado —y lo
siguen haciendo— grandes masas de capital de la Bolsa,
lo que supone el fracaso de la política de «capitalismo po-
pular» propugnada, entre otros, por el gobierno de la
Thatcher o el de Mitterrand. La inversión se reduce en to-
dos los sectores; como consecuencia, es inevitable una dis-
minución de la producción. Por otro lado, las medidas
que se ve obligado a tomar el gobierno yanqui para redu-
cir el déficit presupuestario y comercial se están concre-
tando en el aumento de los impuestos; esta medida ten-
drá lógicamente el efecto de reducir el consumo y, por
tanto, la contracción del mercado y la recesión económi-
ca más agudizada.
OY más que nunca, la intervención de los Estados
H capitalistas en la economía de «libre competen-
cia», sobre todo, mediante medidas monetaristas
que afectan al movimiento de capitales y menos directa-
mente a la producción, hace que los vaivenes de la crisis
aparezcan hasta cierto punto amortiguados. Pero esto
ocurre en la esfera de los grandes negocios capitalistas
—.mercado de valores, ganancias de los industriales y ban-
queros, etc.— Porque lo que es los «de abajo», bien co-
nocemos sus desastrosos efectos en nuestras costillas:
aumento creciente del paro y la miseria entre los obreros
y demás trabajadores, así como la ruina acelerada de pe-
queños industriales, comerciantes y campesinos.
El estallido de las Bolsas y todo lo que esto supone
ha enfriado los entusiasmos demagógicos de algunos re-
presentantes de la economía capitalista, entre otros los
psoístas, que venían haciendo continuas declaraciones en
torno a la «salida del túnel», el «fin de la crisis», etc.
La crisis actual, con 15 años ya de duración, se está
dando en el contexto de un enorme volumen de la pro-
ducción mercantil y una interconexión de los mercados
capitalistas muy desarrollada; estos factores, y la impro-
babilidad de una salida destructiva —como fueron las gue-
rras mundiales en el pasado— hacen que la resolución de
la crisis sea imposible y que ésta afecte a todo el sistema
en creciente escala. Por eso en algunos países —como por
ejemplo el nuestro— se oyen voces «autorizadas» dicien-
do que «hay que aprender a convivir con la crisis». Lo
malo es que no todos, ni mucho menos, estamos de acuer-
do con tan saludable idea.
Alfredo Dimas
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política
El Gobierno prepara la guerra contra el pueblo (ID
Reinserción o exterminio
Pilar Bengoetxea es vasca y está condenada a más de 12 años de prisión por
colaborar con ETA; normal. A Pilar se le ofreció hace umos meses que
firmara la reinserción y sería puesta en libertad; no lo aceptó y hoy está en la
cárcel de mujeres de Carabanchel. ¡Todo un ejemplo! Pilar tiene 52 años y
es madre de seis hijos, a los que ahora tiene que ver tras un cristal; pero
mejor es eso que no poder mirarles a la cara.
Ás de'27.000 presos se hacinan en
M las cárceles españolas. De ellos, al-
rededor de un millar son presos
políticos... ¡A mí, plim!, puede decir algu-
no, yo sólo soy un currante que no me meto
en nada, ni preso ni común ni político... ¡In-
genuidad donde la haya! Hoy todos somos
presidiables. Una reconversión aquí, un tope
salarial allá, un cabreo a destiempo... y ya
estamos entre rejas. Jornaleros andaluces,
obreros de Reinosa, mineros de León, me-
talúrgicos de Puerto Real... más de 200 tra-
bajadores están pendientes de pasar por el
juzgado o han pasado ya; algunos no ten-
drán tanta suerte como Paco Casero que
cumple sus condenas en arresto domiciliario.
A todos ellos les espera un régimen peni-
tenciario cuya esencia queda reflejada en el
caso de Pilar Bengoetxea: si renuncias a tus
ideas, a tu espíritu de lucha y rebeldía, a tu
simple dignidad, tienes las puertas abiertas;
si persistes en tu resistencia, rejas y extermi-
nio. Ser piltrafas o personas, aunque sea tras
los barrotes. Muerte o muerte.
La balanza de la justicia
Bajada de pantalones o porras. Así te re-
ciben en las cárceles. ¡Desnúdese! ¡Haga fle-
xiones! Desnudo, inerme ante los carceleros
que no sólo te violan con los ojos sino con
sus guantes de goma, por delante y por de-
trás. Igual trato reciben tus familiares cuan-
do van a visitarte. Y si te niegas a tanta ve-
jación, porras, esprays, aislamiento... Las
denuncias, incluso al Defensor del Pueblo,
son papel mojado: lo pone el Reglamento.
¿Quién va a razonar con un Reglamento?
Reeducación o Artículo 10. Primer gra-
do, sí señor; primera fase, segunda, tercera,
segundo grado... Sí señor. ¡De pie al fondo
de la celda! Sí señor. ¡Camine con las ma-
nos atrás! Si señor... Un ¡NO! y eres «peli-
groso», carne del Artículo 10. Hay presos
que pasan años en una celda cochambrosa,
sin hablar con nadie, con sólo un rato de pa-
tio al día por el simple hecho de protestar
por una comida maloliente. Las celdas de
castigo —perdón, de aislamiento— sólo pue-
den durar un máximo de 45 días... pero está
el Artículo 10, el aislamiento permanente.
Apuntarte a la UNED o engancharte al
«caballo». El 60 Y de los presos consumen
drogas; en el patio, los camellos pregonan
abiertamente su mercancía: p'a la vena, re-
dondas, hachís... Ojos que vigilan atenta-
mente un gesto de protesta o una mirada de
rebeldía consienten gustosos este tráfico; un
preso drogado no da guerra. ¿La alternati-
va? Caerle bien a las autoridades y que te
dejen estudiar una carrerita, como un Lute
cualquiera. Cuando salgas, volverás a atra-
car bancos con' un Título de parado bajo el
brazo.
Ernesto Fernández Portillo,
ex preso de los GRAPO,
ha vivido en su carne
la política de exterminio
del Gobierno.
Buscarte un destino o sobrevivir a cuchi-
lladas. Repartir la comida, limpiar las ofi-
cinas de los funcionarios y, de paso, contar-
les lo que hace o piensa éste o aquél... ¡Sí
señor, sí señor! Sisar aquí y allá, recibir una
propinilla... Los talleres están muertos de
risa, y para 10.000 pesetas al mes... En el
otro platillo de la balanza, un ¡Búscate la
vida! como un piano. La droga, la sirla, el
cuchillo improvisado... De los cinco reclu-
sos que mueren al mes en las cárceles espa-
ñolas, uno es acuchillado, dos fallecen por
enfermedad y otros dos se suicidan... o los
«suicidan», como amenazan con hacer a los
presos políticos de los GRAPO.
Arrepentirse o un cajón de cemento, ser
«destino» o «peligroso», régimen abierto o
Herrera de la Mancha, Ocaña, El Puerto,
Burgos... Tal es la catadura de la Reforma
Penitenciaria que empezara la extinta UCD
—al pobre Haddad no le dieron tiempo de
casi nada— y ha proseguido el PSOE. Las
cárceles de la «democracia» son dignas hi-
jas suyas.
Por no cambiar, ni siquiera los funcio-
narios de prisiones lo han hecho; bueno,
ahora son más y más jóvenes, y tienen cas-
cos, escudos y esprays para acompañar las
tradicionales porras y esposas. Y cobran
más, les dan hasta plus de peligrosidad —¿y
penosidad?—. También tienen hasta sindi-
catos, que compiten entre sí por ver cuál es
más reaccionario; ahora les ha dado por ha-
cer méritos delante del Ministerio del Inte-
rior, como está ocurriendo con la campaña
de prensa que han estado haciendo en Inter-
viú, ABC y otros periódicos, protestando
por los «privilegios» de los presos de ETA
y GRAPO; así queda el campo atunado
para que la policía intervenga y acabe de una
vez con los «privilegiados». ¡El Poder Ju-
dicial!
¡Que no cunda el ejemplo de los presos
políticos! es la consigna con la que todos,
Interior y Justicia, están de acuerdo. Fren-
te al chantaje de las prisiones, ellos toma-
ron su decisión hace tiempo, y han preferido
ser bandera en la cárcel que trapo en la ca-
lle. «Morir para sobrevivir» fue la consigna
que movió a Crespo Galende durante sus 90
días de huelga de hambre.
No, no están nada fáciles las cosas en las
cárceles españolas —ni fuera de ellas—; pero
ahora que a todos nos van a aplicar la Ley
Antiterrorista, habrá que ir mentalizándose
y tomando una decisión. Por lo menos, sien-
do preso político queda siempre el recurso
de mantener la dignidad; siendo simplemente
preso... la cosa está más dificil. Sí, Pilar Ben-
goetxea, a pesar de sus 12 años de condena,
de sus 52 años de edad y sus seis hijos, aún
tiene toda una vida por delante... y un pue-
blo que la espera y respeta.
Jaime Alvarez
15
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¿movimiento de resistencia
J
Herrera de la Mancha, la prisión de máxima seguridad
en que se materializaba la amenaza de Galavís de construir
«cajones de cemento» para los presos políticos, planea cons-
tantemente en toda la conversación. Hemos estado en Ocaña
para hablar con Brotóns de los últimos traslados de presos
del PCE(r) y de los GRAPO y aquella experiencia es objeto
de una referencia permanente. «Allí —nos dice— se libró una
batalla importante.» Según este militante comunista, por
parte de los primeros gobiernos de la Reforma se intentó
«sepultar en vida a los presos políticos sometiéndoles a un
régimen de privación de todo contacto y relación con sus fa-
miliares y amigos». Acusa de la institucionalización en el ré-
gimempenitenciario español de las más «sofisticadas técni-
cas importadas de Alemania y Suiza en materia de represión
carcelaria». Dice que allí «hubo de todo», desde la tortura
blanca, basada en el aislamiento y la agresión psicológica nitenciario.
constante, a los «festivales de golpes», en que «un puñado
de funcionarios se cebaba diariamente con cada preso a base
de porras, sprays, intentos de imposición de normas vejato-
rias, ...» Aquello, según sus palabras, «se echó abajo» con
las armas de su propia resistencia y gracias a la solidaridad
que su lucha despertó en la calle.
Hoy, tras los traslados, todo apunta, según nos dice Bro-
tóns, hacia una repetición de aquellas luchas, que se resol-
vieron con el reagrupamiento de los presos de esas organi-
zaciones en la cárcel de Soria, donde han estado cerca de
cuatro años. El pasado mes de diciembre los presos del
PCE(r) y de los GRAPO de Daroca, Ocaña, Basauri, Caste-
llón, Almería, Córdoba y Soria, iniciaban una nueva huelga
de hambre. Brotóns tuvo que ser trasladado al Hospital Pe-
Entrevista con Francisco Brotóns (GRAPO) en la cárcel de Ocaña
«El gobierno del PSOE quiere
utilizar a los presos como rehenes.»
— Herrera queda lejos, ¿no? Ahora, con
un gobierno del PSOE ya no parece posible
que aquello se repita...
— No, Herrera está ahí; y Meco, y las de-
más cárceles de máxima seguridad en que
hay presos políticos. Hoy siguen las tortu-
ras en las cárceles porque el culpable de ellas
no es tal o cual partido que esté en el gobier-
no, sino que es el propio sistema capitalista
quien necesita de las torturas para su man-
tenimiento, quien echa mano de todos los
medios para deshacerse de sus enemigos po-
líticos. Por eso nos costó tanto romper He-
rrera en los años 79-83, porque la lucha no
era sólo contra las medidas que el gobierno
de UCD quería imponernos en aquel mo-
mento, sino porque aquellas medidas signi-
ficaban toda una línea de la reacción para
con los presos políticos. Pero conseguimos
lo que parecía imposible: romper el régimen
interno de Herrera, destruir su política de
exterminio... No pudieron con nuestra re-
sistencia, les fue imposible quebrar nuestra
moral de revolucionarios y que nos convir-
tiéramos en unos peleles en sus manos. Aho-
ra parece que vuelven a la carga, que están
intentando de nuevo alcanzar su objetivo de
eliminarnos como oposición política revolu-
cionaria, y es por ahí por donde se deben
buscar los motivos de estos traslados y de
las medidas que parecen tener en perspecti-
va para con nosotros.
— Pero Interior os acusa de estar orga-
nizando a los GRAPO en Andalucía.
— Pues mira, el mismo hecho de que In-
terior, la policía, «tenga opinión» sobre los
traslados ya es en sí mismo una prueba de
esto que te digo. En teoría, las cárceles de-
penden del Ministerio de Justicia, pero cla-
ro, eso sólo es una teoría. En la práctica,
cualquier aspecto de nuestra situación aquí
pasa inexorablemente por los despachos de
la policía. Son órdenes estrictas de Barrio-
nuevo, tratadas en Consejo de Ministros, las
16
que nos han traído a Ocaña y es la policía
y la Guardia Civil quienes sistemática y re-
gularmente nos visitan para hacernos ca-
cheos de nuestras pertenencias, fotocopiar
nuestros papeles personales, fotografiar
cuanto nos pertenece, romper las cuatro co-
sas que tenemos y hasta robarnos dinero u
objetos personales, que de todo eso han he-
cho en estos años.
— ¿Y lo del comando que habéis forma-
do desde la cárcel?
— Pero, ¿quién se puede creer esa estu-
pidez? Algunos de nosotros llevamos 10 años
de cárcel, la mayoría pasamos de siete y sólo
dos de los trasladados llevan menos de tres
años presos. En estas condiciones, y además
con nuestra correspondencia abierta, leída
y fotocopiada de forma sistemática (algo
que es «ilegal», pero esta gente usa de su
«legalidad» a su antojo, es algo bien cono-
cido...), con las comunicaciones controladas
electrónicamente; con todas las visitas que
tenemos, fichadas y refichadas por la poli-
cía y la Guardia Civil, en esas condiciones
¿cómo se puede organizar un comando? ¡ni
siquiera una merienda campestre!
— Parece que Justicia explica los trasla-
dos como una medida de «clasificación».
¿No puede ser ésta una razón?
— No, a nosotros ya nos tienen más que
«clasificados». Allí en Soria, toda la planta
superior de la cárcel la ocupábamos los pre-
sos políticos, por lo que el trabajo de los fun-
cionarios estaba facilitado por la idéntica si-
tuación penitenciaria de todos nosotros. Las
mismas condenas, iguales condiciones de
vida y reclusión, ... En cambio, ahora en las
cárceles donde hemos ido a parar, estamos
en las mismas galerías que todo tipo de pre-
sos, con regímenes de reclusión totalmente
diferentes unos de otros. Incluso alguna cár-
cel, como la de Daroca, es especial para «jó-
venes». Pues bien, ahí han llevado a Sánchez
Casas y a Balmón, que hace tiempo pasa-
ron de los 40. Otro caso es el de Castellón,
una cárcel para presos de «segundo grado»
(que tienen una situación radicalmente di-
ferente de la nuestra, eternos ocupantes del
grado más severo, el primero). Ahí han lle-
vado a Eva y Aurora, con condenas cente-
narias y a las que han tenido que acoplar de
cualquier manera, pues naturalmente no dis-
frutan de ninguna de las mejoras del segun-
do grado.
Como ves, los motivos dados por las al-
turas de nuestros traslados no pueden ser
más falsos, con ellos no pueden encubrir los
objetivos que realmente quieren conseguir.
— Entonces, si vuestros traslados han ve-
nido a crear problemas, por lo que veo, en
las nuevas cárceles, parece una incongruen-
cia, ¿no?
— Yo.creo que para cualquiera que com-
prenda el carácter esencialmente represivo
del Estado capitalista, estarán claros los mo-
tivos de estos traslados. Es la lógica de la lu-
cha de clases la que marca nuestra situación
en la cárcel, pues ésta no es otra cosa, para
un preso revolucionario, que un frente más
de lucha, una etapa obligatoria de nuestra
vida militante. Y aquí se dan las contradic-
ciones que atraviesan toda la sociedad de una
forma aún más descarnada que en la calle,
que en la fábrica o que en cualquier otro
frente de lucha contra el capitalismo y por
el socialismo. Somos enemigos, y enemigos
a muerte, del Estado monopolista que nos
tiene prisioneros, y en la guerra de clases que
se libra a todos los niveles, nosotros juga-
mos el papel de rehenes; en nosotros pagan
sus fracasos, a nosotros vienen para repri-
mirnos cuando en la calle se dan de bruces
con la resistencia popular. Es más, ellos no
pueden permitir el ejemplo de resistencia que
tradicionalmente ha significado la lucha de
los presos políticos, así que siempre trata-
rán de destruirnos, de doblegarnos, de que
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F—movimiento.de resistencia
Francisco Brotóns separado de sus compañeros de la cárcel de Soria está actualmente en el penal de
Ocaña.
renunciemos a nuestras ideas y traicionemos
nuestra causa, la causa del socialismo. Por
ello articulan su política del «arrepentimien-
to», que viene a ser como la salida que tie-
nen reservada a quienes sucumben ante la
represión. A quien se doblega, le premian
con una salida vergonzosa, la traición, y
para quienes no queremos pasar por el aro,
todas las brutalidades son pocas. O palo o
zanahoria, y cada vez más tienden al palo
puro y simple, en vista de que su zanahoria
no la tragan más que cuatro individuos sin
moral y totalmente degenerados. Los tras-
lados, así como las medidas que seguramente
están preparando contra nosotros, se inscri-
ben en ese contexto.
— ¿Tan radical es el planteamiento?
— Es que las cosas están así de radicali-
zadas, como tú dices. Ya pasó el tiempo de
las ilusiones y de las promesas. Ahí tienes
la calle, la represión que se abate sobre to-
dos los sectores populares, especialmente
contra la clase obrera. Ahí tienes Reinosa y
Riaño, Puerto Real y Aldeávila, por citarte
algunos ejemplos. La lucha de clases no pue-
de ser ocultada por ningún canto embelle-
cedor de la explotación capitalista cuando
la represión está adquiriendo caracteres cada
vez más masivos, cuando a cualquier huel-
guista, a cualquiera que luche contra la per-
manencia en la OTAN, o por el puesto de
trabajo, cuando a todo quisque que protes-
ta le motejan de terrorista, le apalean y le
meten en la cárcel. Y, te repito, aquí entre
rejas toda esta represión se da aún más des-
carnada, pura y simple, tal cual es, aquí la
polarización de fuerzas es más neta. Esta-
mos en territorio enemigo, a su merced re-
lativamente...
— ¿Y el motivo de los traslados?
— Efectivamente, esta gente no puede to-
lerar una actividad verdaderamente comu-
nista ni en la cárcel. Como comprenderás,
nuestro trabajo en Soria era exclusivamente
político e ideológico, aparte de los trabajos
manuales que realizábamos para ayudar un
, poco nuestra economía y facilitar la labor
de solidaridad en la calle por medio de su
venta. Pero el aspecto fundamental de nues-
tra actividad durante estos años pasados en
Soria es el teórico, la elaboración de artícu-
los políticos y de investigación sobre diver-
sos temas como economía, filosofía, histo-
ria, etc. Y, por supuesto, a través de nuestros
escritos dábamos nuestra opinión sobre la
situación actual en España, sobre los pro-
blemas que tiene planteados el movimiento
revolucionario, tratábamos de transmitir
nuestra experiencia política e ideológica a al-
gunos sectores del movimiento, etc. Y lo mis-
+
mo haciamos con relación a la situación del
movimiento comunista internacional, espe-
cialmente el nuevo movimiento revoluciona-
rio que se está gestando en Europa en los
últimos tiempos.
— Y todo eso, ¿sólo por medio de ar-
tículos?
— No, por supuesto. Si bien hemos es-
crito docenas de pequeños trabajos, que se
han publicado en buen número de revistas
y otras publicaciones, tanto en España como
en Europa y América, hay multitud de te-
mas que exigen un tratamiento más amplio
del que se puede dar en un artículo. Hemos
escrito varios libros, algunos de los cuales
han sido publicados, e incluso traducidos a
otros idiomas. Y por supuesto no dejábamos
de lado la cuestión cultural. De la Comuna
Carlos Marx que formábamos en Soria han
salido gran cantidad de poemas, relatos, di-
bujos y hasta obras de teatro y guiones de
radio que han circulado profusamente por
todas partes. Durante estos años, eso ha sido
lo que ha centrado nuestro trabajo, ésa ha
sido nuestra pequeña aportación a la lucha
que los obreros y el pueblo, que los comu-
nistas de todas partes libran en la calle.
— Pero este tipo de actividad no parece
que pueda hacerle mucho daño al gobierno.
— Hombre, yo creo que sí, y la prueba
es precisamente que todos sus intentos han
sido en la dirección de impedirnos esa acti-
vidad. A lo largo de estos años, y debido en
buena parte a ese trabajo que hemos reali-
zado, hemos entrado en relación con cente-
nares de personas. La correspondencia que
manteníamos en Soria con todo el mundo
era cada vez más fluida y de mayor nivel po-
lítico. Y de lo más variado, se puede decir.
Tenemos relaciones con multitud de grupos
sociales, con gente que lucha a su manera
contra el sistema, desde fanzines a radios li-
bres, desde organismos de solidaridad a pre-
sos políticos comunistas y antiimperialistas
de otros países. Y a través de esa corres-
pondencia y del intercambio de materiales
y experiencias creo que hemos dado un gran
salto en la comprensión de los fenómenos
actuales de la lucha de clases a todos los
niveles. Un ejemplo es el debate abierto ac-
tualmente en el seno del movimiento revo-
lucionario europeo, debate en el que hemos
intervenido muy activamente por medio de
nuestros trabajos de tipo teórico y la trans-
misión de nuestras experiencias y puntos de
vista. Y ya en el plano de España, fíjate que
a Soria iban constantemente autobuses de to-
das partes del Estado, de Euskadi, Galicia,
Andalucía, Madrid, ... llenos de gente de-
seosa de conocernos, de escucharnos, de
saber nuestra opinión sobre la situación po-
lítica y las posibles alternativas... Por su-
puesto que toda esa gente, que está luchando
día a día en sus fábricas, barrios, centros de
estudio, no espera de nosotros soluciones
mágicas, pero sí son conscientes de que nues-
tra experiencia, nuestra línea política pue-
den ayudarles en la comprensión de la na-
turaleza de sus propios problemas, y, de
alguna manera, en su solución. Tanto daño
hace al gobierno una actividad de este tipo
que en alguna ocasión la policía ha amena-
17
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o
==movimiento.de.resistencia
AFAPP de Cádiz
Apartado de Correos 589
11080 Cádiz
AFAPP de San Fernando
Puerto Real
Apartado de Correos 248
San Fernando
(Cádiz)
AFAPP de Sevilla
Apartado de Correos 20
El Viso del Alcor
(Sevilla)
AFAPP de Madrid
Apartado de Correos 15.220
28080 Madrid
Asamblea AFAPP de Catalunya
Apartado de Correos 1997
08080 Barcelona
amnistía
AFAPP : ACP
AFAPP de Euskadi
Apartado de Correos 39
Baracaldo (Vizcaya)
ACPG de Vigo
Apartado de Correos 5.168
Vigo (Pontevedra)
ACPG de Cambados
Apartado de Correos 77
Cambados (Pontevedra)
AFAPP de Córdoba
Comp. Gómez Navarro, 30
14005 Córdoba
ASPPA de Asturias
Apartado de Correos 426
33400 Avilés (Oviedo)
zado con «suicidios» en las cárceles; «a la
alemana», como dicen ellos.
— ¿Cómo es eso?
— Si, te voy a citar un ejemplo. En ene-
ro del 85 detuvieron a 19 camaradas. Pues
bien, una de las cosas en que más insistió la
policía era en que ya estaba bien de que nos
metieran presos y prosiguiéramos en la cár-
cel nuestra labor. Dijeron a los camaradas
que pronto habrían en las cárceles suicidios
como los que se produjeron en Alemania
contra militantes de la RAF. Como recor-
darás, a finales de los 70, murieron asesina-
dos en las cárceles varios compañeros ale-
manes, algunos de ellos con un tiro en la
nuca y estos asesinatos fueron presentados
ante la opinión pública como suicidios. Fue
un escándalo internacional, que demostró el
grado de fascistización del Estado de los mo-
nopolios alemanes, pero es una experiencia
que no cabe duda intentarán de nuevo.
— Pero por ahora, eso no se ha dado
aún, ¿no?
— No de esa forma, no como en Alema-
nia Federal, pero hay muchas formas de ir
acabando poco a poco con los presos polí-
ticos, mediante las condiciones de vida ver-
daderamente inhumanas a que nos someten,
mediante provocaciones constantes, ... La
misma falta de atención médica en las cár-
celes, por ejemplo, ha sido la causa ya de
varias muertes y de que algunos camaradas
hayan quedado inválidos de por vida, como
Pinín. O, en el 77, el asesinato de Agustín
Rueda, militante libertario, en la cárcel de
Carabanchel a causa de una paliza que le die-
ron los funcionarios. O la muerte de Kepa,
en huelga de hambre por reivindicar unas
condiciones dignas de vida. Esas reivindica-
ciones fueron conquistadas tras una muerte
y tras quedar algunos camaradas en unas
condiciones físicas irrecuperables, en algu-
nos aspectos. ¿Por qué no cedieron antes?
Está claro que ya preveían el ceder, dada
nuestra resistencia y la solidaridad desata-
da en la calle, pero tuvo que morir Kepa para
que cedieran.
Y, desde luego, no descartamos métodos
más expeditivos. Cuando el intento de gol-
pe del 23 de febrero, ¿sabes cuál fue uno de
los objetivos de los picoletos? Pues se pre-
sentó un coronel de la Guardia Civil a la cár-
cel de Carabanchel en la misma noche del
23, cuando el revuelo estaba en todo su apo-
geo. Este coronel tenía órdenes de hacerse
con el mando de la cárcel, ¿te imaginas para
qué? Recuerda que por entonces había en esa
cárcel unos ciento cincuenta presos políticos,
militantes de distintas organizaciones. No-
sotros éramos allí unos treinta y también
había miembros de ETA, anarquistas, cata-
lanes, etc. Parece claro que las órdenes que
llevaba este coronel estaban dirigidas espe-
cialmente a qué hacer con nosotros, los pre-
sos políticos y te puedes imaginar qué ór-
denes eran. Aquella intentona fracasó, la
Guardia Civil no pudo conseguir su objeti-
vo de hacerse con el control de Carabanchel
y todo el asunto se tapó y no salió nada de
él en los medios de comunicación...
— Hablabas antes de relaciones con pre-
sos de otros países...
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¡movimiento de resistencia
il j i
Madres y familiares de los presos políticos se encerraron en los locales de la Cruz Roja de Vigo para apoyar la huelga de hambre de los militantes del
PCE(r) y del GRAPO en las cárceles de Ocaña, Daroca, Soria, Córdoba, Castellón, Meco y Basauri.
— Sí, se han ido estableciendo, aunque
en condiciones verdaderamente difíciles. La
correspondencia se pierde en muchas ocasio-
nes, es sometida a una vigilancia especial por
parte de los aparatos represivos de los dis-
tintos Estados, que la leen con gran aten-
ción. Incluso a raíz de algunas de esas cartas
la policía alemana ha tratado de montarnos
un juicio contra la Comuna. En el verano
del año pasado se celebró en Frankfurt un
juicio en el que como acusados figurábamos
la Comuna Carlos Marx y dos jóvenes ale-
manas, familiares de presos políticos que
trabajaban dentro del movimiento de soli-
daridad de-aquel país. La base de toda la
acusación era una carta que dirigimos a es-
tas compañeras solicitando intercambio de
información sobre la situación de los presos,
sobre la situación del movimiento de solida-
ridad, sobre el aumento de la represión en
nuestros paises, etc. Es decir, intercambio
de ideas y experiencias que no tienen nada
que ver directamente con organizaciones
clandestinas ni mucho menos con la guerri-
lla. En ese juicio se nos acusaba a nosotros
de «formar una organización terrorista ope-
rativa dentro de la cárcel» y en base a todo
el montaje que hicieron no cabe duda de que
querían presionar ante el gobierno español
para que impidiera este tipo de actividad por
nuestra parte. Está claro que para la policía
alemana debía ser extirpado el ejemplo que
nosotros significábamos a nivel europeo, en
cuanto a las condiciones que habíamos con-
quistado en las cárceles y en cuanto a la ac-
tividad multifacética que desarrollábamos.
— Si dices que el gobierno no ha conse-
guido sus objetivos, ¿cómo crees que se de-
sarrollarán los acontecimientos?
— Como te digo, creo que lo que ha ocu-
rrido hasta ahora no es más que una esca-
ramuza. Los traslados se han zanjado con
una victoria por nuestra parte, y ahora na-
turalmente esperamos que prosiga la bata-
lla, que será larga y dura, por el reagrupa-
miento de todos los caramadas en una sola
cárcel y contra las medidas que pueden es-
tar preparando contra nosotros.
Está claro que los motivos que han lleva-
do al gobierno a separarnos continúan ahí.
Continúa su debilidad, continúa su miedo
a la confluencia del movimiento espontáneo
de resistencia con el movimiento organiza-
do. Tienen que impedir que se dé esa con-
fluencia para dificultar el fortalecimiento del
movimiento revolucionario en su conjunto.
Siguen teniendo motivos para machacarnos,
pero no tienen las manos completamente li-
bres para hacerlo, como ha demostrado la
reacción masiva en contra de nuestros tras-
lados. Por ello, esperarán el mejor momen-
to para volver a la carga.
— ¿Qué tipo de medidas esperáis?
— Pues las medidas que puedan condu-
cir al objetivo que se han marcado. Es de-
cir, todo lo que afecte a nuestras relaciones
con familiares y amigos. Por ejemplo, tra-
tarán seguramente de imponer la censura de
correspondencia, el control y limitación de
las comunicaciones, etc. Este tipo de medi-
das ya las han puesto en práctica en otras
ocasiones, como por ejemplo en los años que
estuvimos en Herrera. Entonces se las echa-
mos abajo. Hoy, que se ha dado una gran
maduración del movimiento de solidaridad
con los presos políticos, el gobierno ha co-
sechado fracaso tras fracaso en todas sus ini-
ciativas políticas, no cabe duda de que tam-
bién echaremos abajo medidas de este tipo
y cualquier otra que nos traten de imponer.
No va a ser fácil, tendremos que recurrir
como hemos hecho en otras ocasiones a la
huelga de hambre, pero estamos seguros de
que tampoco esta vez nos faltará el apoyo
decidido de muchas personas.
— Pero en esas condiciones, en medio de
huelgas de hambre, ¿qué actividad vais a lle-
var? Eso sí que paralizaría el trabajo...
— Lo que no paralizaría indudablemen-
te es nuestra actividad revolucionaria en las
cárceles, nuestra resistencia. Hoy nuestra
arma principal, por decirlo de alguna ma-
nera es el bolígrafo; nuestras ideas salen a
la calle en forma de escritos, de trabajos teó-
ricos, como ya te he dicho. Mientras poda-
mos, continuaremos con esta actividad y lu-
charemos por mantenerla. Cuando no nos
dejen, cuando nos quieran imponer un ré-
gimen de aniquilamiento y aislamiento to-
tal, nuestra aportación a la lucha general de
resistencia será precisamente la lucha que lle-
vemos a cabo por derribar ese régimen re-
presivo. No hay barrera para las ideas, no
hay muros ni barrotes que puedan contener-
las. Toda la reacción mundial aún no las ha
construido ni las puede construir. Por eso
estoy seguro de que, como ha ocurrido en
otras ocasiones, nuestra voz seguirá salien-
do de las cárceles de una u otra forma. La
cárcel seguirá siendo siempre un frente de
lucha contra el capitalismo y la opresión y
los presos políticos un nucleo más de la re-
sistencia. Es algo que jamás nos podrán arre-
batar.
Miguel Vargas
19
Página 20 · ver la página
nn Mmovimiento.obrero
No hubo ni la más mínima discusión sindical
CONGRESO DE CC.0O.:
OBREROS YUPPIES AL PODER
El TV Congreso Federal de CC.00.,
y Congresos de Madrid los días 18,
celebrado en el Palácio de Exposiciones
19, 20 y 21 de noviembre, denominado
«el congreso del Cambio», no ha supuesto sino la santificación de la filosofía
de «concertación» puesta en práctica desde hace largo tiempo por los
dirigentes del sindicato. Camacho ha dado paso a una generación de yuppies
de andar por casa, y la primera intervención del nuevo secretario general,
Antonio Gutiérrez, tras ser elegido,
su disposición a negociar un nue
ción, como la Federación de Artes Grá-
ficas y la Federación del Campo del
País Valenciá, considerados «críticos», es-
tuvieron ausentes del congreso, debido a
multitud de trabas burocráticas, y a partir
de ahora, es previsible que «la caza de bru-
jas» se desate, de manera más generalizada,
contra todos los que no comparten la polí-
tica de colaboración de clases practicada por
el sindicato. La «izquierda sindical» —nu-
trida básicamente por miembros de MC y
LCR— ha conseguido cuatro representan-
tes en la Comisión Ejecutiva, pero otros sec-
tores consideran ya imposible trabajar den-
tro de CC.OO., por estar sometidos a un
cerco infranqueable, o porque es inminente
su expulsión.
Uno de los objetivos de este 1Y Congreso
Í MPORTANTES sectores de la organiza-
20
ha sido ante la CEOE, para manifestar
vo Acuerdo Marco Interconfederal.
de CC.OO., para sus dirigentes, consistía en
trasladar al seno del sindicato el mismo pro-
yecto político que en las últimas convoca-
torias electorales se ha denominado Izquier-
da Unida, y conseguir una amplia mayoría
dentro del mismo —37 miembros de la Co-
misón Ejecutiva—, con la convergencia de
dos partidos, el PCE de Gerardo Iglesias y
el PCPE de Ignacio Gallego, cuya fusión pa-
rece cada vez más cercana. El grupo lidera-
do sindicalmente por Ariza y políticamente
por Santiago Carrillo, que no mantiene di-
ferencias reales con el bloque anterior, ex-
cepto las derivadas de rencillas personales,
ha quedado momentáneamente relegado a
un segundo plano, con sólo diez puestos,
aunque los guiños subterráneos entre unos
y Otros para llegar a un entendimiento fue-
ron constantes.
El yuppie obrero Antonio Gutiérrez sustituye a Camacho.
El congreso ha carecido de profundidad
en los debates, y todas las intervenciones des-
de el estrado —a excepción de las de Rafael
Gispert y Joaquim Nieto, de la «izquierda
sindical»— se caracterizaron más por el cru-
ce de descalificaciones mutuas de tipo per-
sonal entre miembros de la mayoría y los
carrillistas, hasta tal punto que los debates
parecían propios de una bronca entre pan-'
dilleros, o de una pelea entre «marías» en
un patio de comunidad. Muy representati-
va a este respecto fue la última intervención
de Julián Ariza, completamente desarbola-
da y sin coherencia, que consumió su turno
intentando convencer a los asistentes de que
Juan Ignacio Marín, de su misma tenden-
cia, ha estudiado en el colegio elitista de El
Pilar, «pero con beca», en respuesta a las
alusiones de un representante de la mayoría.
Peleas de «marías»
La ausencia de contenido político en los
debates alcanzó su cénit con la intervención
de Ignacio Fernández Tojo, de la mayoría,
sustituto de Marín en la secretaria de la Fe-
deración del Metal, que cuenta con el 30 %
del conjunto de la afiliación, quien no se
preocupó ni de defender sus posiciones. De
los 23 minutos que le correspondían, cedió
cinco a un miembro del PCPE, y llenó los
otros dieciocho con palabras huecas e innu-
merables pausas.
Camacho se conforma
con un trozo de pastel
El informe general al congreso, más que
una evaluación de la gestión de los últimos
tres años —entre congreso y congreso— y
una definición de las líneas a seguir, fue una
mera relación estadística de las dificultades
que encuentra el capitalismo en el mundo oc-
cidental para crecer conforme a las expec-
tativas deseadas por sus gestores. La alusión
a los problemas de la locomotora de la reac-
tivación económica para ponerse en marcha,
fueron más un guiño a los empresarios que
una advertencia a los trabajadores, de acuer-
do con la conocida tesis de Camacho: «la re-
cuperación del capital significará para los
trabajadores una mayor tajada en el pastel
de los beneficios», síntesis elocuente de su
posición política.
Este autodenominado «congreso del cam-
bio» (sucesor del anterior congreso «por el
buen camino», sin autocrítica ninguna) se ha
inscrito dentro de una concepción estatalista
que concibe al sindicato como un apéndice
del aparato institucional y un instrumento
para garantizar el orden establecido. En su
informe, Marcelino Camacho hizo seis en-
Página 21 · ver la página
=movimiento obrero
ad
Los Empresarios,
agradecidos al
asigne 5
cendidas alusiones a la Constitución. El sin-
dicato ha abandonado el lastre que suponía
el Plan Nacional de Solidaridad, pero con-
tinúa defendiendo la política de concerta-
ción. El informe aprobado canta las exce-
lencias de los Pactos de la Moncloa y de los
demás acuerdos firmados desde entonces, a
excepción del AMI, que si bien no fue rati-
ficado por el sindicato, sus dirigentes con-
tribuyeron a su aplicación a nivel concreto
y cotidiano. $
Represión a la izquierda sindical
Otro de los grandes objetivos del congre-
so ha sido el de renovar definitivamente el
sindicato (al estilo de las Trade Unions) y
«limpiarlo» de disidentes, facilitando su in-
greso en la CES (Confederación Europea de
Sindicatos). Para homologarlo con esta Or-
ganización, era preciso eliminar todo vesti-
gio antifranquista y proceder a un relevo ge-
neracional.
El proceso de represión a la izquierda sin-
dical ha comprendido desde la disolución
completa de distintas organizaciones de la
Confederación, como la Unión Comarcal de
L'Horta, hasta impedir el paso al congreso
a varias federaciones. En el caso de la Fe-
deración del Campo del País Valenciá, se im-
pugnó el congreso en el que había sido elegi-
do su secretario, Andreu Más, caracterizado
miembro del sector radical de CC.OO., por
una pretendida falta de representatividad del
mismo, a pesar de haber estado presentes en
él el 90 Yo de los delegados. Todo para evi-
tar que pudiera ser elegido secretario de la
Federación Estatal del Campo. La maniobra
llegó a alcanzar tintes claramente mafiosos.
Cabañis, secretario general de organización
del PCA-PCE, en nombre de Antonio He-
rrera, secretario de la Confederación Sindi-
cal de CC.OO. de Andalucía, y de Salce
Elvira, miembro de la secretaría de empleo
confederal, propuso a Andreu Más que si re-
nunciaba a nueve delegados —lo suficiente
para no poder llegar a la secretaría de la Fe-
deración del Campo— la dirección renun-
ciaba a impugnar el congreso de Valencia,
permitiéndole continuar como secretario de
esa Federación. Más no aceptó la componen-
da, y ha sido impugnado.
Otro sistema de represión contra los sec-
tores más radicales consiste en su estrangu-
lamiento económico. Las Federaciones o
Uniones Comarcales consideradas «difíciles»
por la dirección de CC.OO. no cobran un
duro durante meses. El reparto del FAINS
(Fondos de Ayuda Institucional), 300 millo-
nes de pesetas anuales, se hace de forma in-
teresada, de modo que algunos delegados no
cobran ni siquiera dietas de desplazamien-
to, para dificultar su participación en las reu-
niones que se celebran en Madrid.
Con el paso del tiempo, debido al incre-
mento monstruoso de la burocracia sindical
y a la disminución también notoria de la afi-
liación, CC.OO. ha ido haciéndose cada vez
más dependiente de los fondos que propor-
ciona el Estado como ayuda a la actividad
sindical institucionalizada. Y el que paga
manda. Durante los últimos años se ha pro-
ducido un fenómeno harto ilustrativo: mien-
tras la afiliación del sindicato ha disminui-
do a la quinta parte y la cotización aún más,
el número de funcionarios de CC.OO. ha
aumentado el triple.
Los gastos del aparato sindical se han dis-
parado hasta extremos increíbles, y la depen-
dencia de la financiación estatal es cada vez
mayor. Además de la parte proporcional que
corresponde a CC.OO. de los fondos asig-
nados para la actividad sindical en los Pre-
supuestos Generales del Estado, la organi-
zación percibe ingresos del FAINS y de su
equivalente en cada una de las Comunida-
des Autónomas, además de las cantidades
que entran en caja por canales indirectos,
como los conciertos de formación del INEM
y los cursos del INSS, del INSERSO y de la
Seguridad Social.
La burocracia sindical
al poder
Pero las ayudas institucionales resultan in-
suficientes para alimentar todo el entrama-
do, y la principal fuente de financiación con-
tinúa siendo la utilización de los servicios
jurídicos de la organización, que cobran un
10 %o de la cantidad percibida por cada tra-
bajador cuando es despedido, por tramitarle
el expediente. De ese modo, se da la para-
doja que el sindicato no es un elemento para
luchar contra los despidos, sino un instru-
mento que agiliza el cobro de las indemni-
zaciones cuando éstos se producen. Tanto
a la hora de negociar un despido individual
como, sobre todo, cuando éste es colectivo
y afecta a numerosos trabajadores, el sindi-
cato se convierte en parte interesada. Por
21
Página 22 · ver la página
movimiento obrero
ejemplo, el presidente del Fondo de Promo-
ción de Empleo de una zona tan deprimida
como Sagunto, es Miguel Campoy, un ca-
racterizado miembro de la corriente triun-
fadora en el congreso.
La situación financiera está produciendo
una degeneración tan enorme que el propio
Camacho, partidaric de la profesionaliza-
ción del sindicato, ha planteado la necesi-
dad de buscar fuentes de financiación pro-
pias. Los «liberados» actúan cada vez más
al margen de la base, de cuya mínima coti-
zación no depende su sueldo, y atienden a
quien les paga a fin de mes. Así, existen fim-
cionarios al servicio de opciones políticas de-
terminadas; cuando su jefe levanta la mano
en una votación, ellos lo hacen también. Vo-
tan su salario. Esto ha creado una figura
nueva: el sindicalista esquirol dentro del sin-
dicato.
Joaquim Nieto, de la «izquierda sindical»,
hizo una clara alusión a los miembros de
CC.OO. que durante los últimos años han
estado defendiendo la línea de resistencia sin-
dical, frente a la política de la dirección, y
han optado ahora por integrarse en la estruc-
tura burocrática del sindicato, aliándose con
la mayoría para mantener sus puestos, como
es el caso de Alfred Clemente, Angel Cam-
pos, Alfredo Compte y Francisco Sancho,
destacados miembros del PCPE, de Ignacio
Gallego.
El adiós llorón de Camacho
El IV Congreso Confederal de CC.OO. ha
dado paso a una nueva generación de diri-
gentes, que vienen a sustituir a la vieja guar-
dia, Heredan su línea sindical, pero ofrecen
una imagen física y un pasado más acorde
con ella. Marcelino Camacho, a los sesenta
y nueve años, ha salido de la secretaría del
sindicato por la puerta grande, con toda la
parafernalia taurina. No han faltado los olés
emocionados de los medios de comunicación
más anticomunistas y antiobreros del Esta-
do español. Su última intervención en el con-
greso, antes de ceder los trastos de concer-
tar a su sucesor, adquirió tintes tragicómicos
de egocentrismo senil, con reiteradas alusio-
nes a su historia militante, como si él hubiese
sido el único represaliado de la larga posgue-
rra española.
Con Antonio Gutiérrez asalta la dirección
del sindicato la facción más tecnocrática y
derechista, integrada por hombres que han
hecho toda su carrera desde puestos buro-
cráticos en la organización, y desconocen lo
que es un centro de trabajo. Gutiérrez, na-
cido en Orihuela en 1950, ha sido uno de los
«fontaneros» mayores del sindicato desde su
primer congreso, celebrado en 1978. Desde
. Entonces, no ha salido de la ejecutiva. Pro-
tegido de Nicolas Sartorius, ha sido ayudan-
te del abogado aristócrata en las comisiones
de candidaturas de los distintos congresos,
y en estos organismos demostró cumplida-
mente su habilidad para purgar «rojos».
22
El abrazo de la alternativa, se marcha Camacho pero sigue el camachismo.
Algunos de los más destacados jóvenes
que van a integrar el equipo de Antonio Gu-
tiérrez son Manuel Amor Deus, conocido
por su proverbial habilidad para trepar; Ma-
nuel Cámara, secretario de CC.OO. en Tlles
Balears, que tuvo una intervención en el con-
greso más propia de un chulo de barra ame-
ricana que de un sindicalista; Antonio He-
rrera, secretario de Andalucía, calificado en
una hoja que circuló por el Palacio de Ex-
posiciones y Congresos como «esperpéntico
borrachín»,
Entre todos estos yuppies de segunda fila
LA IRRESISTIBLE D
«Nunca, en la historia de CC.OO., se había producido nada semejante»,
manifestaba recientemente un miembro de la ejecutiva de este sindicato,
alarmado porque de los 1.831.000 afiliados con que contaban en 1978, han
pasado hoy a una cifra inferior a los 300.000. Pero ni en todo el proceso
precongresual ni en el transcurso del congreso han entrado a valorar las
verdaderas causas de este progresivo aislamiento.
O hace mucho, dirigentes de CC.OO. fueron acusados por el gabinete del PSO]
N de ser los responsables de las luchas que los obreros, estudiantes, controlador
aéreos, campesinos, médicos, etc., desarrollaron el pasado año y que hicieron cr
pitar a todo el país. En rechazo a estas acusaciones, los dirigentes del sindicato dec
«Hay pruebas más que suficientes desde el inicio mismo de la transición política del res;
total de CC.OO. a los cauces democráticos y constitucionales... De igual modo, ha
una constante de CC.OO. buscar soluciones negociadas y constructivas con todos los di
partamentos ministeriales y con el propio gobierno como tal».
Efectivamente, CC.OO. nada tenía que ver con la radicalización de estas luchas.
de ellos siempre ha sido procurar «que los conflictos laborales no deriven en proble:
de orden público», que las luchas se encierren en un estrecho sindicalismo que si algo ti
de político es su compromiso con los empresarios y la Guardia Civil. De esta práctica 1
se han salvado los pequeños sindicatos «radicales» escindidos de CC.OO. en distintos Í
gares y ocasiones; y es que el «juego democrático» no da para más.
El sindicato de Camacho y Gutiérrez siempre se ha destacado en la defensa de los «cal
ces democráticos» y de las «negociaciones constructivas», como el Pacto de la Monclo!
el Acuerdo Marco Interconfederal (AMD), el Acuerdo Nacional de Empleo (ANB),
Página 23 · ver la página
“movimiento obrero
existe un innegable punto de referencia: los
burócratas de la administración socialista,
mucho mejor retribuidos que ellos, a quie-
nes se asemejan cada vez más, tanto en su
apariencia externa como en sus concepcio-
nes políticas. El proceso de desclasamien-
to que personalmente han experimentado
afectará sin duda de manera irreversible a
CC.OO.
Algunos de los dirigentes actuales del sin-
dicato han optado por dar el salto al parti-
do en el poder, pero aún no lo han conse-
guido, por ineptitud o por cualquier otro
rRADACION DE CC.OO.
certaciones sociales... en todos los tipos de pactos posibles, que han sido una aportación
fundamental para conseguir el resultado de más de tres millones de parados y la constante
disminución del poder adquisitivo de los trabajadores.
Como consecuencia de todo esto, el rechazo de los obreros y trabajadores se ha veni-
do haciendo más patente, no sólo en el estrepitoso descenso del número de afiliados, sino,
lo que es más importante, en el carácter de las luchas y movilizaciones obreras. Ejemplos
de esta lucha independiente y al margen de CC.OO. y de cualquier otro sindicato ha habi-
do muchos durante este último año: la de los trabajadores portuarios, que en su prolonga-
da huelga optaron por formar una Coordinadora (al igual que los médicos, los ATS, etc.)
cuyo poder de decisión está en la asamblea; o la de los obreros de Hunosa, que hicieron
oídos sordos a los llamamientos de CC.OO. de poner fin a la huelga, según puso de mani-
fiesto el presidente de la factoría cuando declaró 2un periódico: «... a pesar del llama-
miento de CC.OO. a la normalización, ésta no se ha producido».
Este masivo rechazo de los trabajadores es lo que ha agudizado la crisis de CC.OO.
Una crisis que se no se puede desligar de la que, desde años atrás, está azotando al PCE,
al PSOE y a todos los partidos y sindicatos que desde el inicio de la reforma política han
apostado por la «democracia».
Hay algo más que merece ser resaltado de esta creciente degradación. A falta de coti-
zaciones con las que llenar sus arcas, hoy CC.OO. está metida de lleno en la carrera por
llevarse la mayor parte de los cinco mil millones de pesetas que el Estado destina al año
a los sindicatos. Además, su dependencia sucursalista de los distintos grupos en los que
se ha dividido el PCE provoca las escandalosas luchas por el control de los beneficios con
las que tanto vienen alegrando al personal,
A. Bouzas
motivo. Antonio Montalbán, por ejemplo,
inquisidor supremo del País Valenciá, inten-
tó hace poco tiempo introducirse en FEVE
(Ferrocarriles de Vía Estrecha), pero no
pudo entrar, y Eduardo Saborido, un «his-
tórico» del «proceso 1.001», anda «tontean-
do» en Sevilla con la Junta de Andalucía.
Un «liberado» por cualquier federación,
que trabaje en la sede de Madrid del sindi-
cato, puede cobrar 125.000 pesetas al mes,
más dietas, cantidad importante en una
época de enorme paro, pero sensiblemente
inferior a la que percibiría por un cargo si-
milar en la administración socialista. Eso
hace a algunos plantearse el cambio de si-
glas. Pero hay otros lumpen yuppies, que
por quince mil duros al mes dicen sí a lo que
haga falta.
El ambiente de mezquina lucha por la su-
pervivencia salarial al servicio del mejor pos-
tor provoca casos tan increíbles como el pro-
tagonizado por Juan Pradells, responsable
de acción sindical de CC.OO. en el País Va-
lenciá, quien se pasó a UGT después de ha-
ber elaborado las tesis de discusión para el
IV Congreso. El tránsfuga asumió pública-
mente su decisión con una frase lapidaria:
«Yo soy un profesional, un técnico, no creo
en la revolución y busco que me paguen
bien». Sin embargo, sus tesis siguieron sien-
do materia de discusión en CC.OO. cuan-
do él ya se había pasado a la competencia.
Si lo sé, no vengo
La conclusión que se puede extraer del
IV Congreso Confederal de CC.OO. es que
el nuevo secretario general y su equipo van
a proceder a «limpiar» el sindicato por den-
tro y a blanquearlo por fuera, para que pue-
da ser homologado a nivel europeo. La co-
laboración de clase y la integración en el
sistema de explotación capitalista sin cues-
tionarlo van a definir previsiblemente las
grandes líneas de actuación de CC.OO. En
su interior queda una corriente sindical de
izquierda dispuesta a luchar por corregir esa
tendencia, y a sobrevivir a las purgas que se
avecinan, mientras otros sectores que hasta
ahora han intentado actuar de modo similar,
empiezan a pensar que el monstruo burocrá-
tico sindical se come a los que intentan lu-
char contra él desde dentro, y consideran que
ese tipo de actuación resulta ya imposible.
Un joven jornalero murciano, de veintiún
años, presidente del comité de empresa de
la explotación agrícola en la que trabaja
—que emplea a más de trescientos trabaja-
dores en la temporada baja, y el doble en
tiempos de recolección—, asistente por pri-
mera vez a un congreso de CC.OO., comen-
taba amargado tras cuatro días de estancia
en Madrid: «no entiendo nada, aquí no se
hace política. Me voy a Murcia con mis com-
pañeros. Si lo sé no vengo».
Alfredo Grimaidos
23
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MONOLOGOS EN FASCISTOCRACIA
EL VENDEOBREROS
La escena se desarrolla en un vasto local preparado para un
mitin. Se encuentra vacío; el polvo, las telarañas y la suciedad
lo invaden todo. Algunas grandes pancartas cuelgan rotas y, po-
drida, su tela cae en jirones sobre el solitario lugar. Al fondo,
en un estrado, una sombra se arrastra tras un descolorido telón
de fondo; su monstruoso tamaño es tan engañoso como el mi-
serable ser que la produce.
.. «¡¿Para qué me siguen enviando a estos fríos y solitarios
localestdonde mi voz sólo recibe en respuesta su propio eco?!
Pero ellos insisten: vé, háblales, convéncelos, que sean sensa-
tos... ¿Es que no ven lo que está ocurriendo a nuestro alrede-
dor?... Y, menos mal que ya se les ha quitado de la sesera el
que vaya a las fábricas, allí me pasaba todo el tiempo temblan-
do de terror por la integridad de mi pellejo. En cuanto subía
a la tarima y agarraba el megáfono, comenzaban los desafora-
dos gritos de aquellos descamisados, y el que menos, pedía que
me colgaran. ¡Desagradecidos! ¡Más de cuarenta años luchan-
do por ellos y éste es el pago! ¡Qué buenos fueron aquellos años
sesenta, entonces si que podía hacer mi trabajo a gusto! Era fá-
cil. A veces detenían a algunos pardillos que se nos habían afi-
liado y ya teníamos mártir con que vender el producto durante
una temporada. «Macho, a vosotros se os nota que sois dirigen-
tes, en cuanto que veis que la cosa va en serio Os portáis como
señores y, ¡hala!, a rajar por esa boquita, pero esos cabrones
de currantes se han tomado en serio el asunto y no hay quien
les haga mover la sin hueso», me decía en aquellos tiempos un
señor inspector de la social. Y era verdad, daba gusto trabajar.
Se creían todo lo que les decían. Además, te ayudaba mucho
el terror que se había impuesto; así que, si veías que una huelga
se te iba de las manos y que algún cabrón de izquierdista
—maoísta, lo llamábamos entonces— andaba calentando al per-
sonal, pues nada, te ponías de acuerdo con los del vertical y nos
largábamos a todo correr al tajo que habíamos visto más inde-
ciso: «¡Compañeros, ¿qué hacéis?, los demás están ya curran-
do! Se ha llegado a un acuerdo y esta tarde mismo nos reunire-
mos en el sindicato para firmarlo» Y, como mano de santo. Ca-
si siempre funcionaba. Así que, detrás de éstos iban volviendo
al curro los demás, y al que se las iba dando de bolchevique no
teníamos más que acusarle de provocador y si era muy recalci-
trante, pues, hacer que su nombre llegara a oídos de la bofia.
Además, teníamos otra: ¡las firmas!, ¡qué bueno y cuánto nos
duró!: qué no sabías cuántos revoltosos había en la fábrica y
veías que te estaban jorobando el asunto, pues nada, a hacer
circular una lista para firmar —con número de carnet de identi-
dad incluido— pidiendo, por ejemplo, el local de Sindicatos para
celebrar una asamblea ¡y ya los tenías!, los muy inocentes caían
a manojitos. Claro, estaban los que se las sabían todas y era di-
fícil pescarlos, pero, así y todo, buenas redadas hicimos. Empe-
zó a joderse el chollo cuando salió a la luz lo de la reconcilia-
ción nacional, y menos mal que la burrada era tan gorda que
muchos de los inocentones que teníamos afiliados ni se la creían
y decían a quien quisiera oírlos, que todo aquello no era más
que una provocación fascista, y que ellos de reconciliación nada;
así y todo, algunos empezaron a olerse la tostá y se largaron po-
niéndonos a parir. Sin embargo, llegamos más o menos bien hasta
el divino cambio, con el que nos las prometíamos felices; ya nos
veíamos en nuestros despachos, bien colocaditos y con nuestros
buenos sueldos. Además, pensamos que si en los duros años de
la clandestinidad el negocio no nos había ido mal del todo, ahora
con la parlamentaria democracia navegaríamos a todo trapo, pe-
ro aquello fue el cuento de la lechera y el cántaro se nos comen-
zó a partir antes de que nos diéramos tan siquiera cuenta, y es
que estos currantes estaban ya más que resabiados y no había
quien se la diera. Claro, que también la hambruna aguza el in-
genio y abre las entendederas, y con tanto puta crisis, tanto des-
pido y tanto pero aquí no hay dios que puedan llamar a la sen-
satez. ¡Coño!, que ya no puedes convocar ni a una manifesta-
ción, porque nada más torcer por la primera esquina, las pacífi-
cas y coyunturales consignas que has dado se han convertido en
atronadores y violentos rugidos pidiendo la cabeza de un minis-
tro, y a los pocos minutos se ha liado una zapatiesta a tornilla-
zo y bazokazo que a ver con qué cara te presentas tú ahora ante
los mandamases del cotarro. Y claro, entonces, vienen las leta-
nías de «si es que no controláis nada», «si se Os suben a las bar-
bas a la primera de cambio». Y te prohiben ya hasta salir a la
calle, y así no hay quien pueda hacer su trabajo. ¡Hombre, que
nos han dejado de cancha sólo a los jubilados!, y ya hasta a és-
tos nos está siendo difícil manejarlos, ¡que hay cada uno!... Pe-
ro, es lo que yo digo, ¿cómo puñetas vamos a controlar nada
si no te dejan margen de maniobra? Antes, por lo menos, te po-
días llenar la boca de «revolución proletaria», «lucha de clases»,
«sanguinarios chupócteros capitalistas», ... pero, es que ahora
ni eso, nada, hasta esa insignificancia dicen que puede ser dañi-
na, que ya no estamos en la dictadura, que la lucha de clases
ha dejado de existir y que para eso tenemos socialismo en el bu-
tacón. Y claro, con este aguachirle no hay sindicalista de pro
que pueda conducir al rebaño, porque, a la primera, en cuanto
sueltas en un mitin que aquí lo de la lucha de clases ya ha pasa-
do de moda, que el capitalismo no es tan malo, y que hay que
colaborar y pactar, el botellazo que te estampan en la cocorota
no te lo quita nadie. Así que, diganme ustedes qué hacemos; que
nos estamos quedando más solos que la una. Y si al menos nos
dejaran montar en condiciones un «Sindicato de Servicios Pú-
blicos» (no confundir con los urinarios), en el que pudiéramos
controlar los fondos de los jubilados, organizar las vacaciones
y ofrecer de esta forma algunas golosinas, pues, suponemos que
algunos se nos acercarían por el tufillo de sacar algún benefi-
cio, porque lo que sí es seguro es que con el rollo ideológico y
con los de ¡proletarios unios!, lo que es nosotros, no nos come-
remos ni una rosca.
Fermín Angulo
Página 25 · ver la página
“movimiento. obrero
Los obreros de «Sidegasa» montan una barricada en la vía del ferrocarril.
«Si esto no se apaña, caña, caña, caña», la consigna de los obreros gallegos
SIDEGASA NO SE RINDE
La consigna de lucha de los obreros de Sidegasa, «Si esto no se apaña,
caña, caña, caña», ha corrido como la pólvora por toda Galicia. Desde
Ferrol hasta Vigo, todos los trabajadores gallegos la repiten día a día en sus
conflictos. Los 540 trabajadores de «Sidegasa» no han dejado ni un solo día,
desde que cerró la empresa en agosto, de movilizarse de todas las maneras
posibles, consiguiendo la solidaridad de los pueblos vecinos a las
instalaciones de la empresa, situada en los límites de A Coruña y Lugo.
IDEGASA era una empresa que se
«« S dedicaba —y digo se dedicaba
porque ahora, por desgracia es-
tá parada— a la producción de acero común,
especializándose también en aceros bajos y
altos en carbono, como alambrones y en ge-
neral otros aceros especiales —nos cuenta
Angel Manuel Boyero, trabajador de Side-
gasa poco antes de entrar a hablar con el pre-
sidente de la Xunta de Galicia, Fernández
Laxe, en la Plaza del Obradoiro, justo de-
lante del Palacio presidencial— Sidegasa ha
tenido una vida muy corta, nació al ampa-
ro de un decreto del gobierno de la UCD en
la década de los setenta y ya nació con un
capital muy endeble, 250 millones de pese-
tas, apoyada por los bancos Pastor, Bilbao,
Vizcaya y la Caja de Ahorros de Galicia».
«Empezó ya teniendo grandes deudas'
—dice Boyero— debido a la gran inversión
que se hizo en maquinaria moderna, que su-
peraba mucho al capital disponible. Querían
pagar esta maquinaria con la explotación de
?los obreros, sin desembolsar nada de dine-
ro los capitalistas. Así y todo en la actuali-
dad Sidegasa es la empresa del sector de ace-
ro común que tiene menos pérdidas y la más
moderna, o sea que la cierran por intereses
políticos y no económicos como dice el gru-
po Celsa que es la dueña actualmente de Si-
degasa, de Torras, en Cataluña, de Nueva
Montaña Quijano, en Santander, ete. Cel-
sa se ha hecho con todas las empresas del
sector, ha colocado a importantes hombres
del PSOE y ahora quiere hacer negocio con
el desmantelamiento de Sidegasa».
La opinión de los obreros de Sidegasa es
que los hombres del PSOE tienen amplios
intereses económicos con el grupo Celsa y
que también incide la importancia de los go-
biernos autónomos a la hora de decidir qué
autonomía se queda sin siderurgia. Canta-
bria, donde está Nueva Montaña Quijano
tiene como valedor a la familia Botín y el
Banco de Santander, además de contar en
su dirección actual con un hombre fuerte del
PSOE, Eduardo Santos. Rubiralta, el due-
ño de Celsa es un catalán también en inme-
jorables relaciones con los psoistas y defien-
de la continuación de Torras y de la fábrica
de la propia Celsa.
Los intereses del PSOE
«En cambio la Xunta no hace nada por
defender la siderurgia gallega —dice Juan
Antonio Suárez, portavoz de los trabajado-
res de Sidegasa— Con el agravante que se
va a cerrar la más moderna industria de es-
te tipo en España. Lo que se está demostran-
do con todo esto es que no sirve de nada dia-
logar pacíficamente con el gobierno y lo úni-
co que te queda es echarte a la calle».
(pása a pág. 28)
2
Página 28 · ver la página
F—movimiento obrero
(viene de pág. 25)
—Los trabajadores de Sidegas estamos
dispuestos a llegar hasta el final, a donde ha-
ga falta —opinaba un obrero en la Plaza del
Obradoiro— Queremos que la Xunta de Ga-
licia se aclare de una vez, que defienda Si-
degasa, porque sino, para qué sirve. La Xun-
ta pinta menos que nada, porque cuando
empiezas a hablar de cosas que dependen de
Madrid se echan a tamblar»
—«Aquí da igual quien mande, unas ve-
ces mandan los del PSOE y otras los de
A.P., pero en realidad es un engaño —le
contestaba otro trabajador— da lo mismo.
Ahora el Fraga quiere volve a su pueblo, Vi-
llalba, en Lugo, para presentarse a las pró-
ximas elecciones, pero ya le han calado en
su pueblo y no le tragan. Mi hermana, que
era fraguista, ahora cuando le ve venir por
un lado, marcha para el otro por no salu-
darle».
—«¡Y los de la UGT y otros, que sólo vie-
nen a las manifestaciones cuando nos reci-
be el presidente de la Xunta o algún pez gor-
do, serán caraduras! —se enzarzan en una
discusión varios obreros de Sidegasa— Lue-
go cada vez que hay alguna concentración
importante los periódicos dicen que si la
UGT ha dicho que ya está todo arreglado,
que se lo va a quedar una empresa sueca, una
vasca, o lo que sea. Luego todo es mentira
y simplemente es para imperdir que la gen-
te vaya a la lucha.
—A veces, empiezas a pensar, a pensar,
a pensar, pensar —corta otro trabajador—
y parece como si la única solución sería la
de acabar con todos estos mangantes del go-
bierno. Es que el PSOE está manipulado por
la banca, por los empresarios, van a por los
millones descarado. Los empresarios se han
hartado de sacar dinero a este gobierno».
Darles una lección
—Es que no estamos organizados, pero si-
no se iban a llevar más golpes que en Rei-
nosa. El día en que cogimos a la policía en
la estación, si queremos les damos por to-
dos los lados, pero es que nos pasamos de
pacíficos y encima fue cuando aprovecha-
ron para detener al portavoz del comité de
empresa, a Juan Antonio —dice otro— Una
verguenza lo que han hecho con Sidegasa,
cuando cogieron los 300 millones que les dio
de subvención el gobierno de la UCD, mon-
taron un muro para la escoria y luego lo ti-
raron. Eso costó 300 millones, no se lo creen
ni ellos. A Oswaldo Suárez, el director, lo
cogimos un día en la empresa y se puso a
decir que estaba dispuesto a colaborar en to-
do con nosotros. Estaba asustado y nos pro-
metió de todo, pero cuando le dejamos sa-
lir ya no le hemos vuelto a ver, hasta hoy,
lo que habría que hacer es ir a su casa y darle
una buena lección».
—Guerra se salvó en el aeropuerto por-
que iba el chavalín, que sino se lleva una bue-
na. Los gallegos somos gente muy pacífica,
pero cuando nos engañan, somos capaces de
todo. Galicia tenía que pasar al ataque, co-
mo en Puerto Real y Reinosa, a dar estaca.
—Habría que hacer como en una fábrica
28
de Bilbao en la que yo trabajé: Las muje-
res, los niños, todos nosotros encerrarnos en
la empresa y no salir para nada, que nos lle-
ven la comida, la leche, el pan, y quedarnos
allí hasta que solucionen el problema.
Caña a Alfonso Guerra
El conflicto de los trabajadores de «Side-
gasa» saltó a la opinión pública cuando és-
tos ocuparon el aeropuerto de La Coruña y
se lanzaron contra el coche del vicepresidente
del gobierno. Los intentos pacificadores del
comité de empresa no impidieron que la con-
signa «Si esto no se apaña, caña, caña, ca-
ña» fuese un hecho a cada zarandeo del co-
che del vicepresidente.
El 17 de agosto y tras finalizar sus vaca-
ciones en Mera (La Coruña) el presidente del
gobierno en funciones, Alfonso Guerra, se
dirigió al aeropuerto para tomar el avión de
regreso a Madrid. Alli era esperado por los
trabajadores de Sidegasa. Los obreros se ha-
bían cansado de esperar contestación a sus
reivindicaciones y de reuniones en las que no
se les daban soluciones o a las que no asis-
tía ninguno de los responsables de la Admi-
nistración citados. Un miembro del comité
de empresa nos cuenta: «Ese día teníamos
reunión en el ayuntamiento con representa-
ción del PSOE a nivel de la provincia. Iba
a estar el alcalde de La Coruña y el de Be-
tanzos, además del de Teixeiro y el secreta-
rio general del PSOE, Antolín Sánchez. No
apareció nadie».
Los trabajadores se enteraron de que to-
da esta representación, de la que nadie asis-
tió a la reunión, iba a ser la comitiva de des-
pedida de Alfonso Guerra en el aeropuerto
de Alvedro. No se lo piensan dos veces: «si
no vienen ellos, vamos nosotros allá», nos
contaba un obrero. Fletar los autobuses fue
labor sencilla y rápida. Tan rápida que, uni-
do a la justicia que demandaban y el «písa-
le» dicho a los conductores, hizo que llega-
sen antes que los miembros del comité de
empresa, que se habían trasladado en coches
particulares para «tratar de mediadores con
respecto a que no hubiera follón, que no hu-
biera altercados», según sus propias pala-
bras.
Así explican ellos mismos la situación:
Cuando llegamos, la mayoría de la gente ya
estaba allí; tenían rodeado el coche del vi-
cepresidente. Hubo zarandeos, golpes, em-
pujones e incluso un guardia se cayó».
Tras una breve gestión, el comité hace po-
sible que a Guerra se le deje bajar del co-
che, refugiándose rápidamente en la sala de
autoridades, donde anteriormente se había
parapetado a la carrera la comitiva de des-
pedida. Los obreros entran por las puertas
de pasajeros y uno de ellos es detenido. La
contundente respuesta de los trabajadores a
esta detención hace que en breves minutos
esté liberado junto a ellos para tomar la pista
y rodear el avión ante las sorprendidas fuer-
zas de seguridad.
Tras el consiguiente retraso del horario,
el comité consigue que el vicepresidente pue-
da dirigirse a la escalerilla del avión, desde
donde se aprovechó de su seguridad recobra-
da para dirigirse a un grupo de trabajado-
- tria ninguna, nada de nada», señala una mu-
Alfonso Guerra, protegido por sus gorilas, se
res con estas palabras: «Separaos de ahí, pa-
recéis asesinos, criminales». Este único «diá-
logo» de Guerra con los obreros de Sidega-
sa lo comentaban así las mujeres del colec-
tivo de amas de casa de Guitiriz, que ese día
estaban en el aeropuerto: «Ese señor es po-
co persona para llamarnos asesinos. Asesi-
no es él, que está mantando a media Espa-
ña de hambre».
Condenar una comarca a la ruina
Sidegasa es una de las muchas empresas
que entran en los planes de reconversión del
gobierno para el sector del acero, una recon-
versión que hará perder 10.000 puestos de
trabajo en todo el Estado durante los pró-
ximos años. Esta empresa es la única que
mantenía en pie la débil economía de un am-
plia zona coruñesa. Sus 520 empleos direc-
tos repercuten sobre pueblos como Teixei-
ro, Curtis, Betanzos, Sobrado, Coirós... lle-
gando a afectar incluso a Lugo y La Coru-
ña, ciudad esta última cuyas actividades por-
tuarias se han reducido un tercio con el cie-
rre de la empresa.
Asimismo, creaba una serie de pequeños
negocios, totalmente dependientes de la em-
presa, además de dar empleo a 4.000 perso-
nas en compañías auxiliares. «El cierre de
Sidegasa nos afecta a todos. No hay indus-
jer del colectivo que se formó a raíz del cie-
rre de la empresa.
Xan Carballo, de la INTG, nos comenta
que la situación es alarmante: «En esta co»
marca, la cuota de desempleo será del 100%,
porque no hay otras industrias que pudie-
ran absorver esta mano de obra. No hay pro-
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movimiento obrero
y á
gramas de industrias alternativas, ni de em-
pleos alternativos.
En la resolución de reconversión presen-
tada para esta empresa en el 85 se recoge la
condición de gestión por otro grupo indus-
trial y, como cumplimiento de ello, Sidega-
sa firma un acuerdo con Celsa por una du-
ración de tres años.
En agosto del 87 se cierra la empresa y los
trabajadores inician una ofensiva con cor-
tes en la N-Vl a su paso por Teixeiro y de
la vía férrea. En Curtis, Sobrado y Guitiriz,
hay una huelga general, mientras los obre-
ros se dirigen en manifestación a Santiago
donde tendrían una entrevista con el presi-
dente de la Xunta, en la que les prometen
que la empresa volvería a funcionar el 1 de
septiembre. Estas promesas no fueron cum-
plidas. Según palabras del Conselleiro de In-
dustria, Luciano Asorey, «El gobierno auto-
nómico no tiene ningún tipo de competen-
cias para resolver el problema de la empre-
sa Sidegasa; ante esto, un miembro de la *
plantilla declaraba: «Tendremos que rom-
per por donde sea». De momento, los obre-
ros han radicalizado sus movilizaciones an-
te la inutilidad del gobierno autonómico y
se plantean claramente transformar la lucha
sindical en política dado el cierre confirma-
do de la empresa.
Reinosa en el recuerdo
Será precisamente el recuerdo de Reino-
sa uno de los motivos principales del cierre
de Sidegasa, según nos relata José Manuel
Braña de CC.OO.: «Desde la Administra-
ción se ve con muy buenos ojos que se cie-
eptar dialogar con los trabajadores en el aeropuerto de A. Coruña.
rre Sidegasa. El mismo director nos comu-
nicó que le habían dicho: Dentro del grupo,
cierra Sidegasa, pero cuidado con Nueva
Montaña (Santander), porque tenemos ahí
el ejemplo de Reinosa y no sea que se vaya
a armar otra». Los obreros de Sidegasa han
aprendido la lección, por eso tras el zaran-
deo al vicepresidente coreaban la consigna:
«Guerra, la próxima visita será con
dinamita».
Criminalizar la lucha de los trabajadores
Los obreros han calificado la actuación
del gobernador civil de La Coruña de «per-
secución y ocupación de las poblaciones de
Teixeiro en el sentido de que se trata de cri-
minalizar todo un proceso de lucha». Es de-
cir, el que los trabajadores defiendan su
puesto de trabajo se convierte en delito y,
por lo tanto, se legitima la provocadora ac-
tuación de la policía y la represión contra los
trabajadores, como nos comenta Serafín Ro-
dríguez, delagado sindical de CNT: «Inclu-
so algunos trabajadores fueron sacados de
sus casas y llevados al cuartelillo de la guar-
dia civil». También ha sido abierto un pro-
ceso por el ministerio fiscal a siete trabaja-
dores, acusados de «insultos a la autoridad»,
en relación con los incidentes del aeropuerto.
La represión alcanza su más alta cota, co-
mo consecuencia de esta criminalidad, cuan-
do tras un corte de vía fueron detenidos tres
obreros de la empresa en Teixeiro y José An-
tonio Suáez encarcelado el 9 de octubre en
la prisión de La Coruña. Este hecho provo-
caría la rápida respuesta de los trabajado-
res, que se dirigen a La Coruña y recorren
POR GALICIA
A SUA XENTE
El pueblo gallego está decidido a luchar para que
no le quiten la industria.
las calles de la ciudad exigiendo la libertad
de su compañero, ante una fuerte presencia
policial que haría declarar indignado a un
obrero: «Parecemos delincuentes rodeados,
esto parece una redada y no una protesta de
trabajadores». Al día siguiente se manifes-
taban ante la puerta de la cárcel de la ciu-
dad consiguiendo su libertad.
Se extiende la lucha y la solidaridad
A pesar del cierre de la empresa, las mo-
vilizaciones de los trabajadores no han ce-
sado; al contrario, han ido en aumento y se
han extendido a toda la comarca, Santiago
y La Coruña. «Estamos todos los días en
manifestación en Santiago y Coruña», nos
decía un componente del colectivo de mu-
jeres. En Santiago, han coincidido en varias
ocasiones con los trabajadores de Astano,
llevando a cabo movilizaciones conjuntas,
además de contar con el apoyo de los estu-
diantes y la población en general.
Los cortes de carretera y vía férrea se han
generalizado. Se arrancan tramos de vía y
se colocan barricadas incendiadas. La pobla-
ción de la comarca apoya estas acciones y
participa en ellas. Por otra parte, en todos
los municipios se han creado asambleas de
apoyo a la lucha de los trabajadores.
Asimismo, la Asamblea pra Ceibar os
Presos Políticos Galegos (ACPG) viene mos-
trando asiduamente su apoyo a los obreros
de Sidegasa y participando en sus moviliza-
ciones, como la concentración frente a la
cárcel de La Coruña o la ocupación del edi-
ficio de correos en la misma ciudad.
Eduardo Vaz
29
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movimiento obrero
Terminados los tres años en los Fondos de Promoción de Empleo, los
obreros de Astano vuelven a la carga para intentar impedir que cierren los
astilleros de Ferrol. Se trata de una lucha que dura ya diez años, la más
larga y más dura que tiene el movimiento obrero en Galicia. Desde que
empezaron las nuevas movilizaciones en el mes de septiembre, los
trabajadores han cerrado en una ocasión, durante cuatro horas, los accesos a
la ciudad, han ocupado por dos veces los astilleros y ha comenzado una
campaña de desobediencia civil en colaboración con los ciudadanos de los
principales concellos de la ria, además de la huelga general del 17 de
¿e diciembre durante medio día.
El 29 de octubre, coincidiendo con la visita que hizo a Ferrol Narcis Serra,
ministro de Defensa, para entregar una nueva fragata a la Armada española,
los obreros de Astano cortaron los accesos por carretera a la ciudad. El
ministro tuvo que llegar en helicóptero a la base naval.
la asamblea realizada por la maña-
A na a la entrada del astillero asistieron
unos 2.000 obreros de los casi 6.000
que hay en Astano entre los reconvertidos
y los que aún permanecen en plantilla. Los
miembros del comité de empresa calificaron
como «una reunión muy positiva» la man-
tenida anteriormente con representantes de
la Xunta, porque habían estado de acuerdo
en cuatro de los cinco puntos reivindicati-
vos del comité: «Estamos de acuerdo en los
puntos de negativa al decreto de prórroga
de los Fondos, en que hay que aplicar las ju-
bilaciones anticipadas con cobertura de va-
cantes, negociaciones con el comité de em-
presa... el único punto discrepante es el de
reactivación de nuestro astillero».
No obstante, existen sectores numerosos
de obreros que no están precisamente de
acuerdo con ésta y otras actuaciones del co-
mité. Esto lo evidenciaba uno de sus miem-
bros cuando decía en la asamblea: «Pedimos
a los compañeros que no tergibersen, que no
manipulen las acciones del comité para crear
un clima de división...».
Después de convocar una movilización en
Santiago para el día 5 de noviembre, se acor-
dó el bloqueo total de la ciudad cortando las
entradas por ferrocarril y por carretera en
varios puntos diferentes. Ante la posibilidad
de cargas policiales, se convocó otra asam-
blea en el astillero para el mediodía.
Desobediencia civil
Mientras duraron las movilizaciones y las
barricadas, la policía no se atrevió a inter-
venir. Un grupo de periodistas extranjeros
comentaban, impresionados por el ambien-
te general de lucha: «esto es casi como un
soviet».
Al mismo tiempo, un grupo de alcaldes
de la zona eran recibidos por Narcis Serra,
que había asistido a la entrega de la fragata
«Victoria» a la Armada en la factoría Ba-
zán. Serra prometió a los alcaldes el gestio-
narles una reunión con el ministro de Indus-
tria Croissier; los alcaldes pretenden «solu-
ciones para paliar la situación en la
comarca».
30
Gato Díaz, alcalde del concello de Naron,
el más importante de la ría del Ferrol está
convencido de que trabajadores y pueblos
tienen que ir juntos en esta lucha en la «que
nos jugamos el futuro de la comarca y tam-
bién el de la Galicia industrial».
Desobediencia civil, un paso más en la resi
ASTANO: LA
Pero la población —con los trabajadores
de Astano a la cabeza— no parece muy dis-
puesta a seguir confiando en las promesas.
Desde diversos grupos y organizaciones de
la izquierda se está articulando ya una cam-
paña de desobediencia civil, con incumpli-
miento de las leyes, negativa a los pagos de
impuestos y servicios públicos, etc.
Resistencia obrera traicionada
por los sindicatos
Las movilizacione prosiguen; el 5 de no-
viembre, los obreros de Astano coincidieron
en Santiago con los de Sidegasa y los estu-
diantes; el 29 del mismo mes unas 40 mil per-
sonas se manifestaron en Ferrol por la rein-
dustrialización de la zona. El 17 de noviem-
bre hubo una huelga general durante media
jornada y los obreros han ocupado varios
días los astilleros.
El 31 de diciembre pasado se acababa el
período de tres años en los Fondos de Pro-
moción de Empleo para los 1.900 obreros
que permanecían en ellos, de los 3.414 re-
convertidos en astano desde 1984. De los
2.200 que quedan en plantilla, y según el
plan de reconversión, la mayoría se iban a
dedicar a la construcción de artefactos «off-
shore» —pltaformas petrolíferas— y 200 al
desguace. «Nosotros ya insistíamos —dice
un obrero— que dedicar el astillero exclusi-
vamente a artefactos de este tipo no repre-
sentaba ningún futuro; hoy se está constru-
yendo una plataforma, y para eso hubo que
crear un empresa pública, porque en los años
85 y 86 no se contrató ninguna plataforma
petrolífera en el mundo».
Esteban y Salorio, miembros del comité,
creen que «la decisión política de cerrar As-
tano no es por capricho, sino que lleva con-
sigo que Ferrol se convierta en una base, o
bien militar, o bien de reparaciones de la
OTAN».
Aburrir a los trabajadores
Los obreros de Astano vienen protagoni-
zando una larga lucha durante años contra:
esta decisión del Estado. El cansancio y la
falta de soluciones han hecho mella en mu-
chos: asi lo expone un miembro del comité:
«Los trabajadores tuviemos una derrota sin-
dical importante y prueba de ello es el es-
cepticismo que se muestra hoy en las movi-
lizaciones». Manuel Cebral, trabajador de
la factoría, tiene sobre esto una idea muy dis-
tinta, según publicó en su libro «Astano, his-
toria de una crisis». Para Cebral, «hubo
comportamientos individuales o colectivos
(de los sindicatos sobre todo, y en menor me-
dida del Comité de Empresa, por la depen-
dencia de éste de los antedichos), que ayu-
daron a toda esa trama... que funcionó a la
Los obreros ferrolanos mantuvieron cerrada la cit
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ante las cuatro horas que duró la visita del ministro de Defensa, Narcis Serra.
a contra el cierre de los astilleros de Ferrol
ARGA
perfección para cerrar el astillero, vencien-
do la resistencia de los trabajadores».
«Los trabajadores de Astano no estamos
vencidos, ni mucho menos, yo confío en que
este próximo año van a cambiar las cosas y
la gente se va a dar cuenta de que no pode-
mos seguir así, cruzados de brazos mientras
vemos como cierran el astillero. Lo que ocu-
rre es que existe una gran frustración, una
enorme desilusión, porque hace tres años no
sirvieron para nada las grandes manifesta-
ciones que hicimos, tres huelgas generales y
no sé cuantas cosas más. Los sindicatos lo
manejaban, y lo siguen manejando, todo y
así sólo consiguen aburrir a la gente, y eso
no puede ser», decía un veterano trabajador
de Astano en la Plaza de Armas, frente al
Ayuntamiento de Ferrol, donde se habían
concentrado, por enésima vez, los obreros
de los astilleros reconvertidos para apoyar
a los delegados sindicales que iban a ocupar
las oficinas de la ZUR (Zona de Urgente
Reindustrialización), el INEM (Instituto Na-
cional de Empleo) y los Fondos de Desem-
pleo.
En las oficinas de la ZUR, un jefecillo,
con cara de aburrido abrió la puerta de las
oficinas, para que los delegados sindicales
se sentaran en la mesa de reuniones, en una
oficina totalmente vacía, ya que los funcio-
narios habían cogido vacaciones pagadas,
alertados previamente de la ocupación. En
LUCHA
los Fondos, otro jefe ponía cara de circuns-
tancias ante la ocupación, mientras un sin-
dicalista le decía a otro en un apartado: «Así
no podemos seguir, esto no sirve para na-
da, la gente se va a aburrir y no nos van a
hacer ni caso la próxima vez».
«Este ha sido uno de los problemas de las
movilizaciones de Ferrol, que los sindicatos,
especialmente UGT y CC.OO. negocian pre-
viamente con el gobernador civil, o con
quien sea, y lo que se propone como una lu-
cha frontal contra el régimen, contra el go-
bierno, se convierte en una verbena, pero sin
música ni baile, todos aburridos y con la sen-
sación de que lo que hacer no sirve para na-
da», comentaba un militante de un sindica-
to nacionalista.
«¿Por qué a los obreros de Sidegasa, o a
los de Puerto Real, o a los de Reinosa, no
les permiten ni cortar una carretera o una
vía férrea ni un minuto, y en cambio a no-
sotros nos dejan cortar Ferrol durante cua-
tro horas sin ningún problema? ¿Por qué a
los de Sidegasa les persigue la policía a pa-
los en cuanto hacen la más mínima, y a no-
sotros nos dejan hacer lo que sea, dentro de
un orden? La única explicación es que aquí
está todo negociado por arriba y se hace el
paripé con los trabajadores llevándonos de
un lado para otro», afirma otro trabajador.
Daniel Huerta
Amnistía
a
El Gobierno «secuestra» a sesenta
presos políticos
Larrionuevo se niega 2
recibir a Familiares de.
presos políticos
Carta del
Amnistía
EL PERIODICO
SIN CENSURA
El periódico que cuenta
todo sobre la represión
en España
Próximo número:
(N.” 6 - Enero, Febrero, Marzo 1988)
— Los presos políticos plantan
cara a los planes de exterminio
del gobierno.
Encierros en solidaridad con
los presos políticos.
— Represión conira el movi-
miento obrero: Juicio a cin-
co trabajadores de Michelín.
— Todo sobre la muerte de
Agustín Rueda. Nueve años
después, los torturados en el
banquillo de los acusados.
Edita:
Asociación de Familiares y
Amigos de Presos Políticos
(AFAPP). Asamblea pra ceibar
os presos galegos (ACPG).
Asamblea de Familiares y Ami-
gos de Presos Políticos de Ca-
talunya (Asamblea FAPP).
Asamblea para Sofitar a los
presos políticos asturianos.
Pedidos al apartado 15.220
28080 MADRID
Página 32 · ver la página
(movimiento obrero
La guardia civil tuvo que abrir paso a tiros a los camiones del ejército que llevaban los barriles tóxicos del barco «Casón» a través de toda Galicia. En
la foto, los vecinos de Guitiriz bloquean la carretera.
El Consejo de ministros decidió, el 18 de
diciembre, apoyar los despidos de los cien
trabajadores y la apertura de medidas civi-
les y penales contra los miembros del comi-
té de empresa, así como la regulación de em-
do se había echado a perder por la falta de
responsabilidad de los trabajadores. El di-
rector de la factoría, Manuel Franco, que no
se preocupó en absoluto del peligro que su-
ponía la presencia de los bidones del «Ca-
El gobierno apoya las medidas contra los trabajadores
de Alúmina-Aluminio y la política terrorista de
la dirección de la empresa
x
pleo de otros doscientos obreros de Alúmi-
na-Aluminio. El propio ministro de Econo-
mía, Carlos Solchaga, estuvo presente en la
rueda de prensa posterior a la reunión de los
ministros para destacar'el apoyo del gobier-
no a las medidas contra los trabajadores, di-
ciendo que «ni siquiera en las revoluciones
del viejo estilo ocurrían cosas como ésta» de
echar abajo la producción de una empresa.
Solchaga repitió las acusaciones inventa-
das por la dirección de Alúmina-Aluminio
de que los obreros se habían negado a ha-
cer las labores de mantenimiento y que to-
32
són» en las cercanías de la fábrica, no ha pa-
rado de hablar, desde que se paralizó la pro-
ducción, de que todo se había echado a per-
der, que las pérdidas eran de 16.000 millo-
nes, que se perderían clientes, etc., etc., pro-
duciendo el efecto catastrofista que preten-
día.
Una trampa de Monteiro
Otro siniestro personaje, que ya fue direc-
tor de la factoría, Eduardo Monteiro, fue
el que dirigió la operación de cierre de la em-
presa, viajando desde Madrid con ese obje-
tivo concreto y rompiendo toda posibilidad
de arreglo. Monteiro es la persona más im-
popular y más incapacitada para llegar a un
acuerdo con los obreros de Alúmina-
Aluminio, «que le conocen bien, y saben lo
malo que es», afirma un vecino de San Cri-
prián.
Los trabajadores de la factoría están aho-
ra convencidos de que «todo ha sido una
trampa, preparada por Monteiro, apoyada
por el gobierno del PSOE, y posteriormen-
te respaldada por la Xunta de Galicia, por
los partidos y hasta consentida por los sin-
dicatos, porque aquí nadie ha movido ni un
dedo para evitarlo. Nos han tratado como
si fueramos locos o apestados, el único apo-
yo que hemos tenido ha sido de nuestras fa-
milias y de la gente de los pueblos vecinos.
Es como si todos los grupos, partidos, ins-
tituciones, gobiernos y personajes que tie-
nen algún poder en este país se hubieran con-
fabulado para cerrar Alúmina-Aluminio»,
dicen los trabajadores.
Angel Bustos
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(movimiento obrero
Los obreros querían impedir la contaminación de la costa lucense por los barriles del buque «Casón»)
ALUMINA-ALUMINIO:
TERROR EMPRESARIAL
El desastre del buque carguero «Casón» que embarrancó en el cabo de
Finisterre, el 6 de diciembre, ahogándose 23 tripulantes chinos y amenazando
con contaminar el aire y el agua de la costa gallega, ha tenido como
consecuencia sorpresa el despido de cien trabajadores de la factoría de
Alumina-Aluminio en San Ciprián (Lugo) y el posible cierre de parte de la
fábrica, en una clara muestra de lo que es el terrorismo empresarial y estatal.
pánico en la costa de Finisterre. De-
cenas de familiares huyeron del «bar-
co de la muerte», cargado con productos tó-
xicos. «Si los 23 tripulantes prefirieron mo-
rir en el agua que en el barco, es porque sa-
bían el peligro que corrían», decía una mu-
jer de Fisterra que había huido a La Coruña
con sus dos hijos. A pesar del evidente peli-
gro, el gobierno y la Xunta de Galicia no hi-
cieron nada por descargar inmediatamente
el barco de sus productos tóxicos, y sólo cua-
tro días después, unos 300 barriles de ácido
E' accidente del «Casón» provocó el
San Ciprián, para lo que tuvieron que pa-
sar por media Galicia. En Guitiriz y Parga,
el pueblo salió a la carretera para cortar el
paso de los camiones y fueron brutalmente
apaleados por la Guardia Civil y por el ejér-
cito. El resto de la carga siguió en el barco
El INI ha aprovechado el suceso del barco «Casón»
para hacer una reconversión salvaje
Los trabajadores están convencidos de que han caído
en un trampa
ortofosfórico que había en cubierta fueron
trasladados a tierra, y llevados por carrete-
ra hasta el muelle de Alúmina-Aluminio en
Los obreros de
Sidegasa llevan más de
li seis meses de luchas
2 constantes.
encallado hasta que las olas fueron arran-
cándola y diseminándola por toda la costa,
Reconversión salvaje
Los obreros de Alúmina-Aluminio deci-
dieron entonces hacer una huelga, de acuer-
do con el artículo 19.5 del «Estatuto de los
trabajadores» mientras los barriles de áci-
do ortofosfórico no salieran de allí. La res-
puesta de la empresa, que es del INI (Insti-
tuto Nacional de Industria), fue cerrar la fac-
toría y provocar la pérdida de las cubas de
electrólisis para echar la culpa a los obreros
del desastre. Todo parece indicar que en rea-
lidad el INI y sus socios extranjeros habían
decidido hacer una reconversión salvaje y
han aprovechado el incidente para cargar so-
bre las espaldas de los trabajadores.
Alúmina-Aluminio fue creada por deci-
sión del gobierno franquista en 1974 a pe-
sar de la oposición de los vecinos de los al-
rededores de San Ciprián a los que se les ex-
propio los mejores terrenos de la comarca
de A Mariña. La mala gestión y la mala
construcción hicieron de esta factoría un
continuo desastre, denunciado en múltiples
ocasiones por los trabajadores. La fluoro-
sis producida por las pérdidas de la fábrica
matan o enferman a los animales y a los pro-
pios vecinos. Los obreros habían solicitado
últimamente la instalación de un tren de la-
minado de aluminio como única solución a
la crisis de la empresa, pero el INI se nega-
ba a concederlo y además amenazaba con
el cierre total. Cuando el buque «Galerno»
partió el pasado 15 de diciembre, el INI ya
había decidido el cierre de la factoría, po-
niendo en peligro el destino de mil trabaja-
dores. Alúmina-Aluminio tiene otros centros
en La Coruña, Avilés, Amorebieta, Alican-
te, Sabiñánigo, Noblejas y Madrid.
33
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K— internacional
Entrevista con líderes del Partido Comunista del Perú (Sendero Luminoso)
SALVO EL PODER,
TODO ES ILUSION
«Siglos se hunden, ídolos caen / se quiebra un viejo orden de opresión / y
en la montaña un relámpago de fuego / hiende la noche con su gran puñal.
/«Obreros, campesinos, rompan sus cadenas / levanten la bandera de la
Guerra Popular / ¡Salvo el poder todo es ilusión! / Comunismo es meta y se
hará realidad». Esta letra, con los acordes del popular «A las barricadas»,
serviría de marco musical al encuentro que mantuvimos con los combatientes
del Partido Comunista del Perú, más conocido por Sendero Luminoso,
presos en el penal limeño de Canto Grande.
terior era para estar entre las 10 y
10,15 de la mañana en uno de los cos-
tados de la céntrica plaza San Martín. A esa
hora la calle estaba prácticamente desierta,
a excepción de algunos «limpias» y vende-
dores ambulantes que comenzaban a tomar
posiciones.
A las 10 en punto se me acercó un chico
joven, de aspecto aindiando, que se presen-
tó como Leopoldo. Tomamos un bus hasta
el barrio Rimac, uno de los más pobres de
Lima. De allí salen cada domingo varios bu-
ses y taxis hacia los penales de Lurigancho
y Canto Grande. Durante el trayecto, Leo-
poldo me explicó que era uno de los aboga-
dos defensores de los «prisioneros de gue-
rra» miembros del PCP, También me dio al-
gunas indicaciones y consejos: «no llevar ca-
sette, ni cámara, ni carnet de periodista; en
caso de que te pongan alguna traba no in-
tentes ingresar a la prisión acreditándote.
Simplemente vete». En seguida me vino a la
mente lo ocurrido varias semanas antes con
Plinio Esquinarila y Hugo Girón, periodis-
tas del diario «La Voz», a los que la Guar-
dia Republicana que custodia el penal sor-
prendió intentando introducir una pequeña
cámara fotográfica. Tras detenerlos e intro-
ducirlos al cuerpo de guardia, les dieron tal
paliza que hubieron de ser hospitalizados du-
rante varios días.
Un pequeño trayecto separa la zona de es-
tacionamiento permitido a los vehículos pú-
blicos del penal. En ese trecho Leopoldo me
da las últimas instrucciones: «tú te pones só-
lo a la cola. Yo me pondré varios lugares de-
trás de ti para que no piensen que nos co-
nocermos. Si te preguntan a quién vas a vi-
sitar les dices que a Luis Rojas Vivanco, un
sargento de la Guardia Civil preso por robo
en el pabellón 5A. Una vez dentro del penal
me esperas».
Una hora en la cola hasta pasar el primer
control de los GR —incluido el psicológico:
miraz alternativamente el rostro del indivi-
duo y la fotografía de su documento; un pes-
tañeo o un gesto desafortunado y ya eres
«presunto colaborador»—. En el siguiente
control me tomaron los datos, motivo de la
visita, recluso al que iba a visitar, y —tal vez
34
L' cita que me habían puesto el día an-
extrañados de ver allí a un extranjero— las
huellas dactilares. Diez metros más allá me
cachearon y me pusieron, a falta de tarjeta,
varios sellos de identificación en cada bra-
zo. En el último control volvieron a cachear-
me y, según el GR, sólo podía llevar al inte-
rior de la cárcel un máximo de 100 intis (mo-
neda peruana). Yo llevaba 600 y se me ocu-
rrió decirle que eran para el sargento GC a
quien, supuestamente, iba a visitar. Ningún
problema. ¡Viva el espíritu de cuerpo!
El «delegado de turno»
Por fin puedo entrar en la prisión. Allí es-
pero a Leopoldo. Cuando llega seguimos de
frente por el patio, esquivando a hombres
que podían ser sacados de la novela «El Sex-
to», del escritor peruano José María Argue-
das. Es el patio alrededor del cual se hallan
las dependencias donde se hacinan los pre-
sos comunes. Uno de ellos nos ofrece un
«kete» (cigarrillo de marihuna).
Al fondo de este patio está un pabellón
idéntico a los otros, pero mucho más lim-
pio. Llama la atención no ver un solo GR
en la entrada. Es el de los presos políticos,
o el de «los senderistas», como todos le de-
nominan en Canto Grande.
En la entrada se nos acerca directamente
un hombre de unos 30 años, de mediana es-
tatura y complexión fuerte. Se nos presenta
como el «delegado de turno» y saluda efu-
sivamente a Leopoldo. Tras estrecharme la
mano no indica que le sigamos sin mayores
preámbulos. Nos esperan dos «centinelas»
y una comitiva de seis internos, ordenados
en dos filas paralelas de tres. Cada miem-
bro de esta formación sostiene una peque-
ña bandera roja con la hoz y el martillo que
van entrecruzando a medida que pasamos
con el delegado bajo ellas, en medio de los
aplausos de los demás internos. Después de
esta recepción, en la que no he podido evi-
tar sentirme abrumado, y una vez dentro del
Pabellón en sí, comienzan las presenta-
ciones.
Me saluda el profesor Víctor Zavala Ca-
taño, docente en la Universidad de «La Can-
tula» e iniciador y creador del llamado «tea-
tro campesino». También me estrechan la
mano Tomás, Nicolás y Julio, sobrevivien-
tes de la matanza del año pasado en los pe-
nales de Lurigancho y El Frontón. Y varias
decenas más en los que llama la atención su
juventud,
El delegado me invita a ver el resto del Pa-
bellón. Al lado de la entrada, decorada con
hileras de banderas rojas y un gran mural
en el que se ve al Presidente Gonzalo, líder
del PCP, dirigiendo las masas armadas, se
encuentra el patio. En éste hay varios camas-
tros que sirven de asiento. Todo el contor-
no del patio está decorado con murales re-
lativos a la Guerra Popular, a la alianza
obrero-campesina. La necesidad de crear
una nueva Internacional Comunista se ve re-
flejada en uno, y en otro se hace referencia
a la relación de hermandad entre el PCP y
un partido del estado español. Un grupo de
reclusos interpreta canciones revolucionarias
peruanas. Suena «¡Salvo el poder...!» con
acompañamientos de zampoñas, quenas y
charango.
Desde este patio subimos al piso de arri-
ba, donde se encuentran las habitaciones, la
despensa, el taller,... Son cuatro pisos. En
cada piso dos galerías y en cada una un cen-
tinela que nos saluda amigablemente. El de-
legado me invita a comer con ellos. Después
volvemos a bajar al patio. Me doy cuenta
que en lo alto del cuarto piso, dominando
todo el patio, ondea una bandeja roja.
Se inicia la entrevista
—El Partido Comunista del Perú ii
lucha armada, la Guerra Popular, en mayo
de 1980. ¿Cómo definís esa Guerra Popular?
—La Guerra Popular es la teoría militar
del proletariado, válida universalmente. Es
el camino de cercar las ciudades desde el
campo iniciado por el Presidente Mao, el
cual, aplicado a nuestra realidad concreta,
nos lleva a los 7 años de lucha armada vic-
toriosa conducida por el Presidente Gonza-
lo; con miles de combatientes, principalmen-
te campesinos pobres, encuadrados en las fi-
las del Ejército Guerrillero Popular, con de-
cenas de Bases de Apoyo, con cientos de Co-
mités Populares a lo largo de todo el país
que cumplen verdaderas funciones estatales.
La Guerra Popular es una guerra prolonga-
da que tiene varios niveles en su desarrollo.
Hoy nos encontramos desarrollando la gue-
rra de guerrillas, la parte más extensa de es-
ta guerra, aunque en algunas zonas, como
es el caso de Ayacucho, Huancavelica, Apu-
rimac, el Alto Huallaga, se ha llegado en va-
rias ocasiones a la guerra de posiciones.
— ¿Qué son las «Bases de Apoyo» y los
«Comités Populares?
—El problema de toda revolución es po-
Página 35 · ver la página
— internacional
der frente a poder. La estrategia politica de
la reacción es defender su poder y destruir
el nuestro. La estrategia política de la revo-
lución es conquistar el poder y defenderlo,
lo cual es un proceso largo y cruento. La mé-
dula misma de este nuevo poder revolucio-
nario son las Bases de Apoyo, que no son
sino las atrasadas zonas rurales convertidas
en poderosos baluartes de la República de
Nueva. Democracia, del naciente estado
obrero y campesino. En estas Bases se ge-
neran nuevas relaciones de producción: las
siembras colectivas, que implican trabajo y
reparto colectivo. Esto es fundamental pa-
ra el posterior desarrollo de la revolución:
generar nuevas formas de producción, crear
nuevas relaciones económicas y sobre ellas
levantar todo lo demás. Los Comités Popu-
lares son los que organizan la vida social de
las masas en esas Bases en sus diferenes as-
pectos: educación, comercio, salud, justicia,
ocio, defensa, etc. Cumplen las funciones es-
tatales, son las células básicas de la Repú-
blica de Nueva Democracia, elegidos por el
pueblo en asamblea, democráticamente y de
abajo a arriba.
— ¿Por qué escogísteis la violencia como
método de lucha política?
—Primeramente aclarar que el problema
no es cualquier violencia, sino la violencia
revolucionaria. La sustitución del poder de
una clase por el de otra, eso es la revolución,
así que sería ingenuo y nefasto, véase sino
la experiencia de Allende en Chile, pensar
que la burguesía va a dejar su poder por las
buenas, sólo con pedírselo. Para que estas
clases dejen de mandar habrá que sacarlas
y mandarlas al infierno, no lo van a dejar
pacíficamente. Tomar el poder a través de
la violencia revolucionaria es una tesis
maoísta de cómo se transforma la sociedad.
No es una elección porque sí, ya que antes
se habían probado otros métodos a lo largo
de la historia. Ha habido grandes moviliza-
ciones de masas y de nada han servido. Só-
lo sirven para recoger las migajas que quie-
ran darte y para sostener y lavar la cara al
orden burgués. Si hemos escogido la violen-
cia revolucionaria como forma principal de
lucha es porque es obvio que no hay otro ca-
mino que lleve a la victoria real del pueblo,
a la toma del poder.
—¿Qué opinión tenéis de la paz? ¿Pen-
sáis que es una aspiración legítima?
— ¿De qué paz hablas? ¿De la paz de si-
glos de opresión, de la paz de cementerio?
No sólo hay que contar a los hijos del pue-
blo que mueren bajos las balas de la reac-
ción. Hay que contar a los que mueren to-
dos los días de hambre. De los 60.000 niños
que mueren al año de inanición. De los obre-
ros arrojados a la miseria de la desocupa-
ción y el subempleo, estrangulados mental-
mente. De los mineros que son asesinados
porque nadie se acuerda de los socavones de
sus pulmones, y sí de los socavones de oro
donde extraen sus ganancias el amo yanki
y la superpotencia soviética. El campesina-
do tiene dieta alimenticia de campo de con-
centración nazi. Y eso es un genocidio in-
misericorde, El analfabetismo que destruye
la mente e imbeciliza a las personas, Las fo-
sas comunes, el genocidio de las prisiones.
Y todo ésto es producto del régimen que hoy
encabeza el APRA. La única consigna co-
rrecta es destruir la guerra a través de la gue-
rra para llegar a una paz perdurable.
La mentira del «narcoterrorismo»
—Hace ya más de un mes que fuerzas
combinadas de la policía y el ejército, apo-
yadas por asesores estadounidenses, libraron
una guerra frontal, en la zona del Alto Hua-
llaga, contra columnas de narcoterroristas,
según su lenguaje.
—Esos calificativos no tienen validez al-
guna, han sido inventados por el gobierno
y repetidos hasta la saciedad por los escri-
banos a su servicio para restarle trascenden-
cia al PCP. Lo que existe en el Alto Hualla-
ga es una estrecha alianza entre el pueblo y
su Partido Comunista. El narcotráfico en el
Huallaga tiene sus días contados, y eso lo
saben muy bien los narcos, pero no pode-
mos barrerlos de un solo plumazo. Actual-
mente les hemos sometidos a nuestras leyes
populares y por eso se han acabado los ase-
sinatos, los tiroteos, la prostitución. Las ma-
sas no son ciegas, saben que nosotros com-
batimos frontalmente a los narcos y que les
hemos causado muchísimas bajas, pero les
hemos dado un plazo para que se vayan de
la zona. Tenemos que ser claros. No se pue-
de erradicar el tráfico de droga mientras el
cultivo de la materia prima, la coca, sea el
único medio de vida para más de 100.000
campesinos de esa provincia. Por eso deci-
mos que no es solución barrer con la coca
sin dar alternativas al campesinado, ya que
si hoy le quitas eso, se muere de hambre. No-
sotros estamos intentando en las zonas ba-
jo nuestro control sustituir el cultivo de co-
ca por otros, pero para eso se necesita tiem-
po y presupuesto, con el que de momento
no contamos.
—El PCP pone en primer término siem-
pre el problema del poder, pero ¿cuál es su
programa? ¿Cuáles son los puntos esencia-
les?
—Cuando se habla de programa se habla
de orientaciones generales, de cómo carac-
terizar una sociedad para caracterizar una
revolución. Este análisis fue delineado des-
35
Página 36 · ver la página
'Ñ
de el nacimiento del PCP por José Carlos
Mariátegui. Perú es un país semicolonial y
semifeudal, un país fundamentalmente cam-
pesino. El problema de la estrategia militar
se coloca en términos de guerra popular. Al
mismo tiempo se habla de Estado de Nueva
Democracia, es decir, fundar un nuevo es-
tado; ésto es lo que entendemos cuando ha-
blamos de Comités Populares y Bases de
Apoyo. Otra serie de orientaciones existen
en el terreno militar: la creación de un ejér-
cito guerrillero, la táctica de cercar las ciu-
dades desde el campo. Este es, en síntesis,
el probrama del Partido.
— [Existen zonas liberadas?
—El término «zona liberada» correspon-
de a una determinada fase de la Guerra Po-
pular, la del equilibrio de fuerzas, ya que
presupone que las «zonas liberadas» pueden
ser defendidas militarmente. Hoy, aunque
nuestras fuerzas están notablemente avan-
zadas, no existen todavía estas zonas pro-
piamente dichas, lo que no quiere decir que
no vayan a existir dentro de un tiempo. Exis-
ten, eso es público, zonas bastante amplias
donde la República de Nueva Democracia
es un hecho, donde el ejército puede entrar
pero en cuanto se va sigue funcionando el
nuevo estado. Hay que considerar, a propó-
sito de ésto, la experiencia centroamericana.
En El Salvador se dirigieron muchos esfuer-
zos hacia la creación de esas zonas. Pero
existe un problema: el de la respuesta mili-
tar. Cuando no se dispone de fuerzas sufi-
cientes para defender una de estas zonas es
el pueblo quien para las consecuencias.
— Querría que explicases brevemente la es-
tructura del Ejército Guerrillero Popular, su
composición y perspectivas sobre las que está
dirigido.
—La diferencia sustancial entre los otros
movimientos latinoamericanos y el peruano
es que éste tiene una orientación bien con-
creta de la Guerra Popular: se habla de un
EGP, pero no hay que pensar que haya un
ejército concentrado en una determinada re-
gión. Esto es un error histórico en América
Latina: el de creer que la guerra popular es
una guerra regular desde el principio. El
EGP está compuesto fundamentalmente por
campesinos, mineros, etc., y también hay al-
gunos destacamentos en las ciudades. El
campesino realiza una acción en una región
encuadrado en un batallón del EGP y ter-
minada la acción regreso a su vida cotidia-
na, De esta forma no hay que mantener un
ejército regular y no se corre el riesgo de ser
localizados por las fuerzas reaccionarias.
Cuando las fuerzas del EGP comprendan a
millones de campesinos y obreros, entonces
se podrá realizar una guerra regular, pero
eso aún tardará unos años en ocurrir. Por
el momento toda la cuestión militar debe
permanecer bajo las actuales condiciones de
trabajo, las únicas que pueden garantizar la
larga duración de esta guerra, de esta revo-
lución, y que pueden impedir su derrota.
La «Camarada Meche»
Laura Zambrano Padilla, «Camarada
Meche», fue detenida el 20 de julio de 1984
en una de las múltiples redadas callejeras que
36
Arriba a la derecha, la dirigente del
P.C.P. Laura Zambrano, «camarada
Menche». A la izquierda, el suburbio
de Lima y abajo a la derecha vigilancia
militar en una calle de Ayacucho, uno
de los puntos fuertes de la guerrilla
comunista peruana.
la Guardia Civil peruana realizó en Lima du-
rante ese año. Nacida en un pequeño pue-
blo del departamento de Ancash, es maes-
tra de profesión y está sindicada por la Di-
rección Contra el Terrorismo como una de
las máximas dirigentes del PCP, junto a Abi-
mael Guzmán («Presidente Gonzalo»), An-
tonio Díaz Martínez, muerto en Lurigancho,
y Julio César Mezzich, al que se supone di-
rigiendo alguna columna del EGP. Conde-
nada a 10 años de prisión, está acusada de
formar parte de uno de los destacamentos
urbanos del EGP. Ella es la delegada de es-
te pabellón donde se encuentran cerca de 60
mujeres, cuyas edades oscilan entre los 15
y los 60 años.
El pabellón no difiera del otro. A la en-
trada dos internas hacen su turno de guar-
dia. En el patio hay unas 50 reclusas en for-
mación militar y una hace exposición de los
objetivos de la lucha armada y de la línea
del PCP. Entre las reclusas en formación es-
tán Sybila Arguedas, esposa del difunto es-
critor peruano José María Arguedas, y Re-
nata Hart, antropólogo alemana detenida en
Cuzco en 1985 y a quien han condenado a
cinco años sin juicio previo. Transcurridos
unos minutos el acto toca a su fin entre vi-
vas al PCP, a la Guerra Popular y al «Pre-
sidente Gonzalo».
Dado el peso que le adjudican a la «ca-
marada Meche» dentro del PCP, pienso que
será más interesante hacerle unas preguntas
más políticas. De entrada me dice que no
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acostumbra a conceder entrevistas, ya que
«un revolucionario, un comunista, no es una
vedette» y a que no quiere «fomentar nin-
gún personalismo».
—¿Cuál es el papel de las mujeres en la
Guerra Popular?
—Perú es un país con la mitad de la po-
blación por debajo de los 25 años y el 60%
de ella está constituida por mujeres, lo que
significa que las mujeres prevalecen en la so-
ciedad. Esto fue analizado por el Partido
desde los años 20. Fue entonces cuando se
formó el Movimiento Femenino Popular,
que tenía como objetivo fundamental pre-
parar a las mujeres con vistas al comienzo
de la Guerra Popular. Hoy esa participación
es real y efectiva. Hasta la misma reacción
K— internacional
reconoce que la mayoría de las acciones
armadas han sido realizadas y dirigidas por
mujeres. Otra prueba es la actitud de las
FF.AA. en las zonas bajo control militar:
concentrar la represión entre los individuos
comprendidos entre los 14 y 20 años, con es-
pecial atención a las mujeres. El PCP rei-
vindica de las mujeres una participación ac-
tiva en la revolución, no como complemen-
to del hombre, sino con un rol dirigente en
ella. La compañera Edith Lagos es una
muestra de la concreción de ésto. Recuerdo
ahora un artículo aparecido hace un par de
años en una revista de la reacción en la que
se acusaba a las mujeres del Partido de ser
más «asesinas y sanguinarias» que los hom-
bres. En una sociedad como la nuestra ésto
significa que la burguesía comienza a tener
miedo de las mujeres, al sumarse activamen-
te a la revolución.
Relación con otros grupos guerrilleros
—En Perú hay otros grupos que lleyan a
cabo también una lucha armada. ¿Qué re-
lación tiene con ellos el PCP y qué posibili-
dades hay de establecer un Frente, como en
El Salvador o Guatemala?
—Es una pregunta importante. Sí, hay
otro grupo formado a mediados del 84 y que
también desarrolla acciones diversas. La
existencia de movimientos armados en Pe-
rú no es nueva, ni mucho menos. Es además
probable que nazcan otros muchos. Pero
una cosa es realizar acciones armadas con-
tra el viejo estado y otra proyectar una al-
ternativa política concreta, y éste es el pun-
to que conduce al Movimiento Revolucio-
nario Tupac Amaru. Esta es una organiza-
ción pequeño-burguesa, revisionista, exclu-
sivamente militarista. No existe relación al-
guna entre el PCP y el MRTA. Por lo que
respecto a un supuesto Frente, debo decir
que ya existe. Es el Frente Revolucionario
del Pueblo en las ciudades. Estos frentes tra-
bajan sobre la base de los Comités Popula-
res, de las organizaciones de masas y de las
milicias armadas. Esto es lo que nosotros en-
tendemos por Frente y no alianzas de parti-
dos. El Frente para nosotros es un proble-
ma de intereses de clase, no de agrupamien-
tos.
—¿Qué papel desempeña hoy día la iz-
quierda tradicional en Perú?
—No voy a extenderme en ella, todo el
mundo lo sabe. Defiente los principios del
viejo estado, fiel a la burguesía, traidora a
¿los intereses del pueblo y de la clase. Sólo
decir que para la masacre de los penales del
año pasado fueron consultados y dieron su
aprobación, lo que ellos mismos han reco-
nocido. ¿Qué más se puede decir de Izquier-
da Unida?
— ¿Cuáles son las relaciones con otros mo-
vimientos revolucionarios de América La-
tina?
—No hay ninguna relación directa entre
el PCP y ellos. La mayor parte, si no todos,
no son dirigidos por partidos comunistas.
Estos movimientos no luchan para instau-
rar el socialismo y tienen una gran confu-
sión a cerca de lo que es una República de
Nueva Democracia. Es natural, pues, que
haya diferencias, aunque el PCP apoya a to-
dos los movimientos de liberación nacional.
Algunos piensan que el PCP es contrario a
ellos, pero lo cierto es que ellos temen la lí-
nea ideológica y política del PCP, por la de-
pendencia que muchos tienen del social-
imperialismo soviético. También hay algu-
nas organizaciones colombianas, dominica-
nas, que han suscrito la declaración del Mo-
vimiento Revolucionario Internacionalista,
al que pertenece el PCP y sectores del EGP
de Guatemala y del FMLN de El Salvador
están estudiando con gran interés nuestra
experiencia.
— ¿Sobre qué bases defines a la URSS
social-imperialista?
—Sobre la base de que tanto su política
a todos los niveles como su papel de com-
petición con los USA deja fuera de lugar los
intereses de la revolución y de los pueblos
del mundo. Es conocida por todos la actua-
ción de la URSS en Argentina, Chile, Ve-
nezuela, Eritrea. Y aquí en Perú, donde apo-
yan con armas, asesores militares, etc. a ls
fuerzas reaccionarias, a la vez que exprime
también al pueblo peruano.
—¿Qué pensáis de la revolución nicara-
giiense?
—En Nicaragua se están comportando co-
mo el péndulo de un reloj. Oscilan de un la-
do a otro. No es el apoyo del pueblo nica-
ragiiense lo que discutimos, sino el tipo de
estado que se está construyendo allí. ¿Por
qué en Nicaragua ha sido frenada la refor-
ma agraria, por qué el 80% de los présta-
mos exteriores se dirigen a la industria pri-
vada? Es una revolución hipotecada por los
EE.UU. y la URSS. Cada vez más atrás en
sus planteamientos por el miedo a la inva-
sión yanqui, pero el problema no es éste, si-
no tener fuerza para construir un estado con
las propias fuerzas, sin hipotecar la revolu-
ción y que pueda resistir cualquier ataque.
Es en este momento cuando suena la si-
rena que anuncia el final de las visitas. No
hay más remedio que cortar la conversación.
Guardándome los apuntes entre la ropa, con
la incertidumbre y la esperanza de que no
nos cacheen al salir, me despido entre apre-
tones de manos y sonrisas. Aún les queda
tiempo para hacerme bailar un huayno, ya
que las despedidas peruanas siempre conlle-
van uno. Tras el baile, y ya casi en la puerta
del pabellón, aún me queda tiempo para pre-
guntarle a «Meche» lo que venía quemán-
dome desde el principio de la entrevista.
¿Qué se sabe del «Camarada Gonzalo». «Es-
tá vivo. En alguna parte», me dice. «De to-
das maneras en nada nos afectan ni a noso-
tros ni a la revolución todas esas patrañas
sensacionalistas de la prensa burguesa. La
revolución no es el problema de un hombre,
sino de un Partido, de una clase, de una lí-
nea política e ideológica». Con una gran son-
risa de despedida me promete una entrevis-
ta con él «cuando tomemos Lima».
A la salida, bajo las miradas inquisidoras
y bastante chulescas de la GR, me resulta di-
fícil no levantar el puño.
Marcelo Alvarez
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internacional
La acción independiente de los trabajadores comienza a desbordar a los sindicatos
RESURGE EL MOVIMIENTO
OBRERO EN ALEMANIA
En la República Federal de Alemania se está gestando un movimiento Obrero
independiente y radicalizado. La lucha por la consecución de la semana
laboral de 35 horas así como contra la reconversión industrial provocó que, a
lo largo del pasado año, las calles de las principales ciudades alemanas fuesen
escenario de las acciones de los obreros. Estas acciones han cobrado mayor
virulencia en la ciudad de Friburgo, en las pasadas semanas, donde los
obreros de la siderurgia cortaron las principales vías de acceso a la ciudad
con barricadas y se enfrentaron con la policía.
principios de 1987, siendo su inicio
anterior a la declaración oficial de las
huelgas de advertencia para presionar por la
semana laboral de 35 horas y produciéndo-
se algunos paros y manifestaciones en Gel-
senkirchen, Frankfurt, Stuttgart y Berlín Oc-
cidental. El acuerdo de boicotear la realiza-
ción de horas extraordinarias tomado en
Baden-Wiittemberg provoca agrias reaccio-
nes de la patronal del metal. La empresa
Daimler-Benz, por ejemplo, amenaza con
enviar a casa a unos 1.200 empleados de la
planta que tiene en Sindelfingen.
A pesar de las presiones jurídicas y de la
permanente amenaza de cierre patronal, los
ánimos se habían caldeado notablemente; en
este contexto se produce una nueva oleada
de huelgas de advertencia (declarándose ofi-
cialmente el comienzo de las mismas) en las
que se habían movilizado más de 400 mil me-
talúrgicos en numerosos centros industria-
les de la RFA. Además, se producen otros
tipos de acciones como concentraciones y
manifestaciones, o como en Leer, donde de-
E' grueso de estas luchas comenzó a
ciden montar una forja de campaña en la zo-
na peatonal, pues «si martillamos las 35 (ho-
ras) en el yunque —como decía un trabaja-
dor—, lo oirán a gran distancia.
La reivindicación central de los trabaja-
dores para el convenio del pasado año fue
la sernana laboral de 35 horas con reajuste
de salarios completo, o lo que es lo mismo,
manteniendo el nivel adquisitivo. Las mo-
vilizaciones por la consecución de este ob-
jetivo se remontan ya a 1984, teniendo un
precedente más lejano en las luchas del sec-
tor del hierro y del acero que se desarrolla-
ron en 1978/79.
Hoy en día, a diferencia de los años ante-
riores, a la patronal poco le importa de he-
cho la redución de media hora, una hora o
incluso hora y media. Pero a cambio de ello
exige una flexibilización absoluta del tiem-
po de trabajo y una elevación mínima de los
salarios. Eso, aparte de que el empresario
determinaría el cuándo y el cómo entraría
en vigor tal reducción, significaría que en
una misma empresa la semana laboral po-
dría oscilar entre las 38,5 y las 40 horas pa-
e .
a explosión de odio contra los de arriba.
ra dos trabajadores distintos; significaría eli-
minar todas las reglamentaciones sobre el
tiempo de trabajo, en perjuicio del trabaja-
dor; supondría la eliminación de los sába-
dos y domingos como días libres para todos
y la eliminación de todas las obligaciones de
los empresarios estipuladas en los convenios
colectivos. Todo ello orientado a conseguir
la utilización máxima de las máquinas, que
tendrían que estar funcionando día y noche,
sábados y domingos incluidos; en definiti-
va, orientado a conseguir una productividad
máxima y una máxima explotación del hom-
bre y la máquina.
Una legislación laboral
a la medida del patrón
Otro hecho que revaloriza la significación
de las movilizaciones obreras del pasado año
en la RFA es el considerable empeoramien-
to de la legislación laboral respecto a años
anteriores.
En 1984 los metalúrgicos y los trabajado-
res de artes gráficas lograron imponer la se-
mana laboral de 38 horas y media, que se
empezara a aplicar a partir de 1985. Por su
parte, la patronal, que, entre otras cosas, no
pudo mantener en pie el tabú de la semana
de 40 horas, sacó sus experiencias e hizo
cambiar la ley de reivindicaciones laborales,
especialmente su parágrafo 116, con el ob-
jetivo de dividir y enfrentar a los trabajado-
res de distintas ramas e impedir la solidari-
dad con los sectores en lucha.
Según los nuevos contenidos de esta ley,
los trabajadores que se vean afectados por
un cierre patronal o por la huelga de otro
sector laboral no cobrarán los días de huel-
ga del fondo estatal existente para ello, co-
sa inimaginable hasta ahora para un obrero
alemán, y tampoco cobrarán subsidio de pa-
ro los despedidos por participar en una huel-
ga ilegal. En la RFA se consideran ilegales
las huelgas contra determinada política del
gobierno, contra determinadas leyes, las de
solidaridad, etc. y las que se realizan al mar-
gen de la DGB (Federación de sindicatos).
Contra esta legislación antiobrera, se mo-
vilizaron ya a principios del 86 más de un
millón de trabajadores en toda la RFA, con
huelgas y manifestaciones, y sólo pudo ser
impuesta por la fuerza y con la colaboración
de la DGB.
Actualmente, el número de parados en la
RFA está muy próximo a los tres millones,
estimándose que, al expirar esta década pue-
da alcanzar los cinco millones.
Una de las zonas más afectadas por el de- .
Página 39 · ver la página
f— internacional
El movimiento de resistencia alemán se enfrentó el, pasado mes de noviembre con la policía en una
gran manifestación contra la ampliación del aeropuerto de Franfurt, donde un policia resultó muerto.
sempleo, con un 16%, es la cuenc del Ruhr
(un afluente del Rin), donde además se pre-
veen nuevos despidos masivos; por lo mis-
mo, es en esa zona donde la inquietud y la
movilización obrera es mayor. En esta zo-
na algunos barrios han quedado desiertos,
miles de familias tienen que marcharse a
Otras zonas del país huyendo de la miseria
que ya comienza a aparecer en la región.
La cuenca del Ruhr, una zona tan pobla-
da que prácticamente una ciudad se une a
otra, vive de la industria en mayor medida
que otras regiones alemanas. Más de la mi-
tad de los trabajadores de esta comarca tra-
bajan en ella. Y la mitad de esos puestos de
trabajo serán destruidos en los sectores del
carbón y el acero con la reconversión indus-
trial que exiger la crisis capitalista. Según el
«Instituto para la Economía y la Sociedad»
dela RFA, en un futuro no lejano se perde-
rán 100.000 puestos de trabajo solamente en
las minas del Ruhr. A corto plazo, nueve mi-
nas de esta cuenca serán cerradas, con lo que
unos 20.000 mineros perderán su empleo.
Por otro lado, en el sector del acero 30.000
puestos de trabajo están en peligro de desa-
parecer de forma igualmente inmediata.
Lucha contra el paro y la reconversión
Frente a este negro panorama, la clase
obrera ha empezado a acrecentar su resis-
tencia. De hecho, en la zona del Ruhr ya hay
acciones y manifestaciones casi todas las se-
manas. En marzo de 1987, se manifestaban
60.000 personas en Hattingener y Oberhau-
sen en contra del desmantelamiento de las
plantas metalúrgicas que el consorcio
Thyssen tiene en esas localidades. En abril,
una manifestación de más de 20.000 perso-
nas recorría Duisburg-Rheinhausen para
protestar contra el despido masivo de per-
sonal en la empresa Krupp. Incluso en el sin-
dicato de minería (IGBE), obligado por la
presión de la gente, se ve una insólita pos-
tura de apoyo a estas movilizaciones, si bien
muy refrenada, teniendo que reconocer al
mismo tiempo que ya no puede «mantener
bajo control durante más tiempo la furia de
los mineros».
Pero lo normal es que los sindicatos jue-
guen el papel de freno de la resistencia obre-
ra contra las reconversiones y despidos ma-
sivos. Para ello no escatiman artimañas, des-
de presionar directamente a los obreros más
combativos, hasta difundir y argumentar la
desvergonzada idea de que el despido de cier-
to número de empleados hace más seguros
los puestos de trabajo restantes, pasando por
el fomentar la sumisión a las leyes impues-
tas por los capitalistas o el negar la ayuda
económica de las cajas de resistencia a los
obreros que vayan a la huelga sin aproba-
ción del mismo sindicato. Así se explica, por
ejemplo, el que el canciller Kohl, en la «De-
claración» que tuvo que hacer en relación
a la situación del sector del carbón, agrade-
ciese «la ejemplar colaboración entre los pa-
tronos, los sindicatos y el Estado».
A pesar de las legislaciones represivas y
de esa labor de la dirección de los sindica-
tos, el hecho de que la combatividad de las
bases les obligue a adoptar posiciones más
beligerantes, el que grupos de trabajadores
avanzados se desprendan de los sindicatos
oficiales mientras que, por otro lado, se re-
produce el número de listas sindicales de
oposición; el hecho de que se desarrollen y
se combinen las formas de lucha, desde las
huelgas de advertencia hasta el bloqueo de
puentes como hicieron en Duisburg, pasan-
do por las manifestaciones y los comités de
acción; o el mismo hecho de que, en Hat-
tingen, Oberhausen o Duisburg-Rhainhau-
sen, las iniciativas sectoriales lleguen a con-
vertirse en importantes movimientos socia-
les, muestran que el nuevo movimiento obre-
ro en la REA no hace sino seguir adelante,
aumentando su disposición y capacidad pa-
ra la movilización y la resistencia. Prueba
de ello son los recientes acontecimientos en
Friburgo y otras zonas del país.
Julio Buitrago
39
Página 40 · ver la página
—— cultura
Radios libres
BILBAO
ILLUNA [RRATIA, 105 MHz
TXOMIN BARULLO IRRATIA, 100,5 MHz
GRAMOLA IRRATIA, 101 MHz
VITORIA
HALA BEDI IRRATIA, 106 MHz
IRUÑEA
A
EGUZKI IRRATIA, 94,8 MHz
DONOSTI
TXANTXANGORRI IRRATIA, 104 MHz
MADRID
RADIO CERO, 107,5 MHz
ANTENA VICALVARO, 107 MHz
ONDA VERDE, 106 MHz
RADIO ALBATROS, 106,2 MHz
RADIO VALLEKAS, 107,7 MBz
Otras radios libres de Madrid, ON-
DA SUR en Villaverde, y RADIO
FUGA en Aranjuez. En Valencia
RADIO KLARA, en Oviedo RA-
DIO CUCARACHA, en Gijón RA-
DIO KRAS; en Barcelona RADIO
EIVISSA, en Valladolid RADIO
KARIBU, en Murcia RADIO TER-
MITA, en Hospitalet RADIO KOR-
CO, en Ogrove (Pontevedral) RA-
DIO INSULINA y en Segovia RA-
DIO KORSO.
* Lunes a vier- Q
nes de 18'30 y
a 2 horas. ra
e Sábado y do- S
mingo, maña-
nas y tardes.
po” e
ANDAS
Ap. 60112 Tf. E
28080 MADRID 447 5655
«Radio Cero» ante la amenaza
del cierre
N los últimos meses se han sucedido las amenazas y obstáculos para las RADIOS
E LIBRES de todo el Estado, concretadas en sanciones, expedientes, denuncias y vi-
sitas inspectoras o intimidadoras de la llamada «policía de las ondas» del Ministe-
rio de Transportes, Turismo y Comunicaciones. Todo ello mientras la Administración se
niega a reconocer este tipo de experiencias de comunicación asociativa y participativa —de
carácter no lucrativo e independiente— que representan las RADIOS LIBRES,
Una de estas emisoras, RADIO CERO, se ve amenazada de cierre por negarse a facili-
tar a la «policía de las ondas» datos que supusiesen la apertura de un expediente, sobre
cuyo final sancionador y represivo hay más que fundadas sospechas.
RADIO CERO llevá más de tres años defendiendo y ejerciendo el derecho a la liber-
tad de emisión, como parte inseparable de la libertad de expresión, reconocida en el artícu-
lo 20 de la Constitución. Se ha definido siempre como RADIO LIBRE al servicio de los
movimientos sociales y culturales de izquierda de Madrid, y en primer iugar del movimien-
to pacifista y antimilitarista, del que forma parte. Defiende la unidad y la solidaridad de
las RADIOS LIBRES en defensa común ante las amenazas de acallar su voz que represen-
ta la Ley de Ordenación de Telecomunicaciones. La L.O.T. ni reconoce ni da garantía al-
guna a este tipo de experiencias comunicativas, mientras que sí recoge todas las exigencias
de las radios y cadenas comerciales.
Ante esta situación amenazadora, y sin que las diversas tentativas de diálogo y nego-
ciación que la Coordinadora de RADIOS LIBRES ha procurado, han recibido otra res-
puesta por parte de la Administración que el desprecio más absoluto, RADIO CERO, miem-
bro de la Federación Europea de Radios Libres, se ratifica y defiende el compromiso de
exigir de la Administración el reconocimiento de las RADIOS LIBRES y abrir un proceso
negociador con la Coordinadora con vistas a regular las condiciones técnicas y administra-
tivas de emisión, recogiéndose en el Estatuto-de las RADIOS LIBRES. Así mismo, RA-
DIO CERO, denuncia el proceso de sanciones, expedientes e inspecciones emprendido por
la Administración, negándose a aceptarle y a someterse a él, y exige una moratoria hasta
que ese proceso negociador se inicie.
RADIO CERO rechaza la táctica de chantaje empleada por la Administración para
dividir y aislar a las RADIOS LIBRES, obligándolas a colaborar en la represión contra
ellas mismas, y se ratifica en su postura de no aceptar expedientes e inspecciones intimida-
torias en el más puro estilo franquista. Así mismo, RADIO CERO hace un llamamiento
a la solidaridad activa a todas las RADIOS LIBRES de Madrid, del resto del Estado y
ala FERL, en la seguridad de que este ataque contra RADIO CERO va dirigido al conjun-
to de las RADIOS LIBRES, y extiende este llamamiento a las organizaciones, colectivos
y movimientos sociales a los que RADIO CERO ha apoyado desde sus micrófonos para
que defiendan la libertad de emisión como una parte importante de la defensa de su posi-
bilidad de expresión y comunicación.
¡NO MAS SANCIONES, INTIMIDACIONES Y EXPEDIENTES!
¡POR UN ESTATUTO DE LAS RADIOS LIBRES, NEGOCIACION YA!
¡POR LA LIBERTAD DE EMISIÓN Y DE EXPRESION!
RADIO CERO. Teléf. 447 56 55. MADRID, 30-11-87
Página 41 · ver la página
TAS-TAS
Informazio - Agentzi
Alternatiboa
¿Qué es una agencia
alternativa de información?
TAS-TAS pretende ser una seria forma de
trabajar la contrainformación. No vamos a
entrar a exponer ahora la necesidad de ca-
nales alternativos de comunicación, éste es
un tema que está suficientemente claro. A
nivel de todo el Estado y en Euskadi espe-
cialmente, hay un montón de radios libres,
fanzines y revistas que día a día están tra-
tando de conseguir que los canales alterna-
tivos de información sean una realidad.
Sin embargo, todos ellos tienen un grave
problema común: la dificultad para conse-
guir la información (además de otros como
la falta de medios).
Con esta agencia alternativa de informa-
ción que hemos creado queremos subsanar
este problema. En esencia el funcionamien-
to es parecido al de los medios de comuni-
cación oficiales: la tele, la radio y periódi-
cos son medios de difusión de noticias (las
hacen llegar a la gente), pero ellos obtienen
las noticias de las agencias de noticias (EFE,
UPI, TASS...). Una agencia alternativa de
información es la agencia de los medios al-
ternativos de comunicación (¿sencillo, no?).
Es por tanto un sitio que tiene los medios
técnicos y la dinámica de funcionamiento
que le permiten obtener el máximo de infor-
mación, y hacerla llegar a las radios y fan-
cines.
¿Cómo funciona?
Contamos con dos teléfonos y dos con-
testadores automáticos. Uno de ellos funcio-
na las 24 horas del día para recibir noticias
(se llama y se deja el mensaje grabado). No-
sotros nos encargamos de trabajar un poco
la información (resumir algunas noticias,
ER
'ONAL DEL SADO
toQu LO PELI
MIERCOLES
ABRIL
Apetst
agruparlas por temas) y las dejamos graba-
das en el otro contestador automático al que
se puede llamar y se oyen todas las noticias.
Hoy por hoy la cinta del contestador de sali-
da se renueva tres días a la semana, aunque
esperamos llegar a hacerlo diariamente.
También sacamos un boletín escrito cada
15 días con todas las noticias recibidas y lo
mandamos a las direcciones de los suscrip-
tores. Esto está pensado sobre todo para los
fanzines y las revistas, ya que a éstos no les
interesa recibir la información tan actuali-
zada como por el teléfono, ya que no pue-
den dar salida a toda; y, además, les intere-
sa más tener la información por escrito, que
tener que memorizar lo que oyen por telé-
fono.
¿Cómo puedes participar?
— Siendo COLABORADOR: El teléfo-
no de «entrada» (donde se dejan las noticias)
es el 28 57 30 y allí puedes llamar para con-
tar cualquier movida que hayáis montado, o
acción en la que hayáis participado (ya véis
que no queremos definir mucho el tipo de
noticias que nos interesan, con el fin de que
sea algo abierto y pluralista). Pero además,
para asegurarnos una cobertura geográfica
y temática, contamos con unos colaborado-
res fijos en zonas, pueblos o temas. Si quie-
res encargarte de cubrir algún sitio puedes
ser colaborador (informador).
— Siendo SUSCRIPTOR: Si estás en al-
guna radio, fanzine, organización o por lo
que sea te imteresa disponer de la infor-
mación de la agencia, hemos hecho unas
suscripciones por meses (para gastos de te-
léfono, alquiler...). Si quieres hacerte co-
laborador o suscriptor ponte en contacto
llamando al teléfono 945-28 57 30 o escri-
biendo al apartado de correos 1673 de Vi-
toria.
ANA - (Agencia de
Noticias Alternativa)
En Barcelona existe también un proyecto
de agencia alternativa que muy pronto va a
ser realidad (si es que no lo es ya cuando este
número de RESISTE haya salido a la calle).
El funcionamiento va a ser idéntico al que
hemos explicado de TAS-TAS: dos teléfo-
nos, dos contestadores automáticos, colabo-
radores, suscriptores...
Cuando la A.N.A. comience a funcionar,
ambas agencias estarán perfectamente coor-
dinadas, disponiendo cada una de la infor-
mación de la otra. De esta manera TAS-TAS
se beneficiará del mayor número de infor-
madores que la A.N.A. tendrá en Cataluña,
y la A.N.A. de la mayor cobertura geográ-
fica que TAS-TAS tiene en Euskadi. Una
buena manera de trabajar coordinados en un
proyecto común: la información alternativa.
(«Resiste», n.? 5.)
Página 42 · ver la página
—revista de prensa
Francia:
campaña contra
el aislamiento
Es difícil saber quién está en ais-
lamiento y desde cuándo: después de
la supresión oficial de los «QHS»
(Galerías de Alta” Seguridad), en
1981, no se filtra ninguna informa-
ción: no hay listas que puedan con-
sultarse, ni estadísticas... Los Aisla-
dos desaparecen tras los muros sin
dejar rastro.
Perb si la mayor parte del tiempo
no se'conoce su identidad personal,
en cambio, se sabe bien quiénes son:
en aislamiento están, en primer lu-
gar, los huelguistas de hambre (du-
rante la duración de la huelga), y lue-
go, sobre todo, los que llevan en su
expediente una siniestra etiqueta,
una especie de estrella amarilla: «De-
tenido Particularmente Vigilado»,
«Detenido de Alta Peligrosidad», o
«Lista 2».
Esta etiqueta no está reservada,
como nos quieren hacer creer, a los
que hayan cometido un delito «es-
pecial», más grave o más sangrien-
to que los demás. Ninguna ley, nin-
gún decreto ha definido el criterio
para la atribución de esta etiqueta.
Es la policía, la Magistratura, los
Jueces de Instrucción o la Adminis-
tración penitenciaria quienes la atri-
buyen, a discreción y sin el menor
control.
Para tenerla, no es necesario ha-
ber intentado evadirse o haber pro-
ducido algún incidente en la prisión:
«DPS», «DHR» o «Lista 2», se es
casi «por naturaleza», porque se es-
tá en prisión por lo que se ha sido
fuera. Y se es por tiempo indefini-
do, casi ilimitado: esta marca es una
marca imborrable, que sigue al pre-
so a todas partes y ya no lo suelta.
Aunque cambie de prisión o aunque
vuelva después de algunos años de
libertad.
«DPS», «DHR» o «Lista 2», se es
porque se rechaza el sometimiento,
porque se enfrenta a la prisión y a
las condiciones de detención, porque
se contesta a la Justicia, los jueces
y las leyes, porque se contesta al Es-
tado, a sus instituciones, al orden
social.
«DPS», «DHR» o «Lista 2», se es
porque se rechaza el arrepentimien-
to. Porque se reivindica lo que se es
y lo que se hace. Porque en una so-
ciedad de paro y de miseria, no se
es un «criminal» por intentar sobre-
vivir, Porque es una sociedad de re-
presión y opresión, se ve legítimo el
rebelarse. (...)
El Aislamiento es la tortura. La
«tortura blanca», como se dice en
cualquier parte menos en Francia.
Una técnica sofisticada que se basa
en la destrucción de los equilibrios
físico y sicológico de los detenidos
a los que la prisión no ha logrado
romper su rebeldía o la militancia
política. Para doblegar a los que re-
chazan arrepentirse, el dejarse co-
rromper y el cantar alabanzas de una
sociedad que rechazan. Para forzar
42
Verano caliente en las prisiones francesas. En los meses de julio y agosto
pasados, numerosos presos se amotinaron para exigir mejoras en las condi-
ciones de reclusión.
la rendición de los que se obstinan
en pensar, de los que se obstinan en
luchar. Y para aterrorizar a los de-
más...
El Aislamiento, es algo más que
un régimen carcelario: es un arma
política en manos de los gobernan-
tes, una arma contra la conciencia de
clase, contra el movimiento de clase
en su conjunto.
(...) Pero lo sabemos bien: sin un
amplio movimiento popular, no se
acabará con el aislamiento. No se le
pondrá fin si el conjunto de los pre-
sos, sus familiares, los trabajadores,
los parados, los marginados, los jó-
venes y los inmigrantes, los estudian-
tes y todos los que rechazan la pasi-
vidad, todos los que quieren cambiar
esta sociedad, no toman también
parte de este combate.
No debemos olvidarlo: es precisa-
mente por el hecho de rechazar esta
sociedad de paro, de miseria y de
guerra en la que vivimos, es preci-
samente porque algunos de entre és-
tos han intentado cambiarla, que en
las prisiones, centenares de proleta-
rios y militantes están hoy amenza-
dos con la destrucción.
Es por eso por lo que la Comisión
Prisión-Represión ha comenzado
desde este otoño una amplia campa-
ña contra el aislamiento. Una cam-
paña de información, de explicación,
de luchas, a la que quiere asociar lo
más estrechamente posible a los mis-
mos presos «DPS» o aislados, a sus
familiares, a sus abogados. Por otra
parte, ya han sido difundidos miles
de carteles, octavillas, pegatinas. En
los próximos meses se celebrarán por
toda Francia asambleas sobre este te-
ma, que prolongarán las organiza-
das tras los motines de julio-agosto.
Cavales piensa tomar parte acti-
va en esta campaña. En este núme-
ro, abrimos pues, el dossier «Aisla-
miento». Se publicarán los comuni-
cados de lucha de los presos aislados,
sus testimonios, sus materiales para
el debate y la reflexión.
Contamos con nuestros lectores
para que se empeñen en la discusión,
en aportar su propia contribución a
este trabajo. Y, en la medida de sus
posibilidades, actuar concretamente
a nuestro lado...
(«CAVALES»; nm.” 4, noviembre
1987. Revista antirrepresiva. CDR,
BP 771, 75123 París Cédex 03)
Carta abierta
de cuatro
condenados a
muerte en Chile
Los condenados a muerte en pri-
mera instancia, Carlos García H.,
Jorge Palma D., Hugo Marchant
M., y Carlos Araneda M., les hace-
mos llegar nuestro más fraternal sa-
ludo y les reiteramos nuestro reco-
nocimiento por las enormes activi-
dades solidarias realizadas en nues-
tro favor, por salvar nuestras vidas,
y en favor de la lucha democrática
desarrollada por nuestro pueblo.
El motivo central de la presente es
para informarles algunas determina-
ciones asumidas y proponerles tareas
con la finalidad de coadyuvar en
nuestra lucha contra las penas de
muerte,
1) Los firmantes de esta carta he-
mos decidido, a partir del día miér-
coles 10 de junio renunciar a la de-
fensa jurídica en los procesos que nos
siguen los tribunales militares. (...)
2) (...) Hoy se hace fundamental
trasladar el eje de nuestra defensa a
manos de nuestro pueblo y de la so-
lidaridad internacional. Nuestras vi-
dad dependerán —como siempre
han dependido— de la capacidad de
organización y lucha de las fuerzas
democráticas del mundo entero,
Esta determinación no significa
que eludamos el enfrentamiento ju-
rídico al régimen. Al contrario, se-
rán los sectores democráticos, los
Colegios de Abogados, las Agrupa-
ciones de Abogados, los juristas in-
ternacionales, quienes deberán pasar
de la crítica parcial al sistema judi-
cial chileno a su cuestionamiento glo-
bal. Se trata en definitiva de cambiar
el frente de intervención jurídico. En
este esfuerzo no sólo buscamos con-
catenar las voluntades de los diver-
sos sectores sociales, sino que tam-
bién de los diversos sectores políti-
cos, que nuestra decisión responda
no sólo a una perspectiva de deso-
bediencia y resistencia pacífica, sino
que también a una perspectiva radi-
cal de la lucha democrática.
3) Es indudable que asumir esta
posición nos implica redoblar nues-
tro trabajo y aumentar la coordina-
ción de la lucha nacional y de la so-
lidaridad internacional. Con este ob-
jetivo proponemos el impulso de las
siguientes tareas;
a) Continuar desarrollando la de-
nuncia y agitación en contra de las
penas de muerte en Chile.
b) Difundir ampliamente nuestro
«Manifiesto al Pueblo de Chile».
c) Convocar juristas en los planos
nacionales e internacionales para el
desarrollo de foros en contra de la
pena de muerte, foros de enjuicia-
miento al régimen y al sistema jurí-
dico de éste y, en especial, desarro-
llar un foro internacional con las ca-
racterísticas de un Tribunal Interna-
cional donde se establezca nuestra
situación de acuerdo a las leyes in-
ternacionales.
d) Junto con lograr pronuncia-
mientos y declaraciones de las orga-
nizaciones sociales, políticas, religio-
sas y humanitarias, de parlamentos
y gobiernos, buscar que esto se tra-
duzca en: . a
— otorgamiento de visas o asilo
en los países democráticos para los
condenados a muerte.
— desarrollo de presiones concre-
tas en contra del régimen, los tribu-
nales de justicia y la iglesia, a fin de
que se impida la aplicación de pena
de muerte y se logre su conmutación
por el extrañamiento,
e) Contruir un Comité de Perso-
nalidades internacionales que, en ca-
so de la inminencia de la concreción
de alguna pena de muerte, gestione
directamente con el régimen la con-
mutación por el extrañamiento.
D) Apoyar resueltamente al Comi-
té Nacional de Solidaridad con los
Presos Políticos. Este es el principal
organismo de apoyo a los condena-
dos a muerte, en la tarea de conci-
tar el apoyo social a nuestra lucha.
Este comité funciona bajo la presi-
dencia de Clotario Best, viejo diri-
gente sindical, fundador de la Cen-
tral Unica de Trabajadores de Chi-
le, CUT.
£) Apoyar financieramente a la
Comisión de Presos Políticos con
Página 43 · ver la página
——revista de prensa >
Penas de Muerte. Pues la gran can-
tidad de recursos que exigen las ta-
reas de denuncia, agitación y movi-
lización no tienen otra fuente que la
solidaridad internacional. Esta comi-
sión —hasta el momento— ha con-
tado con el apoyo de la Organización
de Presos Políticos, de la Agrupa-
ción de Familiares de Presos Políti-
cos, Mujeres por la Vida, y otros sec-
tores víctimas de la represión, en el
plano de los recursos materiales y fi-
nancieros, Pero estos recursos resul-
tan absolutamente insuficientes pa-
ra sádisfacer las demandas plantea-
das...
CONDENADOS? A MUERTE:
JORGE PALMA DONOSO, CAR-
LOS GARCIA HERRERA, HUGO
MARCHANT MOYA, CARLOS
ARANEDA MIRANDA. Junio 1987
ENVIAR COMUNICACIONES Y
DONACIONES EN SOLIDARI-
DAD CON LOS CONDENADOS
A MUERTE A:
Clotario Blest
Presidente CNSPP
Ricardo Sta. Cruz 630
Santiago. Chile
(«CHILE VENCERA»,
sept/oct 1987)
Los gorriones
de Manila
Desde hace 18 años, el Nuevo
Ejército del Pueblo (NPA) dirige la
lucha armada contra el gobierno fi-
lipino. Primero contra Marcos, aho-
ra contra Aquino. Desde el final del
alto el fuego en primavera, hay tam-
bién, ahora multiplicadas, unidades
guerrilleras en la capital, las «unida-
des gorriones». Frank Brassel, por
«Konkret», habló con «Román Gue-
vara», un guerrillero urbano, sobre
los objetivos y los resultados de es-
tos «gorriones».
— ¿Por qué ingresaste en la ABB
(Brigada Alex Brucayor)?
—Yo soy de Manila y estaba em-
pleado como mecánico en una fábri-
ca de la capital. En la etapa más re-
presiva de la dictadura fascista, en
los años 1980-1981, convertimos el
sindicato amarillo de nuestra empre-
sa en un sindicato progresista. Nues-
tros dirigentes fueron detenidos y yo
entré en la nueva dirección. Desde
esa época, me politicé rápidamente
y, en el año 1984, fui despedido por
mis actividades sindicales y por par-
ticipar en acciones políticas de ma-
sas. Desde entonces, me he entrega-
do por entero; primero en el sector
sindical en torno a la fábrica donde
había trabajadores. Pero esto fue só-
lo por un corto espacio de tiempo,
pues cuando la fábrica se declaró en
huelga, se me nombre secretario del
Partido allí.
— ¿Secretario del CPP, del Parti-
do Comunista?
—SÍ; yo era responsable de la pla-
nificación y de la táctica de nuestras
acciones de huelga. A pesar de to-
do, sufrimos una derrota; los pique-
tes de huelga eran constantemente
detenidos. Por último, la fábrica,
sencillamente, cerró. Entonces, el
Partido me ofreció una ocupación
especial —y ciertamente lo era— co-
mo guerrillero en el Gran Manila. (...)
—¿Ya bajo Aquino?
—Sí. Sin embargo, la historia de
la lucha guerrillera en Manila no em-
pezó precisamente en 1986; empezó
ya con el movimiento juvenil radi-
cal a principios de los años 70. La
ABB se organizó en 1983. Al prin-
cipio, sus miembros vinieron del
campo, ya que tenían una formación
adecuada. Mientras tanto, se hicie-
ron cargo de las tareas los mismos
cuadros del Partido en la ciudad.
—¿La ABB es una organización
del CPP o del NPA?
—CPP, NPA y NDF (Frente De-
mocrático Nacional) son indepen-
dientes, pero es el Partido el que di-
rige al ejército. En cada unidad mi-
litar del NPA hay una unidad del
Partido para no seguir una línea pu-
ramente militarista. (...)
— (¿Hay bastante gente que quie-
ra unirse a la ABB?
—No hay problema. Nuestro pro-
grama en el terreno militar para la
región de Manila apunta a unificar
la lucha guerrillera. En todo barrio
se ha de estacionar una unidad de
doce miembros. Pero éstos son sólo
combatientes propiamente dichos,
los que ya empuñan las armas. A la
estructura militar de la ABB perte-
necen también los responsables de fi-
nanzas y logistica, el servicio de in-
formación, el instructor y el que re-
cluta, la sección política. El núme-
ro exacto de nuestras fuerzas es, na-
turalmente, reservado, pero puedo
asegurar que nuestras estructuras en
todos los barrios del Gran Manila es-
tán ya sólidamente cimentadas. (...)
—Vuestras acciones traen consigo
reacciones del Estado. La represión,
precisamente contra la oposición le-
gal, aumenta. ¿No es esto contrario
al objetivo común?
—Cuando el Estado recurre a de-
terminadas medidas como razzias,
intimidaciones, asesinatos de supues-
tos «gorriones», crece la conciencia
de la gente sobre el carácter fascista
de los militares, descubren el verda-
dero carácter del régimen de Cory,
que no sirve a los intereses del
pueblo.
—¿A los «gorriones» se les pue-
de considerar empleados a sueldo del
Partido?
—No. En la ABB estamos todos
«dedicados plenamente», pero no es-
tamos pagados. Dependemos mate-
rialmente de las masas. Vivimos en
sus casas, compartimos su comida...
—-¿Os conoce, por tanto, la gente?
—Naturalmente; ven nuestras ar-
mas y yo dejo mis armas con ellos
cuando, como hoy, viajo a otra mi-
sión. Nosotros organizamos a las
masas. Cuando el 70% de un barrio,
donde viven unas 1.000 familias, es
organizado y creado un grupo del
Partido, entonces instalamos el equi-
valente revolucionario al gobierno.
A medida que esto progresa, tanto
más se cambian también las formas
de lucha en la región de Manila. Ya
no nos ocuparemos entonces de ob-
jetivos individuales, sino que hare-
mos emboscadas y llevaremos a ca-
bo asaltos como en el campo.
(«KONKRETD», n.* 11; 11-87. Revis-
ta en alemán. Osterstrasse 124, 2000
Hamburgo 20, RFA)
El ejército
español entrena
a militares
sudafricanos
Diversos oficiales del régimen ra-
cista de Sudáfrica se han formado en
la Escuela de Estado Mayor de la
Defensa de España y, durante los úl-
timos años, han recibido diplomas
y distinciones. El jueves de la sema-
na pasada se entregó el último diplo-
ma de Estado Mayor a un oficial del
régimen de Pretoria, en un acto so-
lemne, presidido por el Rey y al cual
asistió el ministro de Defensa, Nar-
cís Serra.
Durante los últimos cinco años se
han formado en España siete jefes
del ejército de Sudáfrica, según in-
formaciones recibidas por el DdB de
la Escuela de Estado Mayor de la
Defensa, que dirige el general Fran-
cisco López de Sepúlveda. Con ello,
parece que el ejército español se si-
túa al margen de las medidas de con-
dena y posterior bloqueo que, con-
tra el régimen racista de Pretoria,
El ministro de Asuntos Exteriores,
Francisco Fernández Ordoñez, des-
pués de la entrega de diplomas de Es-
tado Mayor a la 84 promoción de la
escuela, el día 8 de octubre en Ma-
drid, comunicó al titular de Defen-
sa, Narcís Serra, su malestar y de-
sacuerdo con la admisión de milita-
res sudafricanos en la escuela. En
palabras de Fernández Ordóñez al
DaB, «ya he comunicado a Narcís
Serra mi desacuerdo con que sigan
viniendo militares de Sudáfrica». En
tono coloquial, Fernández Ordóñez
comentó que «le he montado un
buen escándalo». (...)
El último de los siete diplomados
del ejército sudafricano es el oficial
Michael Neill. Según las informacio-
nes obtenidas por este diario, el ofi-
cial estaba ya en España cuando, en
septiembre de 1985, los ministros de
Asuntos Exteriores de la CEE deci-
dieron, a instancias del Parlamento
Europeo, iniciar medidas de bloqueo
contra el régimen dictatorial de Pre-
toria. En esa fecha, los ministros de
Asuntos Exteriores de la CEE acor-
daron aplicar de firme el embargo
sobre armamento acordado anterior-
mente por las Naciones Unidas.
España fue, con la llegada del go-
bierno socialista, el primer país euro-
peo en aplicar con rigor el acuerdo
de la ONU (...) A pesar de ello, du-
rante todo este tiempo, militares su-
:dafricanos han seguido estudiando
en la escuela. Los militares consul-
tados han explicado que, en el caso
del oficial Neill, que recibió el 8 de
octubre el diploma de manos de Nar-
cís Serra, «se consideró de mala edu-
cación devolverlo a su país, una vez
seleccionado y admitido».
(...) España tiene embajada en
Pretoria, el titular de la cual es Fe-
derico Carayaldo, ex-director genral
de Asuntos Exteriores con los gobier-
nos de UCD. Además, tiene un con-
sulado en Ciudad de Cabo. Hasta fi-
nales de julio pasado, en que el mi-
nisterío sacó adelante un decreto de
unificación de funciones en las em-
bajadas, tanto los agregados milita-
res como comerciales no tenían su-
peditación estricta al embajador.
(«DIARIO DE BARCELONA»,
18-10-87)
Página 44 · ver la página
¡—cartas
¿A quiénes vacilan?
¡Hola!
Bueno antes de ir a la cuestión que pro-
voca esta carta quiero deciros que desgra-
ciadamente no conocía vuestra revista has-
ta hace bien poco. La realidad es que se ha-
ce muy difícil (cada día más), hallar un pe-
riódico o revista que haga periodismo para
todos, quiero decir, un periodismo que no
oculte la verdad; aclaro que yo englobo en
el todos a los distintos sectores del pueblo,
a los demás, los gorilas, banqueros, tiburo-
nes, lgs que se dicen amigos y cuando con-
siguen*tu voto son tus enemigos, a esos no
sólo no los englobo sino que los excluyo.
A lo que iba, cuando leí vuestro número
especial sobre los presos políticos, pude leer
una entrevista con una pareja de cantauto-
res que me gustan cantidad, Claudia y Al-
berto Gambino. Por lo que decían me hice
una idea sobre ellos y cuál no sería mi de-
cepción cuando en un acto organizado aquí
en Logroño por la UGT y el PSOE, los oigo
decir que no sabemos lo que tenemos aquí
en España con tener un gobierno socialista,
etc., etc., con deciros que la gente que co-
mo yo asistieron a este acto para oír sus can-
ciones, nos indignamos al punto de que se
escucharon comentarios lamentándose de no
haber llevado tomates para tirárselos.
Y yo me pregunto: si en vuestra revista di-
jeron las cosas claras y luego hacen esto,
¿qué pasa?, ¿a quiénes vacilan? Puede su-
ceder que, como les ocurre a otros intelec-
tuales, ni ellos mismos lo sepan.
Sin más recibir un saludo
Isabel (Logroño)
Editorial
BOIKOTA
«Rebelión»
Keridos compañeros de Area Critica:
He leido el ultimo numero de la revista y
me ha gustado ke hayais dedicado una pa-
gina a los fancines. Es importante ke todos
los del lado izkierdo de la barrikada nos va-
yamos conociendo y nos apoyemos mutua-
mente.
Todos tenemos enfrente a los mismos fa-
chas ke nos atacan a los jovenes por no ko-
mulgar con sus ideas de mierda, y a voso-
tros no os tragan porke los teneis en el pun-
to de mira informativo. Ni a los currelas por-
ke les dan kaña; ni... a todos los empeña-
dos en tirarles el txiringuito abajo.
La mayor parte de los medios de informa-
cion de este puto estado estan del otro la-
do, con el kapital, ke les da pelas makinas
y todo lo necesario para intentar comernos
el koko con su basura informativa bien ador-
nada. Informazion oficial y polizia, la mis-
ma porkeria.
Por eso es importante unirnos y apoyar-
nos. Pero kolegas, la pagina dedicada por
vosotros a los fancines keda muy escondi-
da; la letrica es muy pekeña. Kiero decir ke
en el conjunto de la revista casi no se nota.
Una idea: pere sacarla mas en el estilo
de nuestras publicaciones y ganaria en bue-
na presencia. ¡a nuestro estilo, klaro!
Saludos de un compañero fanzinero, Os
deseo mutxos éksitos.
KOLDO (Baracaldo)
rus ne
Crítica ácida
Me he decidido a poneros unas letras des-
pués de mucho pensarlo, pues aunque con-
sidero al Area Crítica insuperable, en Su úl-
timo número me he llevado una decepción.
¡Tranquilos tíos, que me explico! El caso es
que soy de los que se leen la revista de pe
a pa, pero esta vez he llegado al final y de
repente ¡zas!, pues nada, que me doy cuen-
ta que aquí falta algo. Así que vuelvo a em-
pezar, llego a la página 8 y ¿qué encuentro?,
más que encontrar, como ya dije antes, me
falta algo: ¡no hay comentarios en el «De-
trás de la noticia»! ¡Las páginas de la risa
no están completas! La desolación me invade
y una preocupante interrogación me asalta
la cabeza: ¿habrán enchironado al que los
hace? Desecho pronto la idea, pues en este
«democrático» país ya no pasan esas cosas
y, además, nada ha dicho la canalla de la
prensa de la captura de un peligroso «terro-
rista» infiltrado en Area Critica. En vista de
lo cual os inquiero ¿qué ha pasado colegas,
que me habéis dejado colgado? No espero
explicación, ya compraré la próxima revis-
ta y veré lo que se cuece; espero que vuel-
van a aparecer mis queridos comentarios
porque me gusta la crítica con unas gotas de
acidez.
Dani (Hospitalet de Llobregat)
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Página 45 · ver la página
cultura
BILBAO 87
De nuevo bajo el signo
de la improvisación
Dos meses son poco tiempo para poder preparar con garantías de éxito un
festival internacional de cine. Este era el reto con que se enfrentaba Iñaki
Akarregi, al hacerse cargo de la dirección del XXIX Certamen Internacional
de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao, que tuvo lugar entre el 30 de
noviembre y el 5 de diciembre pasados.
NA vez finalizado el festival, los ma-
| gros resultados obtenidos, venían a
confirmar los pronósticos negativos
que se hacían al inicio y que la marcha día
a día del festival se iba encargando de rati-
ficar.
La responsabilidad de que esto ocurriera
así, recae al completo sobre el Ayuntamiento
como máximo responsable de la organiza-
ción del festival, de la dejadez manifiesta con
que ha obrado, y que no es nueva, a la hora
de nombrar al nuevo director, Iñaki Aka-
rregi. Un profesional de la industria cinema-
tográfica que ha participado en el rodaje de
60 películas, que quizás no sea la persona
más apropiada para dirigir un festival como
el de Bilbao.
En esta XXIX edición se presentaron 450
películas de las cuales se seleccionaron 155,
correspondientes a 36 países, de ellas 19 re-
presentaban al Estado Español y 11 lo ha-
cían al País Vasco, que pasaron a formar
parte de la sección oficial de concurso, que
este año estrenaba como nueva sede del fes-
tival, el marco incomparable del Teatro
Arriaga. El resto de la programación se com-
pletó con las secciones: «Informativa», que
recogió las películas que no tuvieron sitio en
la sección de concurso, y aquellos filmes ya
presentados en otros festivales; «Homena-
je a los cineastas vascos», dedicado a Anto-
nio Mercero, al que se dedicó la única pu-
blicación editada por el festival; «La escue-
la va al cine», intento de acercamiento de los
jóvenes al cine; «Los acontecimientos del
año en el mundo del cine», centrados en el
25 aniversario de la muerte del Che Gueva-
ra, el setenta aniversario de la Revolución
Rusa de Octubre, y el homenaje al actos Li-
no Ventura, recientemente fallecido; y «Re-
trospectiva» dedicado al cine mudo,
La calidad media de las películas exhibi-
das en la sesión de concurso se ha manteni-
do en un tono intermedio, sin llegar a des-
tacar en exceso, pero sin llegar a molestar.
Animada animación
Como viene sucediendo durante los últi-
mos años el cine de animación se ha conver-
tido en el auténtico triunfador del festival
al conseguir globalmente el mayor nivel de
calidad. Constituyéndose las producciones
de los países del Este en los mejores repre-
sentantes de esta especialidad como queda
reflejado en el palmarés al obtener «Sonda»
(Checoslovaquia), viaje en el tiempo y el es-
pacio donde la aparición de la vida en la tie-
rra es un punto minúsculo dentro del pro-
ceso de creación del universo, y «Homo fa-
ber 1» (Rumanía), visión del conocimiento,
creación y dominio de los objetos por el
hombre, los Mikeldi de oro y plata respec-
tivamente.
Documentales sin riesgo
El documental —a diferencia del cine de
animación que está lleno de riesgo, inventi-
va e incluso consigue sorprender— se man-
tiene en unos tonos convencionales donde la
falta de experimentación formal o la inno-
vación, se intentan suplir por la fuerza tes-
timonial de lo que cuentan. «Guatemala ca-
mino del silencio» (Nicaragua), análisis de
la política de genocidio a la que el gobierno
guatemalteco está sometiendo a la población
indígena. «Uruguay no puede olvidar» (No-
ruega), reflexión sobre la situación política
actual, tras la salida de la dictadura. «A mer-
ced de los cielos» (Suiza) retrato de una fa-
milia nómada mongol a través de Asia Cen-
tral; son ejemplos claros de esto último.
Las películas de ficción consiguieron ha-
cerse con varios premios del palmarés, en al-
gunos casos justamente como «Viaje a
Orion» (Suecia), un viaje espacial sin fin,
donde la tecnología, no consigue anular la
personalidad del hombre y su contacto con
la realidad. Consiguió el Gran Premio Fes-
tival de Bilbao. «Mateo Txistu» (Euskadi),
fue una agradable sorpresa. Basada en una
leyenda vasca, consigue transmitir tensión e
incertidumbre en el relato. Obtuvo el Gran
Premio del cine Vasco. «La guerra del Ar-
co Iris» (Estados Unidos), prodigio técnico
de producción al servicio de una idea exce-
lente donde la imaginación desborda los con-
tornos de la pantalla. Se alzó con el premio
Euskal Telebista.
Más discutibles fueron «La aparición»
(Francia), un milagro que no es tal deviene
en consecuencias trágicas, una excelente
idea, alargada en exceso, que acaba perdien-
do su efectividad. «Futuro perfecto» (Espa-
ña) reflexión sobre el paro en clave de co-
media que no consigue cuajar en ningún mo-
mento. Consiguieron el Mikeldi de Oro y de
Plata respectivamente. «Luquita» (Andalu-
cía), visión costumbrista en un patio anda-
luz, vista a través de la llegada de un can-
tante famoso nacido allí. Obtuvo el Gran
Premio del Cine Español.
José D. González
Página 46 · ver la página
—cultura
LOS «TERRORISTAS»
DAN MUCHO QUE ESCRIBIR
Y POCO QUE HABLAR
Al parecer, últimamente, uno se está especializando tanto en libros-bodrio
que no sabe ya si firmar Odriozola o, como correspondería, Bodriozola. No
se busquen malsanas morbideces en ello, pero no descarten deformaciones
profesionales, porque uno es un profesional. El libro que comentamos,
editado en 1982, pasó totalmente desapercibido y sin apenas ventas de
ejemplares. En el olvido hubiera seguido merecidamente, sometido a la feroz
.crítica de los ratones, de no ser por la adaptación cinematográfica de la
pieza. Aprovechando este vertido al cine, la editorial lo ha vuelto a lanzar
con título, tapa y diseño diferentes, pero sin cambiar una coma al texto, es
decir, que no se trata de una reedición, sino de la puesta en circulación de
los volúmenes almacenados en los stocks y estanterías de la editorial y
distribuidoras. Antes se titulaba «El mensajero» y ahora «Terroristas», que
tiene más gancho. Pido, pues condescendencia al lector porque él no está
obligado —como este pobre anciano embarazado— a tomar estos aceites de
ricino revenidos.
N la contraportada del libro se dice
E que J.M, Reverte, periodista (a mí no
me miren), fue el director de la revista
de «teoría marxista» (el entrecomillado es
mío) Zona Abierta. En la actualidad, si no
me equivoco, dirige la emisora de FM On-
da Madrid, vinculada al PSOE.
Como es público y notorio, vivimos en
una «democracia» sometida a indecibles
amenazas desde todos los ángulos y extre-
mos, verbigracia: las tentaciones golpistas y
el «terrorismo». Reverete no duda ni un ins-
tante que sea el segundo el peligro mayor que
se cierne sobre esta «joven democracia». Es-
te chico listo ha debido pensar que si el fa-
cha Vizcaíno Casas nunca ha sido tan po-
pular y ha hecho tanto dinero con sus reac-
cionarios libros como ahora en «democra-
cia», él podía hacer lo mismo tratando te-
mas de terroristas y tal pero desde, por su-
puesto, posiciones de demócrata, faltaría
plus. No sería serio que el primero pisara es-
tos terrenos, no tendría credibilidad. Sí es
serio que lo haga un demócrata como Re-
verte que nada sabe de fondo de reptiles. Pe-
ro no seremos nosotros los que nos ponga-
mos serios.
La narración, que quiere se ágil, periodís-
tica y seudodocumental, es un cúmulo de tó-
picos, clichés y estereotipos, pretendidamen-
te sicológicos, a la mayor gloria de la demo-
cracia y sus valedores, léase un comisario re-
convertido por ejemplo, como veremos. En
síntesis les cuento la trama. Estamos en
1977, con un país muy agitado entre gran-
des huelgas y manifestaciones, y un proce-
so de Reforma que quiere satisfacer las de-
mandas populares. El llamado «Partido Co-
munista del Proletariado», un pequeño gru-
púsculo, ve con desesperación cómo el mo-
vimiento obrero va «tragando» la engañifa
reformista y se dice a sí mismo que eso no
puede ser. ¿Qué hacer? En primer lugar, ce-
46
rrar los ojos a la realidad y a la «madurez»
del pueblo español que no quiere líos y, por
Otra parte, huir hacia adelante —muy típi-
co de estos grupos, dirá el comisario Var-
gas— formando una organización armada
que llevará a cabo varios atentados morta-
les que reivindican los denominados «Gru-
pos Armados Proletarios». La resonancia de
estas siglas «ficticias» con otras reales son
más que patentes. En medio una asamblea
obrera en la que un «líder» convence al «re-
baño» de abandonar la huelga, una inevita-
ble historia de amor entre dos «terroristas»,
un comisario casi sexagenario y bueno
—Vargas— adaptado a los nuevos tiempos,
y otro —Lebre— malo y nostálgico del fran-
quismo, el misterio sobre el atentado a Var-
gas, etc.
Superficialidad tóxica
Los personajes responden a hipóticos y
prejuicios de molde y las situaciones son for-
zadas y voluntariosas cuando no manifies-
tamente tóxicas (el atentado a la cafetería
por ejemplo). Ya hemos dicho que hay dos
comisarios, uno bueno y otro malo, rivales
y celosos entre sí, partidario uno de los ma-
los tratos al detenido y contrario el otro de
estas feas maneras para así demostrar
—Vargas— su «superioridad moral sobre un
asesino sin escrúpulos». Vargas usa la cabeza
y Lebre las manos; el primero se toma el caso
como un desafío del que se beneficiará la so-
ciedad y el segundo como modo de colgarse
una medalla más. Lebre tiene gorilas en su
equipo y Vargas animosos colaboradores
—profesionales— preocupados por la no de-
sestabilización de la democracia y la fasci-
nante aventura que supone un régimen de
libertades y esas cosas. Enrique, el respon-
sable de la célula y el comando, es presen-
tado como un ser sin sentimientos, consa-
grado a la «causa», gélido en el trato con
los camaradas y antojadizamente inhuma-
no (se sabe sólo que tiene una hija y una mu-
jer que lo abandonó porque le amaba a él,
no a su causa: un resentido, pues): morirá
en las torturas sin delatar a nadie lo que, pa-
ra Reverte, confirma que es «inhumano». El
protagonista, Casimiro, no es ni bueno ni
malo sino todo lo contrario; tiene un tinte
garofaliano, patibulario, preso de un trági-
co destino: se trata, sin duda para el autor,
de un héroe negativo o, si prefieren, un an-
tihéroe positivo. Sin autonomía propia, es-
tamos delante de un peon muy útil para el
partido, que es lo que siempre ha pensado
la burguesía y los «demócratas» que son los
militantes comunistas. Otro miembro del co-
mando es Javier, estudiante, ergo: joven e
impulsivo, con ganas de acción y absoluta-
mente irreflexivo. Fugazmente aparece Leo-
nor en las alturas, enlace entre el partido y
los grupos, enigmática, fría, intelectual, dis-
tante hasta parecer frívola, con hábitos bur-
gueses de los que le cuesta deshacerse, muy
femenina, etc. Y por último, en fin, la com-
pañera de Casimiro, Inés. Este personaje es
una de las claves de esta ficción. De él se vale
el autor para transmitirnos su simpatía y ha-
cernos partícipes de su personal elección:
Inés es lo único que parece salvarse de esta
oscura historia, es la más «humana». Mili-
tante sin mucha convicción —un sarampión
quizá—, de moral quebradiza, dubitativa,
no ve sino por los ojos de su eriamorado Ca-
simiro (tipo bajo pero de robusto pecho). Es
curioso constatar la obscena utilización del
amor entre comunistas como tesitura con-
trarrevolucionaria y la manera en que ésta
siempre o casi siempre toma carne en una
mujer, ya se sabe, más blanda, sensible, cui-
Página 47 · ver la página
' Basado en “EL MENSAJERO" de: JORGE MARTINEZ REVERTE
EAITE IRATXE + ANGEL PARDO
% PELICULA SUBVENCIONADA POR EL MINISTERIO DE CULTURA
NI PIES, NI CABEZA
NI NADA
«TERRORISTAS»
de Antonio Gonzalo
Son pocas las películas
Por orden alfabetico:
'ARIO PARDO * JESUS PUENTE
MIGUEL RELLAN
CARLOS TRISTANCHO
Y con: TEDDY BAUTISTA
ÑANUEL DE BLAS * MARINA SAURA
Música: TEDDY BAUTISTA
Montaje: JOSE SALCEDO
Fotografía: JULIO MADURGA
españolas que se han acercado a
ese capítulo todavía no cerrado de
la historia contemporánea
española, conocido como la
transición política, que se inicia
con la muerte de Franco.
«Terroristas» que es la adaptación
excesivamente literal, de la novela
«El mensajero», de Jorge
: Martínez Reverte, se adentra en el
Guión, Producción y Dirección: aná! de un grupo que practica
ANTONIO GONZALO la lucha armada, los Grupos
Revolucionarios Armados
Proletarios (GRAP), durante esos
primeros años, aunque no existe
en la película una concreción clara
del período en el cual la historia
transcurre.
Una produccion: TRIPODE FILMS S.C L.
PREMIO ESPECIAL CALIDAD
INSTITUTO DE ARTES CINEMATOGRAFICAS
dd»
tada y así. Qué poco conocemos a las tipas
comunistas. Si Casimiro es una especie de
torito miope, a ella no se le escapa —o va
«descubriendo»— que la vida es algo más
que la política y la revolución soñada. Tam-
bién está el Amor que, como es sabido, la
gente comunista lo practica y lo hace con mi-
minúscula.
Actitud desfasada
En una de estas, entre meneo y traque-
teo folleteril, le espeta Inés a Casimiro:
«Sabes, el amor es justo lo contrario de la
revolución. No tiene un fin preciso. Lo que
importa es cada momento». Eres una «re-
visionista», le dice Casimiro cordialmente.
Y en otra, ché, aparecen ambos paseando
un día soleado notando Inés cierta extrañe-
za en el semblante de las gentes, como de re-
vancha y alegría a la vez: «parece que van
de primera comunión», dice. Era el 15 de ju-
nio de 1977, fecha de las primeras eleccio-
nes. Casimiro le reprocha su comentario,
que no encaja con la línea política del parti-
do, pero Inés le ataja: «Cállate. Han tenido
un día hermoso» (págs. 92 y 93). Joer qué
corte. Y es que como dice el autor (en boca
de Inés): «eras (por Casimiro) el argumen-
to de otros mundos». Casimiro muere en
una emboscada policial, Inés le llora en pri-
sión pero le ve haciendo la revolución en
otros mundos y galaxias. No en este, un
mundo feliz, y si no que se lo pregunten a
Nakachian el proxeneta. Qué emocionante.
Seguro que Reverte ya está recopilando da-
_tos par enhebrar otra novelita sobre la bri-
llante liberación de Melodie.
Jon Iñaki Odriozola
la evocación, que desde la celda de la cárcel hace Inés (Maite Iratxe), militante presa
de los GRAP, de su paso de la milicia política en el Partido Comunista del Proletariado
a la lucha armada, al tener noticia de la muerte en «un enfrentamiento con la policía» de
Casimiro (Carlos Tristancho), compañero de militancia en los GRAP con el que estaba
unida sentimentalmente.
Siguiendo los pasos que le marca la novela, convertida en un auténtico negativo del
guión, este se transforma en un manifiesto a la más calculada ceremonia de la confusión
que se pueda imaginar, Crea, recrea más bien, unos personajes faltos de toda psicología,
tan primarios en su comportamientos que se tiene la sensación de que sólo existen en la
imaginación de su autor. Carentes de toda verosimilitud, provoca que el análisis que se
hace de los mismos sea tan grosero y los trazos tan gruesos con los que son tratados que
niegan toda validez a los mismos.
El maniqueísmo, en su versión más zafia, se erige en protagonista y delimita el
acercamiento que realiza al tema de la lucha armada, decantándose por la vía más
sensacionalista en sus rasgos más epidérmicos. La historia que sigue un trazo lineal a
pesar de las diferentes disgresiones que se operan en la narración no llega a experimentar
en ningún momento no ya el interés, sino la coherencia narrativa, ya que lo que sucede
no viene determinado por lo que se nos cuenta, sino que surge impuesto desde fuera del
relato.
Los terroristas a que hace referencia el título de la película no es que carezcan de la
menor psicología, como se ha señalado antes, sino que su comportamiento en el relato los
deja reducidos a simples marionetas, zombis, a los que les falta el menor indicio de
racionalidad. Se pasean por la película movidos por no se sabe que ocultos resortes,
cómplices de no menos ocultos intereses que en ningún momento se explican, como si el
espectador al que se reclama su compliciad estuviera en el secreto de aquello sobre lo que
se enuncia pero no se llega a profundizar, quizás porque no interesea ser más explícito de
una forma deliberada. Se plantea la duda y se resuelve que cada cual dé la respuesta que
más le convenga.
Antonio Gonzalo de quien recordamos su correcta «Demasiado para Gálvez», una
película policiaca sobre el caso Sofico, que era también una adaptación de la novela del
mismo título de Jorge Martínez Reverte, pierte por completo el norte con «Terroristas» y
realiza su peor película hasta la fecha. Lo que no se explica es que haya sido
subvencionada por el Ministerio de Cultura y que cuente con el premio especial del
Instituto de las Artes Cinematográficas, cuando lo debería haber sido por el Ministerio
del Interior.
España 1986. Dirección: Antonio Gonzalo. Producción: Antoni lo para Tripode Films
S.C.L. Gui Antonio Gonzalo a partir de la novela «El mensajero» de Jorge Martínez Reverte.
Fotografía: Julio Madurga. Montaje: José Salcedo. Música: Teddy Bautista. Intérpretes: Mhnite Iratxe,
Angel Pardo, Mario Pardo, Jesús Puente, Miguel Rellan, cos Iristancho, Teddy Bautista, Manuel
de Blas, Marina Saura, Ricardo Romanos, Gabriel Fariza, Ramón Rep: . JOSE'D. GONZALEZ
L A película, que se inicia con un flash-back (salto atrás en el tiempo) es el recuerdo,
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¡cultura
JJ
Los millones del Gobierno no logran vencer el tedio del falso modernismo.
La crisis del teatro
A pesar de-las subvenciones millonarias que reciben, tanto actores como
directores, dramaturgos y críticos coinciden en señalar que el teatro actual se
encuentra en un estado de agonía. Argumentan que esta crisis es debida a la
falta de interés que la gente muestra hacia el teatro; sin embargo, los hechos
demuestran que las causas de este fracaso están en el tipo de obras que se
a presentan al público.
N las carteleras de los últimos años y,
E más en concreto, en las del presente,
han ido apareciendo títulos como La
hija del capitán y Luces de bohemia, de Va-
lle-Inclán, o El público de García Lorca. Es-
tas obras han sido escenificadas en España
tras larguísimos años de claustro. Las expec-
tativas fueron ambiciosas y esperaban los
críticos que supondrían para el maltrecho
arte un balón de oxígeno, un arranque o,
como mínimo, una referencia de que podría
salir del pozo en que está hundido.
No ha sido así; la asistencia ha sido la
misma y seguirá siéndola mientras las con-
cepciones dominantes sean las mismas que
señaló el ensayista Eduardo Haro Teeglen:
«Hacer gran teatro va consistiendo en estre-
nar, es decir, en una buena noche de bravos
y felicitaciones... y poco más».
Eso es: hacer mucho ruido a través de la
propaganda utilizando el prestigio de auto-
res de la altura de Valle o Lorca; lograr la
aprobación del ministro de Cultura, políti-
cos y funcionarios de la Administración que
asisten al estreno de las obras; matar el abu-
rrimiento de los burgueses que aprovechan
la ocasión para lucir sus galas; satisfacer la
calentura intelectual de los postmodernos y,
si puede ser, pescar a algún despistado que
se deje caer atraído por el nombre de los
grandes dramaturgos del pasado.
Desempolvar obras tan significativas
.como las mencionadas, no se debe sino a
algo a lo que ya estamos acostumbrados en
los últimos tiempos: reivindicar para luego
deformar e incluso mutilar el texto original,
o bien utilizar medios escénicos muy espec-
taculares pero incompatibles las más de las
veces con el contenido de las obras, con lo
que resulta una mera exhibición del direc-
tor de turno.
En la vertiente del teatro llamado de van-
guardia nos encontramos con una gama más
variada. Los autores y compañías se'plan-
tean llegar a un público mayoritariamente
juvenil. En lo temático incorporan el catas-
trofismo nuclear, visiones sofisticadas sobre
la problemática de la religión, etc., o plan-
teamientos surrealistas sólo aptos para las
mentes «cultivadas» de la élite. La absoluta
superficialidad en el tratamiento de los te-
mas —a pesar del ocasional barniz formal
con que tratan de camelar a progres incau-
tos— convierten este teatro en un espectácu-
lo vacío.
En el aspecto formal, la danza, la mími-
ca, la música y los fuegos artificiales son
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su aportación. Nada original, nada que en-
riquezca lo que ya está muerto desde sus
raíces. Ninguno de estos grupos trata los
problemas más acuciantes y cercanos de la
realidad en la que vivimos los 40 millones
del presumible público. Como decía el direc-
tor de teatro norteamericano Josef Chaikin,
«El teatro se está convirtiendo en una diver-
sión similar a la de los locales nocturnos; es
lo mismo que ir a tomar una copa o a un
cabaret».
Tampoco faltan en las carteleras los clá-
sicos de la comedia grosera, machista y fas-
cista. Títulos como Ponte el bigote... Ma-
nolo, de José Alfayate, o Enseñar a un
sinvergúenza, de Alfonso Paso, son sólo una
muestra.
Además, estas comedias cuentan con la
inestimable ayuda de TVE, que constante-
mente repone obras de los hermanos Quin-
tero o de Mihura, autores mimados por el
franquismo por su labor «cultural», en la
que resaltan los valores del macho ibérico,
de la familia tradicional, del racismo y del
fascismo a la vieja usanza.
Crisis y subvenciones
Para el presente año, el presupuesto que
la Administración del Estado ha destinado
a subvencionar el teatro asciende a 700 mi-
llones. Se hace imposible calcular los millo-
nes que para este mismo fin destinan los
diferentes Gobiernos autonómicos, las Dipu-
taciones y los Ayuntamientos. Sin embargo,
«Todos coinciden en la muerte inminente del
teatro... y en la imposibilidad de remontar
este proceso», según dice Francisca Vilches,
coautora del libro Temporada teatral. Ella
no está de acuerdo con estas apreciaciones,
pues opina que la crisis sí es remontable.
Propone como soluciones: bajo precio de las
localidades, destacada presencia de lo mu-
sical, la danza y la mímica, fama y confian-
za del público en los directores y compañías,
etcétera.
Hay que decir que Francisca Vilches es
miembro del «Equipo de investigación so-
bre el teatro español», del Consejo Superior
de Investigacionés Científicas, y el plan que
propone es resultado de un muy profundo
estudio. ¡
Esta experta añade: «Si se está de acuer-
do con la idea de que el teatro es un instru-
DARIO FO, UN
Cuanto tanto se está hablando de la crisis del teatro, el público abarrota las salas
donde se representan las obras de Darío Fo. Este éxito del dramaturgo italiano, que
nunca ha contado con subvenciones millonarias, se basa en 'el propio contenido de sus
obras: el compromiso social, la ironía, la sencillez en los montajes escénicos... En
suma, Darío Fo escribe y representa teatro para el pueblo.
llamada a la unión para procurarse los productos de consumo sin pagarlos, provoc:
que la gente más sencilla se organice y expropie alimentos en los grandes supermer-
cados. Más recientemente, Señoras, putas y criadas ha sido vista por un millón de perso
nas en Italia y escenificada en 22 países. Esta obra, escrita en clave de comedia grotesca
desarrolla una divertida crítica sobre los problemas de la mujer en la sociedad actual, sl
discriminación con respecto al hombre, sus conflictos y aspiraciones.
Darío Fo ha recorrido un largo camino. Sus primeros pasos se inician en los años 50,
una etapa que él mismo caracteriza como de teatro tradicional, donde lo cómico predomi-
na sobre el contenido didáctico y social.
Es a raíz de las masacres de Milán y Roma en 1969, que provocaron 16 muertos
más de un centenar de heridos, cuando el dramaturgo empieza a concebir el teatro com
un arma de denuncia al servicio del pueblo. «Sus protagonistas —dice refiriéndose a esto
crímenes—: industriales, generales, policías, magistrados, periodistas...»; pero su denul
cia no se reduce a meras declaraciones, sino que la prolonga en sus obras. Es el caso de
La muerte accidental de un anarquista, donde utiliza el asesinato del militante Pinelli, tor:
turado y arrojado por la ventana de una comisaría, para mostrar el carácter policial
Estado.
Es en esta época cuando Darío Fo, ante el silencio cómplice de la izquierda parlan
taria frente a la masacre, disuelve la asociación «Nuova Scena», fundada por él en 19
en el círculo de influencia del PCI. Esta postura le va a cerrar las puertas de los locale!
comerciales.
E L estreno en Milán de la obra Aquí no paga nadie, escrita en 1974, donde hace una
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mento de apoyo a los procesos democratiza-
dores y un medio de educación, ha de recibir
un apoyo estatal continuo...» Luego, quien
no esté de acuerdo con que el teatro es un
instrumento de apoyo al actual sistema, que
no espere subvenciones porque, según ella,
¡TRO POPULAR
Para superar este obstáculo, con el que pretenden aislarlo, y poder seguir represen-
tando sus obras, funda en 1970 el colectivo teatral «La Comune», con el que toma sin
previo aviso el local «Palazzina Liberty» de Milán. El colectivo teatral va a desarrollar
una experiencia encaminada a buscar «unos circuitos de producción fuera del control eco-
nómico e ideológico de las clases dominantes».
Sus espectáculos levantan ampollas en toda Italia, pero la censura y la represión poli-
cial que se ciernen sobre ellos son eludidas por el apoyo que el grupo y sus obras reciben
del público al que se dirigen. Una muestra de este apoyo lo constituye la gran movilización
popular que libera a Darío Fo de una comisaría tras ser detenido, en 1973, en Cerdeña,
cuando ensayaba la obra Guerra del pueblo en Chile.
A estas alturas el dramaturgo ha evolucionado profundamente en sus apreciaciones
sobre la naturaleza de la sociedad y el Estado italianos; es en este mismo año cuando de-
clara ir contra «la naturaleza reaccionaria de un Estado que no había nacido de la resisten-
cia, sino que era... la continuación del viejo Estado fascista» encabezado por Mussolini.
Su estética se va asentando en la farsa y lo grotesco, elementos con los que incorpora
la realidad cotidiana al escenario. «El teatro popular —dice— ha empleado siempre lo gro-
tesco, la farsa para desarrollar el discurso dramático.» Darío Fo se impregna de la incisiva
ironía con la que los sectores populares enfrentan las situaciones; después, elabora el ma-
terial así recogido y, a través de las claves de humor, se lo devuelve al espectador para
provocar su reflexión crítica.
La constante en la trayectoria de este autor es su preocupación por el desarrollo de
Una cultura popular integrada en la misma dirección que siguen las luchas y esperanzas
del pueblo. Sus palabras son el mejor testimonio: «Para unir a las masas populares contra
la burguesía en la perspectiva del socialismo, se hace imprescindible trabajar en el frente
de la cultura revolucionaria».
Vicente Fisterra
para evitar el derroche de los recursos resul-
taría de extremado interés un mayor control
de la política de subvenciones y de la pro-
gramación oficial.
Recientemente declaró a la prensa el dra-
maturgo Antonio Gala que esa política de
subvenciones «tiende a crear dirigismo cul-
tural». Para la Administración se trata,
pues, de potenciar un teatro que, como di-
jera el autor alemán Bertolt Brécht, nos
muestra el mundo «como las clases domi-
nantes quieren que se vea».
Es difícil sustentar el argumento con el que
quieren justificar la crisis teatral con aque-
llo de que la gente es la que tiene la culpa
por «pasar». Cuando se llevan al teatro
obras de calidad y entroncadas en los pro-
blemas de la sociedad, como por ejemplo las
de Darío Fo, las localidades son difíciles de
conseguir. Y es que, a diferencia de Valle-
Inclán o Lorca, Darío Fo está vivo y no per-
mite que ningún director haga de su obra un
espectáculo de lujo con el contenido origi-
nal deformado al gusto de ministros y de-
más funcionarios.
En la época del franquismo existieron co-
lectivos como el «Grupo de Teatro Realis-
ta», que solían llevar a escena obras muy in-
teresantes ligadas a los problemas reales y
al sentir del pueblo. Alfonso Sastre, direc-
tor de este colectivo, dice de aquellos tiem-
pos: «Estudiantes y obreros fueron nuestros
espectadores habituales. El entusiasmo del
público fue enorme». Pero: hoy, aquellos
grupos no existen y algunos de sus miembros
se han integrado con sueldos señoriales en
puestos oficiales de la cultura estatal. Adolfo
Marsillach, por ejemplo, es actualmente di-
rector de la Compañía Nacional de Teatro
Clásico.
También la experiencia del grupo «La Ba-
rraca» que, con Federico García Lorca al
frente iba recorriendo los pueblos, nos mues-
tra que cuando no se trata de un mero es-
pectáculo la gente acude a las representacio-
nes. «Claro que le gusto al público —decía
Lorca—,; al público que me gusta a mí: obre-
ros, gente sencilla de los pueblos».
Independencia y combatividad
Son muchos los grupos de teatro inde-
pendiente que surgen; sólo en Madrid se po-
dían contabilizar en 1984 más de cuarenta
y cinco. Generalmente, sus representaciones
tienen que hacerse en círculos muy reduci-
dos; algunos no hacen sino imitar al teatro
oficial, otros se dejan subvencionar y, los de-
más, salvo raras excepciones, se disuelven so
pretexto de falta de medios.
La experiencia reciente demuestra que
cuando un colectivo se empeña a toda costa
en realizar sus actividades, no hay falta de
medios ni subvenciones que les aten. Exis-
ten centenares de fancines, decenas de radios
libres y colectivos culturales independientes
con un denominador común: han surgido
prácticamente de la nada, pero con una idea
muy clara, su enfrentamiento al actual sis-
tema social y a su cultura.
Vicente Fisterra
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—Sultura
John Reed, un
La realidad social que le tocó vivir a John Reed, y su compromiso con ella,
hizo que convirtiese el periodismo en un arma de lucha contra el sistema
OR primera vez amé y escribí las
«« Pp cosas que veía con fiero gozo de
creación y me supe al fin capaz
de escribir. Allí tuve mis primeras percep-
ciones.de la vida en mi tiempo...» Así se ex-
presaba en 1912 John Reed, motivado por
la situación revolucionaria que vivió en un
viaje por Europa.
A su vuelta, se instala en Nueva York y
comienza a escribir en la revista «The Mas-
ses», junto a otros intelectuales de la izquier-
da norteamericana. Desde su páginas denun-
ció la represión estatal sufrida por los obre-
ros textiles de Patterson, en febrero de 1913;
la matanza legal de los mineros de Ludlow
(Carolina), en abril de 1914, y criticó al Par-
tido Socialista —en el que militaba— por
mantenerse ajeno a las luchas Obreras que
tenían lugar aquellos años en EE.UU.
Convertido ya en un periodista de reco-
nocido prestigio, con un estilo elaborado en *
medio del teatro de los hechos, que permi-
tía al lector situarse justo en el lugar, en el
tiempo y en las causas de los acontecimien-
tos narrados, los periódicos «Metropolitan»
y «World» lo contratan para informar so-
bre la revolución mexicana. Allí escribe su
libro «México Insurgente», que da la vuel-
ta al mundo y lo consagra como periodista
revolucionario.
Al estallar la 1 Guerra Mundial, «Metro-
Politan» lo envía de nuevo a Europa y reco-
rre los trentes. En sus resúmenes a este pe-
riódico, denuncia constantemente el carác-
50
ter criminal y expansionista de esta guerra.
Meses más tarde, al entrar en ella EE.UU.,
hace una clara denuncia en sus artículos del
patrioterismo con el que los gobernantes
querían impregnar al pueblo norteamerica-
no. En ellos decía: «...cuando oigas a la gen-
te hablar de “patriotismo” no quites la ma-
no de tu reloj», señalando a los beneficia-
rios de la guerra; y advertía a los obreros que
harían «bien en darse cuenta de que su ene-
migo no es Alemania, ni Japón; su enemi-
go es ese 2% de los Estados Unidos que po-
see el 60% de la riqueza nacional, esa ban-
da de “patriotas” sin escrúpulos que ya les
ha robado cuanto tenían y ahora planea ha-
cerlos soldados para que les defienda el bo-
tín. Nosotros abogamos porque el trabaja-
dor prepare su defensa contra dicho enemi-
80...» Por esto, junto a un grupo de perio-
distas fue puesto a disposición del tribunal
de Nueva York, acusado de alta traición.
En 1917 viaja a Rusia y participa activa-
mente en todos los acontecimientos revolu-
cionarios: la disolución del parlamento bur-
gués, la construcción de las barricadas, la to-
ma del Palacio de Invierno... Sin perderse
mitin o acto importante, recopiló todo tipo
de documentos para escribir un libro sobre
la Revolución Soviética que se estaba pro-
duciendo, darla a conocer al mundo como
realmente era y contrarrestar las campañas
desinformadoras que lanzaban los estados
capitalistas.
Tras su regreso en 1918 a EE.UU., se po-
ne a escribir este libro al que tituló «Diez días
que estremecieron al munod». Una vez aca-
bado y antes de que pudiese llegar al públi-
CO, seis veces penetraron los agentes judicia-
les en la editorial para secuestrar el manus-
crito. Además, por sus incansables viajes por
toda Norteamérica, participando en multi-
tud de conferencias, dando datos a todos los
que le rodeaban sobre la revolución soviéti-
ca y contagiando su entusiasmo y ardor re-
volucionario, lo encarcelaron veinte veces
por «alterar el orden».
Contrario a la línea reformista que pro-
pugnaba el Partido Socialista y después de
luchar desde dentro para cambiarla, fundó
el Partido Comunista Laboral, ligado a la
lII Internacional.
En 1919 tuvo que huir de su país al estar
amenzado de muerte; el mismo presidente
Roosevelt expresó personalmente su deseo
de mandarlo fusilar. Exiliado en la URSS,
se traslada a Moscú y participa activamente
en la construcción del socialismo. Un año
más tarde, el 17 de octubre, fallece enfermo
del tifus.
De él, Nadiezhda K. Krupskaya, en el pre-
facio a la edición soviética de «Diez días que
estremecieron al mundo», dice: «...no fue
un observador indiferente, era un apasiona-
do revolucionario, un comunista que com-
prendía el sentido de lós acontecimientos, el
sentido de la gran lucha... se unió por ente-
ro a la revolución rusa». En reconocimien-
to del pueblo soviético a su labor periodís-.
tica revolucionaria, fue enterrado al pie de
la muralla de Kremlin.
JOHN REED, «DIEZ DIAS QUE ESTRE-
MECIERON EL MUNDO»
EDITORIAL PROGRESO, MOSCU
Carlos R. Alonso
Página 51 · ver la página
El preso político
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Cuadernos monográficos trimestrales
N.? 3: «China: reto al futuro»
La prensa occidental juega con los cambios en China a su antojo, ahora
a la derecha, ahora a la izquierda. Si por los periodistas occidentales fuera,
hace tiempo que China sería tan capitalista como los Estados Unidos o tan
economicista como el Japón. Sin embargo, la realidad es que China está cons-
truyendo el socialismo, un socialismo diferentes en su desarrollo al que se
inventó en la Unión Soviética. En China sigue habiendo importantes luchas
internas, como en cualquier país, pero la China moderna es socialista. Vea
ahora, con nosotros, como es la realidad.
N.? 2: «El País”: Un tigre de papel»
Si algún periódico manda tanto o más que un gobierno, ese es «El
País». Convertido en el portavoz de la «derecha inteligente», ha con-
seguido que muchos ciudadanos den por bueno lo que dice «El
País» mientras cada vez más sectores populares, estudiantes y tra-
bajadores, han quemado los primeros ejemplares, porque la dere-
cha, aunque sea inteligente, sigue siendo derecha.
N.* 1: «La revolución de Jomeini»
¡LÁMIEVOLUCION
' DE JOMEINI El chiismo revolucionario amenaza con expulsar del Cercano Oriente
E a los Estados Unidos y a Israel. Los ayatollas islámicos han lanzado
la «guerra santa» contra el capitalismo y el imperialismo.
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